LA MAÑANA (Primeros poemas
1850-1861)
F 17
Es todo lo que tengo para traerte hoy.
Esto, y mi corazón,
ésto y mi corazón, y todos los campos,
y todos los anchos prados,
ésto y mi corazón, y todas las abejas
que en los tréboles están.
F 25
Un sépalo, un pétalo, y una espina,
en una mañana cualquiera de verano:
un frasco de rocío, una abeja o dos, una brisa:
los árboles que mecen sus frondas…
¡Y yo soy una rosa!
F 37
Con pequeñas Gentilezas
como un Libro o una Flor
se plantan semillas de sonrisas
que florecen en la oscuridad.
F 57
Robé a los Bosques,
los confiados Bosques,
los Árboles desprevenidos
mostraron sus Frutos y sus musgos
para agradar mis delirios.
Escudriñé, curiosa, sus adornos,
se los arrebaté, me atreví a robar.
¿Qué dirá el solemne Abeto?
Y el Roble, ¿Qué dirá?
F 64
Corazón, ¡le olvidaremos!
¡esta noche! Tú y yo.
Tú puedes olvidar el calor que daba:
Yo olvidaré su luz.
Cuando hallas acabado, dímelo, por favor,
para empezar enseguida.
¡De prisa! No sea que mientras te entretienes,
yo le recuerde.
F 73
Ángeles, muy temprano por la mañana:
se los puede ver entre los rocíos:
mirando, recogiendo, sonriendo, volando.
¿Son acaso las flores sus dominios?
Ángeles a la hora en que más calienta el sol:
se los puede ver entre las arenas;
mirando, recogiendo, sollozando, volando;
quemadas las flores que se llevan.
…
MEDIODÍA (Poemas 1862-1865)
F 272
¿Te gustaría un verano? Prueba el nuestro.
¿especias?, compra aquí.
¡Enferma! Tenemos fruta para la fiebre.
¡cansada! ¡cantidades de plumón!
¡confusa! ¡extensiones de violetas que la aflicción nunca visitó!
¡cautiva!¡le traeremos indulto de rosas!
¡Desfallecida! ¡frascos de aire!
Incluso para la muerte…una medicina mágica;
pero, ¿cuál puede ser, señor?
F 277
¡Ve hacia ella, carta feliz!
Cuéntale la página que nunca escribí,
Dile que solo expresé la sintaxis
y descarté el verbo y el pronombre,
dile como los dedos corrieron
y luego vacilaron lentos, lentos
y como deseaste tener ojos en las páginas
para ver lo que tanto los conmovía
Dile que la noche acabó antes de que
nosotros terminásemos
Y que el viejo reloj seguía marcando “día”…
F 284
Los fríos nos enseñaron el fósforo.
Aprendimos a amar el fuego
Siendo jóvenes,
Manejando los hielos.
E imaginamos la yesca por el poder de los opuestos de igualarlo todo.
Los eclipses, implican soles.
La parálisis fue nuestra muda cartilla inicial
para la vitalidad.
F 292
Conseguí poder oír su nombre
sin esa tremenda carga,
esa sensación de trueno en mi habitación
y de parálisis en mi alma.
Conseguí poder caminar
por aquel ángulo del cuarto
donde él se volvió así, y yo me volví,
con todas nuestras fibras rotas.
Conseguí poder agitar la caja
donde sus cartas se amontonaban
sin sentir que la respiración se aceleraba
y que unos hierros se me clavaban.
Pude vagamente recordar una gracia
-creo que la llaman dios-
afamada para aliviar la desgracia
cuando todo fallaba.
Y colocar mis manos
en forma de súplica,
sin saber una palabra
que el rito proclama.
Mi relación con la nube,
Si hay un poder detrás de ella
no sujeto a la desesperación
que se ocupe de algún modo de la miseria
-es cosa tan banal-
Él es demasiado grande
para ser importunado más.
F 314
La esperanza es una cosa con plumas
que se posa en el alma
y canta una canción sin letra,
y nunca, nunca se calla.
Y más dulce suena en el vendaval;
Y muy fuerte tiene que ser la tormenta
para acallar a ese pajarillo
que a todos nos alienta.
La oí en las tierras más frías
y en el más lejano mar;
aunque nunca me pidió una migaja
ni en la mayor adversidad.
…
LA TARDE (Poemas 1866-1886)
F 1123
Entre la apariencia de vida y la vida
es tan grande la diferencia
como entre el licor que está en los labios
y el licor que está en la botella.
El último es excelente para guardar
pero el vino a granel es superior
para la necesidad de éxtasis; lo sé
porque lo he probado yo,
F 1139
No sabemos que perdemos cuando perdemos.
El terrible momento llega
y ocupa su sitio preeminente
entre las certezas.
Una firme apariencia aún inflama
la carta, la amiga, la oportunidad
el espectro de aquella solidez
cuya sustancia es arena, nada más.
F 1202
de una pérdida tan divina
solo registramos el beneficio.
Nos hace indemne a la soledad
que una dicha así haya existido.
F 1249
Si no hubiera visto el sol,
la sombra la hubiera soportado;
pero la luz ha convertido mi desierto
en un desierto renovado.
F 1251
Miré hacia atrás en el tiempo, con ojos bondadosos;
él indudablemente se esforzó.
¡que dulcemente se hunde en el poniente de la
naturaleza humana
ese tembloroso sol.
…
POEMAS SIN FECHAR
F 1690
El error está en la estimación.
La Eternidad, decimos, está allá,
como si fuera un Lugar.
Sin embargo, está tan cerca…
Me acompaña en mi Paseo,
comparte conmigo su hogar;
no tengo ninguna Amiga tan fiel
como esta Eternidad.
F 1694
Hablar en una muestra de afecto
y el Silencio también.
La más perfecta comunicación
no la oiréis.
Existe, y su confirmación se recibe
dentro de uno mismo.
F 1708
No te he alcanzado,
pero mis pies se acercan cada día.
Tres Ríos y una colina por cruzar;
un Desierto y un Mar.
F 1720
F 17
Es todo lo que tengo para traerte hoy.
Esto, y mi corazón,
ésto y mi corazón, y todos los campos,
y todos los anchos prados,
ésto y mi corazón, y todas las abejas
que en los tréboles están.
F 25
Un sépalo, un pétalo, y una espina,
en una mañana cualquiera de verano:
un frasco de rocío, una abeja o dos, una brisa:
los árboles que mecen sus frondas…
¡Y yo soy una rosa!
F 37
Con pequeñas Gentilezas
como un Libro o una Flor
se plantan semillas de sonrisas
que florecen en la oscuridad.
F 57
Robé a los Bosques,
los confiados Bosques,
los Árboles desprevenidos
mostraron sus Frutos y sus musgos
para agradar mis delirios.
Escudriñé, curiosa, sus adornos,
se los arrebaté, me atreví a robar.
¿Qué dirá el solemne Abeto?
Y el Roble, ¿Qué dirá?
F 64
Corazón, ¡le olvidaremos!
¡esta noche! Tú y yo.
Tú puedes olvidar el calor que daba:
Yo olvidaré su luz.
Cuando hallas acabado, dímelo, por favor,
para empezar enseguida.
¡De prisa! No sea que mientras te entretienes,
yo le recuerde.
F 73
Ángeles, muy temprano por la mañana:
se los puede ver entre los rocíos:
mirando, recogiendo, sonriendo, volando.
¿Son acaso las flores sus dominios?
Ángeles a la hora en que más calienta el sol:
se los puede ver entre las arenas;
mirando, recogiendo, sollozando, volando;
quemadas las flores que se llevan.
…
MEDIODÍA (Poemas 1862-1865)
F 272
¿Te gustaría un verano? Prueba el nuestro.
¿especias?, compra aquí.
¡Enferma! Tenemos fruta para la fiebre.
¡cansada! ¡cantidades de plumón!
¡confusa! ¡extensiones de violetas que la aflicción nunca visitó!
¡cautiva!¡le traeremos indulto de rosas!
¡Desfallecida! ¡frascos de aire!
Incluso para la muerte…una medicina mágica;
pero, ¿cuál puede ser, señor?
F 277
¡Ve hacia ella, carta feliz!
Cuéntale la página que nunca escribí,
Dile que solo expresé la sintaxis
y descarté el verbo y el pronombre,
dile como los dedos corrieron
y luego vacilaron lentos, lentos
y como deseaste tener ojos en las páginas
para ver lo que tanto los conmovía
Dile que la noche acabó antes de que
nosotros terminásemos
Y que el viejo reloj seguía marcando “día”…
F 284
Los fríos nos enseñaron el fósforo.
Aprendimos a amar el fuego
Siendo jóvenes,
Manejando los hielos.
E imaginamos la yesca por el poder de los opuestos de igualarlo todo.
Los eclipses, implican soles.
La parálisis fue nuestra muda cartilla inicial
para la vitalidad.
F 292
Conseguí poder oír su nombre
sin esa tremenda carga,
esa sensación de trueno en mi habitación
y de parálisis en mi alma.
Conseguí poder caminar
por aquel ángulo del cuarto
donde él se volvió así, y yo me volví,
con todas nuestras fibras rotas.
Conseguí poder agitar la caja
donde sus cartas se amontonaban
sin sentir que la respiración se aceleraba
y que unos hierros se me clavaban.
Pude vagamente recordar una gracia
-creo que la llaman dios-
afamada para aliviar la desgracia
cuando todo fallaba.
Y colocar mis manos
en forma de súplica,
sin saber una palabra
que el rito proclama.
Mi relación con la nube,
Si hay un poder detrás de ella
no sujeto a la desesperación
que se ocupe de algún modo de la miseria
-es cosa tan banal-
Él es demasiado grande
para ser importunado más.
F 314
La esperanza es una cosa con plumas
que se posa en el alma
y canta una canción sin letra,
y nunca, nunca se calla.
Y más dulce suena en el vendaval;
Y muy fuerte tiene que ser la tormenta
para acallar a ese pajarillo
que a todos nos alienta.
La oí en las tierras más frías
y en el más lejano mar;
aunque nunca me pidió una migaja
ni en la mayor adversidad.
…
LA TARDE (Poemas 1866-1886)
F 1123
Entre la apariencia de vida y la vida
es tan grande la diferencia
como entre el licor que está en los labios
y el licor que está en la botella.
El último es excelente para guardar
pero el vino a granel es superior
para la necesidad de éxtasis; lo sé
porque lo he probado yo,
F 1139
No sabemos que perdemos cuando perdemos.
El terrible momento llega
y ocupa su sitio preeminente
entre las certezas.
Una firme apariencia aún inflama
la carta, la amiga, la oportunidad
el espectro de aquella solidez
cuya sustancia es arena, nada más.
F 1202
de una pérdida tan divina
solo registramos el beneficio.
Nos hace indemne a la soledad
que una dicha así haya existido.
F 1249
Si no hubiera visto el sol,
la sombra la hubiera soportado;
pero la luz ha convertido mi desierto
en un desierto renovado.
F 1251
Miré hacia atrás en el tiempo, con ojos bondadosos;
él indudablemente se esforzó.
¡que dulcemente se hunde en el poniente de la
naturaleza humana
ese tembloroso sol.
…
POEMAS SIN FECHAR
F 1690
El error está en la estimación.
La Eternidad, decimos, está allá,
como si fuera un Lugar.
Sin embargo, está tan cerca…
Me acompaña en mi Paseo,
comparte conmigo su hogar;
no tengo ninguna Amiga tan fiel
como esta Eternidad.
F 1694
Hablar en una muestra de afecto
y el Silencio también.
La más perfecta comunicación
no la oiréis.
Existe, y su confirmación se recibe
dentro de uno mismo.
F 1708
No te he alcanzado,
pero mis pies se acercan cada día.
Tres Ríos y una colina por cruzar;
un Desierto y un Mar.
F 1720
El invierno, si se laborea,
es tan arable como la Primavera.
F 1728
Las Colinas levantan sus Cabezas Púrpuras;
los Ríos se vuelven para mirar;
el Hombre, en cambio, entre toda esta multitud,
no tiene ninguna Curiosidad.
F 1749
Con una luz fugitiva
vemos con mucha más nitidez
que con una llama estable.
Hay un algo en la huida
que clarifica la vista
y hace al rayo más radiante.
F 1779
Para hacer una pradera se necesita un trébol
y una abeja;
un trébol, una abeja,
y ensueño.
Si las abejas son pocas
bastará con el ensueño.
Trad. Enrique Goicolea
Nota
Casi todos los poemas siguen la traducción de Enrique Goicolea (numeración
del profesor RW Franklin), pero el autor de esta selección de poemas de ED
ha
contrastado con las traducciones de Silvina Ocampo y de Ana M. Mañeru y
algunos poemas están traducidos por ellas.
Graciasss/generandolecturas.wordpress.com/poemas-de-emily-dickinson/
1212
Una palabra está muerta, cuando se la pronuncia
dicen algunos —
Yo digo que a vivir recién empieza
ese día
(Trad. Verónica Zondek)
917
El Amor - es anterior a la Vida -
posterior - a la Muerte -
inicial de la Creación, y
de la tierra el Exponente –
(Trad. Verónica Zondek)
605
La Araña sostiene un Ovillo de Plata
En su Mano invisible-
Y mientras baila despacio para Sí
Su Hilo de Perla –ella Devana-
Aplicada va de Nada a Nada-
Insustancial Industria-
Que suplanta nuestros Tapices con el Suyo-
En la mitad de tiempo-
Una Hora para alzar supremos
Sus Continentes de Luz-
Después el Ama de Casa hará colgar de la Escoba-
Esos Confines –ya olvidados-
(Traducción de Amalia Rodríguez Monroy)
135
El Agua se conoce por la sed;
La tierra - por los Mares navegados.
El Éxtasis - por el tormento-
La Paz - por el recuento de sus batallas-
El Amor, por el Moho de la Memoria-
Por la Nieve, los Pájaros.
(Traducción Amalia Rodríguez Monroy)
1627
A la Abeja no le importa
el pedigrí de la Miel —
para ella, un trébol, siempre,
es Aristocracia –
(Traducción de Rodrigo Olavarría)
254
“La Esperanza” es esa cosa con plumas —
Que se asienta en el alma —
Y entona la canción sin las palabras —
Y nunca se detiene — del todo —
y más dulce — se escucha — en la Galerna —
Y airada debe estar la tormenta —
que pudo avergonzar al Pajarito
que a tantos les dio abrigo —
Le escuché en la tierra más fría —
y en el más gélido Mar —
pero, nunca, en la Adversidad
Me pidió una sola — migaja.
(Traducción de Enrique Winter)
249
Noches Locas — ¡Noches locas!
¡Si estuviera junto a ti
las Noches Locas serían
nuestro lujo!
Inútiles — los Vientos —
para un Corazón en puerto —
¡cansado de la Brújula —
cansado de los Mapas!
Remando en el Edén —
¡Ah! — ¡El Mar!
¡Pudiese yo anclar — esta noche —
en ti!
(Traducción de Rodrigo Olavarría)
1406
Nunca se supo de Pasajero que huyera
tras alojar una noche en la memoria —
Esa astuta — Posada subterránea
se las ingenia para que ninguno vuelva a salir —
(Traducción de Verónica Zondek)
1129
Toda la verdad decidla pero al sesgo —
el éxito mora en rodeos
demasiado brillante para nuestro doliente deleite
la verdad soberbia sorprende
como el relámpago a los niños
que una buena explicación tranquiliza
la verdad tiene que deslumbrar gradualmente
o todo hombre será ciego —
(Trad. Silvina Ocampo)
113
Soportar nuestra parte de noche —
nuestra parte de amanecer —
Nuestro vacío llenar con deleite,
nuestro vacío con desdén —
Una estrella aquí y otra allá,
¡algunos pierden el camino!
Una niebla aquí — y otra allá —
y luego - ¡El Día!
(Trad. Rodrigo Olavarría)
Graciasss/www.culturagenial.com/es/poemas-emily-dickinson-amor-vida-muerte/
Manuscrito del poema «Yo no
soy nadie…». (Foto: New York Times)
¡Yo no soy Nadie! ¿Quién eres tú?
¿Tampoco — eres nadie — tú?
¿Es que entonces ya somos dos?
¡No lo digas! Ya sabes — correría la voz.
¡Qué terrible — el ser — Alguien!
¡Qué notorio — como si una rana —
dijese su propio nombre — todo el mes de julio —
ante una admirativa Charca!
(1861)
¿Corre por tu corazón un Arroyo,
donde ondean las flores tímidamente,
y bajan, ruborosos, los pájaros a beber,
y tiemblan tanto las sombras—?
¿Y nadie sabe, de tan calmo que fluye,
que haya allí ningún arroyo,
aunque las pequeñas sequías de tu vida
se alivien día a día allí—?
Cuida de ese arroyo en Marzo,
cuando los ríos se desbordan,
y se ciernen presurosas las nieves desde las colinas,
y los puentes no resisten.
Y más tarde, hacia Agosto —
cuando yacen los prados abrasados,
vigila, ¡no sea que este arroyo de vida
se seque en un ardiente mediodía!
(1859)
Yo había muerto por la Belleza —
pero apenas fui depositada en la Tumba
cuando otro, muerto por la Verdad, vino a yacer
en una Habitación contigua —
Preguntó suavemente por qué había yo caído.
—Por la Belleza—, respondí —
—Y yo — por la Verdad — Ambas son lo Mismo —
Somos Hermanos—, dijo él —
Y así, como Compañeros que se encuentran de Noche —
hablamos entre las Habitaciones —
hasta que el Musgo alcanzó nuestros labios —
y cubrió — nuestros nombres —
(1862)
¡Abeja! ¡Te espero!
Decía yo Ayer
a Alguien que conoces
que estabas a punto de venir —
Las Ranas llegaron a Casa la Semana Pasada —
se han instalado y vuelven al trabajo —
Han regresado casi todos los Pájaros —
y los Tréboles están tibios y frondosos —
Recibirás mi carta hacia
el diecisiete. Contesta,
o mejor, ven conmigo —
Tuya, Mosca —
(1865)
Trad. Ángel Salguero
Graciasss/www.poetica2puntocero.com/diez-poemas-de-emily-dickinson-mi-carta-al-mundo/
¡Yo no soy Nadie! ¿Quién eres tú?
¿Tampoco — eres nadie — tú?
¿Es que entonces ya somos dos?
¡No lo digas! Ya sabes — correría la voz.
¡Qué terrible — el ser — Alguien!
¡Qué notorio — como si una rana —
dijese su propio nombre — todo el mes de julio —
ante una admirativa Charca!
(1861)
¿Corre por tu corazón un Arroyo,
donde ondean las flores tímidamente,
y bajan, ruborosos, los pájaros a beber,
y tiemblan tanto las sombras—?
¿Y nadie sabe, de tan calmo que fluye,
que haya allí ningún arroyo,
aunque las pequeñas sequías de tu vida
se alivien día a día allí—?
Cuida de ese arroyo en Marzo,
cuando los ríos se desbordan,
y se ciernen presurosas las nieves desde las colinas,
y los puentes no resisten.
Y más tarde, hacia Agosto —
cuando yacen los prados abrasados,
vigila, ¡no sea que este arroyo de vida
se seque en un ardiente mediodía!
(1859)
Yo había muerto por la Belleza —
pero apenas fui depositada en la Tumba
cuando otro, muerto por la Verdad, vino a yacer
en una Habitación contigua —
Preguntó suavemente por qué había yo caído.
—Por la Belleza—, respondí —
—Y yo — por la Verdad — Ambas son lo Mismo —
Somos Hermanos—, dijo él —
Y así, como Compañeros que se encuentran de Noche —
hablamos entre las Habitaciones —
hasta que el Musgo alcanzó nuestros labios —
y cubrió — nuestros nombres —
(1862)
¡Abeja! ¡Te espero!
Decía yo Ayer
a Alguien que conoces
que estabas a punto de venir —
Las Ranas llegaron a Casa la Semana Pasada —
se han instalado y vuelven al trabajo —
Han regresado casi todos los Pájaros —
y los Tréboles están tibios y frondosos —
Recibirás mi carta hacia
el diecisiete. Contesta,
o mejor, ven conmigo —
Tuya, Mosca —
(1865)
Trad. Ángel Salguero
Graciasss/www.poetica2puntocero.com/diez-poemas-de-emily-dickinson-mi-carta-al-mundo/
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