DAFNE PIDEMUNT

Me hacen madre en la noche
Sus juegos despedazan mi ombligo
roto el cordón umbilical
ningún juego es posible
pero mis padres son muy niños aún.
Mamá y papá nunca entendieron
que eran ellos quienes jugaban en mi infancia
que era yo quien se desvelaba en las noches
quien los tapaba al dormir
y les cantaba.
 
**

Ella no me ama a mí.
Ella ama mi palabra, mi juego.
Poeta nacida de vientre judío
Juego con una religión desconocida
Le digo en idish cosas que no entiendo
En castellano.
Lo que sea por otra noche en tus brazos
Lo que sea por otro beso en mis pálidos labios.
 
—Querés palabras?—le dije
Jamás se detuvo en las palabras que no po-
drían nunca bucear por su sexo
Como lo hace mi física lengua.
 
— ¡Más poemas pequeña !, ¡Más poemas!—
me exigía cada noche al dormirse en mis
brazos
 
— O se ama o se escribe.
Amor y literatura no deben tocarse-
Ella sabe y no le importa.
 
Poeta nacida de vientre judío
 
y ah, suspiro mediante
comienzo el poema
que diré esta noche
 
(El Juego de las estatuas,
Ed. Yügen, 1º ed.,
2004;
La mariposa y la iguana,
2º ed.,
2011)
 
***
 

La danza se hace añicos, 
dividida en cuatro
agua, tierra, aire, fuego
opaca la música
y se mueve el silencio.
 
¿Los cuerpos conocen
de ritmos lejanos
y de adioses repetidos?
¿Los cuerpos saben
de cunas
de camas
de ataúdes?
 
¿Saben, también
que no hay palabras
para los que quieren gritar,
que no hay silencio
para los amordazados?
 
La danza, en cambio,
desconoce toda ley
y se arrincona,
aguarda,
que bailemos
como antaño.
 
**
 
Si se pudiera pedir el sol como se pide un café.
 
Desayuno a solas con el tiempo
(implacable el tiempo, a la hora de respirar)
 
Te digo palabras para que dejes de creer en mí:
digo abejita succionando una flor,
luna en tu sombra,
agua que te quema,
digo canción.
 
Te entregaría mi sangre a cambio de tus miedos.
 
-Hay veces que el amor 
no es asunto de los muertos.
 
**


Los dioses ya no amparan mi caída.
Los días cálidos de enero
se han trasladado
a otras costas de espuma. 
(cae el sol)
 
Otras muertes nos aguardan.
Ya no las alegres muertes de la infancia
-La hormiga aplastada por el juego-
Espinas caen en Rilke
y amenazada por el tétanos, la rosa.
 (cae el sol)
-La hormiga aplastada por el juego-
 
Entraremos a la muerte
como vinimos a la vida,
por entre las piernas de algún demiurgo.
 
**
 
He de escribir 
para que algún dios
se arrime hasta mis piernas,
desvanezca en mis brazos.
Para volcar la culpa de dolerte.
La hostia capital que no he tomado.
 
(Llevo el pecado como un rezo
que nunca me enseñaron.)
 
-Quise decir: amar.
-Quise decir: alguna vez te tuve entre mis manos.
 
(La avidez del silencio,
La mariposa y la iguana,



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