Hablando con mamá sobre
chicos
Osun, dulce madre de las aguas más dulces,
dónde está tu espejo, tu espada de oro
con miel goteando. Quiero matar un hombre
con mi tristeza dorada, delinear
mis ojos vengativos con su sangre y decir
soy un dios joven. Porque el que amo
me está haciendo mal. Porque lleva
mi deseo en su dedo para guardarlo y conservarlo.
Mi desposado, mi príncipe coronado de oro.
Lo hice reinar en torno a mi cuello
y supliqué: nunca me dejes. Solo,
me ahogo en mi reflejo. Con él
yo sería una reina, una consorte.
Cambia sus joyas reales por plumas
de colores para usar en mi pelo.
Codicio las cosas simples.
Quería una caja sin abrir de eternidad,
niñes adorables hasta donde alcanza la vista.
Tengo un corazón tan alocado, una vez soñé
que no tenía ojos. Todo era un delicioso
canto de gorrión, incluso la multitud tras la puerta.
Mi amado me cantó de humo
y humo azul, fue tan hermoso
que empecé a morir. Por el bien de
Anuncio publicitario
la trayectoria de mi sueño, desperté con el pardo
calor de su cuerpo adornando mi cama.
Como una diosa me arrastré a su lado, lo besé:
despierta para mí, amor. Por amor,
la dolorosa falla es perdonada. Porque recé,
el radio de mi sed se hizo más pequeño.
Esposo es la palabra más hermosa
En ese terrible calor,
hicimos nuestro festín. El aceite
dorado con especias, el susurro
perverso, diluyente del sartén
recordándonos cada antigua quemadura.
Sabor a carne tibia. Umami.
Estuvo muy rico. De tus dedos,
la sal fue una bendición. Tuve que sacarme
la camisa. Quitarte el cuchillo
de cocina de la mano. Ojalá hubiéramos
tenido un Burdeos. Estábamos atrapades
en una especie de silencio. Cuando la canción
acabó, comenzó a sonar de nuevo.
Cataclismo luminoso
Mi camisa baila alrededor de mi cuerpo,
así que tal vez hoy sea el día, creo.
Si pudiera contar los grados, lo haría.
Pero digamos que ha sido una semana muy
calurosa. Un hibisco marchito & un camión
volcado & un colibrí muerto.
Era tan pequeño, sus colores infinitos reunidos
alrededor de sus plumas. Estaba demasiado asustado
para pasar mi pálido pulgar por su pico.
Últimamente, he tenido mucho miedo. Creo
que sobre todo es la violencia, pero también que mis pastillas
no están funcionando. Cualquier buen doctor me vería
& preguntaría si he oído de la eutanasia.
Imagino que saldría corriendo desnudo de su consulta, con
el pelo revuelto. Tengo miedo, también, de morir.
El mundo se está acabando, de todas formas. Si pudiera
contar el tiempo, no estaría segure de hacerlo. Solo
mira hacia arriba, observa el golpe constante de los rayos.
Es bastante aterrador, ¿cierto? Pero también bonito.
Estoy pensando cosas horribles otra vez, serpientes de cascabel
enroscadas alrededor de líneas eléctricas crepitando.
Abráceme, Doctor. Muéstreme su misericordia.
Continuidad
para Arielle
Refinamos la tierra para poder vivir aquí.
Pulimos la hierba con bailes tontos. El cielo
de noche está pintado de un mito diferente, una sucia
leyenda de opresión. Rumores en los panales.
Susurros crueles en el campo, un pájaro chirriando y chirriando
sobre horribles terrores. ¿Quién escucha? ¿Para qué sirve
un espejo cuando todo lo que está detrás es pasado? Amiga,
ahora cepillo tu exquisito cabello en la oscuridad.
Te rocío con aceites caros. ¿Eres feliz?
Tienes que ser feliz. Te hice este vestido,
lo tejí con dientes de león. En unas horas más,
ya no queda tiempo, el sol rosado se filtrará
y tú serás la única brizna de luminosa fantasía.
Estamos rodeades de tanta agua clara.
¿Puedes escucharla? Llegará la mañana, correré
contigo al río y te mostraré tu adorable reflejo.
Cuerpos solitarios
Una garza se posa en el suelo,
se convierte en niebla. Un hombre
que quiere amor sin amarme
está acostado al lado mío y cita
a su abuelo, dice el cuerpo no es leña,
lo que quiere decir que se siente solo
y humano; lo que quiere decir que nunca
ha visto un cuerpo retorcerse hasta volverse grito
& humo espeso, la torsión sin piedad de la madera desnuda.
Me está llamando en una especie
de lengua de señas & no puedo ver sus manos,
no sé lo que me quiere decir.
Me pregunto si la niebla impide que las cosas marchitas
se incendien de la misma manera
en que impiden la vista. Me pregunto si él sabe
cuán fríos tengo los huesos, cuán deshidratados y
que me quedo porque retorcerse es propio de las cosas delicadas.
Un tipo diferente de pájaro se arroja desde
el cielo, llevándome a mi cuerpo. No sé qué
nombres tiene para mí. Yo lo llamo nube,
es despistado como ellas,
deja que me suelte de él. Yo también
me convierto en niebla y me desvanezco.
la dulce Afrodita casi me mata
Safo, fragmento 102
Sin aliento: el siseo del refresco.
Es de mañana, él al lado tuyo.
Tan guapo que parece renderizado, salpicado de sueño &
tomándose una coca. Una visión tremenda: te aturde
& ojalá te estrechara en el calor del verano,
su pulso contra la curva que tú eres, tu sudor, solo eso.
Te despiertas y tienes una coca en la mano:
claro que te quedas sin aliento. Soñaste que eras
una de sus cocas frías. Abrió la lata roja.
Cuando salió tu espuma, él se puso a lamer.
Ritmo
a Marina Abramović
1.
¿Qué es en verdad lo público?
Una neurosis complicada: le tengo miedo
al aire libre pero anhelo la brisa
y dedos que la peinen. Tiendo el brazo
por el aire en soledad viral:
en cuarentena, con un montón de flores silvestres
donde tendría que estar mi vida interior. Ya
estamos en julio. ¿Adónde me iba a ir?
¿Voy a volver? ¿Y si es así, cuándo? Escribí
alguna vez un poema sobre ser invulnerable.
En esta república corporal, quería la privacidad
del pensamiento, que mi amigue dijo
que era evasivo y poco realista. Le dije
que era cosa del poder. El poder no es real.
2.
En Lagos, el agente hace parar el taxi, golpea
mi ventanilla. Está vestido de civil
pero el arma es de verdad.
Interrumpe mi vida en representación
de la totalidad del pueblo. Rasga
la cáscara del cerebro como una lámina de chocolate blanco.
No le gusta mi tatuaje, mis botas de cuero.
Me escupe indignación en la máscara que es mi cara.
El dedo gordo
late con su pulso desviado, resistiéndose a la prueba
del otro virus, el de antes. No soy sospechose
de nada, pero de todos modos soy objeto de interés.
3.
El objeto –y la experiencia del objeto– es
de interés para une artista que desee conocer
la naturaleza de lo público.
Olor a rosa o pinchazo de la espina.
Frialdad del cuchillo o frescura de las perlas.
Las cinco recámaras
vacías del tambor de un revólver.
Un solo disparo incendia
toda la pólvora. Fuerza de voluntad.
Une se hace cargo por completo.
Si pasa, está pasando.
El frío es el momento.
4.
Aferrado a mi muslo con las dos
manos, tironea de mí, que soy una presa
arrinconada por sus colegas. Me van a detener,
me van a esposar, van a hacer que suplique
sin agresiones. Voy a deponer mi orgullo.
Voy a desaparecer y mis poemas van a quedar
inconclusos. Cuando escribí sobre el poder,
el poema empezaba: “Si alguien me está escuchando…”
Antes de subirme por la fuerza a un auto cualquiera,
el chofer me mira por el retrovisor.
“Perdón”, me dice.
“Son policías, no me puedo negar”.
5.
¿La obra será entregarse?
¿Acarician a le artista?
Siempre hay manos, sí,
que se abalanzan como cachorros enloquecidos:
la boca pública en mi propia boca
privada. En mi propia sangre.
Mi propio género.
Una lista de crímenes que llevan mi nombre.
Crímenes que me tienen como objeto.
Líneas rojas ya trazadas.
La ropa arrancada a tijeretazos
de un cuerpo secuestrado, cuerpo
de utilería en fotos indecentes.
Soy artista. Lloro.
Me hago cargo.
6.
No me puedo negar, no me puedo negar: no puedo
decir más de lo que ya dije, pronuncié
el nombre del diablo en voz altísima, dije
lo que todo el mundo piensa. Tengo miedo de
“la totalidad del pueblo”
Nos sobresalta cualquier ruido.
Con el pelo canoso desde la tierna infancia, somos arte,
con o sin público.
Le echamos la culpa por el insomnio al perro
que ladra hasta el amanecer, que también sufre.
Almendro en flor, Vincent van Gogh, febrero de 1890
Contra un cielo azul
no puede sacudirse
agitarse, chillar
el instrumento del pintor:
las manos. Todo
roto: el sueño con el dormitorio
lleno de estrellas calientes, el encierro
ahí adentro, el sueño en sí,
un derroche de cosas cotidianas.
Vos me soñaste,
una voluta única de humo,
el último día de éstos,
beso del apocalipsis
que termina. Me hablaste con suavidad
dormido:
acá el tiempo es
cambiante, a menudo ventoso
con cielos turbulentos, pero
los almendros empiezan
a florecer por todas partes.
Despertate, Vincent.
Mirá por la ventana, mirá
a tu alrededor. Mirá.
La primavera viene corriendo hacia nosotres,
a través de la lluvia, la pollera larguísima atraviesa
volando nuestra juventud de flores blancas.
Vamos a cultivarlas en este vacío,
este mundo nuevo, la turbulencia en todas partes.
Amor y todes vives en el jardín
A la manera de Heather Christle
En mi campo visual, estabas desnudo,
agachado a la luz estival, tan cerca
que mis manos, si cerrase los ojos, aún así
aterrizarían en vos, y no en una corola
de lino, de aciano, en una dedalera o una viola
canina: en vos, con las fabricaciones
de tu aliento, tus enseñanzas sobre reencarnar
en forma de animal, un animal para el que el alma
es algo que ocurre, un único aullido; y aprender este mundo
con el oído, el tacto, las sensaciones: te presté atención.
Suculenta
Qué me apestó este año de la peste:
la vida que arde en mí,
de la que me formaron y me hicieron: vi
en todas las cosas mi propio ser efímero.
en todas las cosas mi propio ser efímero.
Rápidos colibríes en los arbustos,
una señal sólo para mí. Una mariposa monarca
de un azul parpadeante, el viento que instaba
a unos tallos de forsitia a que bailasen,
a pesar de su evidente dolor. Me convocaron
todas estas cosas. Dos halcones negros
posados en unos cables de alta tensión,
después uno alzó el vuelo.
Tras orquestar mi soledad, me vi
como una planta de interior: el ego verde
machucado, mi deseo suculento que se robaron
medianoches largas como un año. Me vi:
¿con qué luz? ¿el terror sordo
sigue siendo terror? Sin origen, ¿estaba en reposo
o en movimiento? ¿Y de quién
sería la mano
que me vendría a regar a la mañana? No hubo mano
que apaciguara con un gesto mi música frenética,
aunque interrumpió la quietud. Suena cada vez más fuerte.
Echarse atrás
Si el amor fuera un mar,
una diosa nodriza,
un tragaluz.
Si otra vez el vacío
de la foto se llenara
de pájaros. Si el tiempo
se extendiera
ante todes nosotres, un horizonte
y nadie preguntara:
¿Y ahora qué?
Si se me retorciera
el corazón, listo para estallar
como los fuegos artificiales.
Claro que me preocupo. La tierra
cae cada vez más en menopausia.
Lo celebramos con un brindis. Fiesta
en la playa. Noche de Año Nuevo
en la Isla de Lagos. Cruzar
la línea cósmica de llegada,
una semiótica de la turbulencia
de nuestras mentes. O tal vez no
turbulencia sino esto: lo que viene. Ya sé
lo que merezco. Estrellitas de bengala
en el espejo. Ruidos futuros. Un calor súbito.
Si no me hubiera arrastrado la marea,
me metería corriendo.
Sobre padres & agua hirviendo
Osun, dulce madre de las aguas más dulces,
dónde está tu espejo, tu espada de oro
con miel goteando. Quiero matar un hombre
con mi tristeza dorada, delinear
mis ojos vengativos con su sangre y decir
soy un dios joven. Porque el que amo
me está haciendo mal. Porque lleva
mi deseo en su dedo para guardarlo y conservarlo.
Mi desposado, mi príncipe coronado de oro.
Lo hice reinar en torno a mi cuello
y supliqué: nunca me dejes. Solo,
me ahogo en mi reflejo. Con él
yo sería una reina, una consorte.
Cambia sus joyas reales por plumas
de colores para usar en mi pelo.
Codicio las cosas simples.
Quería una caja sin abrir de eternidad,
niñes adorables hasta donde alcanza la vista.
Tengo un corazón tan alocado, una vez soñé
que no tenía ojos. Todo era un delicioso
canto de gorrión, incluso la multitud tras la puerta.
Mi amado me cantó de humo
y humo azul, fue tan hermoso
que empecé a morir. Por el bien de
Anuncio publicitario
la trayectoria de mi sueño, desperté con el pardo
calor de su cuerpo adornando mi cama.
Como una diosa me arrastré a su lado, lo besé:
despierta para mí, amor. Por amor,
la dolorosa falla es perdonada. Porque recé,
el radio de mi sed se hizo más pequeño.
Esposo es la palabra más hermosa
En ese terrible calor,
hicimos nuestro festín. El aceite
dorado con especias, el susurro
perverso, diluyente del sartén
recordándonos cada antigua quemadura.
Sabor a carne tibia. Umami.
Estuvo muy rico. De tus dedos,
la sal fue una bendición. Tuve que sacarme
la camisa. Quitarte el cuchillo
de cocina de la mano. Ojalá hubiéramos
tenido un Burdeos. Estábamos atrapades
en una especie de silencio. Cuando la canción
acabó, comenzó a sonar de nuevo.
Cataclismo luminoso
Mi camisa baila alrededor de mi cuerpo,
así que tal vez hoy sea el día, creo.
Si pudiera contar los grados, lo haría.
Pero digamos que ha sido una semana muy
calurosa. Un hibisco marchito & un camión
volcado & un colibrí muerto.
Era tan pequeño, sus colores infinitos reunidos
alrededor de sus plumas. Estaba demasiado asustado
para pasar mi pálido pulgar por su pico.
Últimamente, he tenido mucho miedo. Creo
que sobre todo es la violencia, pero también que mis pastillas
no están funcionando. Cualquier buen doctor me vería
& preguntaría si he oído de la eutanasia.
Imagino que saldría corriendo desnudo de su consulta, con
el pelo revuelto. Tengo miedo, también, de morir.
El mundo se está acabando, de todas formas. Si pudiera
contar el tiempo, no estaría segure de hacerlo. Solo
mira hacia arriba, observa el golpe constante de los rayos.
Es bastante aterrador, ¿cierto? Pero también bonito.
Estoy pensando cosas horribles otra vez, serpientes de cascabel
enroscadas alrededor de líneas eléctricas crepitando.
Abráceme, Doctor. Muéstreme su misericordia.
Continuidad
para Arielle
Refinamos la tierra para poder vivir aquí.
Pulimos la hierba con bailes tontos. El cielo
de noche está pintado de un mito diferente, una sucia
leyenda de opresión. Rumores en los panales.
Susurros crueles en el campo, un pájaro chirriando y chirriando
sobre horribles terrores. ¿Quién escucha? ¿Para qué sirve
un espejo cuando todo lo que está detrás es pasado? Amiga,
ahora cepillo tu exquisito cabello en la oscuridad.
Te rocío con aceites caros. ¿Eres feliz?
Tienes que ser feliz. Te hice este vestido,
lo tejí con dientes de león. En unas horas más,
ya no queda tiempo, el sol rosado se filtrará
y tú serás la única brizna de luminosa fantasía.
Estamos rodeades de tanta agua clara.
¿Puedes escucharla? Llegará la mañana, correré
contigo al río y te mostraré tu adorable reflejo.
Cuerpos solitarios
Una garza se posa en el suelo,
se convierte en niebla. Un hombre
que quiere amor sin amarme
está acostado al lado mío y cita
a su abuelo, dice el cuerpo no es leña,
lo que quiere decir que se siente solo
y humano; lo que quiere decir que nunca
ha visto un cuerpo retorcerse hasta volverse grito
& humo espeso, la torsión sin piedad de la madera desnuda.
Me está llamando en una especie
de lengua de señas & no puedo ver sus manos,
no sé lo que me quiere decir.
Me pregunto si la niebla impide que las cosas marchitas
se incendien de la misma manera
en que impiden la vista. Me pregunto si él sabe
cuán fríos tengo los huesos, cuán deshidratados y
que me quedo porque retorcerse es propio de las cosas delicadas.
Un tipo diferente de pájaro se arroja desde
el cielo, llevándome a mi cuerpo. No sé qué
nombres tiene para mí. Yo lo llamo nube,
es despistado como ellas,
deja que me suelte de él. Yo también
me convierto en niebla y me desvanezco.
la dulce Afrodita casi me mata
Safo, fragmento 102
Sin aliento: el siseo del refresco.
Es de mañana, él al lado tuyo.
Tan guapo que parece renderizado, salpicado de sueño &
tomándose una coca. Una visión tremenda: te aturde
& ojalá te estrechara en el calor del verano,
su pulso contra la curva que tú eres, tu sudor, solo eso.
Te despiertas y tienes una coca en la mano:
claro que te quedas sin aliento. Soñaste que eras
una de sus cocas frías. Abrió la lata roja.
Cuando salió tu espuma, él se puso a lamer.
Ritmo
a Marina Abramović
1.
¿Qué es en verdad lo público?
Una neurosis complicada: le tengo miedo
al aire libre pero anhelo la brisa
y dedos que la peinen. Tiendo el brazo
por el aire en soledad viral:
en cuarentena, con un montón de flores silvestres
donde tendría que estar mi vida interior. Ya
estamos en julio. ¿Adónde me iba a ir?
¿Voy a volver? ¿Y si es así, cuándo? Escribí
alguna vez un poema sobre ser invulnerable.
En esta república corporal, quería la privacidad
del pensamiento, que mi amigue dijo
que era evasivo y poco realista. Le dije
que era cosa del poder. El poder no es real.
2.
En Lagos, el agente hace parar el taxi, golpea
mi ventanilla. Está vestido de civil
pero el arma es de verdad.
Interrumpe mi vida en representación
de la totalidad del pueblo. Rasga
la cáscara del cerebro como una lámina de chocolate blanco.
No le gusta mi tatuaje, mis botas de cuero.
Me escupe indignación en la máscara que es mi cara.
El dedo gordo
late con su pulso desviado, resistiéndose a la prueba
del otro virus, el de antes. No soy sospechose
de nada, pero de todos modos soy objeto de interés.
3.
El objeto –y la experiencia del objeto– es
de interés para une artista que desee conocer
la naturaleza de lo público.
Olor a rosa o pinchazo de la espina.
Frialdad del cuchillo o frescura de las perlas.
Las cinco recámaras
vacías del tambor de un revólver.
Un solo disparo incendia
toda la pólvora. Fuerza de voluntad.
Une se hace cargo por completo.
Si pasa, está pasando.
El frío es el momento.
4.
Aferrado a mi muslo con las dos
manos, tironea de mí, que soy una presa
arrinconada por sus colegas. Me van a detener,
me van a esposar, van a hacer que suplique
sin agresiones. Voy a deponer mi orgullo.
Voy a desaparecer y mis poemas van a quedar
inconclusos. Cuando escribí sobre el poder,
el poema empezaba: “Si alguien me está escuchando…”
Antes de subirme por la fuerza a un auto cualquiera,
el chofer me mira por el retrovisor.
“Perdón”, me dice.
“Son policías, no me puedo negar”.
5.
¿La obra será entregarse?
¿Acarician a le artista?
Siempre hay manos, sí,
que se abalanzan como cachorros enloquecidos:
la boca pública en mi propia boca
privada. En mi propia sangre.
Mi propio género.
Una lista de crímenes que llevan mi nombre.
Crímenes que me tienen como objeto.
Líneas rojas ya trazadas.
La ropa arrancada a tijeretazos
de un cuerpo secuestrado, cuerpo
de utilería en fotos indecentes.
Soy artista. Lloro.
Me hago cargo.
6.
No me puedo negar, no me puedo negar: no puedo
decir más de lo que ya dije, pronuncié
el nombre del diablo en voz altísima, dije
lo que todo el mundo piensa. Tengo miedo de
“la totalidad del pueblo”
Nos sobresalta cualquier ruido.
Con el pelo canoso desde la tierna infancia, somos arte,
con o sin público.
Le echamos la culpa por el insomnio al perro
que ladra hasta el amanecer, que también sufre.
Almendro en flor, Vincent van Gogh, febrero de 1890
Contra un cielo azul
no puede sacudirse
agitarse, chillar
el instrumento del pintor:
las manos. Todo
roto: el sueño con el dormitorio
lleno de estrellas calientes, el encierro
ahí adentro, el sueño en sí,
un derroche de cosas cotidianas.
Vos me soñaste,
una voluta única de humo,
el último día de éstos,
beso del apocalipsis
que termina. Me hablaste con suavidad
dormido:
acá el tiempo es
cambiante, a menudo ventoso
con cielos turbulentos, pero
los almendros empiezan
a florecer por todas partes.
Despertate, Vincent.
Mirá por la ventana, mirá
a tu alrededor. Mirá.
La primavera viene corriendo hacia nosotres,
a través de la lluvia, la pollera larguísima atraviesa
volando nuestra juventud de flores blancas.
Vamos a cultivarlas en este vacío,
este mundo nuevo, la turbulencia en todas partes.
Amor y todes vives en el jardín
A la manera de Heather Christle
En mi campo visual, estabas desnudo,
agachado a la luz estival, tan cerca
que mis manos, si cerrase los ojos, aún así
aterrizarían en vos, y no en una corola
de lino, de aciano, en una dedalera o una viola
canina: en vos, con las fabricaciones
de tu aliento, tus enseñanzas sobre reencarnar
en forma de animal, un animal para el que el alma
es algo que ocurre, un único aullido; y aprender este mundo
con el oído, el tacto, las sensaciones: te presté atención.
Suculenta
Qué me apestó este año de la peste:
la vida que arde en mí,
de la que me formaron y me hicieron: vi
en todas las cosas mi propio ser efímero.
Rápidos colibríes en los arbustos,
una señal sólo para mí. Una mariposa monarca
de un azul parpadeante, el viento que instaba
a unos tallos de forsitia a que bailasen,
a pesar de su evidente dolor. Me convocaron
todas estas cosas. Dos halcones negros
posados en unos cables de alta tensión,
después uno alzó el vuelo.
Tras orquestar mi soledad, me vi
como una planta de interior: el ego verde
machucado, mi deseo suculento que se robaron
medianoches largas como un año. Me vi:
¿con qué luz? ¿el terror sordo
sigue siendo terror? Sin origen, ¿estaba en reposo
que me vendría a regar a la mañana? No hubo mano
que apaciguara con un gesto mi música frenética,
aunque interrumpió la quietud. Suena cada vez más fuerte.
Echarse atrás
Si el amor fuera un mar,
una diosa nodriza,
un tragaluz.
Si otra vez el vacío
de la foto se llenara
de pájaros. Si el tiempo
se extendiera
ante todes nosotres, un horizonte
y nadie preguntara:
¿Y ahora qué?
Si se me retorciera
el corazón, listo para estallar
como los fuegos artificiales.
Claro que me preocupo. La tierra
cae cada vez más en menopausia.
Lo celebramos con un brindis. Fiesta
en la playa. Noche de Año Nuevo
en la Isla de Lagos. Cruzar
la línea cósmica de llegada,
una semiótica de la turbulencia
de nuestras mentes. O tal vez no
turbulencia sino esto: lo que viene. Ya sé
lo que merezco. Estrellitas de bengala
en el espejo. Ruidos futuros. Un calor súbito.
Si no me hubiera arrastrado la marea,
me metería corriendo.
Sobre padres & agua hirviendo
Papá se evaporó como el rocío en diciembre.
A veces la tristeza todavía me baila por las manos.
Estoy juntando lágrimas para el día
en que me vuelva lluvia.
Hago de cuenta que él habría mirado
mi cuerpo abierto & habría dicho qué hermoso.
Ya sé que no; me engaño,
mareade por el vapor & la esperanza desesperada.
El estómago se ríe de mí,
las costillas chillan de hambre.
"No seáis crueles, por favor, callad".
Estoy segure de que no hay imperfecciones en el cielo;
el maná es sin azúcar &
tienen hijos heretosexuales &
asan perfectamente el pescado &
seguro que él ya se olvidó de mí.
Debería aprender a resignarme,
pero no puedo evitar pensar
que debería haberle preparado una cajita con sal
& mi verdad &agua de lluvia
para la buena suerte. Para despedirme.
Para siempre.
De piedra
A veces estás comiendo una manzana,
o tomando ginebra en una fiesta pésima,
y te acuerdas de tu garganta y su tersura.
A veces lo único que tienes puesto
es el peso de tus emociones, y tu único abrigo
es algo que se mueve en el abismo de tu barriga,
que te hace pensar: Ah, al final, yo
no era de piedra. Cualquiera puede imaginarse
la estatura de un chico así de hermoso, pero ¿quién
se acerca lo suficiente para notar el brillo nuevo de los ojos?
¿Quién se pregunta si no será el jugo dulcísimo
de alguna fruta blanda sobre tus labios, y se estira
para probarlo? Eso es poco frecuente. Eso es ternura, como
los dientes de mármol que rasgan la piel roja de la manzana. Eso
es amor: cuando él saca la boca de la sal de tu dolor
y también termina llorando.
La esperanza en un cajón de abejas
a la manera de Sylvia Plath
Cruzo los dedos quebrados para pedir un deseo:
que las ramas de los árboles me protejan de los dragones
y del mal. Pululan escarabajos por el sillón.
Mi terapeuta dice que la palabra es “trauma”.
Un pájaro caído se hace humo.
Yo revuelvo el azúcar en mi té, parado en la mitad
del vendaval de hojas secas. Espero que
papá me esté esperando donde termina el bosque
pero ya sé que él no existe más.
Me llueven las pastillas que me recetaron.
(Fuckboys, 2021)
Trad. Ezequiel Zaidenwerg
Graciasss/www.zaidenwerg.com/tag/logan-february/
Graciasss/javierbermudezvalencia.blogspot.com/tres-poemas-de-fuckboys-de-logan
Graciasss/islasenlared.wordpress.com/2021/05/24/boom-logan-february/
Logan February (1999) es une poeta nigeriane. Publicó el libro In the Nude (2019) y las plaquetas How to Cook a Ghost (2017) y Painted Blue with Saltwater (2018). En 2021, Kriller71 publicó en España Fuckboys, una antología que recoge —traducidos al español— una selección de poemas de sus tres publicaciones.
Graciassss/unverdeasi.wordpress.com/2021/12/14/logan-february/
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