Cuarto de hotel, revisitado
Ahí está; aunque con la presunción
de un amante yo había pensado
que la calle también debía apagarse
y aquellas paredes desnudas
donde hicimos el amor debían
estar colgando como nuestros
votos quebrados por toda la plaza.
Y, quieta, como entre cuatro paredes de un sueño
abandonado, la mueblería sólida
y real se mantiene;
la mesa, las sillas, la cama
de hierro que era, pensábamos, decoración
para nuestros propósitos.
Las cosas sobreviven; rodeado
por ellas ahora, estoy
temblando con una risa árida;
escucho dos sombras que se juran
promesas eternas en una recámara
que, por una hora,
nosotros habíamos alquilado.
(Bicycle and Other Poems, 1970)
Ahí está; aunque con la presunción
de un amante yo había pensado
que la calle también debía apagarse
y aquellas paredes desnudas
donde hicimos el amor debían
estar colgando como nuestros
votos quebrados por toda la plaza.
Y, quieta, como entre cuatro paredes de un sueño
abandonado, la mueblería sólida
y real se mantiene;
la mesa, las sillas, la cama
de hierro que era, pensábamos, decoración
para nuestros propósitos.
Las cosas sobreviven; rodeado
por ellas ahora, estoy
temblando con una risa árida;
escucho dos sombras que se juran
promesas eternas en una recámara
que, por una hora,
nosotros habíamos alquilado.
(Bicycle and Other Poems, 1970)
Siete últimas palabras del emperador Adriano
Animula vagula blandula
hospes comesque corporis,
quae hunc abibis in loca,
pallida, rigida, nudula,
nec, ut soles, dabis iocos?
1.
Querido amigo del alma, pequeño
habitante, compañero; ¿cómo
será tu movimiento ahora,
allá afuera, en la helada?
Si es una broma, esta cosa,
es una cutre, cutre broma.
2.
Alma, viajante pequeña,
compañera de vida,
¿adónde irás ahora que
atontada, pálida, indefensa,
se ha acabado la bromita nuestra?
3.
Pequeño espíritu
trotamundos, coha-
bitante, coencamado, ¿adónde
vas ahora? ¿Se comió tu lengua
el ratón? ¿Perdiste la blusa, cogiste
tu muerte? Muy bien, ahora
la última carcajada se trata
de ti. De nosotros.
4.
Dulce pilluelo,
vueladenoche, huésped
de mi corazón, la mejor parte
de mí, mi consuelo, ahora sí
que lo has hecho. Es un chiste
demasiado bueno. Tonto, nos has hecho
reír hasta el desconsuelo.
5.
Si es otro de tus chistes, éste,
mi payaso, payasito en la caja,
deténte. ¿Adónde
tienes que irte?
Afuera hace frío.
¿Y qué vas a hacer sin mí, dulce idiota?
¿Andar desnudo? ¿Vagar sin casa?
Vuelve a la cama.
6.
¿Qué es esto, ratón viejo, amigo
secreto? ¿Adónde
te fuiste? ¿Pensabas que te iba
a dejar huir de entre mis dedos
después de una vida de caricias?
¿Quién te calentó, te vistió, te
alimentó, te dio un salario de sonrisas
por tus trucos, por tus chiste? ¿Es ésta,
pobre saltimbanqui, arlequín, querido tonto,
la broma que tu emperador no entiende nunca?
7.
Entonces, estás
haciéndote el difícil, ¿no? Cortaste
el hilo que nos unía. Vamos a ver cómo le haces
allá afuera sin mí. ¿Quién está bromeando
con quién? Sin mi cuerpo, sin su respiración
real y sangre que te caliente, sin mis manos
y mi lengua que te prueben qué es real
y qué no, pobre tonto, no eres nada.
Pero, ay, sin tí, mi sobrenombre, dulce nada,
yo soy polvo.
(Typewriter Music, 2007)
En el ferry
Una luz como de manijas
de hacha que se mueven en el bosque
brumoso. Toca
esta madera. “Es la última ocasión
en que verás todo esto. Esto
es lo último que verás”,
susurra el extraño que conozco, a mi lado.
Voy con los bolsillos vacíos
a la costanera cerca de
la rampa, donde el aliento del río se vuelve una pequeña
nube debajo de mí. Espero. Sigo esperando.
Cerca, puede ser
que atrás o adelante,
embrumecida con la niebla,
hay música. Dice el extraño: “Esto es
lo último que escucharás.”
Esas son sus últimas palabras.
Me quedo ahí, escuchando.
El silencio
se acerca. Un silencio cercano a la música.
(Typewriter Music, 2007)
Trad. Sergio Eduardo Cruz
Graciasss/circulodepoesia.com/2017/01/poesia-australiana-david-malouf/
Graciasss/kansasbooks.blogspot.com/an-imaginary-life-de-david-malouf
Graciasss/www.poemas-del-alma.com/que-homero-conto-iliada
Graciasss/dialnet.unirioja.es/servlet/articulo
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