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BERNARDO SCHIAVETTA

Dedicatoria   De mí, que si soy yo, conmigo muero,  a ti, que si eres tú, me vivificas cuando me lees con tus ojos míos, cuando me dices con la voz que escuchas (sin que importe qué mano me haya escrito).     Canto Ambigua como el gesto y la caricia la voz cuando ha partido de los labios.   El perdón                                                          – Tannhaüser, Acto III-   Bruscamente las yemas aparecen, se desgarran, las hojas se despliegan,  crecen los tallos, se abren los capullos, juntos se irradian pétalos y estambres, se yerguen los pistilos, vuela el polen y se carga de abejas y de frutos el leño del bastón. Ya no está seco, echa raíces en la misma tierra donde el amado cae de rodillas, mas sin saber si es Dios o si es la diosa quien le devuelve así con tantas creces en el ...