El corazón hipotecado Los muertos exigen una visión doble. Una parcela de más a repartir cumpliendo un acuerdo espectral. Pues los muertos tienen derechos sobre los sentidos de su amante, sobre el corazón hipotecado. Mira dos veces el huerto que florece bajo la lluvia gris Y los cielos rosas y fríos que traen una doble sorpresa. Soporta cada requerimiento una y otra vez; la experiencia multiplicada por dos – la deuda reconocida. Ordena al espíritu tembloroso, al nervio inmediato que sirva bien al amo esquizofrénico, si no el amor ciego vagará extraviado igual que un émulo sin hogar. Sabida es la hipoteca contraída con los muertos. Prepara pues, la preciada corona, la guirnalda de la puerta. Aunque, de las recónditas cenizas, del hueso humilde ¿Saben algo los muertos? (El mudo y otros textos, Seix Barral, 2007) * Cuando estamos perdidos ¿Qué nos dicen las imágenes cuando estamos perdidos? La nada se parece a la nada. A la nada, no es el vacío. Demonios, está ...
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