Abuelos
Miramos a la criatura de Matthew, nuestra nieta,
A través de la pantalla de vidrio donde ocho bebés
Brillaban como velas rojas sobre una mesa.
Su carita y sus manos arrugadas eran como
Crisálidas y helechos desplegándose.
'¿Es nuestra bebé un genio?' le preguntó a una monja.
Fuimos a los Uffizi y él miró a los
Primitivos italianos, y halló
Feos a todos sus bambini.
Empezó a dibujar a Maro y su hija
Nueve horas después de que naciera Saskia.
(Florencia, 1971)
Auden en Milwaukee
Cené con Auden. Él había estado tres días
En Milwaukee, hablándoles a los estudiantes.
'Me amaron. Estaban fascinados.'
Su rostro encendía la escena.
Vi la foto de él, embutido en
ropas de tapicería y pantuflas al tono
Sólo su cara estaba viva encima de ellas.
Debe haberse introducido a sí mismo en el salón
Como un objeto, un premio, un regalo que conoce su valor,
Midiendo su valía para ellos en balanzas,
Palabra pesada por palabra, absorto en su propia voz.
Él sabe que ellos son jóvenes y, mejor, qué él es viejo.
Comparte su distancia con ellos como un chiste.
Lo aman por eso. Esto, porque sienten
Que él no le pertenece a nadie, y sin embargo te lo da todo.
Lo ven como un objeto, artefacto, que el tiempo
Ha arado entrelazado con todas esas líneas
Y sin embargo tiene un núcleo que simplemente arde.
(28 de febrero 1970, Nueva York)
Hielo
(Viena)
Para Muriel
Ella entró desde el aire nevado
Donde
la arquitectura de carámbanos colgantes
Tendía vellones blancos alrededor de la plaza barroca.
Vi a su rostro helarse entre sus pieles,
Desde el rincón de la chimenea en el cuarto
Donde había esperado en mi sillón.
Corrí hacia ella con el fuego de mis labios
Y besé esa calidez contra su piel
Y sentí cómo el rojo hacía florecer el blanco
Cuando, a mi cuidado, sus sonrientes ojos
Brillaron con el resplandor del hielo
De afuera, cuyo deslumbramiento habían traído consigo.
Ese día, hasta ahora, lo olvidé.
¿Cómo es que ahora recuerdo
yo, que cuando ella entró, no vi
la pasión de su blanco diciembre?
Palabra
La palabra muerde como un pez.
¿Volveré a arrojarla, libre
como flecha hacia ese mar
donde los pensamientos son látigo de cola y aleta?
¿O he de ponerla
a rimar sobre un plato?
(Collected Poems 1928-1985, 1990)
Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)
Cuando me siento a mirar…
Cuando me siento a mirar por la ventana,
perdiendo el tiempo que el tráfico no pierde,
ni ninguno de los peatones que en la calle
ganan tiempo al tiempo mientras avanzan,
midiendo los segundos con sus pies,
cabalgando en sus mentes la crestada multitud
sobre caballos blancos de días que pasan,
entonces pienso en ti, James, frente a otra ventana,
con tus gruesas manos relajadas y tu mirada azul
invadida por una sensación de vacío,
sorprendido como si una ráfaga de aire
hubiera soplado entre las hendiduras
de tu mente y tu cabello,
dejando en tu ceño fruncido una confusa desesperanza.
Pero últimamente he aprendido que los espacios
y la soledad intemporal
de lugares estériles y desperdiciados,
el desierto, la habitación desordenada y la hora
entre la vigilia y el sueño,
son ventanas abiertas a la energía
donde más nos convertimos en lo que somos,
cuando la mirada y el oído conscientes
se separan de lo que ven y escuchan,
y en lo profundo de la negrura vacía y silenciosa
florecen melodías e imágenes con vida.
§
As I sit staring…
As I sit staring out of my window
Wasting time which the traffic does not waste,
Nor any of the passers by in the street
Who keep time with time as they go
Measuring the seconds with their feet,
In their minds riding the crested tide
On white horses of pursuant days,
I think of you, James, at another window
With your stubby hands relaxed and your blue gaze
Invaded by a sense of emptiness,
Startled as if a gust of wind
Had blown through the interstices
Of your mind and hair,
Ruffling your forehead with a puzzled despair.
But I have learned lately that the spaces
And the timeless loneliness
Of the unfruitful waste places,
The desert, the untidy room, and the hour
Between waking and sleep,
Are windows opened onto power
Where we become most what we are,
When the conscious eye and ear
Are severed from what they see and hear
And in the hollow silent blackness deep
Living tunes and pictures flower.
Hacer nada y todo…
Hacer nada y todo es una droga,
mi pluma es una amarga raíz de olvido, mis pensamientos
obligan al día a cubrir con imágenes el abismo de la espera.
Luego las comidas interrumpen y pregunto ¿Qué,
qué estoy esperando?
¿Que de mi soledad brote
un tallo ascético de nueva energía?
¿O que ella entré en la habitación
con su vestido rojo y bese mis ojos hasta el júbilo
murmurando “Te amo como tú amas”?
Desde hace un año he inhalado mentiras
al imaginar que mi vida era la mitad de una vida, correspondida
con la viva necesidad de otra.
Pero ahora esa mitad se ha disipado y me levanto con mi cuerpo
partido por el relámpago.
¿Cómo es posible creer que lo que me
divide no la desposee a ella también?
¿Que en algún lugar no está ella esperando dulce, tristemente,
en una orilla también desolada,
sintiendo la misma pérdida que yo,
consciente de la misma cura?
¡Ah, pero hay trenes, correos!
Entonces estos días de hierro me muestran
cuánto tiempo he estado equivocado, al parecer,
y cómo sigo tragando la verdad
—que he perdido para siempre a la que amo—
gritando por un instante, para luego volver otra vez
a mi droga de amargos días y sueños.
§
Doing Anything and Everything…
Doing anything and everything is a drug,
My pen is a bitter root of oblivion, my thoughts
Force day to cover with pictures the abyss of waiting.
Then the meals interrupt and I ask For what,
For what am I waiting?
Is it for my loneliness to spring
An ascetic shoot of new power?
Or is it for her to come into the room
In her red dress and kiss my eyes to bliss
Murmuring “I love you as you love”?
For a year now I have breathed-in lies
Imagining my life was half one life, reciprocated
In another’s living need.
But now that half is fallen away and I stand with my body
Split by lightning.
How is it possible to believe that what divides
Me, does not deprive her too?
That somewhere she is not sweetly sorrowfully waiting
On a similar desolate shore
Feeling the same loss as I do
And knowing the same cure?
Oh, but there are posts, trains!
So these iron days prove
How long I have been wrong, it seems,
And how I still only swallow the truth
—That I have lost for ever her I love—
For a shrieking instant, then turn back again
To a drug of bitter days and dreams.
Lo que yo esperaba…
Lo que yo esperaba era
el trueno, la pelea,
largas batallas con hombres
y el ascenso.
Tras el continuo esfuerzo
debía volverme fuerte;
luego las rocas temblarían
y yo descansaría un largo tiempo.
Lo que no había previsto
era el paulatino día
debilitando la voluntad,
destilando el brillo,
la falta de bondad para tocar,
la dilución del cuerpo y el alma
—el humo frente al viento,
corrupto, insustancial.
El desgaste del Tiempo
y ver pasar a lisiados
con raras torceduras en sus piernas
en forma de preguntas,
la aflicción que pulveriza
derritiendo los huesos con piedad,
los enfermos cayendo de la tierra:
todo esto, no lo pude prever.
Siempre a la espera de
cierto resplandor en que confiar,
de cierta inocencia final
exenta de polvo,
que, colgando con solidez,
oscilaría a través de todo,
como el poema creado
o el cristal poliédrico.
§
What I expected…
What I expected was
Thunder, fighting,
Long struggles with men
And climbing.
After continual straining
I should grow strong;
Then the rocks would shake,
And I rest long.
What I had not foreseen
Was the gradual day
Weakening the will
Leaking the brightness away,
The lack of good to touch,
The fading of body and soul
—Smoke before wind,
Corrupt, unsubstantial.
The wearing of Time,
And watching of cripples pass
With limbs shaped like questions
In their odd twist,
The pulverous grief
Melting the bones with pity,
The sick falling from earth—
These, I could not foresee.
Expecting always
Some brightness to hold in trust,
Some final innocence
Exempt from dust,
That, hanging solid,
Would dangle through all,
Like the created poem,
Or faceted crystal.
(New Collected Poems, 2004)
Versiones de Alejandro Bajarlia
Torres de alta tensión
Miramos a la criatura de Matthew, nuestra nieta,
A través de la pantalla de vidrio donde ocho bebés
Brillaban como velas rojas sobre una mesa.
Su carita y sus manos arrugadas eran como
Crisálidas y helechos desplegándose.
'¿Es nuestra bebé un genio?' le preguntó a una monja.
Fuimos a los Uffizi y él miró a los
Primitivos italianos, y halló
Feos a todos sus bambini.
Empezó a dibujar a Maro y su hija
Nueve horas después de que naciera Saskia.
(Florencia, 1971)
Auden en Milwaukee
Cené con Auden. Él había estado tres días
En Milwaukee, hablándoles a los estudiantes.
'Me amaron. Estaban fascinados.'
Su rostro encendía la escena.
Vi la foto de él, embutido en
ropas de tapicería y pantuflas al tono
Sólo su cara estaba viva encima de ellas.
Debe haberse introducido a sí mismo en el salón
Como un objeto, un premio, un regalo que conoce su valor,
Midiendo su valía para ellos en balanzas,
Palabra pesada por palabra, absorto en su propia voz.
Él sabe que ellos son jóvenes y, mejor, qué él es viejo.
Comparte su distancia con ellos como un chiste.
Lo aman por eso. Esto, porque sienten
Que él no le pertenece a nadie, y sin embargo te lo da todo.
Lo ven como un objeto, artefacto, que el tiempo
Ha arado entrelazado con todas esas líneas
Y sin embargo tiene un núcleo que simplemente arde.
(28 de febrero 1970, Nueva York)
Hielo
(Viena)
Para Muriel
Ella entró desde el aire nevado
Tendía vellones blancos alrededor de la plaza barroca.
Vi a su rostro helarse entre sus pieles,
Desde el rincón de la chimenea en el cuarto
Donde había esperado en mi sillón.
Corrí hacia ella con el fuego de mis labios
Y besé esa calidez contra su piel
Y sentí cómo el rojo hacía florecer el blanco
Cuando, a mi cuidado, sus sonrientes ojos
Brillaron con el resplandor del hielo
De afuera, cuyo deslumbramiento habían traído consigo.
Ese día, hasta ahora, lo olvidé.
¿Cómo es que ahora recuerdo
yo, que cuando ella entró, no vi
la pasión de su blanco diciembre?
Palabra
La palabra muerde como un pez.
¿Volveré a arrojarla, libre
como flecha hacia ese mar
donde los pensamientos son látigo de cola y aleta?
¿O he de ponerla
a rimar sobre un plato?
(Collected Poems 1928-1985, 1990)
Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)
SS
(derecha) y amigo, encarnando a Freundschaft: fotografiado por Herbert List,
Alemania, 1929
Cuando me siento a mirar…
Cuando me siento a mirar por la ventana,
perdiendo el tiempo que el tráfico no pierde,
ni ninguno de los peatones que en la calle
ganan tiempo al tiempo mientras avanzan,
midiendo los segundos con sus pies,
cabalgando en sus mentes la crestada multitud
sobre caballos blancos de días que pasan,
entonces pienso en ti, James, frente a otra ventana,
con tus gruesas manos relajadas y tu mirada azul
invadida por una sensación de vacío,
sorprendido como si una ráfaga de aire
hubiera soplado entre las hendiduras
de tu mente y tu cabello,
dejando en tu ceño fruncido una confusa desesperanza.
Pero últimamente he aprendido que los espacios
y la soledad intemporal
de lugares estériles y desperdiciados,
el desierto, la habitación desordenada y la hora
entre la vigilia y el sueño,
son ventanas abiertas a la energía
donde más nos convertimos en lo que somos,
cuando la mirada y el oído conscientes
se separan de lo que ven y escuchan,
y en lo profundo de la negrura vacía y silenciosa
florecen melodías e imágenes con vida.
§
As I sit staring…
As I sit staring out of my window
Wasting time which the traffic does not waste,
Nor any of the passers by in the street
Who keep time with time as they go
Measuring the seconds with their feet,
In their minds riding the crested tide
On white horses of pursuant days,
I think of you, James, at another window
With your stubby hands relaxed and your blue gaze
Invaded by a sense of emptiness,
Startled as if a gust of wind
Had blown through the interstices
Of your mind and hair,
Ruffling your forehead with a puzzled despair.
But I have learned lately that the spaces
And the timeless loneliness
Of the unfruitful waste places,
The desert, the untidy room, and the hour
Between waking and sleep,
Are windows opened onto power
Where we become most what we are,
When the conscious eye and ear
Are severed from what they see and hear
And in the hollow silent blackness deep
Living tunes and pictures flower.
Hacer nada y todo…
Hacer nada y todo es una droga,
mi pluma es una amarga raíz de olvido, mis pensamientos
obligan al día a cubrir con imágenes el abismo de la espera.
Luego las comidas interrumpen y pregunto ¿Qué,
qué estoy esperando?
¿Que de mi soledad brote
un tallo ascético de nueva energía?
¿O que ella entré en la habitación
con su vestido rojo y bese mis ojos hasta el júbilo
murmurando “Te amo como tú amas”?
Desde hace un año he inhalado mentiras
al imaginar que mi vida era la mitad de una vida, correspondida
con la viva necesidad de otra.
Pero ahora esa mitad se ha disipado y me levanto con mi cuerpo
partido por el relámpago.
¿Cómo es posible creer que lo que me
divide no la desposee a ella también?
¿Que en algún lugar no está ella esperando dulce, tristemente,
en una orilla también desolada,
sintiendo la misma pérdida que yo,
consciente de la misma cura?
¡Ah, pero hay trenes, correos!
Entonces estos días de hierro me muestran
cuánto tiempo he estado equivocado, al parecer,
y cómo sigo tragando la verdad
—que he perdido para siempre a la que amo—
gritando por un instante, para luego volver otra vez
a mi droga de amargos días y sueños.
§
Doing Anything and Everything…
Doing anything and everything is a drug,
My pen is a bitter root of oblivion, my thoughts
Force day to cover with pictures the abyss of waiting.
Then the meals interrupt and I ask For what,
For what am I waiting?
Is it for my loneliness to spring
An ascetic shoot of new power?
Or is it for her to come into the room
In her red dress and kiss my eyes to bliss
Murmuring “I love you as you love”?
For a year now I have breathed-in lies
Imagining my life was half one life, reciprocated
In another’s living need.
But now that half is fallen away and I stand with my body
Split by lightning.
How is it possible to believe that what divides
Me, does not deprive her too?
That somewhere she is not sweetly sorrowfully waiting
On a similar desolate shore
Feeling the same loss as I do
And knowing the same cure?
Oh, but there are posts, trains!
So these iron days prove
How long I have been wrong, it seems,
And how I still only swallow the truth
—That I have lost for ever her I love—
For a shrieking instant, then turn back again
To a drug of bitter days and dreams.
Lo que yo esperaba…
Lo que yo esperaba era
el trueno, la pelea,
largas batallas con hombres
y el ascenso.
Tras el continuo esfuerzo
debía volverme fuerte;
luego las rocas temblarían
y yo descansaría un largo tiempo.
Lo que no había previsto
era el paulatino día
debilitando la voluntad,
destilando el brillo,
la falta de bondad para tocar,
la dilución del cuerpo y el alma
—el humo frente al viento,
corrupto, insustancial.
El desgaste del Tiempo
y ver pasar a lisiados
con raras torceduras en sus piernas
en forma de preguntas,
la aflicción que pulveriza
derritiendo los huesos con piedad,
los enfermos cayendo de la tierra:
todo esto, no lo pude prever.
Siempre a la espera de
cierto resplandor en que confiar,
de cierta inocencia final
exenta de polvo,
que, colgando con solidez,
oscilaría a través de todo,
como el poema creado
o el cristal poliédrico.
§
What I expected…
What I expected was
Thunder, fighting,
Long struggles with men
And climbing.
After continual straining
I should grow strong;
Then the rocks would shake,
And I rest long.
What I had not foreseen
Was the gradual day
Weakening the will
Leaking the brightness away,
The lack of good to touch,
The fading of body and soul
—Smoke before wind,
Corrupt, unsubstantial.
The wearing of Time,
And watching of cripples pass
With limbs shaped like questions
In their odd twist,
The pulverous grief
Melting the bones with pity,
The sick falling from earth—
These, I could not foresee.
Expecting always
Some brightness to hold in trust,
Some final innocence
Exempt from dust,
That, hanging solid,
Would dangle through all,
Like the created poem,
Or faceted crystal.
(New Collected Poems, 2004)
Versiones de Alejandro Bajarlia
Torres de alta tensión
La piedra era el secreto de estos cerros, y granjas
hechas con esa piedra,
y caminos en ruinas
que daban a parroquias imprevistas y ocultas.
Ahora, en estas colinas, se levanta el cemento
que teje cable negro;
pilares, limpias torres
desnudas como enormes muchachas sin secretos.
El oropel del valle con su aire sombrío
y el castaño verde
de raíz familiar
quedan atrás, burlados como el lecho reseco
de un arroyo.
Pero arriba, tan lejos como la vista alcanza,
como azotes de furia
y el peligro de un rayo
discurre la veloz perspectiva del porvenir.
Tan cargado de auspicios, con su viaje contraen
nuestra tierra esmeralda:
soñando con ciudades
donde las nubes suelen posar sus níveos cuellos.
1933
(Collected Poems 1928-1985, 1990)
Trad. Jordi Doce
Separación
Cuando la noche en cuya profundidad
se funden nuestras mentes y nuestros cuerpos
en vez de unirnos nos divide
con vientos y océanos entre nosotros rompiendo
nuestros sueños separados —
en mis ojos sin párpados que miran
más allá del ascendente y tenebroso terror
tu isla cálida que me responde se extiende
sobre la ola brillante del deseo
lejana como el día.
Aquí donde estoy yaciendo está el ardiente foso
agolpando la mente con sus carbones
y la voluntad contraria a ella
sólo elabora nuevas grietas de oscuridad
a través de sus oscuros alrededores.
Nuestros soles vividos de felicidad
marchitos por el verano, pierden sus flores;
las manos del ansiado, retenidas mañana
se enlazan a las manos de ayer
en un doble dolor.
Las voces presentes y los rostros
extranjeros reflejándose
en su dicha forastera,
yacen perdidos y pueblan un mapa
con nombres de lugares sin sentido.
Para acercarme a ti de nuevo, la tierra
tiene que girar, el aeroplano
volar a través del rutilante espacio,
apurarse los relojes, el escenario tornar
las montañas en una ciudad.
Contra una rueda oprimo mi cerebro,
mi sangre brama a través de una noche de madera,
pero mi corazón no lanza ningún brote
del centro de un silencio
de inmóvil violencia.
Y cuando nos encontremos — las costillas todavía
dividirán el sueño que incluye la carne
y los vientos y los océanos del tiempo
destruirán las islas con sus arroyos
por acompasada que sea nuestra voluntad;
salvo que en la noche giratoria
donde estamos siempre separados
nuestros ojos beban en nuestro mutuo silencio,
inmensurable paciencia
hilada en su secreta luz.
Resguardados por la oscuridad en el quieto centro
del circular terror del mundo,
oh nacimiento tierno de la vida y reflejo
de los labios, donde el amor por fin halla paz
liberado de los errores de la voluntad.
(Antología de poetas ingleses modernos, 1963)
Trad. Silvina Ocampo
Auden, Isherwood, Spender
Souvenir de Londres
Mis padres discuten en la habitación vecina.
"¿Qué tal dormiste anoche?" "Desperté a las cuatro
y oí el viento turbio que corre por el suelo
levantando nubes de polvo como cenizas de una tumba."
"Yo desperté a las tres." "Oí cómo la polilla
alimentaba a peligrosos gusanos." "No dormí en absoluto.
No dormí nada." Así hablan los dos, a cuchilladas.
¿Cómo pueden dormir aquellos que comen de su miedo
y ven su tenebroso amor menguando mientras crece?
Las flores de sus vidas como la rosa de un anticipado amante
languidece y se abre en el tarro de una medicina.
Yo soy vuestro hijo, nacido de los malos sueños,
mis ojos se fijan con horror en el espejo de lo efímero
mientras paso ante él
y observo la excrecencia que cubre mi mirada.
(Poemas, 1981)
Trad. Jorge Ferrer Vidal
Graciasss/inutilesmisterios.blogspot.com/2021/10/cuatro-poemas-de-stephen-spender
Graciasss/revistamontaje.cl/resena-ausencia-presente-y-otros-poemas-de-stephen-spender-por-enrique-arias-beaskoetxea/
Graciasss/franciscocenamor.blogspot.com/2025/08/poemas-de-stephen-spender-gran-bretana
Graciasss/lapaginaimpresablog.wordpress.com/2020/05/16/tres-poemas-de-stephen-spender-1941-1995/
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