El amor es un presagio
El amor es un presagio
incluso un objeto diurno
lleno de tirabuzones
Al amor no hay nadie
que lo iguale en el tiro de la pelota
Patea que da calambre
El amor es como un souvenir
de Etiopía
resguardado por monjas
que cuchichean y se tiran
de los chicles
unas a otras
El amor es un imán
No tiene pies y no sé si alas
pero baila sobre una piedra pómez
El amor hace que flameen
los relojes izados como banderas
No es nada que se parezca a nada
No tiene nombre ni cara
Puede sisear sobre la
mesa mojada de los mostradores
y te puede esperar en los baldíos
y desaparecer
cuando un fósforo se prende
El amor no es masticable
no tiene fibra
ni es mantecoso
pero en algunas ocasiones
se mantiene fresco en la heladera.
Retazo de la poseída
Es tradición muy edificante.
Le digo
recibida de las catacumbas
adornar los sepulcros
con emblemas
el emblema
por excelencia es la cruz
a su lado caen muy bien
el pez
el navío
el faro
el áncora
el cordero
el fénix
la siempreviva
no son de buen gusto al fiel
los genios alados
escenas mitológicas
las sombras lloronas
las columnas rotas
las estatuas de mujer con los cabellos desgreñados
la muerte en figura de esqueleto
los rostros de arpía
y mucho menos la guadaña.
¿Y la hoz?
¿Y el martillo? -le digo-
Me eructa en la cara.
Gracias -digo
gracias por el alimento que me das y el calor que fluye de tu tripa.
Te debo -le digo- una vez más una reverencia de cortesía humana
una adoracion callada te debo
genuflexiones sencillas
una mirada
un ósculo leve de contrición
una imposición de manos
y un soplo.
Llueve -me dice.
El espejismo
Soy un espejismo. No existo. ¡Un espejismo! Mi madre también lo era, ella era una nube y mi padre era escarcha. Soy un espejismo, pero ése no sería el problema, dado que hay muchos espejismos que viven normalmente, que van de paseo, que hacen compras. Pero no sienten porque son espejismos. Yo sí siento. Soy un espejismo que siente. Yo, por ejemplo, cada mañana apenas me levanto me rasco la cabeza y siento ¿que siento? ¡que me rasco la cabeza! Eso siento. Entonces enseguida me visto, me pongo los pelucones, los zapatones, poca cosa, los tapados de piel de Marta y voy a la alascena y cuento cuantos quinotos me quedan, y siempre son trece, entonces salgo corriendo como una loca hasta la fábrica de sabayón que hay a seis cuadras, y cuando llego a la puerta aplaudo así: ¿ve?, y digo: ¿hay alguien? ¿permiso? ¿se puede? pero como nunca hay nadie entonces empiezo a caminar por ese salón enorme con todas esas máquinas enormes reveladoras de sambayón, y entonces ahí siempre encuentro a alguien y le digo: ¿cuántos quinotos tengo? y le muestro, y siempre me dicen: ¡trece! o sea que no tengo errores en matemáticas. Soy un espejismo que cuenta. ¿Se dá cuenta? ¡Cuento! ¡Qué barbaridad!... ¡Qué vergüenza!... Y otras veces me maquillo mucho y voy a los restaurantes franceses, y despues de comerme los huevos de codorniz voy al baño y me miro en el espejo, pero por lo general no me veo, porque soy un espejismo, pero algunas veces me aparezco de golpe en los espejos, justo cuando me estoy mirando. Yo estoy convencida de que lo que me pasa es un pecado. ¡Tiene que ser un gran pecado ser un espejismo que siente! Por ejemplo, los aromas: cuando hay lluvia me veo impelida, obligada, empujada a ponerme el traje violeta de fiesta, el de la pedrería, y me arreglo el pelo con guirnaldas de hiedras y cardos y nardos, y me paro en la mitad del patio y lloro. Yo no sé qué hacer realmente. Y a veces he sentido un estrépito en mi corazón, y el temblor y el ardor cuando alguno de los amantes que tengo me seduce desde el balcón de enfrente, cuando yo estoy sola, desnuda, recostada abajo del limonero todo marchitado que tengo en una maceta en mi alcoba, y las cortinas se vuelan con la brisa marina y los cantos de las lavanderas portuguesas se oyen a la distancia. ¡¡¡Y ni hablar de cuando esucho el crepitar de las fogatas enormes que hacen los muchachones en los baldíos!!! ¡¡¡Oh!!! Y cuando hace mucho calor pego alaridos. Así ¿Ve? Aahhhhhh así. Grito porque siento, grito porque soy un espejismo que siente. Cuando camino hacen ruido mis pasos ¿Se da cuenta? soy una pecadora nata. ¡Tremendamente pecadora! Cuando me abanico me gusta el aire que me da en la cara ¡Y además escondo los almanaques en los roperos para no sentir el paso del tiempo! Soy pecadora porque laboteo las raíces de los juncos y me nutro de las flores, y como arroz con leche con pasas de uvas. ¿Y sabe lo que hago a la hora de la siesta? ¡fíjese! Cuando todos están durmiendo me llevo la silla plegable y me siento en medio de la plaza al lado de la estatua de lirios gigantes, y me miro las manos, estas manos, iluminadas y blancas, y entonces siempre en ese momento empiezo a escuchar los roces de las telas de los trajes y de las capas de los señores que vienen de parajes recónditos y lejanos, y después hacen todos una cola de tres cuadras y entonces siempre uno por uno se van arrodillando adelante mío y me entregan cada uno un rubí rojo como el destello en el ojo de aquella comadreja que una vez vi. Para mí es realmente vergonzoso pero no me queda otro remedio que decirles a cada uno: "Disculpe señor, pero soy un espejismo, no existo, so siento nada" Y se ponen de pie y huyen despavoridos. ¡Y si viera las caras de horror que ponen. Y a veces siento tanto, pero tanto, tanto, tanto, tanto, pero tanto, que a veces salgo corriendo por los pasadizos y por abajo de los puentes y entre las oscuridades de las canteras en donde los hombres buscan oro, y corro por los puertos antiguos, y lloro, siempre termino llorando. Y también sé tocar el triángulo ¿ve?, ¿escucha? y desde chica así, naturalmente, sin clase de música, ni pentagrama ni clave de sol. Es un don natural, ¿Ve?, ¿escucha? Y a veces bailo. Pero ahora no, porque me da vergüenza. No sé. Soy hija y nieta de espejismos, soy un espejismo, ¡pero siento! Tengo frío en invierno y calor en verano. Tengo la manía de mirar de reojo las calas que hay en los jarrones de las iglesias. ¿Será posible tanto pecado? ¿Seré taa, tan, tan, tan, tan, tan pecadora? ¿Tan pecadora puedo ser? Por eso si alguien pudiera ayudarme a no sentir más nada yo le estaría eternamente agradecida.
Hombrecitos
Hombrecitos de almíbar
de nuez y de cal
con barbas llenas de miel
goteando sobre el mantel
Hombres rudos que aplastan
pájaros con sus botas
Hombres desnudos
marchando al son de plegarias
cantando las borracheras
Hombres bonitos de ojos de perro
con aguas en sus sonrisas
Hombres con caracoles tatuados
y gigantes pelados
también muy hombres
Y aquél que parece petiso
pero que está enterrado
Hombres que te hierven en sus
deseos como cacerolas
que te mastican con los dientes
de sus falos
que te cuecen sobre el fuego
de sus pelotas
que te descubren tras de los
muros
Hombres que siembran
hombres que soplan
que se desangran gota por gota
Hombres babosos, tuertos,
muertos, petardos,
bastardos y rengos
llenos de miedo
Hombres de trizas, de trazos,
de brisas
de lunas
palacios
condones
y risas
Hombres que lloran
Hombres dormidos
Hombres que miran crecer
el árbol
desde las rejas
Que se desnudan a mordiscones
Que se suicidan
Que tienen hijos
Hombres que van al frente
con ojos de fusiles punzantes
a luchar contra la noche
de los temblores
Hombres de fuego
de sal
de baquelita
y azafrán
Niquelados, marmóreos,
laqueados, bordados,
con flecos
y solos
Hombres muertos
todos dormidos
todos muertos y dormidos
Sombra de conchas
El amor es un presagio
incluso un objeto diurno
lleno de tirabuzones
Al amor no hay nadie
que lo iguale en el tiro de la pelota
Patea que da calambre
El amor es como un souvenir
de Etiopía
resguardado por monjas
que cuchichean y se tiran
de los chicles
unas a otras
El amor es un imán
No tiene pies y no sé si alas
pero baila sobre una piedra pómez
El amor hace que flameen
los relojes izados como banderas
No es nada que se parezca a nada
No tiene nombre ni cara
Puede sisear sobre la
mesa mojada de los mostradores
y te puede esperar en los baldíos
y desaparecer
cuando un fósforo se prende
El amor no es masticable
no tiene fibra
ni es mantecoso
pero en algunas ocasiones
se mantiene fresco en la heladera.
Retazo de la poseída
Es tradición muy edificante.
Le digo
recibida de las catacumbas
adornar los sepulcros
con emblemas
el emblema
por excelencia es la cruz
a su lado caen muy bien
el pez
el navío
el faro
el áncora
el cordero
el fénix
la siempreviva
no son de buen gusto al fiel
los genios alados
escenas mitológicas
las sombras lloronas
las columnas rotas
las estatuas de mujer con los cabellos desgreñados
la muerte en figura de esqueleto
los rostros de arpía
y mucho menos la guadaña.
¿Y la hoz?
¿Y el martillo? -le digo-
Me eructa en la cara.
Gracias -digo
gracias por el alimento que me das y el calor que fluye de tu tripa.
Te debo -le digo- una vez más una reverencia de cortesía humana
una adoracion callada te debo
genuflexiones sencillas
una mirada
un ósculo leve de contrición
una imposición de manos
y un soplo.
Llueve -me dice.
El espejismo
Soy un espejismo. No existo. ¡Un espejismo! Mi madre también lo era, ella era una nube y mi padre era escarcha. Soy un espejismo, pero ése no sería el problema, dado que hay muchos espejismos que viven normalmente, que van de paseo, que hacen compras. Pero no sienten porque son espejismos. Yo sí siento. Soy un espejismo que siente. Yo, por ejemplo, cada mañana apenas me levanto me rasco la cabeza y siento ¿que siento? ¡que me rasco la cabeza! Eso siento. Entonces enseguida me visto, me pongo los pelucones, los zapatones, poca cosa, los tapados de piel de Marta y voy a la alascena y cuento cuantos quinotos me quedan, y siempre son trece, entonces salgo corriendo como una loca hasta la fábrica de sabayón que hay a seis cuadras, y cuando llego a la puerta aplaudo así: ¿ve?, y digo: ¿hay alguien? ¿permiso? ¿se puede? pero como nunca hay nadie entonces empiezo a caminar por ese salón enorme con todas esas máquinas enormes reveladoras de sambayón, y entonces ahí siempre encuentro a alguien y le digo: ¿cuántos quinotos tengo? y le muestro, y siempre me dicen: ¡trece! o sea que no tengo errores en matemáticas. Soy un espejismo que cuenta. ¿Se dá cuenta? ¡Cuento! ¡Qué barbaridad!... ¡Qué vergüenza!... Y otras veces me maquillo mucho y voy a los restaurantes franceses, y despues de comerme los huevos de codorniz voy al baño y me miro en el espejo, pero por lo general no me veo, porque soy un espejismo, pero algunas veces me aparezco de golpe en los espejos, justo cuando me estoy mirando. Yo estoy convencida de que lo que me pasa es un pecado. ¡Tiene que ser un gran pecado ser un espejismo que siente! Por ejemplo, los aromas: cuando hay lluvia me veo impelida, obligada, empujada a ponerme el traje violeta de fiesta, el de la pedrería, y me arreglo el pelo con guirnaldas de hiedras y cardos y nardos, y me paro en la mitad del patio y lloro. Yo no sé qué hacer realmente. Y a veces he sentido un estrépito en mi corazón, y el temblor y el ardor cuando alguno de los amantes que tengo me seduce desde el balcón de enfrente, cuando yo estoy sola, desnuda, recostada abajo del limonero todo marchitado que tengo en una maceta en mi alcoba, y las cortinas se vuelan con la brisa marina y los cantos de las lavanderas portuguesas se oyen a la distancia. ¡¡¡Y ni hablar de cuando esucho el crepitar de las fogatas enormes que hacen los muchachones en los baldíos!!! ¡¡¡Oh!!! Y cuando hace mucho calor pego alaridos. Así ¿Ve? Aahhhhhh así. Grito porque siento, grito porque soy un espejismo que siente. Cuando camino hacen ruido mis pasos ¿Se da cuenta? soy una pecadora nata. ¡Tremendamente pecadora! Cuando me abanico me gusta el aire que me da en la cara ¡Y además escondo los almanaques en los roperos para no sentir el paso del tiempo! Soy pecadora porque laboteo las raíces de los juncos y me nutro de las flores, y como arroz con leche con pasas de uvas. ¿Y sabe lo que hago a la hora de la siesta? ¡fíjese! Cuando todos están durmiendo me llevo la silla plegable y me siento en medio de la plaza al lado de la estatua de lirios gigantes, y me miro las manos, estas manos, iluminadas y blancas, y entonces siempre en ese momento empiezo a escuchar los roces de las telas de los trajes y de las capas de los señores que vienen de parajes recónditos y lejanos, y después hacen todos una cola de tres cuadras y entonces siempre uno por uno se van arrodillando adelante mío y me entregan cada uno un rubí rojo como el destello en el ojo de aquella comadreja que una vez vi. Para mí es realmente vergonzoso pero no me queda otro remedio que decirles a cada uno: "Disculpe señor, pero soy un espejismo, no existo, so siento nada" Y se ponen de pie y huyen despavoridos. ¡Y si viera las caras de horror que ponen. Y a veces siento tanto, pero tanto, tanto, tanto, tanto, pero tanto, que a veces salgo corriendo por los pasadizos y por abajo de los puentes y entre las oscuridades de las canteras en donde los hombres buscan oro, y corro por los puertos antiguos, y lloro, siempre termino llorando. Y también sé tocar el triángulo ¿ve?, ¿escucha? y desde chica así, naturalmente, sin clase de música, ni pentagrama ni clave de sol. Es un don natural, ¿Ve?, ¿escucha? Y a veces bailo. Pero ahora no, porque me da vergüenza. No sé. Soy hija y nieta de espejismos, soy un espejismo, ¡pero siento! Tengo frío en invierno y calor en verano. Tengo la manía de mirar de reojo las calas que hay en los jarrones de las iglesias. ¿Será posible tanto pecado? ¿Seré taa, tan, tan, tan, tan, tan pecadora? ¿Tan pecadora puedo ser? Por eso si alguien pudiera ayudarme a no sentir más nada yo le estaría eternamente agradecida.
Hombrecitos
Hombrecitos de almíbar
de nuez y de cal
con barbas llenas de miel
goteando sobre el mantel
Hombres rudos que aplastan
pájaros con sus botas
Hombres desnudos
marchando al son de plegarias
cantando las borracheras
Hombres bonitos de ojos de perro
con aguas en sus sonrisas
Hombres con caracoles tatuados
y gigantes pelados
también muy hombres
Y aquél que parece petiso
pero que está enterrado
Hombres que te hierven en sus
deseos como cacerolas
que te mastican con los dientes
de sus falos
que te cuecen sobre el fuego
de sus pelotas
que te descubren tras de los
muros
Hombres que siembran
hombres que soplan
que se desangran gota por gota
Hombres babosos, tuertos,
muertos, petardos,
bastardos y rengos
llenos de miedo
Hombres de trizas, de trazos,
de brisas
de lunas
palacios
condones
y risas
Hombres que lloran
Hombres dormidos
Hombres que miran crecer
el árbol
desde las rejas
Que se desnudan a mordiscones
Que se suicidan
Que tienen hijos
Hombres que van al frente
con ojos de fusiles punzantes
a luchar contra la noche
de los temblores
Hombres de fuego
de sal
de baquelita
y azafrán
Niquelados, marmóreos,
laqueados, bordados,
con flecos
y solos
Hombres muertos
todos dormidos
todos muertos y dormidos
Sombra de conchas
Conchas con olor a teatro
camarines con olor a concha
¡conchas! ¡conchas!
Breteles de corpiños y caireles
copa va, copa viene
y el bulto magno que me enceguece
desde tu entrepierna almibarada
gloria de tu bragueta
parsimonia de transeúntes
carroña que masco y leche
y al final telones y cenitales
pelucas de pétalos alas de cuarzo
bambalinas en el alma rímel en el culo
130 putos frente a un espejo
todos descuartizados.
Vocación de concha
¡conchas! ¡conchas!
Libre albedrío y una montaña
y atrás el fuego y la huella
de tu chupón en mi nalga cruda.
Medialuna de árabes, matanza de chinos,
saqueos de fiambrerías...
cuatro conchas
que arrastro con mi changuito
más cinco que llevo puestas
son nueve conchas
leche condensada pan lactal y esperma
como un pulpo
esa concha enorme se va acercando
ya cubre todo el Parque Lezama
¡conchas! ¡conchas!
Potras de crines blancas cayendo en los precipicios
¡conchas! ¡conchas!
Cisnes que alzan el vuelo y escupen sangre desde las nubes.
Conchas que se derriten,
conchas ruborizadas,
conchas famosas,
¿concha peluda? ponele spray
y atrás de todo mi muerte negra,
dientes de raso, pestañas grises,
aplausos para las conchas
¡vivas, vítores y clarines!
aplausos para el deseo como una baba.
Aplausos para la luna que tiene concha.
Y para la pava del mate que también tiene concha.
Aplausos para el becerro y el vellocino de oro
y para tu concha tan elegante.
Tu concha de firmamento
de algarabía y de sentimiento
¡aplausos para la concha de tu madre!
¡y para la de Tita Merello que todavía ruge!
aplausos para mil conchas de camarines
conchas postizas,
conchas de llantos,
conchas de risas, conchas que crujen,
conchitas diminutas, liliputienses
y grandes conchones profundos...
¡En fin!¡A la Gran Concha Argentina Salud!
La paralítica
¡Sí, es verdad! ¡Sí, es verdad! ¡Es verdad, oficial! Sí, sí, sí, yo la maté.
Pero es que me tenía harta, ella era mala, pérfida, ladina, ponzoñosa.
Y me cansé de sus ojos de mosquita muerta. Y de que se hiciera la
paralítica. Porque ella no podía moverse, es cierto, ahí están los
certificados de los dotores, pero no era como para poner ojos de
paralítica, ella se regodeaba con su tragedia y yo le decía paralítica
de mierda y le tiraba el caldo con cabello de ángel, hirviendo se lo
tiraba en la cabeza y por eso estaba toda pelada. Sí, es verdad, día
por medio a las cinco de la mañana le tiraba el caldo porque no
soportaba sus piernas flácidas y el olor de paralítica y la mentalidad
de discapacitada y sobre todo que no había tenido la culpa de que se
subiera al andamio en la obra en
construcción en el Chaco, cuando
yo era bailarina, más que le
Belfiore, que me fui al monoblock en
construcción atrás del
obrero paraguayo y ella, como buena madre
hija de puta que era, me persiguió para espiarme y se cayó del
andamio, porque yo en esa época tomaba cañita Legui, sí, y después
licor Ocho Hermanos, que no hay nada más dañino que eso, y un día
me preguntó por el hámster y yo no le entendía porque decía
hija de puta que era, me persiguió para espiarme y se cayó del
andamio, porque yo en esa época tomaba cañita Legui, sí, y después
licor Ocho Hermanos, que no hay nada más dañino que eso, y un día
me preguntó por el hámster y yo no le entendía porque decía
lmmmmm jjmmmúmmter desde la silla de ruedas, en
el patio de atrás,
mientras yo colgaba los pañales de su
incontinencia todos percudidos
lmmmmm jjmmmúmmter ¿¡el hámster!?
le dije, ¿¡sabés lo que le hice
a tu hámster!? ¡Lo desollé vivo! Y ahora
está enterrado abajo de tu cama.
¡¡¡Lmmmmm jjmmmúmmter!!!
¡Hablá bien gangosa de mierda!, le decía
yo, oficial, porque ella me lo hacía a propósito para cagarme porque yo
era bailarina y peluquera y me debía a mi arte, no tenía por qué vivir así
entonces, la maté, ¡sí!, ¡la maté, oficial! ¡Y no sabe qué liberación! Puse un
disco de Richard Clayderman
el claro de luna
y bailé como la llama
de una vela
en un velorio.
Botánico
yo, oficial, porque ella me lo hacía a propósito para cagarme porque yo
era bailarina y peluquera y me debía a mi arte, no tenía por qué vivir así
entonces, la maté, ¡sí!, ¡la maté, oficial! ¡Y no sabe qué liberación! Puse un
disco de Richard Clayderman
el claro de luna
y bailé como la llama
de una vela
en un velorio.
Botánico
Hombres todos que entran en el baño del Botánico.
Vienen y van sin ton ni son. Como zombis llevan sus
cuerpos tras el deseo que nunca podrán satisfacer por
más garompas que les pasen por la cara y el culo.
Una constante: la mayoría son esos medios regordetes
como porteros con várices. A veces alguno muy flaquito
y con flequillo lacio. La vida también es eso y también
los árboles vivos y la tierra, el cielo y los gatos, todos
vivos por ahora. Señores mayores que salen tocándose
las braguetas, qué asco, con sus anteojos de ver de cerca
puestos. Hombres herrumbrados, hechos pedazos, con
las almas descuartizadas en varios pedazos.
No se consuelan con el llano del vacío ni dejan nacer nada,
van tras de la muerte con ahínco.
El viento, que es el soplido interno de la vida, mueve las
sombras de los enormes añosos árboles.
Junto a mi pie danza una hormiga y canta.
Monstruos con peluquines separados de las
molleras.
No sé si serán abedules o ciervos. No sé si tendrán raíz o alas.
No sé si tejerán las marañas de las hojas o perderán el aliento
haciendo pozos. Insectos, luces, bocinazos, estatuas, niños,
piedras, bolsillos vacíos, recuerdos, transpiración de malos
olores, la vida entera respira y la inteligencia gigante mueve
los hilos.
(Vagones transportan humo, 2000)
Graciasss/www.centrocultural.coop/urdapilleta-no-soy-un-autor-quiero-ser-libre
Graciasss/elblogdeurdapilleta.blogspot.com/2009/
Graciasss/micultura.catamarcacapital.gob.ar/Vagones_transportan_humo_pdf
No sé si tejerán las marañas de las hojas o perderán el aliento
haciendo pozos. Insectos, luces, bocinazos, estatuas, niños,
piedras, bolsillos vacíos, recuerdos, transpiración de malos
olores, la vida entera respira y la inteligencia gigante mueve
los hilos.
(Vagones transportan humo, 2000)
Graciasss/www.centrocultural.coop/urdapilleta-no-soy-un-autor-quiero-ser-libre
Graciasss/elblogdeurdapilleta.blogspot.com/2009/
Graciasss/micultura.catamarcacapital.gob.ar/Vagones_transportan_humo_pdf
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