Al borde del borde
a Pedro Lemebel
Al borde del borde asoma esta hormiga
guacha de olor ámbar,
que rebota en todos los nidos
de la naturaleza santa.
Porque no se puede ser hormiga
y andar de “ligue” con los topos
ni poner cara de oler mierda,
si Pinochet sale de ronda
mitad cerdo, mitad pavo
animalito de Dios.
Que el beso de hormiguero
que puse en el espejo del baño
es un regalo marinero que ya fue.
Media rota, media corrida, “media jodida”;
pero de solero al tono siempre.
Ojalá supieras de ese arco iris
en mi alma, esa noche de escuchar
diáfanas en forma de Lágrima Ríos.
o del aullido en la vereda de la libertad
a costa de más llagas y de un vientito verde.
Ojalá oyeras los gritos de tantas,
de doler, es claro, pero mucho más de amar la risa,
como monitos en el tinglado,
como niñas que nunca sabrán nada
y al final del país se lo sabe todo:
de golpe, de palos, de lucha, de muerte.
Y una, sin embargo, se crea el nácar
que cargaremos por el valle,
esa hojita verde de esperanza,
que llevamos en el lomo o bajo la tanga,
en el medio de semejantes tetas
para iluminarnos la cara.
¿O te pensás que somos menos
o aportamos nada,
si le estampamos mariposas revoltosas
a la cara del Che?
Ojalá entendieras antes de correrte
y salir,
antes de vestirte
y salir.
Siempre salir:
de mí, de dentro de mí,
de todas las partes de mí.
Que también tejemos la alborada
Mientras tanto: ¡viva Chile, mierda!
(Poemario Transpirado, 2011)
Soy
¿Qué soy? ¿Importa? Siempre hay alguien que lo preguntaba
esas noches de arte luminoso de la Casa Mutual Giribone a donde
el límite del escenario se iba haciendo tan finito.
“Soy arte”, digo, mientras revoleo las caderas y me pierdo entre
la gente y su humo cigarro y su brillo sin estrellas y su hambre de ser.
Travesti outlet,
bizarría del ángel
o el cometa que viene a despabilarte el rato que estemos, el rato que
nos toque en suerte transitar, mientras La Garnier desgarra su canto
a puro inglés narco-anarco-arco (pa´que el imperio lo entienda en su
propio idioma).
Hay máquinas-machines que nos abruman, algunas hasta suplantan el
hambre del amor, el olor del amor, el color del amor, el dolor del amor,
y yo no quiero eso.
Se me salió un taco,
se me corrió el rímel,
se me atascó la voz,
pero nunca el sueño.
Pajarito de Vonnegut en Paternal
cada “Noches Bizarras” crecemos y no importa qué somos,
si alcanzamos a poder serlo… el resto es máquina
y yo no.
(Poemario Transpirado, 2011)
a Pedro Lemebel
Al borde del borde asoma esta hormiga
guacha de olor ámbar,
que rebota en todos los nidos
de la naturaleza santa.
Porque no se puede ser hormiga
y andar de “ligue” con los topos
ni poner cara de oler mierda,
si Pinochet sale de ronda
mitad cerdo, mitad pavo
animalito de Dios.
Que el beso de hormiguero
que puse en el espejo del baño
es un regalo marinero que ya fue.
Media rota, media corrida, “media jodida”;
pero de solero al tono siempre.
Ojalá supieras de ese arco iris
en mi alma, esa noche de escuchar
diáfanas en forma de Lágrima Ríos.
o del aullido en la vereda de la libertad
a costa de más llagas y de un vientito verde.
Ojalá oyeras los gritos de tantas,
de doler, es claro, pero mucho más de amar la risa,
como monitos en el tinglado,
como niñas que nunca sabrán nada
y al final del país se lo sabe todo:
de golpe, de palos, de lucha, de muerte.
Y una, sin embargo, se crea el nácar
que cargaremos por el valle,
esa hojita verde de esperanza,
que llevamos en el lomo o bajo la tanga,
en el medio de semejantes tetas
para iluminarnos la cara.
¿O te pensás que somos menos
o aportamos nada,
si le estampamos mariposas revoltosas
a la cara del Che?
Ojalá entendieras antes de correrte
y salir,
antes de vestirte
y salir.
Siempre salir:
de mí, de dentro de mí,
de todas las partes de mí.
Que también tejemos la alborada
Mientras tanto: ¡viva Chile, mierda!
(Poemario Transpirado, 2011)
Soy
¿Qué soy? ¿Importa? Siempre hay alguien que lo preguntaba
esas noches de arte luminoso de la Casa Mutual Giribone a donde
el límite del escenario se iba haciendo tan finito.
“Soy arte”, digo, mientras revoleo las caderas y me pierdo entre
la gente y su humo cigarro y su brillo sin estrellas y su hambre de ser.
Travesti outlet,
bizarría del ángel
o el cometa que viene a despabilarte el rato que estemos, el rato que
nos toque en suerte transitar, mientras La Garnier desgarra su canto
a puro inglés narco-anarco-arco (pa´que el imperio lo entienda en su
propio idioma).
Hay máquinas-machines que nos abruman, algunas hasta suplantan el
hambre del amor, el olor del amor, el color del amor, el dolor del amor,
y yo no quiero eso.
Se me salió un taco,
se me corrió el rímel,
se me atascó la voz,
pero nunca el sueño.
Pajarito de Vonnegut en Paternal
cada “Noches Bizarras” crecemos y no importa qué somos,
si alcanzamos a poder serlo… el resto es máquina
y yo no.
(Poemario Transpirado, 2011)
Beso
Besarse en los rincones oscuros
besarse frente al rostro del guarda
besarse en la puerta de la Santa Catedral de todas las Canalladas
besarse en la plaza de todas las Repúblicas
o elegir especialmente aquellas donde todavía te matan por un
sodomo y gomorro beso
besarse delante de la foto del niño que también fui
y sentir que me hace un guiño para que siga, que no pare, que no interrumpa, porque le gusta ese beso…
besarse sabiendo que nuestras salivas arrastran besos denegados/ opacados/ apagados/ cercenados/ mutilados/ hambrientos/
que no son solo los nuestros
que tus labios y los míos mientras rajan la tierra la construyen
y hay una historia de besos que el espanto no ha dejado ser
y que por eso te beso
lxs beso
me besás
besaremos
por eso el beso
beso
(Relatos en Canecalón, 2011)
Madres y abuelas travas
Hay madres y abuelas travas de pañuelo blanco
giran en el conurbano alrededor de la pirámide
de un bicentenario
a donde desaparecidas todavía vamos
sin estado de derecho
ni estado de gracia
solo la ronda de esperar el auto que frene y que tire
esos pesos mugrientos para pagar la pensión
rodar
rodar
siempre rodar más
trava de huellas…
lejos de la binaria calma, de la tele en casa
y esa santita idea de mesitas floreadas
a este desfile vamos sudacas
armadas de la nueva idea
con carteles con la foto del chico con nombre de nena
o al revés
esa bandera que no siempre la cargan los militantes
que tan a la izquierda les da vergüencita de derecha llevarla
tan padrecitos de familia que son a la final
con hijos como dios quiere y manda a la final
eso sí todos con nombres de varones de la revolución
pero lejos de semejantes mariposonas andanzas
“¡que las ideas no entran por el culo mi niño!”
“¡maricona nunca Marx!”
“¡eso es burguesa debilidad compadre!”
si supieran…
que al final siempre al final
hasta seguro que se animan al roce trava
al salivoso tacto trava
al devenir húmedo trava
bajo el mantel
a oscuras
subte
no vaya a ser que los cumpas se enteren de esta ganga
de eros equivocada
por eso a esas banderas las llevamos solas
con las madres y las abuelas de la deshonra
que todavía es constitucional
aunque nosotras sí les hagamos número
en sus tantitas marchas
de la por cierto… gloriosa Libertad
(Relatos en Canecalón, 2011)
Besarse en los rincones oscuros
besarse frente al rostro del guarda
besarse en la puerta de la Santa Catedral de todas las Canalladas
besarse en la plaza de todas las Repúblicas
o elegir especialmente aquellas donde todavía te matan por un
sodomo y gomorro beso
besarse delante de la foto del niño que también fui
y sentir que me hace un guiño para que siga, que no pare, que no interrumpa, porque le gusta ese beso…
besarse sabiendo que nuestras salivas arrastran besos denegados/ opacados/ apagados/ cercenados/ mutilados/ hambrientos/
que no son solo los nuestros
que tus labios y los míos mientras rajan la tierra la construyen
y hay una historia de besos que el espanto no ha dejado ser
y que por eso te beso
lxs beso
me besás
besaremos
por eso el beso
beso
(Relatos en Canecalón, 2011)
Madres y abuelas travas
Hay madres y abuelas travas de pañuelo blanco
giran en el conurbano alrededor de la pirámide
de un bicentenario
a donde desaparecidas todavía vamos
sin estado de derecho
ni estado de gracia
solo la ronda de esperar el auto que frene y que tire
esos pesos mugrientos para pagar la pensión
rodar
rodar
siempre rodar más
trava de huellas…
lejos de la binaria calma, de la tele en casa
y esa santita idea de mesitas floreadas
a este desfile vamos sudacas
armadas de la nueva idea
con carteles con la foto del chico con nombre de nena
o al revés
esa bandera que no siempre la cargan los militantes
que tan a la izquierda les da vergüencita de derecha llevarla
tan padrecitos de familia que son a la final
con hijos como dios quiere y manda a la final
eso sí todos con nombres de varones de la revolución
pero lejos de semejantes mariposonas andanzas
“¡que las ideas no entran por el culo mi niño!”
“¡maricona nunca Marx!”
“¡eso es burguesa debilidad compadre!”
si supieran…
que al final siempre al final
hasta seguro que se animan al roce trava
al salivoso tacto trava
al devenir húmedo trava
bajo el mantel
a oscuras
subte
no vaya a ser que los cumpas se enteren de esta ganga
de eros equivocada
por eso a esas banderas las llevamos solas
con las madres y las abuelas de la deshonra
que todavía es constitucional
aunque nosotras sí les hagamos número
en sus tantitas marchas
de la por cierto… gloriosa Libertad
(Relatos en Canecalón, 2011)
que es y no es,
o se hace o se cree ser,
parece que ni fu ni fa,
ni blanco ni negro,
ni eso ni lo otro,
parece sólo parece.
Y sin embargo, late,
late, late, late, late, late, late, late, late.
Yo, monstruo mío
… Yo, pobre mortal,
equidistante de todo
yo, DNI 20.598.061,
yo, primer hijo de la madre que después fui,
yo, vieja alumna
de esta escuela de los suplicios,
amazona de mi deseo,
yo, perra en celo de mi sueño rojo.
Yo, reinvindico mi derecho a ser un monstruo,
ni varón ni mujer,
ni XXY ni H2O.
Yo, monstruo de mi deseo,
carne de cada una de mis pinceladas,
lienzo azul de mi cuerpo,
pintora de mi andar,
no quiero más títulos que cargar,
no quiero más cargos ni casilleros adonde encajar,
ni el nombre justo que me reserve ninguna ciencia.
Yo, mariposa ajena a la modernidad,
a la posmodernidad,
a la normalidad,
oblicua,
bizca,
silvestre,
artesanal,
poeta de la barbarie.
Con el humus de mi cantar,
con el arco iris de mi cantar,
con mi aleteo
reivindico mi derecho a ser un monstruo
y que otros sean lo Normal.
El Vaticano Normal.
El Credo en dios y la virgísima Normal.
Los pastores y los rebaños de lo Normal.
El Honorable Congreso de las leyes de lo Normal.
El viejo Larrouse de lo Normal.
Yo sólo llevo las prendas de mis cerillas,
el rostro de mi mirar,
el tacto de lo escuchado y el gesto avispa del besar.
Y tendré una teta obscena de la luna más perra en mi cintura
y el pene erecto de las guarritas alondras.
Y 7 lunares,
77 lunares,
qué digo,
777 lunares de mi endiablada señal de crear.
Mi bella monstruosidad,
mi ejercicio de inventora,
de ramera de las torcazas.
Mi ser yo entre tanto parecido,
entre tanto domesticado,
entre tanto metido de los pelos en algo.
Otro nuevo título que cargar:
¿Baño de damas? ¿O de caballeros?
O nuevos rincones para inventar.
Yo, trans…pirada,
mojada, nauseabunda,
germen de la aurora encantada,
la que no pide más permiso
y está rabiosa de luces mayas,
luces épicas,
luces parias,
Menstruales, Marlenes, Sacayanas, bizarras.
Sin biblias,
sin tablas,
sin geografías,
sin nada.
Sólo mi derecho vital a ser un monstruo
o como me llame
o como me salga,
como me puedan el deseo y las fuckin’ ganas.
Mi derecho a explorarme,
a reinventarme,
a hacer de mi mutar mi noble ejercicio.
A veranearme, otoñarme, invernarme:
las hormonas,
las ideas,
las cachas,
y toda el alma.
Ámen.
(Realidades, 2020)
Graciasss/migliaro.lamula.pe/2018/11/30/poemas-de-susy-shock/migliarowilly/
Graciasss/www.cajaderesonancia.com/index.archivo-materiales&view
Graciasss/www.feminacida.com.ar/hojarascas-poesia-urgente-para-esta-humanidad
Comentarios
Publicar un comentario