Nueva vida
Pensaba:
Tal vez en mi otra vida te conteste
te diga la verdad
quien soy, qué siento
te miente la madre
te quite la razón
En mi próxima vida diré
“no me gustan los hombres, ni sus obras”,
no creo en ese dios, el de la espada
y no reconozco como juez a persona alguna
que se quiera dar tal nombre
No me callo, no me aguanto
no tengo por qué soportar
no me doblego ante nada
decido yo, sola,
qué es lo grande,
lo bello, lo valioso y lo verdadero
para mí
Pensaba: en mi próxima vida me voy a rebelar,
haré lo que me venga en gana
no daré una sola explicación
volaré libre…
Afortunadamente ya reencarné.
Oración a Lilith
(santa patrona de las subversivas
expulsadas del paraíso desde el
principio de los tiempos)
Mujer loca hecha de viento
Lilith voladora e impura
rompe el espacio y el tiempo
y ven a nos sin premura.
Insumisa y primigenia madrastra
de las Eva rechazadas hijas
haz que en nuestros blancos lechos
nunca falten besos, calor ni compañía;
que las estrellas nos iluminen
que nunca se acabe el deseo ni el vino
y que no nos topemos nunca
ni opresor ni cadena por nuestro camino.
Que no nos dé por la monogamia,
la abnegación ni la servidumbre
y que siempre seamos leales
a nuestra naturaleza de brisa y de lumbre…
Ni incierta ni desasosegada
A Simone de Beauvoir
Desengañada del mundo
y con 25 años me encontraste tú,
desasosegada.
No quería escribir, ni podía,
vacía de palabras, «rota» –dirías tú–
me hallaba.
Tu voz (vencedora heroica del tiempo)
rompió como una espada el paradigma:
no hay nada, nada eterno en qué creer,
pero ahí estabas.
Y te erigiste en mí como una capital humana,
me diste nombre, sexo y raza:
Ahora sé que no nací mujer, más escritora sí
Tuya la gracia.
La primera pesadilla
Enróscate aquí
entre mi sexo y mi pecho
seséame al oído
el secreto que tanto nos han guardado
las bondades hipócritas
de la ignorancia primigenia
Introduce tu lengua viperina
entre mis labios húmedos
dime que ya libres
de este ínfimo jardín paradisíaco
nos habremos de encontrar
a solas tú y yo
lejos de las miradas inquisidoras
de quien todo lo ve
y de su imperfecto hijo de barro
Enróscate aquí
mi verde aliada
la única que sabe que todo conocía
mucho antes de morder el fruto
y dame de tu boca las mieles que envenenan
las simplicidades tiernas de Su plan para con nosotras…
(Un insoportable dolor en el costado despierta a Adán de su sueño
demasiado profundo).
Despedida
Harta
del humillante silencio
de los gritos desgañitados que no van a ninguna parte
de las mentiras de estado
de las verdades no dichas
de la verdad.
De las que llamamos muertas,
pero lo fueron por alguien más,
de las muertas vivas
–Nosotras–
blancos móviles en una guerra que no cesa
en un país de imposibilidades continuas
donde una mujer tiene siempre que ser el predicado…
Harta del horror, de la masacre,
de llorar de asco, de vergüenza, de miedo;
de abrazarnos fuerte…
Amigas: quién sabe si mañana estemos,
quién sabe cómo, en qué circunstancias volveremos a vernos.
(Cuerpo de mi soledad,
Aquelarre,
2010)
***
Hermanas
Dos idénticas gotas de agua
se desprenden de una nube al mismo exacto tiempo y velocidad:
nadie (aún ellas mismas) sabe la trayectoria que seguirán,
ni a dónde irán a estrellarse.
Matruska
Sé bien,
abuela,
que quisieras devorarme
para llevarme contigo
a donde quieras.
Infancia
Yo, escondida dentro de mí
yo misma
esa niña que fui
esa niña adusta, mucho menos niña, mucho menos frágil
que fui
Yo, con la mirada buscando lo esencial de la vida
la honestidad en todas las cosas
sin otro deseo que creer.
Hoy, un día,
me veré a mí misma otra vez:
mujer completa de ocho años
sobreviviente y herida
me abrazaré con ternura para decirme:
“No tengas miedo
con los años la preocupación se acaba, la inconsciencia llega
la risa sin motivo, los sueños sin pesadillas, a veces…
Y si no… no será peor.
Segundo sol
Hermano, hermanito
Viniste en la mañana de mi vida
Y te asomaste como el sol
Te fuiste y me dejaste sola
En una noche de infinitas penumbras
En la noche de los malestares y las pesadumbres
En la noche de los ya no.
Mamá te buscaba, Guillermito,
Así te dijo hasta el último de tus cumpleaños que vivió:
-El que sería tu mayoría de edad-
Te dijo Guillermito toda la vida, el bebé que nunca crece,
El que nos dejó.
Ella sentía que había hecho algo mal,
Yo poco a poco fui creciendo
Creyendo siempre que no,
Que no éramos tan mala familia
Que no te habíamos ahuyentado
Que no fue culpa mía, ni nuestra
Te ahuyentó la sombra adelantada
De todo ese dolor que causarías
Con esa súbita llegada, con esa más súbita partida.
Hermanito, hermanito mío, el oculto, el innombrable,
El nunca visto, el que mi otra hermana no conoce,
El extinto
Si te hubieras quedado con nosotros, menos profunda
sería tu presencia
Hermano, hermanito, el que nunca crece ni muere del todo
El abandonado, el incomprendido: 34 años y sólo tres meses.
Mamá
Bajo tus manos oculta cabeza y cara
robo a suspiros lo que de tu vientre y entrepierna exhalas
Mi cuerpo contra el tuyo
queriendo volver a ser una sola como antes
Yo niña. Tú tan joven, bella, lozana
tan mía y tan tú, todo a un tiempo
Parece hace poco
parece nunca
un sueño
Y casi no vuelvo ahí, a ese lugar altar de tu recuerdo
casi no paso por donde tu nombre se quedó sin usar
vacante
sin embargo, del todo lleno.
Madre
Ahí donde muere una supernova, nacemos.
Es por eso que nosotras, sus cuantiosas hijas póstumas,
creemos verla en el cielo aunque haya muerto
hace miles de años.
Pensaba:
Tal vez en mi otra vida te conteste
te diga la verdad
quien soy, qué siento
te miente la madre
te quite la razón
En mi próxima vida diré
“no me gustan los hombres, ni sus obras”,
no creo en ese dios, el de la espada
y no reconozco como juez a persona alguna
que se quiera dar tal nombre
No me callo, no me aguanto
no tengo por qué soportar
no me doblego ante nada
decido yo, sola,
qué es lo grande,
lo bello, lo valioso y lo verdadero
para mí
Pensaba: en mi próxima vida me voy a rebelar,
haré lo que me venga en gana
no daré una sola explicación
volaré libre…
Afortunadamente ya reencarné.
Oración a Lilith
(santa patrona de las subversivas
expulsadas del paraíso desde el
principio de los tiempos)
Mujer loca hecha de viento
Lilith voladora e impura
rompe el espacio y el tiempo
y ven a nos sin premura.
Insumisa y primigenia madrastra
de las Eva rechazadas hijas
haz que en nuestros blancos lechos
nunca falten besos, calor ni compañía;
que las estrellas nos iluminen
que nunca se acabe el deseo ni el vino
y que no nos topemos nunca
ni opresor ni cadena por nuestro camino.
Que no nos dé por la monogamia,
la abnegación ni la servidumbre
y que siempre seamos leales
a nuestra naturaleza de brisa y de lumbre…
Ni incierta ni desasosegada
A Simone de Beauvoir
Desengañada del mundo
y con 25 años me encontraste tú,
desasosegada.
No quería escribir, ni podía,
vacía de palabras, «rota» –dirías tú–
me hallaba.
Tu voz (vencedora heroica del tiempo)
rompió como una espada el paradigma:
no hay nada, nada eterno en qué creer,
pero ahí estabas.
Y te erigiste en mí como una capital humana,
me diste nombre, sexo y raza:
Ahora sé que no nací mujer, más escritora sí
Tuya la gracia.
La primera pesadilla
Enróscate aquí
entre mi sexo y mi pecho
seséame al oído
el secreto que tanto nos han guardado
las bondades hipócritas
de la ignorancia primigenia
Introduce tu lengua viperina
entre mis labios húmedos
dime que ya libres
de este ínfimo jardín paradisíaco
nos habremos de encontrar
a solas tú y yo
lejos de las miradas inquisidoras
de quien todo lo ve
y de su imperfecto hijo de barro
Enróscate aquí
mi verde aliada
la única que sabe que todo conocía
mucho antes de morder el fruto
y dame de tu boca las mieles que envenenan
las simplicidades tiernas de Su plan para con nosotras…
(Un insoportable dolor en el costado despierta a Adán de su sueño
demasiado profundo).
Despedida
Harta
del humillante silencio
de los gritos desgañitados que no van a ninguna parte
de las mentiras de estado
de las verdades no dichas
de la verdad.
De las que llamamos muertas,
pero lo fueron por alguien más,
de las muertas vivas
–Nosotras–
blancos móviles en una guerra que no cesa
en un país de imposibilidades continuas
donde una mujer tiene siempre que ser el predicado…
Harta del horror, de la masacre,
de llorar de asco, de vergüenza, de miedo;
de abrazarnos fuerte…
Amigas: quién sabe si mañana estemos,
quién sabe cómo, en qué circunstancias volveremos a vernos.
(Cuerpo de mi soledad,
Aquelarre,
2010)
***
Hermanas
Dos idénticas gotas de agua
se desprenden de una nube al mismo exacto tiempo y velocidad:
nadie (aún ellas mismas) sabe la trayectoria que seguirán,
ni a dónde irán a estrellarse.
Matruska
Sé bien,
abuela,
que quisieras devorarme
para llevarme contigo
a donde quieras.
Infancia
Yo, escondida dentro de mí
yo misma
esa niña que fui
esa niña adusta, mucho menos niña, mucho menos frágil
que fui
Yo, con la mirada buscando lo esencial de la vida
la honestidad en todas las cosas
sin otro deseo que creer.
Hoy, un día,
me veré a mí misma otra vez:
mujer completa de ocho años
sobreviviente y herida
me abrazaré con ternura para decirme:
“No tengas miedo
con los años la preocupación se acaba, la inconsciencia llega
la risa sin motivo, los sueños sin pesadillas, a veces…
Y si no… no será peor.
Segundo sol
Hermano, hermanito
Viniste en la mañana de mi vida
Y te asomaste como el sol
Te fuiste y me dejaste sola
En una noche de infinitas penumbras
En la noche de los malestares y las pesadumbres
En la noche de los ya no.
Mamá te buscaba, Guillermito,
Así te dijo hasta el último de tus cumpleaños que vivió:
-El que sería tu mayoría de edad-
Te dijo Guillermito toda la vida, el bebé que nunca crece,
El que nos dejó.
Ella sentía que había hecho algo mal,
Yo poco a poco fui creciendo
Creyendo siempre que no,
Que no éramos tan mala familia
Que no te habíamos ahuyentado
Que no fue culpa mía, ni nuestra
Te ahuyentó la sombra adelantada
De todo ese dolor que causarías
Con esa súbita llegada, con esa más súbita partida.
Hermanito, hermanito mío, el oculto, el innombrable,
El nunca visto, el que mi otra hermana no conoce,
El extinto
Si te hubieras quedado con nosotros, menos profunda
sería tu presencia
Hermano, hermanito, el que nunca crece ni muere del todo
El abandonado, el incomprendido: 34 años y sólo tres meses.
Mamá
Bajo tus manos oculta cabeza y cara
robo a suspiros lo que de tu vientre y entrepierna exhalas
Mi cuerpo contra el tuyo
queriendo volver a ser una sola como antes
Yo niña. Tú tan joven, bella, lozana
tan mía y tan tú, todo a un tiempo
Parece hace poco
parece nunca
un sueño
Y casi no vuelvo ahí, a ese lugar altar de tu recuerdo
casi no paso por donde tu nombre se quedó sin usar
vacante
sin embargo, del todo lleno.
Madre
Ahí donde muere una supernova, nacemos.
Es por eso que nosotras, sus cuantiosas hijas póstumas,
creemos verla en el cielo aunque haya muerto
hace miles de años.
La esclava
Deja que un perro te lama el coño
confiésate que te gusta
deja al extraño beberte los ojos
dale tu dirección, no temas
miénteles a todos, menos a ti.
No enfrentes la vida, drógate
hay buenos libros y películas
amantes de cuarta que te hacen reír
y regalos que se envuelven en papel de arroz
o se parten con una navaja.
Desobedece por instinto
abusa de los carbohidratos y del alcohol
no hagas ejercicio nunca, nunca
ríete fuerte, grita, haz el ridículo
di bastantes groserías, aun mejor: insulta.
No te laves las manos ni te cortes las uñas
no te despuntes el pelo
ni uses ropa adecuada a tu tipo de cuerpo
ni a tu edad.
No te embaraces y si lo haces
deja al recién nacido en una puerta en Polanco
y corre, corre…
Porque otros fueron los embusteros
porque otros fueron los pecadores
porque los pies se cansan
de caminar sobre espinos
y los brazos de labrarnos tantas tumbas.
Así que mejor la puta, la promiscua
la loca, la corrupta, la sin alma
que de nuevo ser pavimento en sus caminos
el fuego de su hogar
el dolor que no duele:
la esclava.
(Casa sin fin. Bullicio de la memoria,
Verso destierro,
2018)
***
Deja que un perro te lama el coño
confiésate que te gusta
deja al extraño beberte los ojos
dale tu dirección, no temas
miénteles a todos, menos a ti.
No enfrentes la vida, drógate
hay buenos libros y películas
amantes de cuarta que te hacen reír
y regalos que se envuelven en papel de arroz
o se parten con una navaja.
Desobedece por instinto
abusa de los carbohidratos y del alcohol
no hagas ejercicio nunca, nunca
ríete fuerte, grita, haz el ridículo
di bastantes groserías, aun mejor: insulta.
No te laves las manos ni te cortes las uñas
no te despuntes el pelo
ni uses ropa adecuada a tu tipo de cuerpo
ni a tu edad.
No te embaraces y si lo haces
deja al recién nacido en una puerta en Polanco
y corre, corre…
Porque otros fueron los embusteros
porque otros fueron los pecadores
porque los pies se cansan
de caminar sobre espinos
y los brazos de labrarnos tantas tumbas.
Así que mejor la puta, la promiscua
la loca, la corrupta, la sin alma
que de nuevo ser pavimento en sus caminos
el fuego de su hogar
el dolor que no duele:
la esclava.
(Casa sin fin. Bullicio de la memoria,
Verso destierro,
2018)
***
Caperucita
Niña que hacia mí vienes
en busca de consejos
—viejos—
no vengas a mi casa sola
que por las noches
aún las abuelas
podemos enlobecernos…
Amiga
Sólo porque estás lejos
me dejo despeñar por estas ansias de mi boca y de mi cuerpo.
Porque estás lejos
invado tus espacios y camino por las calles de recuerdos.
Porque estás lejos
me atrevo a pronunciar tu nombre y a soñarte desnuda
de títulos y miedo.
Porque estás lejos
deshago a jirones las páginas de todos nuestros tácitos acuerdos.
Y me atrevo
a que seas mi amante y seductora.
Te sueño te sueño
con los poros destilando al contacto con las yemas
de mis dedos.
Sólo porque estás lejos…
Peregrinación
Lunares aquí y allá
—besos de fuego— muslos gigánticos que hace falta recorrer a
pie por meses,
como el camino de Compostela…
El sexo: lejano, profundo
oculto bajo el palpitante vientre.
¡No diga que ama la vida quien no le haya hecho
el amor a una gorda!
(VERSAS Y DIVERSAS, Muestra de poesía lésbica
Primera edición (versión electrónica),
Aguascalientes,
Aguascalientes,
México,
2021.
Paulina Rojas / Odette Alonso
Coordinadoras)
Artemisa Téllez(Ciudad de México, 1979). Escritora y tallerista.
2021.
Paulina Rojas / Odette Alonso
Coordinadoras)
Artemisa Téllez(Ciudad de México, 1979). Escritora y tallerista.
Maestra
en Letras Mexicanas de la UNAM. Autora de ocho libros
entre los que se hallan: Cuerpo de mi soledad (Aquelarre, 2010),
Crema de vainilla (Voces en
Tinta, 2014), Fotografías instantáneas
(Voces en Tinta, 2015), Larga herida (et
al., 2018) y Casa sin fin.
Bullicio de la memoria (Verso destierro, 2018). Su
sitio en la red:
Graciasss/ru.ceiich.unam.mx/1/Poemas_Interdisciplina_v4n8.pdf
Graciasss/cuadrivio.net/literatura/cuerpo-de-mi-soledad/
Graciasss/blancomovil.com.mx/casa-sin-fin-la-poesia-de-artemisa-tellez/
Graciasss/editorial.uaa.mx/docs/versas_divesas.pdf
Graciasss/www.laotrarevista.com/2024/poemas-humoristicos-artemisa-tellez/
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