¿qué se necesita para hacer
arte del fuego?
una chica con el pelo rojo
un atardecer de julio
pájaros
-si es posible gorriones
una boca que no fue besada por mucho tiempo
rumores
una cucharada de miel
cuatro fósforos
alcohol en grandes cantidades
dejar de usar corpiños
dos o tres mentiras
una verdad
un reloj de arena
y que caiga rápido:
no hay tiempo.
la vuelta
sin mapa, pero con tanto cuerpo
toco mi puerta de entrada
abro la boca y el espíritu sagrado
sabe dulce sobre mi lengua.
Como si volver a mí fuera hacer el amor
cierro los ojos y tiemblo porque
me quiero
y eso es más de lo que alguna vez
pude escribir.
el amor me despojó de tanto
rompió esquemas, devolvió almas
despertó demonios dormidos
corrí relojes para alcanzarlo
llegué tarde a todas mis citas
besé muy temprano a mis amadas
quise tanto que me desnudé del miedo
y ahora estoy enteramente
descubierta.
la vuelta a casa no es ardua
si los océanos son buenos
si mis ojos no me desconocen
pero es que vi tanto
que olvidé mi reflejo:
en el embeleso, amé
y perdí
casi lo mismo.
estoy desnuda
pero armada
de valor.
y estoy lista
para la vuelta.
el confesionario
no quiero tus besos
porque tengo la sospecha
de que imaginarlos
sabe más dulce
que tenerlos sobre mí.
pensar que no somos tal para cual
mirarte hasta que te desgastes
en los contornos
de mi memoria olvidadiza
y solo en sueños profundos
hacerte lo que no pude
en noches selladas por la luna.
decir que me gustás sería
una exageración
impropia de mi parte, solo
me intriga la tensión de tus manos
que flotan sobre mí como fantasmas
indecisas de si embrujarme
o dejarme
enfriar.
no saber qué viene después
me gusta
tenerte, pero no
poder quererte
la sexualidad como flor en el pecho
y que nadie la tome, que crezca
hasta caer.
y te juro que
no se trata de pasión, se trata de sentir que
cada vez que hablás escupís estrellas, que
cada vez que te miro
el pelo se te prende fuego y que
algo en la yema de mis dedos
arde cuando me abordás
como si te fuera difícil
sostenerme la mirada
como si fuera yo el atardecer
que fuga justo antes
de que tu noche me alcance
y se disuelva
sobre mí:
amor que no es,
no puedo permitirme
permanecer todavía.
un delirio parecido a tu boca
un hilo de cordura
me separa del vacío
y de tu boca
que son lo mismo.
en la ilusión del amor
pienso en la cantidad de veces
que imaginé
besándote la piel
y probando de tus labios
miel y veneno
hasta sentirme viva.
en el delirio de la química
tracé un mapa sobre tu cuerpo
y marqué las inflexiones
en las que cabría mi inicial
la curva rosada
de mis dedos.
en la adicción
del tira
y afloje
del no saber
y saber demasiado
del pasado
y el futuro
decido no decidir.
disfrutar del choque que llegará
agonizar en el placer
de lo que podría haber sido
y no fue.
porque si es será
y si no, puedo soportar
no enterarme nunca
cuánto pesan tus caderas
sobre las mías
y a qué sabe tu amor
por la mañana.
puedo tolerar la incógnita
de tus manos
la carencia extraña de quererte
y que no lo sepas
no lo adivines.
puedo vivir una vida teniéndote cerca
pero no tan cerca como me gustaría.
(Cerezas y Fuego, 2025)
Graciasss/pdlibrosarg.cdnstatics2.com/CerezasFuego.pdf
Graciasss/portaluniversidad.org.ar/florencia-dapiaggi-el-cuerpo-femenino-no-solo-es-mirado-nosotras-escribimos-tocamos-y-miramos/
una chica con el pelo rojo
un atardecer de julio
pájaros
-si es posible gorriones
una boca que no fue besada por mucho tiempo
rumores
una cucharada de miel
cuatro fósforos
alcohol en grandes cantidades
dejar de usar corpiños
dos o tres mentiras
una verdad
un reloj de arena
y que caiga rápido:
no hay tiempo.
la vuelta
sin mapa, pero con tanto cuerpo
toco mi puerta de entrada
abro la boca y el espíritu sagrado
sabe dulce sobre mi lengua.
Como si volver a mí fuera hacer el amor
cierro los ojos y tiemblo porque
me quiero
y eso es más de lo que alguna vez
pude escribir.
el amor me despojó de tanto
rompió esquemas, devolvió almas
despertó demonios dormidos
corrí relojes para alcanzarlo
llegué tarde a todas mis citas
besé muy temprano a mis amadas
quise tanto que me desnudé del miedo
y ahora estoy enteramente
descubierta.
la vuelta a casa no es ardua
si los océanos son buenos
si mis ojos no me desconocen
pero es que vi tanto
que olvidé mi reflejo:
en el embeleso, amé
y perdí
casi lo mismo.
estoy desnuda
pero armada
de valor.
y estoy lista
para la vuelta.
el confesionario
no quiero tus besos
porque tengo la sospecha
de que imaginarlos
sabe más dulce
que tenerlos sobre mí.
pensar que no somos tal para cual
mirarte hasta que te desgastes
en los contornos
de mi memoria olvidadiza
y solo en sueños profundos
hacerte lo que no pude
en noches selladas por la luna.
decir que me gustás sería
una exageración
impropia de mi parte, solo
me intriga la tensión de tus manos
que flotan sobre mí como fantasmas
indecisas de si embrujarme
o dejarme
enfriar.
no saber qué viene después
me gusta
tenerte, pero no
poder quererte
la sexualidad como flor en el pecho
y que nadie la tome, que crezca
hasta caer.
y te juro que
no se trata de pasión, se trata de sentir que
cada vez que hablás escupís estrellas, que
cada vez que te miro
el pelo se te prende fuego y que
algo en la yema de mis dedos
arde cuando me abordás
como si te fuera difícil
sostenerme la mirada
como si fuera yo el atardecer
que fuga justo antes
de que tu noche me alcance
y se disuelva
sobre mí:
amor que no es,
no puedo permitirme
permanecer todavía.
un delirio parecido a tu boca
un hilo de cordura
me separa del vacío
y de tu boca
que son lo mismo.
en la ilusión del amor
pienso en la cantidad de veces
que imaginé
besándote la piel
y probando de tus labios
miel y veneno
hasta sentirme viva.
en el delirio de la química
tracé un mapa sobre tu cuerpo
y marqué las inflexiones
en las que cabría mi inicial
la curva rosada
de mis dedos.
en la adicción
del tira
y afloje
del no saber
y saber demasiado
del pasado
y el futuro
decido no decidir.
disfrutar del choque que llegará
agonizar en el placer
de lo que podría haber sido
y no fue.
porque si es será
y si no, puedo soportar
no enterarme nunca
cuánto pesan tus caderas
sobre las mías
y a qué sabe tu amor
por la mañana.
puedo tolerar la incógnita
de tus manos
la carencia extraña de quererte
y que no lo sepas
no lo adivines.
puedo vivir una vida teniéndote cerca
pero no tan cerca como me gustaría.
(Cerezas y Fuego, 2025)
Graciasss/pdlibrosarg.cdnstatics2.com/CerezasFuego.pdf
Graciasss/portaluniversidad.org.ar/florencia-dapiaggi-el-cuerpo-femenino-no-solo-es-mirado-nosotras-escribimos-tocamos-y-miramos/
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