Atómico
¿Y si te gusta cantar?
¿Y si te gusta la sombra azul?
¿Y si te gusta batirte el pelo?
¿Y si te gusta revolear la cabeza?
¿Y si te gusta mostrar así, una pierna?
¿Y girar dando saltitos, te gusta?
¿Y si te gusta tomártela toda?
¿Convidás?
Y si ahora ya sos grande, ¿cómo sos?
Vos pensaste que te robó, ¿y el otro?
Ese te podía matar.
Todas te robamos.
Na nanana nan n ana na
Uuuhh Uhhh aahh ahh
Si siempre quisimos ser Debbie Harry.
Diario
La capital del domingo,
para mí, los clasificados
la casa más cara y
todos los cursos
¡peluquería canina!
qué tentación…
Para vos los muertos
y los nombres que no aparecen,
de todos los que te robaron
guita y tranquilidad
que a veces
son la misma cosa.
Como todas mis estupideces
me duele la panza
de hambre
o de ganas de escribir
que te quiero contar un montón de cosas
otra vez estuve así
diez días en la cama mirando la tele
te dije de la olla que es para los negros
que hay un video en donde estoy yo
malla azul y blanca como si fuera
la bandera de Japón, tengo el pelo corto
soy feliz
la cumbia se escuchaba después
el asado en las mesas de cemento
caliente, que te dejan granitos
en las piernas
y yo digo ¡pidamos una pizza!
hay muchos autos adelante
vos mirás por la ventana
this is not america, dice Bowie
juego con el chicle entre los dientes
los momentos de callarse, de silenciarse
son iguales todos
y yo los quiero llenar con ruidos
con angustia
haciéndome la dormida
parpadeando rápido
amor, comamos en la cama
que estoy mirando tele
los trenes de new york se ensamblan en brasil
me encantaría que te importe eso
como todas mis estupideces
que no puedas vivir sin escuchar
cómo me sueno los dedos
¿Y si te gusta cantar?
¿Y si te gusta la sombra azul?
¿Y si te gusta batirte el pelo?
¿Y si te gusta revolear la cabeza?
¿Y si te gusta mostrar así, una pierna?
¿Y girar dando saltitos, te gusta?
¿Y si te gusta tomártela toda?
¿Convidás?
Y si ahora ya sos grande, ¿cómo sos?
Vos pensaste que te robó, ¿y el otro?
Ese te podía matar.
Todas te robamos.
Na nanana nan n ana na
Uuuhh Uhhh aahh ahh
Si siempre quisimos ser Debbie Harry.
Diario
La capital del domingo,
para mí, los clasificados
la casa más cara y
todos los cursos
¡peluquería canina!
qué tentación…
Para vos los muertos
y los nombres que no aparecen,
de todos los que te robaron
guita y tranquilidad
que a veces
son la misma cosa.
Como todas mis estupideces
me duele la panza
de hambre
o de ganas de escribir
que te quiero contar un montón de cosas
otra vez estuve así
diez días en la cama mirando la tele
te dije de la olla que es para los negros
que hay un video en donde estoy yo
malla azul y blanca como si fuera
la bandera de Japón, tengo el pelo corto
soy feliz
la cumbia se escuchaba después
el asado en las mesas de cemento
caliente, que te dejan granitos
en las piernas
y yo digo ¡pidamos una pizza!
hay muchos autos adelante
vos mirás por la ventana
this is not america, dice Bowie
juego con el chicle entre los dientes
los momentos de callarse, de silenciarse
son iguales todos
y yo los quiero llenar con ruidos
con angustia
haciéndome la dormida
parpadeando rápido
amor, comamos en la cama
que estoy mirando tele
los trenes de new york se ensamblan en brasil
me encantaría que te importe eso
como todas mis estupideces
que no puedas vivir sin escuchar
cómo me sueno los dedos
Jugo de piedras
Nunca tomamos posiciones claras.
Nos gusta jugar el juego de quién
olvida primero.
Creí ganar, como todos.
Las palabras me siguieron y se hospedaron
en mi boca, hotel barato,
surgieron bastardas,
las creí oportunas
como la buena música, que rebota
en el cuerpo y se instala en el alma.
Estamos esperando, dijeron,
no las pude sacar, tampoco
me ofrecían nada milagroso.
Uno siempre está a la espera de algo,
según un antiguo convencionalismo.
Me puse a pensar. Lo hacía bastante
a menudo. Nunca nada brillante
o no estaría escribiendo esto.
En realidad pensé como se piensa siempre,
se piensa pensando para no pensar en algo,
en mi caso eran las palabras huésped.
Pensé en todas las oportunidades
en las que había llorado, mirando
fotos viejas que me devolvían uno a
uno los sueños que había dejado a medias,
los de los cinco, diez, quince, veinte años,
lloré mirándome al espejo, lloré por alegrías que
no me pertenecen, como casi todas las cosas,
por muertos que me conmovían,
por los desencuentros que fueron miles,
los falsos cansancios que me agobiaron,
las certezas que tuve, lloré de miedo
a estar muy sola y no tener refugio,
al engaño y la mentira, y usé las dos
hasta el hartazgo, lloré
por calles que pisaba,
en los días de tedio, callejón sin salida
del pensamiento,
las derrotas y el sabor amargo
de ver mis cuadros, mis discos y mis libros.
Lloré acordándome de que lloré, previsible ironía,
qué forma cobarde de secarme la cara,
terminar pensando lo que pensaba no pensar.
En un cuaderno del ‘68
Lo que no alcanza
y lo que es demasiado.
En el medio estás vos.
Si pudiera
rebotaría en tus párpados.
Nuestra distancia es la de los años,
inevitables.
Estos brazos que te rodean
son de remar contra la corriente.
Soñé que yo ladraba
a L. M.
Justine bebe a los pies del diván
el agua con la que sueñan
los eyaculadores precoces y los incontinentes.
Le muestra los dientes
a los melancólicos separados,
al horror mojigato del cáncer,
a los sesos frescos de los que ignoran
que los significantes son prestados.
Le mueve la cola
a la parafernalia de la seducción histérica,
a la monotonía pegajosa de los obsesivos
en el remolino de perseguirse.
Se hunde, se duerme.
Treinta años después de la muerte de su amo
una analista sueña que ladra.
Su perra, como Justine,
bosteza ante el despliegue del inconsciente.
(Torta alemana
Iván Rosado,
Colección brillo de poesía joven,
2012,
56 pg.)
Iván Rosado,
Colección brillo de poesía joven,
2012,
56 pg.)
***
Eva te re extrañamos te escribí este
poema porque le escribo a todas las chicas que me gustan y salió en la
revista Unión y Amistad, muy nacional y popular.
Si Evita bebiera*
Sabíamos ahora del día para chicas
de la dignidad en Grafa
ahora parece que a las que no les falta nada
hablan y eligen
Las evitistas de la familia son las que laburaban
Entonces cómo es la cosa? Me emociona
No sabían que era una mostra que un día vino y dijo
es así: si te querés calzar la pilcha
te la calzás
Qué te iban a decir que no se puede pensar bien vestida
qué atrevidos los que se ven amenazados por el progreso de los otros
y si después te vas inocentona y hacés unos levantes
muy tranquila
ahí está el equilibrio
Un poeta cuenta que la rubia bajaba del cielo
para garchar un poco en los tugurios
siempre repartiendo alegría la señora
en cualquier formato, un poco de amor para mí
un poco para ustedes
Si Eva, Evita volviera uno de estos días
y me la cruzo acá en el kiosco
donde compraba los puchos que ahora te avisan que un día zás
te morís
por gangrena, o algo en los pulmones
o porque no se te para más
igual el único que me asustó es el que dice que el pucho acorta el
tiempo que te quita minutos, que te resta, que es algo más que
la muerte que actúa más rápido, más elegante
pensé que si me voy quedando sin tiempo, no sé si como ella pueda
volver así como quien no quiere la cosa
y si no vuelvo y no te veo más a vos rubia, qué feo sería
Lo que te decía es que si Evita bebiera
la invito una Schneider bien fría acá en la mesa de plástico
en la veredita que tiene una sombra ancha de fresno
y le cuento que más o menos pasaron las mismas cosas que antes
pero a través de una pantalla que es la compu, que miramos y opinamos
porque juntarse es más difícil ahora que parece que la tierra se agiganta
debajo de los pies y creo que después de los treinta va a ser peor
Sabés que en La Recoleta tu panteón es el único que tiene flores
Lo que te decía es que si Evita bebiera
la invito una Schneider bien fría acá en la mesa de plástico
en la veredita que tiene una sombra ancha de fresno
y le cuento que más o menos pasaron las mismas cosas que antes
pero a través de una pantalla que es la compu, que miramos y opinamos
porque juntarse es más difícil ahora que parece que la tierra se agiganta
debajo de los pies y creo que después de los treinta va a ser peor
Sabés que en La Recoleta tu panteón es el único que tiene flores
frescas todo
el año?
Eva, Evita hermosa, tráelo al Juancito la próxima, que ahora se puede casar
* Publicado en Revista Unión y Amistad, 2013.
Graciasss/libredechavela.blogspot.com/si-evita-bebiera-poema-de-alejandra-benz
***
Actos de fe
La vecina arremete a cuchillo
contra los yuyitos que crecen en las juntas
de los baldosones de su vereda
nacen y se multiplican como pueden
son un error, entonces cuchillo
Meticulosa se agacha y recorta
es una tarea íntima y mínima
la gente que tiene una pequeña obsesión
casi como un descuido
maravilla el día
un pequeño acto de fe
que equilibra el mundo de lo simple
Pienso en la escritura,
no es un gesto magnánimo
pero acá damos la vida por un adjetivo,
me preocupan las letras
quiero que se encadenen emocionantes
la risa en el poema a veces desarma
Hoy que el insomnio veranea en la casa paterna
las charlas son un paravalancha frente a la angustia
casi sin registro de lo sucedido, leo
que dos amigos pasean en taxi
con la réplica en yeso de un David de un metro
río y me hundo en el sueño
para volvernos a encontrar
El viento que acariciaba la cebada
No sé si podría decir
que el modo en que el viento se acerca
lo conocemos todos
cómo podría saber si a ustedes
les pasa también
que el pelo se les mueve apenas
y se enreda en sí mismo
cómo saber si ese pelo suave y finísimo es para ustedes
como el plumero que yo siento
no es mucho más que eso
la sensación de que la experiencia
no sea palpable
que no sepa tampoco
si cuando compartís este vaso de cerveza conmigo
te pasa también de sentir el fresco bajando
dibujando el contorno de un tubito
que entra a la panza al mismo lugar donde se siente el amor
que imagino va tapizando en oleadas minúsculas
las paredes del estómago
y algo de ese aire que afuera mueve el pelo
sube por ese tubito y nos sale por la boca en forma de Ahhhh
Y si después de ese trago que son todos los otros tragos que diste,
el de cuando me agarraste con la mano fría
para invitarme al jardín
me regalaste una hoja a la que encontrarle el nombre
o de la vez que lloramos abrazadas
las tres en la pieza y mientras tomábamos
sentíamos que el mundo nos mataba,
que era demasiado
cómo si el mundo tuviese tiempo de ocuparse de una
el de la vez que pensaste que mejor
ya no memorizabas más nombres de una hoja
porque total como te decía tu vieja
“lo que no aprendiste hasta ahora no lo sabés más”,
o las veces que tomaste muchos tragos
cerrando los ojos invocando algún mal
mientras afuera el viento te enseñaba lo que es soplar
Después de ese trago
¿no te pasa sentirte acaso
un poco mejor con la vida?
Glamour tropical
Nadie tiene los vestidos y sombreros de Lía
casi siempre largos con escote profundo
gorros cowboy blancos o marrones
En los ´90 le decían la tetamanti
por suerte, ahora es Lía Crucet
la reina madre de la bailanta
la que abrió camino para las chicas
que vinieron después
Cuando canta que quiere
un amor para toda la vida
y se mueve poseída por su ritmo
pienso: siempre a las mujeres nos preguntan
qué se siente hacer tal cosa
siendo mujer
ya pensando que nos cuesta más,
como nos cuesta a todos el amor
eso es algo que nos iguala
Lía la más glamorosa de la bailanta,
la seda del sabor tropical,
está muy enamorada de Tony
y se peleó con todo el mundo por él
también se curó de un cáncer imposible
Lía fuma con boquilla y reza todas las noches
nunca tomó droga, sólo para el dolor
aunque para mí que todo lo que nos llevamos a la boca
es para el placer o para el dolor
Dice que con su amor primero fueron fuego y pasión
y hubo una noche muy especial
en la que hicieron el amor en el techo del auto
por los bosques de la ciudad
y no le importó nada
cuenta nuestra propia Cher personal,
nuestra Michel Pfeiffer aumentada,
nuestra Blondie sabrosura
porque así es el amor
arder sobre el techo del mundo
Intenciones
Le pido al gauchito por el valor
de hacer lo que queremos
y al otro gauchito, al poeta,
le pedí que sigan los versos
A Lía le pido que te cuide la voz guerrilla
porque esas cumbias no viven sino en el brillo de tu voz
A la difunta que no falte el porrón
para los amigos que sabemos del mal
que hacen las bocas secas
A Iemanjá por la belleza,
que no tiene que ver con cremas
que si el mundo se afea cada día
su manto nos proteja
A Eva, le pedí un santuario inventado
por la fuerza, porque seamos lo que nadie espera
Tengo un ejército heterogéneo y nada de miedo a usarlo
un arcángel, un corazón de fer laguna,
un puchito, Sanca, piedritas de luna azul
Y a vos Virgen Negra no te pido nada
sólo te agradezco el amor infinito
y un loro que hace muchas más cosas que cantar la marchita
(La edad de Eva,
Iván Rosado,
2016,
56 pg.)
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