BRENCHX STEIZELBOIM

Carrocería del tiempo
 
Cuando los fantasmas
vienen a la vez
no hay lugar
donde escapar.
Los fantasmas
tienen nombre
de personas
y de momentos.
 
Los momentos
son intransferibles.
El propio cuerpo
recibe descargas
que si una
se pone
a contar
Sería:
 
1-Desmembramiento
2-Felicidad en cualquier orden.
 
¿Cuán agotada
tiene que estar
una planta que
aún regada
se muere en mi patio?
¿Se agotan las plantas?
¿El tallo será el problema?
 
Preguntas
para seguir
poblando
el espacio
Propio.
 
Un espacio
que tiene
las cortinas
que no elegí.
 
Las preguntas
hacen fila
en los dedos
sin respetar
el metro
de distancia.
¿Podré reutilizar la tierra
y regarla otra vez?
El tiempo
en su espera
me mece
y viajó
cerrando los ojos
a todos los momentos
que se me da la gana.
 
Mi cuerpo humectado
con la sal marina
y la arena.
El ronroneo
de mi gata
Juana, viva
en ese gesto,
muerta hace tiempo.
Un abrazo de Maru
Tomar mate
con mi mamá,
ver la cara pensante
de Juancho.
Moradas
de entre sueños
imposibles.
París en mis ojos
quinceañeros
descubriendo
otra ciudad
lejos de casa.
Y así,
listas
como las
que hago
como las del
supermercado,
siempre olvido
algo.
El amor
en su forma
incorpórea,
viajante.
 
Hay una sonrisa
que tiene una historia
muy chica,
un pequeño portal
de lo que no pudo ser
esa es la que me guardo.
Todo viene
en
una tarde
que no
podés salir,
hasta que vas
al baño
y te miras
al espejo.
Atrás está
el pasado.
 
Un brillo
en las pupilas
te indican
el camino,
mirar hacia
adelante
a veces
no es la solución.
No sé cuál
es la solución.
Pero tengo un rastro:
es fuera
del espejo.
Es hacia dentro
donde la brújula
va moviendo y
cambiando
las respuestas.
 
Lo único
que no cambia
son todos
los nombres
y todos
los momentos.
 

Humedal
 
Cerca de las costas estabas mojándote
los pies en el río
Todo daba la sensación
de estar dentro de una película rodándose en el
litoral
o en algún estero correntino.
Mi brazo erguido trataba
de ganarle a la mata
con el machete.
En cada paso de tierra
que iba ganando
podía sentir las pequeñas ondas
que se formaban
cuando movías los pies en el agua.
 
Humedal
Esas ondas las transformabas
en peces dorados hambrientos.
La transpiración se estaba comiendo mi piel
la humedad se transformaba en serpientes
que recorrían mis piernas
los pies hasta los mismísimos huesos.
Humedal
Pequeñas serpientes
entre los pastizales
que buscaban tu mirada
tu humedad
 
Mientras avanzaba te ví pararte
El calor transformaba todo en posible
incendio
y dijiste
«Acá zas roce de piedra y tronco, y no hay
nada que detenga el incendio
se necesitarían los bomberos de toda la
provincia
Eso pensé cuando me tocaste el hombro y
preguntaste:
¿Queres que siga yo?
Humedal
 
(Lenguaraz, 2021)
 
Graciasss/lalibre.com.ar/2023/02/02/lenguaraz-traducide/


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