Amor que libera
Ya no soy la niña amarga
Romance
que tenía un mar de llanto
y alta ortiga por el alma.
Ya no soy la niña enferma
que al oír risas lloraba;
ya salí del solitario
bosque que me acorralaba.
Ahora soy la niña verde,
porque floreció mi calma.
Ya no soy la loca triste,
ya no soy la niña blanca,
nuevo amor ha traspasado
con el nardo de su lanza
mi corazón, que ahora tiene
un nombre de menta y ámbar.
¡Ay cuánta sonrisa noto
que trepa por mis espaldas!
¡Qué brillo tienen mis ojos
—viudos de siete mil lágrimas—!
La vida me sabe a verso
y los besos a manzana.
—El monte arregla sus pinos,
por las rocas el mar baila—.
El amor danza en mi pecho.
¡Ya me quiere! ¡Ya me aguarda!
Ya no soy la loca triste,
que al oír risas gritaba;
ahora soy la niña dulce,
ya no soy mujer amarga.
(Isla ignorada, 1950)
A no ser en tus manos
A no ser en tus manos,
donde mejor me encuentro es en el mar,
allí empiezo a leer hojas a los peces
—en el bosque leo peces a las hojas—,
en las hojas del nogal he aprendido.
En los ojos de los hombres nada veo,
a veces les cuelga una lista de muertos
de las sucias pestañas.
Por eso retorno a tus manos,
que siempre me ofrecen un mendrugo de paz.
(Poeta de guardia, 1968)
En los bosques de Pennsylvania
Cuando un árbol gigante se suicida,
harto de estar ya seco y no dar pájaros,
sin esperar al hombre que le tale,
sin esperar al viento,
lanza su última música sin hojas
sinfónica explosión donde hubo nidos,
crujen todos sus huecos de madera,
caen dos gotas de savia todavía
cuando estalla su tallo por el aire,
ruedan sus toneladas por el monte,
lloran los lobos y los ciervos tiemblan,
van a su encuentro las ardillas todas,
presintiendo que es algo de belleza que muere.
(Poeta de guardia, 1968)
Autorretrato
Suculenta albóndiga de tierna ternura,
empanada rellena de grillos y canciones,
mamotreto de versos perfumados,
crisálida de gusanito de seda.
Falda de saco o pantalón vaquero,
sostén de manos bordado en uñas.
Busto, a gusto del consumidor elegido
y fuertes piernas
con suaves cicatrices
en ambas rodillas desconchadas.
(Obras incompletas, 1975)
Ya no soy la niña amarga
Romance
que tenía un mar de llanto
y alta ortiga por el alma.
Ya no soy la niña enferma
que al oír risas lloraba;
ya salí del solitario
bosque que me acorralaba.
Ahora soy la niña verde,
porque floreció mi calma.
Ya no soy la loca triste,
ya no soy la niña blanca,
nuevo amor ha traspasado
con el nardo de su lanza
mi corazón, que ahora tiene
un nombre de menta y ámbar.
¡Ay cuánta sonrisa noto
que trepa por mis espaldas!
¡Qué brillo tienen mis ojos
—viudos de siete mil lágrimas—!
La vida me sabe a verso
y los besos a manzana.
—El monte arregla sus pinos,
por las rocas el mar baila—.
El amor danza en mi pecho.
¡Ya me quiere! ¡Ya me aguarda!
Ya no soy la loca triste,
que al oír risas gritaba;
ahora soy la niña dulce,
ya no soy mujer amarga.
(Isla ignorada, 1950)
A no ser en tus manos
A no ser en tus manos,
donde mejor me encuentro es en el mar,
allí empiezo a leer hojas a los peces
—en el bosque leo peces a las hojas—,
en las hojas del nogal he aprendido.
En los ojos de los hombres nada veo,
a veces les cuelga una lista de muertos
de las sucias pestañas.
Por eso retorno a tus manos,
que siempre me ofrecen un mendrugo de paz.
(Poeta de guardia, 1968)
En los bosques de Pennsylvania
Cuando un árbol gigante se suicida,
harto de estar ya seco y no dar pájaros,
sin esperar al hombre que le tale,
sin esperar al viento,
lanza su última música sin hojas
sinfónica explosión donde hubo nidos,
crujen todos sus huecos de madera,
caen dos gotas de savia todavía
cuando estalla su tallo por el aire,
ruedan sus toneladas por el monte,
lloran los lobos y los ciervos tiemblan,
van a su encuentro las ardillas todas,
presintiendo que es algo de belleza que muere.
(Poeta de guardia, 1968)
Autorretrato
Suculenta albóndiga de tierna ternura,
empanada rellena de grillos y canciones,
mamotreto de versos perfumados,
crisálida de gusanito de seda.
Falda de saco o pantalón vaquero,
sostén de manos bordado en uñas.
Busto, a gusto del consumidor elegido
y fuertes piernas
con suaves cicatrices
en ambas rodillas desconchadas.
(Obras incompletas, 1975)
Con una de sus más fieles
amigas, la Vespa. Fuente: Fundación Gloria Fuertes.
Autoeutanasia sentimental
Me quité de en medio
por no estorbar,
por no gritar
más versos quejumbrosos.
Me pasé muchos días sin escribir,
sin veros,
sin comer más que llanto.
(Historia de Gloria (Amor, humor y desamor), 1980)
Cuando me vaya…
Cuando me vaya
no quiero ser estatua,
ni cuadro, ni vitrina,
sólo si acaso de saco una cortina
que te entorne la luz para que duermas.
Quisiera convertirme en tu linterna
y serte útil cuando no ves claro,
eso y sólo dormirme en tu costado
y amanecer rezando en tu cadera.
Quisiera ser la lluvia en tu pradera
o tú mi lluvia o yo tu mar
y tú mi barco o al revés,
jugar,
ser siempre un niño que en el amor me crezco,
quisiera ser,
todo lo que ya soy y aún no merezco.
(Historia de Gloria (Amor, humor y desamor), 1980)
Es inútil
Todo el pasado se quiere apoderar de mí
y yo me quiero apoderar del futuro,
me dislocan la cabeza para que mire atrás
y yo quiero mirar adelante.
No me asustan la soledad y el silencio,
son los lugares preferidos de Dios
para manifestarse.
Mi eterna gratitud a los que me quieren,
siempre les recordaré a la hora del sol.
No puedo detenerme,
perdonad, tengo prisa,
soy un río de fuerza, si me detengo
moriré ahogada en mi propio remanso.
(Mujer de verso en pecho, 1995)
Ya ves qué tontería,
llenar papeles con tu nombre,
llenar el aire con tu nombre;
decir a los niños tu nombre,
escribir a mi padre muerto y
y contarle que te llamas así.
Me creo que siempre que lo digo me oyes.
Me creo que da buena suerte:
voy por las calles tan contenta
y no llevo encima nada más que tu nombre.
*
Los cabellos de tu sexo,
galopando por las ensortijadas crines del bosque.
Mis versos se perdieron en tu pelo,
entre tus dedos olvidé mi sortija,
entre tu espalda mí sonrisa
y mi ayer se extravió
en el laberinto de tu mañana.
Como un tigre-pájaro,
mañana de mañana saltaré del lecho,
y marcaré tu número
para decirte gracias, ven pronto y todo eso
*
A veces quiero preguntarte cosas,
y retorno al silencio contagiada
del tímido perfume de tus rosas.
A veces quise no soñar contigo,
y cuanto más quería más soñaba,
por tus versos que yo saboreaba,
tú el rico de poemas, yo el mendigo.
Pero yo no adivino lo que invento,
y nunca inventaré lo que adivino
del nombre esclavo de mi pensamiento.
Adivino que no soy tu contento,
que a veces me recuerdas, imagino,
y al írtelo a decir mi voz no siento.
(El libro de Gloria Fuertes: Antología de poemas y vida, 2017)
Tres edades, juventud tras la Guerra Civil,
años cincuenta en Madrid, y consagración en la década de 1970.
Geografía humana
Mirad mi continente contenido
brazos, piernas y tronco inmesurado,
pequeños son mis pies, chicas mis manos,
hondos mis ojos, bastante bien mis senos.
Tengo un lago debajo de la frente,
a veces se desborda y por las cuencas,
donde se bañan las niñas de mis ojos,
cuando el llanto me llega hasta las piernas
y mis volcanes tiemblan en la danza.
Por el norte limito con la duda,
por el este limito con el otro,
por el oeste Corazón Abierto
y por el sur con tierra castellana.
Dentro del continente hay contenido,
los estados unidos de mi cuerpo,
el estado de pena por la noche,
el estado de risa por el alma
–estado de soltera todo el día–.
Al mediodía tengo terremotos
si el viento de una carta no me llega,
el fuego se enfurece y va y me arrasa
las cosechas de trigo de mi pecho.
El bosque de mis pelos mal peinados
se eriza cuando el río de la sangre
recorre el continente,
y por no haber pecado me perdona.
El mar que me rodea es muy variable,
se llama Mar Mayor o Mar de Gente
a veces me sacude los costados,
a veces me acaricia suavemente;
depende de las brisas o del tiempo,
del ciclo o del ciclón, tal vez depende,
el caso es que mi caso es ser la isla
llamada a sumergirse o sumergerse
en las aguas del océano humano
conocido por vulgo vulgarmente.
Acabo mi lección de geografía.
Mirad mi contenido continente.
(Geografía humana y otros poemas, 2017)
No sé por qué me quejo
No sé por qué me quejo porque al fin estoy sola.
Y el placer de tirar la ceniza en el suelo,
sin que nadie te riña,
y untar pan en la salsa
y beberse los posos,
y limpiarse la boca con el dorso de la mano,
cantar al vagabundo porque al fin fue valiente,
ir matando los besos como si fueran piojos,
beber blanco,
pronunciar ciertas frases
decir ciertas palabras,
exponerte a que un día te borren de la nómina…
No debiera estar seria
pues vivo como quiero,
sólo que a veces tengo,
un leve sarpullido.
(Lo que pasa es que te quiero. Poemas de amor (y desamor), 2023)
Graciasss/www.elconfidencial.com/cultura/2013-12-07/gloria-fuertes-resucita-como-mito-lesbico/
Graciasss/lectoradictocom.wordpress.com/2017/03/10/gloria-fuertes-gran-poetisa-de-adultos/
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