Oda a mis Tetas
Alrededor de los doce años comencé a fantasear con ser travesti,
aunque sin saber que esa revuelta que ocurría en los campos de
mi espíritu iba a llamarse de ese modo.
Y como fui monaguillo antes que humana, con toda la fe de la
que era capaz, cada noche recé a la Virgencita del Valle para que
me despertara un día con la sorpresa de que me habían crecido
las tetas.
La Virgen no me escuchó así que de grande, cuando abrí el capullo
y me revelé como flor de travesti, me hice tres pares de tetas de
Alrededor de los doce años comencé a fantasear con ser travesti,
aunque sin saber que esa revuelta que ocurría en los campos de
mi espíritu iba a llamarse de ese modo.
Y como fui monaguillo antes que humana, con toda la fe de la
que era capaz, cada noche recé a la Virgencita del Valle para que
me despertara un día con la sorpresa de que me habían crecido
las tetas.
La Virgen no me escuchó así que de grande, cuando abrí el capullo
y me revelé como flor de travesti, me hice tres pares de tetas de
goma espuma.
Las saqué de un colchón que era materia prima, oficina y
cama donde descansar y las había hecho perfectas.
cama donde descansar y las había hecho perfectas.
Al colchón, por supuesto, lo había encontrado en la vereda.
El engaño de las tetas funcionó por varios años.
Les decía a los clientes que estaba recién operada y que no me las
podían tocar. Solo verlas y tener fe en mi palabra. Pero luego, su
hechizo comenzó a menguar. Un día vi mis pechos sobre la mesa
y no les creí y nada fue lo mismo desde entonces entre ellos y yo.
Tres señores pares de tetas, unas pequeñas para cuando jugaba a
ser una chica paki de escote discreto, unas normales para ir a la
podían tocar. Solo verlas y tener fe en mi palabra. Pero luego, su
hechizo comenzó a menguar. Un día vi mis pechos sobre la mesa
y no les creí y nada fue lo mismo desde entonces entre ellos y yo.
Tres señores pares de tetas, unas pequeñas para cuando jugaba a
ser una chica paki de escote discreto, unas normales para ir a la
universidad y las gigantes para salir a yirar. Una noche, una brisa
de mal agüero tumbó una de las tetas sobre la estufa de cuarzo y
casi morí asfixiada por el humo. Las tiré a la basura esa misma
noche, una vez ventilado el cuartito de pensión, no vaya a ser cosa
que al otro día los titulares gritaran en los kioscos de revistas:
de mal agüero tumbó una de las tetas sobre la estufa de cuarzo y
casi morí asfixiada por el humo. Las tiré a la basura esa misma
noche, una vez ventilado el cuartito de pensión, no vaya a ser cosa
que al otro día los titulares gritaran en los kioscos de revistas:
INVERTIDO MUERE ASFIXIADO POR EL SUEÑO DE TENER
TETAS.
Detrás de los pezones negros, planas, replegadas en su ausencia
TETAS.
Detrás de los pezones negros, planas, replegadas en su ausencia
esperando ser deseadas, mis teticas iban a dar el batacazo en menos
de lo que mi ansioso corazón podía imaginar. Un día una travesti
de lo que mi ansioso corazón podía imaginar. Un día una travesti
me dijo que me hormonara. Una pastillita de antiandrógenos por la
mañana y dos dosis de gel con estrógeno puro, dos veces por día.
Como antes de ser monaguillo y travesti fui carne crédula, le hice
caso y la historia de las guerras se torció. ¡Mis tetas comenzaron a
crecer! Primero fueron brillantitos, luego pepitas de oro 14 kilates,
luego perlas y luego vidrio imitación rubíes y esmeraldas para la
corona de la reina de la comparsa. El pezón se expandió, se hizo
redondo y ancho, se sonrosó como una adolescente con vergüenza
y a los pocos meses de valerato de estradiol y acetato de ciproterona
se reveló la forma donde cupo una felicidad nueva. A los 30 años,
en el pico de mi adolescencia trans, dos pequeñas tetas vinieron a
llenar mis corpiños.
¡Comed y bebed todos de mi pecho! Gritaba en la calle para estrenar
las en manos que no fueran de clientes, en bocas que las desearan por
mañana y dos dosis de gel con estrógeno puro, dos veces por día.
Como antes de ser monaguillo y travesti fui carne crédula, le hice
caso y la historia de las guerras se torció. ¡Mis tetas comenzaron a
crecer! Primero fueron brillantitos, luego pepitas de oro 14 kilates,
luego perlas y luego vidrio imitación rubíes y esmeraldas para la
corona de la reina de la comparsa. El pezón se expandió, se hizo
redondo y ancho, se sonrosó como una adolescente con vergüenza
y a los pocos meses de valerato de estradiol y acetato de ciproterona
se reveló la forma donde cupo una felicidad nueva. A los 30 años,
en el pico de mi adolescencia trans, dos pequeñas tetas vinieron a
llenar mis corpiños.
¡Comed y bebed todos de mi pecho! Gritaba en la calle para estrenar
las en manos que no fueran de clientes, en bocas que las desearan por
rebeldes y no por serviles. Pedía por favor que hicieran pan con mis
tetas, que los apicultores recogieran la miel que les brotaba sin pausa.
El menor sobresalto, un giro brusco, el contacto con el corpiño, el
choque imprevisto con un pasajero en el colectivo, todo es motivo de
una descarga eléctrica de 2328 anguilas que muerden mi pecho.
El menor sobresalto, un giro brusco, el contacto con el corpiño, el
choque imprevisto con un pasajero en el colectivo, todo es motivo de
una descarga eléctrica de 2328 anguilas que muerden mi pecho.
Ahora pueden decir que ando feliz como travesti con tetas y tienen
razón.
Nunca me dijeron mis viejas maestras que en el escote se escondía
una fiesta.
A veces cuando me miro en el espejo desnuda, les hablo como a dos
A veces cuando me miro en el espejo desnuda, les hablo como a dos
perritas recién nacidas:
Tranquilas mis ninfas que ustedes serán pequeñas, pero no por eso menos
Tranquilas mis ninfas que ustedes serán pequeñas, pero no por eso menos
fulgurantes. Quién diría que ese gordito que rezaba para que le crecieran
las tetas como a sus amigas se convertiría en esta mujerzuela que goza de
los beneficios de su fe.
La teta izquierda es más grande que la derecha, Y esto no es una
La teta izquierda es más grande que la derecha, Y esto no es una
analogía política por mucho que quisiera. Porque claro. No todo
podía ser perfecto.
Amigas mías: hay hombres que no se merecen nuestro lenguaje
Amigas mías: hay hombres que no se merecen nuestro lenguaje
robado a todo lo vivo de la naturaleza, ni la suave piel del estrógeno,
ni su color de arrope. Hay hombres que no merecen nuestras manos
expertas en decir lo que el idioma no ha podido inventar. Léanme bien,
hay hombres, no solo los amantes, no solo los esposos, no solo los
hermanos o los padres o los hijos o los amigos, no solo los hombres
que se calientan como asfalto a la siesta con una mujer, también los
homosexuales, los maricas, hay hombres de todo tipo que no merecen
atenciones ni cartas, ni curiosidades ni esta entrega de partisanas con
que vamos al frente al deseo. Hay amigos que no merecen los gestos,
ni los pensamientos, ni esas implosiones que derrumban los andamios
de nuestras costillas, ni eso que torpemente llamamos corazón porque
en este lenguaje de hombres, no hemos podido decir dónde se aloja la
semilla de nuestro fuego. Hay amantes que no merecen la humedad ni
el ardor de nuestro sexo, ni el espíritu alegre con que nos acaballamos
sobre ellos para llegar a dios. Hay amores que no merecen consultas a
las antiguas, ni el dinero gastado en el psicólogo, ni la tristeza con que
coloreamos la tarde, ni la espera por una señal en el cielo. Hay un tipo
de hombre, del país, la clase, el color y el tamaño que sea, que no merece
la gesta de nuestras palabras. Vienen con los brazos cargados de obsequios
que se rompieron en el camino, a la espera de que con eso hagamos una
promesa cumplida. Créanme amigas, merecemos mejores soledades.
(La Novia de Sandro, 2015)
soy una negra de mierda, una ordinaria, una orillera, una
cuchillera, el mundo me queda grande, el tiempo me queda
grande, las sedas me quedan grandes, el respeto me queda
enorme, soy negra como el carbón, como el barro, como
el pantano, soy negra de alma, de corazón, de pensamiento,
de nacimiento y destino. Soy una atorranta, una desclasada,
una sin tierra, una sombra de lo que pude ser. Soy miserable,
marginal, desubicada, nunca sé cómo sonreír, cómo
pararme, cómo aparentar, soy un hueco sin fondo donde
desaparece la esperanza y la poesía, soy un paso al borde
del precipicio y el espíritu me pende de un hilo. Cuando
llego a un lugar todos se retiran, y como buena negra que
soy, me arrimo al fuego y relumbro, con un fulgor inusitado,
como una trampa, como si el mismo mal se depositara
en mis destellos.
(La Novia de Sandro, 2015)
Me reservé del mundo este departamento que mira al este,
en el último piso de un edificio del centro. La brisa corre
constantemente y no permite que los malos espíritus se
queden mucho tiempo. Me procuré esta casa, con cortinas
y vestidos estampados, medias de encaje negro y zapatos altos.
queden mucho tiempo. Me procuré esta casa, con cortinas
y vestidos estampados, medias de encaje negro y zapatos altos.
Aquí, y en ninguna otra parte, estoy a salvo.
Este es mi cubil, decorado y atendido por su propia dueña,
con las fotografías, los libros, los olores de travesti que intenta
serenarse de sus pasadas guerras.
Alguna vez pareció imposible que una pueda hacer la felicidad
como se hace una obra de arte.
(La Novia de Sandro, 2015)
La busqué, sí, pero no para hacerle daño,
sino para saber qué escondía entre las piernas
que vos adorabas tanto.
Qué era lo que te hacía suspirar con tanto dolor
cuando el día te sorprendía en mi cama.
La busqué para verla cara a cara y medir sus agallas.
La busqué para preguntarle sobre sus modos de amarte,
para aprender los nombres con los que te llamaba.
Lo hice porque la odiaba,
porque me recordaba lo yermo que era nuestro sexo.
La busqué para saber su nombre y comparar su piel con la mía.
Quería saber cómo preparaba
el desayuno.
La busqué para que supiera que estaba yo del otro lado.
Y la encontré embarazada
en esa casa de barrio decorada con mal gusto.
Su título de abogada como un blasón dignísimo
colgando de la pared del living.
La encontré desabrigada, con el pelo descolorido,
transparentada por una soledad que también era la mía.
La encontré y me vi tosca, desde la planta de los pies a la frente,
y sentí pena por las dos,
pero sobre todo por ella.
Imaginé que, al mirar el rostro de su hija,
recordará siempre al hombre que arruinó su juventud
con las mismas promesas que le hizo a una travesti tercermundista.
(La Novia de Sandro, 2015)
Graciasss/continuidaddeloslibros.com/sosa-villada-la-novia-sandro/
(La Novia de Sandro, 2015)
La busqué, sí, pero no para hacerle daño,
sino para saber qué escondía entre las piernas
que vos adorabas tanto.
Qué era lo que te hacía suspirar con tanto dolor
cuando el día te sorprendía en mi cama.
La busqué para verla cara a cara y medir sus agallas.
La busqué para preguntarle sobre sus modos de amarte,
para aprender los nombres con los que te llamaba.
Lo hice porque la odiaba,
porque me recordaba lo yermo que era nuestro sexo.
La busqué para saber su nombre y comparar su piel con la mía.
Quería saber cómo preparaba
el desayuno.
La busqué para que supiera que estaba yo del otro lado.
Y la encontré embarazada
en esa casa de barrio decorada con mal gusto.
Su título de abogada como un blasón dignísimo
colgando de la pared del living.
La encontré desabrigada, con el pelo descolorido,
transparentada por una soledad que también era la mía.
La encontré y me vi tosca, desde la planta de los pies a la frente,
y sentí pena por las dos,
pero sobre todo por ella.
Imaginé que, al mirar el rostro de su hija,
recordará siempre al hombre que arruinó su juventud
con las mismas promesas que le hizo a una travesti tercermundista.
(La Novia de Sandro, 2015)
Graciasss/continuidaddeloslibros.com/sosa-villada-la-novia-sandro/
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