Alba¹: agosto
Una mañana me despertaste
besándome los hombros
y cantó el gallo de la otra cuadra.
Luz nueva
azulada en la ventana llena de plantas,
y los del bulín de al lado
pusieron Sergeant Pepper’s en el primer surco del día.
Bailando
entre piernas y brazos
las flores lentas
de nuestra fricción se abrieron
juntas. Fuiste tan rápido
sal y azúcar
en mi lengua, como el desierto
que atravesamos al volante, dormidas,
una sobre el hombro de la otra.
1. Un alba es un subgénero literario de la lírica que describe el disgusto de
los amantes que, habiendo pasado la noche juntos, tienen que separarse
al llegar la mañana.
Villanelle
Para D.G.B
Cada día nuestros cuerpos se separan,
en partes aturdidas, desgarradas.
Sin comprender qué festejamos
tanteamos a través de las lenguas, dudamos
y nos tocamos en silencio, con asombro;
y cada día nuestros cuerpos nos separan
de nuestra vida organizada
de planeada ironía. Estoy asustada, desfasada,
sin comprender qué festejamos
cuando nuestros miembros y labios fundidos comunican
el poder no escrito que hemos concebido.
Cada día nuestros cuerpos se separan
en su perpetua rutina insostenible.
En la muda oscuridad aprendemos cantos mudos,
sin comprender qué festejamos;
nos despertamos, ya sin fuerzas, tarde
en la mañana, el viento borrando la neblina,
sin comprender cómo festejamos
nuestros cuerpos. Cada día nos separamos.
(Presentation piece,1974)
Trad. Florencia Fragasso
***
Una mañana me despertaste
besándome los hombros
y cantó el gallo de la otra cuadra.
Luz nueva
azulada en la ventana llena de plantas,
y los del bulín de al lado
pusieron Sergeant Pepper’s en el primer surco del día.
Bailando
entre piernas y brazos
las flores lentas
de nuestra fricción se abrieron
juntas. Fuiste tan rápido
sal y azúcar
en mi lengua, como el desierto
que atravesamos al volante, dormidas,
una sobre el hombro de la otra.
1. Un alba es un subgénero literario de la lírica que describe el disgusto de
los amantes que, habiendo pasado la noche juntos, tienen que separarse
al llegar la mañana.
Villanelle
Para D.G.B
Cada día nuestros cuerpos se separan,
en partes aturdidas, desgarradas.
Sin comprender qué festejamos
tanteamos a través de las lenguas, dudamos
y nos tocamos en silencio, con asombro;
y cada día nuestros cuerpos nos separan
de nuestra vida organizada
de planeada ironía. Estoy asustada, desfasada,
sin comprender qué festejamos
cuando nuestros miembros y labios fundidos comunican
el poder no escrito que hemos concebido.
Cada día nuestros cuerpos se separan
en su perpetua rutina insostenible.
En la muda oscuridad aprendemos cantos mudos,
sin comprender qué festejamos;
nos despertamos, ya sin fuerzas, tarde
en la mañana, el viento borrando la neblina,
sin comprender cómo festejamos
nuestros cuerpos. Cada día nos separamos.
(Presentation piece,1974)
Trad. Florencia Fragasso
***
Para empezar en un lugar nuevo
Invocá los pinos, el roble tupido,
la cama de la chica donde despertaste
abrazando un cuerpo vacío;
recurrí a un café en el salón comedor,
tres tazas negras, una tostada de pan
integral, la mujer judía fabulista
de verosimilitudes espantosas,
los platos recargados del desayuno
para los colonos matutinos.
Invocá a tu hija, a quien besaste
e hiciste cosquillas, gritaste, cantaste, mimaste
y subiste a un autobús amarillo; invocá
a tu madre en sus quisquillosos
seniles sesenta y ocho; su enfermera
cuyas historias caribeñas pueblan
la pequeña habitación del Bronx mientras
ella tiende puentes entre archipiélagos.
Invocá todo lo que puedas usar;
poros sebáceos, intestino quejoso,
genitalia nostálgica, pero ponelos
a trabajar y archivá
tus tendencias autodestructivas,
una caja ya repleta con tareas “necesarias”
que puede engordar cada minuto
que no estás durmiendo, cagando,
o comiendo. Recurrí al último profeta
involuntario del Central Park. Recurrí
a la cuenta bancaria de tu madre.
Volvé a causarte algún dolor que recuerdes;
pedí al sol que salga (¡por favor!), a la lluvia
que se aleje; invocá tu apetito
de almuerzo; tomá una lapicera y escribí.
(Taking notice, 1980)
Trad. Florencia Fragasso
***
Catorce
Comprábamos vestidos que siempre tenían un problema:
versiones truchas de las prendas rayadas para chicas
que yo estudiaba en la revista Seventeen.
Las sisas apretaban, el cinturón no hacía juego, la falda
colgaba sin gracia hacia adelante (me lo decían en la escuela).
Nuestras baratijas de segunda deformaban la imagen,
pero ella y yo amábamos los sábados de hurgar y revolver.
Un día, tambaleó en la puerta de la tienda Loehmann’s. La baba
le chorreaba por la pera. Tropezando, me gritó. Dejó caer
nuestros paquetes a la vereda y se desplomó
en lo que parecía un ataque. Yo supuse: insulina.
El cana dijo “borracha”, y llamó a una ambulancia
mientras ella me insultaba y apartaba mis manos.
Aún hoy, cuando necesito una madre, voy de compras.
(Assumptions, 1985)
Trad. Florencia Fragasso
***
Runaways Café I
Hiciste señas al taxi en la vereda
del bar yupi de Lexington al centro.
Abrazo; abrazo; esta vez de adentro
el fuego me subió, febrero era
cuando rocé mis labios con los tuyos, no lo niego.
Bendito y maldito esto que pasa y sigue
siendo insensato y me persigue.
No me voy a acostar con vos porque lo quiero
demasiado y, si es una perversión, hay otras que prefiero:
completá los espacios en blanco: un, dos, tres, cuatro…
Lo hice yo, chau taxi. Mi colectivo nunca pasa,
-tic tac, como un metrónomo, el deseo-.
A vos, alguien te espera en casa.
Yo, me animaría más, si me esperaran.
(Love, death and the changing of the seasons, 1986)
Trad. Florencia Fragasso
***
Cleis²
Tiene dieciséis y parece una mujer
hecha y derecha, a no ser por el acné.
Recuerdo la impecable, dorada piel
de la infancia. Recuerdo
cada vez que la reté, le pegué un chirlo,
quise que fuera otra y se lo hice
saber. Toda madre sabe que traiciona
a su hija, ¿o no? Tal vez.
No fue constructora de aeromodelismo.
No fue la corredora que yo no pude ser.
No fue la saqueadora de mi biblioteca,
Rimbaud o Brontë.
No fue la heroína de una novela.
Tenía solo ocho, su cuerpo perfecto
atrapado en el aire sobre la pileta
saltando hacia el azul
(instantánea: 1982, Vence, reencuentro,
Menor No Acompañada, Air France). Ella es
la unidad fundamental de lo humano, dorada, piel marrón
sin alas pero en vuelo.
Ahora tiene pechos y nalgas que la aferran
a la tierra. Relee libros infantiles en su cama
marinera: Mujercitas, Anne de los tejados verdes,
Azabache, Robin Hood,
Azabache, Robin Hood,
en su ensoñación vuelve a ser niña
mientras habla de autos y de mudarse sola.
Los dieciséis son una sala de espera: mayor, menor,
cualquier cosa es mejor.
Cada día una cara de adulta todavía
desconocida se sobreimprime en su cara,
girasol, mientras sale de la infancia
“brillante y asombrosa”
como una de sus canciones de cuna
(de un poeta ahora viejo, incontinente,
aislado en una pieza con piedras y papeles;
antes un baladista
extravagante): gatos en invierno junto al fuego,
un mágico Rey Gato ronroneándole al cantante,
cruentos gritos de hambre de los gatos
flacos de la calle.
Hace años la acariciaba y le cantaba.
Desde que le crecieron los pechos, no la vi
desnuda. El sudor de los niños
parece agua de lavanda, el suyo
es mujeril, picante.
Cuando estaba enamorada de ella,
con la tendencia del amante a mitificar
al amado, ¿la conocía más que ahora, cuando
sabemos nuestros límites?
Ahora ella es una viajera más:
trenza rubia, sombrero de hombre, jeans y un blazer
de tweed gris, empuja un bolso viejo en el carrito,
libre, en un aeropuerto
lleno de viajeros demacrados, que vienen y van.
Frena, me ve. Bajo el signo de ARRIBOS
nos abrazamos y levantamos el viejo bolso, una manija
cada una, sobre los hombros.
2. Cleis o Kleis, supuesta hija de Safo de Lesbos.
(Winter numbers, 1994)
Trad. Florencia Fragasso
***
Gazal: una mujer
Del otro lado del río, en un huerto sobre la colina, una mujer
dijo: a veces un puñado de tierra roja puede satisfacer a una mujer.
Sigue siendo una oradora, aunque callada;
sigue siendo, aunque invisible, una mujer.
Amé a un hombre, amé una ciudad, amé un idioma.
Amé, interpretalo como quieras, a una mujer.
Nadie alzó su voz contra la ley que prohíbe la expresión,
hasta que un niño, hasta que un monje, hasta que una mujer…
¿Quién hubiera creído que dudarían en matar a un chico?
¿quién hubiera creído que dudarían en matar a una mujer?
Rita se cuelga su rifle al hombro frente al espejo.
Hay más de un modo en que un uniforme
puede emocionar a una mujer.
La hakawati³ de pelo gris y ya sin pechos
que escribe palabras y las tacha es aún una mujer.
3. Hakawati significa, en la tradición árabe, contador de historias; cuentista; como Sherezade.
(A stranger’s mirror, 2015)
Trad. Florencia Fragasso
Graciasss/laformabreve.com.ar/traducir-a-hacker-o-una-habitacion-de-pension-en-una-ciudad-extranjera/
Graciasss/www.otroparamo.com/web/articulo.
Del otro lado del río, en un huerto sobre la colina, una mujer
dijo: a veces un puñado de tierra roja puede satisfacer a una mujer.
Sigue siendo una oradora, aunque callada;
sigue siendo, aunque invisible, una mujer.
Amé a un hombre, amé una ciudad, amé un idioma.
Amé, interpretalo como quieras, a una mujer.
Nadie alzó su voz contra la ley que prohíbe la expresión,
hasta que un niño, hasta que un monje, hasta que una mujer…
¿Quién hubiera creído que dudarían en matar a un chico?
¿quién hubiera creído que dudarían en matar a una mujer?
Rita se cuelga su rifle al hombro frente al espejo.
Hay más de un modo en que un uniforme
puede emocionar a una mujer.
La hakawati³ de pelo gris y ya sin pechos
que escribe palabras y las tacha es aún una mujer.
3. Hakawati significa, en la tradición árabe, contador de historias; cuentista; como Sherezade.
(A stranger’s mirror, 2015)
Trad. Florencia Fragasso
Graciasss/laformabreve.com.ar/traducir-a-hacker-o-una-habitacion-de-pension-en-una-ciudad-extranjera/
Graciasss/www.otroparamo.com/web/articulo.
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