HÉCTOR HERNÁNDEZ MONTECINOS

Los estúpidos de siempre
ahora son amigos
                                
                    Leo lo que los perros de la poesía
siempre entienden como bien,
pero esos súper lectores no ven nada más     
que tinta en los libros
y no saben si la O es cuadrada
o un hoyo en la página          
para poder leer desde el precipicio
que es el libro mismo,
caramba!.            
                    No entienden que la catástrofe                   
está sobre nuestras cabezas, 
pues para ellos
esto es literatura    
y ven propaganda y repetición
donde sólo hay señales de alarma y muerte.
                    Ni todos los márgenes juntos                      
me darían un lugarcito en algún centro,
ni todas las confusiones genéricas juntas
me harían más regia
que un travesti con Síndrome de Dawn.
                    Qué le vamos a hacer,     
si el capital del lenguaje
yo los despilfarro porque nunca fue mío;
no soy como esos que ahorran y ahorran
tantas bellas y terribles palabras,
porque todo lo que se acumula para uno mismo
termina convirtiéndose en mierda.
                    Estos corchetes [  ]  
parecen un libro abierto
sobre el cual hay dos letras que no son el nombre oculto
de ningún dios, ni de ningún padre      
al cual pueda violar con un beso                 
en su lengua muerta,
porque la reescritura es la violación de los violados,       
es la vuelta de manos y de piernas,
pues uno está escrito en todos los poemas que existirán.
                    La reescritura no es novedad   
porque la novedad
son los mismos viejos sueños de siempre,
acaso no estamos reescritos por esos poetas locos
que mancharon el lenguaje con sus propias vidas,
acaso no estamos reescribiendo el último capítulo        
de nuestro pasado inconcluso.
                    Los perros de la poesía,
como dicen por ahí,   
sólo quieren huesos y oler su propia ponzoña,
se juntan a hablar mal de mí
que es lo mismo que recordarme
mis ex amigos mis ex queridos
hacen todo para que alguien los vea
se inventan lecturas todas las semanas
porque nadie más los invitaría
y se esmeran en negar toda relación conmigo   
en esos lugares que de tan privados         
están en la plaza pública del asco      
y su bajeza de tan grande casi ni se ve.
                    Heu miser!
quia frequenter impeditus ero deinceps!,
que quiere decir:
                    Ay de mí,
que de hoy más seré frecuentemente atormentado!
                    ¡Ja!
                    Hijos de la grandísima puta que los parió.

REFERENCIA:
“Escaparate”. Las Últimas Noticias, martes 6 de Marzo de 2007. Anónimo
/www.lun.com/librerias/prt
 

Una deuda pendiente
                      
                    Calentando el infierno de los poetas       
que es vivir y escribir con miedo
como un río que no termina su caudal         
hemos hecho bulla al arrancar los poemas de los libros    
 y lanzarlos en picada contra esos que creen
que la poesía es tener números en las páginas,                      
un índice y una linda portada.
                 
                    Los mafiosos tampoco entienden
que mientras más millones tengan en sus manos       
no contarán más amistad,
lo que no saben es que después de cada sexto cero         
el ojo supura pus y la boca se llena de bilis,              
además creen que los poetas a su alrededor                                       
son sólo libros que comen, beben y cagan.
        
                    La grandeza de un poeta      
es del tamaño de su mano
que extiende kilométrica           
a quien ni siquiera se la pida.      
                    Ninguna academia es más hermosa     
que una flor,
ni tiene más que decir
que un niño sordo mudo;
allí miden la vida en libros que a nadie le importan
y la literatura es una obligación
y el lenguaje una taxonomía para equivocar
cualquier sueño.
                    No estoy a la cabeza de nada      
ni a la altura de ningún órgano,
todo lo hice con las manos limpias
pero lavadas por mis propias lágrimas
y la mirada en alto  
hacia donde sigan avanzando las estrellas                    
porque ellas huyen de la oscuridad y la farsa    
que para mí es el sol.
                   Este libro significa para mí
lo que nunca quise escribir,
ver como los corazones de mis amigos
se fueron llenando de envidia y ambición,
ver como mi país ha hecho todo lo posible
por destruir la mayor cantidad de sueños
como el de una poética colectiva
que congregara y abriera espacios
y una esperanza también colectiva,
pero no entendieron nada
nadie quería a nadie de verdad,
todos somos utilizados
por el oportunismo y la revancha;
mejor es irse lejos
donde mi libro me vea y diga:
es él.

REFERENCIA:
“Cultura”. La Nación, jueves 8 de marzo de 2007.
/www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/pags/
 

El hambre y el sueño de los pobres
 
                    Una mañana desperté convertido en un libro,
es decir en mi último libro,
nada peor me pudo haber sucedido
con mis casi cuatrocientas páginas
era el hazmerreír de las otras publicaciones de poesía.
‘Mórbido’ me gritaban en la calle
y nadie se me acercaba,
mis amigos se alejaron
porque decían que era una soberana lata.
Algunos que no me conocían
intentaron leerme pero nada dijeron,
qué triste es haber nacido novela
dentro de la familia de la poesía,
bastarda y divina me siento
la coja que nadie saca a bailar,
la voluminosa cuando todos son tan raquíticos.
‘Tenís que podar’ me dicen algunos poetas
que les iría mejor como jardineros,
‘no escribai tanto’ me dicen algunos poetas
que les iría mejor como vendedores de seguro,
‘puro tecleo’ me dicen algunos poetas
que les iría mejor como cajeros de bar.
Yo les digo que por último puedo escribir un libro grande
y luego uno pequeño,
pero ellos no salen de sus hojitas cagadas de miedo
creyendo que la gordura de un libro
es gula y voracidad
y que la dieta es el mejor camino para este mal
lo que no entienden
es que este exceso no es más que
el hambre acumulada de tantos años en los que no pude comer
y sobre todo la necesidad,
la necesidad de poder esconder entre tanto
lo mínimo que soy yo mismo para mí.

REFERENCIA:
El Periodista, año 5, nº 125
/www.elperiodista.cl/newtenberg/1894/article
 

Antes y después de la catástrofe, cucarachas y poesía
                                  
                          A Walter y Elvira
                         
                    Esto de la poesía
me tiene mordiéndome la lengua
ante la muerte
para que no me vaya con ella.
                    Conozco cada uno de sus nervios
y los músculos que la sostienen sobre el mar
donde nadan las palabras
que son cada día más reales
pero no tienen sombra,
palabras que no beben agua
porque abren sus branquias para que les entre el cielo.
                    Tanto a los poetas y a los muertos
la tierra les resulta transparente como este océano,
que tiene una infinita espiritualidad,
un alma, que si existiera,
para nosotros el cuerpo entero sería su piel.
                    Las nubes posan su pie descomunal
en esta playa
y aquí es donde se enterrarán estos recuerdos muertos
que de la mano voy trayendo
pensando en el día en que todo se acabe
y mis bolsillos terminen en la atmósfera.
                    Al escribir voy envejeciendo mi infancia
y lo veo en cada uno de los libros
en que uno como gato sólo dibujará ratones
para que las cucarachas se rían y digan ‘no moriré’,
sí, es triste el hecho de que toda esta historia
terminará en esta hoja de papel
y no sería tan terrible este dolorcito en el pecho
si es que mi corazón no fuera del tamaño de mí.
                    Nunca salir del infierno
esta es mi última esperanza,
en la geografía hoy es domingo
y todo ha sido translúcido.
                    Donde sea que me pille la noche
me iré a volar con ella,
enterraré mis manos en su espalda
para ver con mis propios ojos,
atascados en sus cuencas,
que mis huesos tienen miles de años.
                    Qué más quisiera yo que Dios se riera
y se olvidara de que todo esto se acabará,
observo los meridianos y paralelos de la palma de mi mano
para pensar que entre nosotros
viven manadas de kilómetros
y entre ellos los suspiros extraviados,
no correspondidos,
que una noche de estas volverán como un grito ciego
para recordarme que mi cuerpo a cada momento
añora su pasado de cadáver.
                    Espero que baje la marea
y pienso en la aurora boreal que fue aquella vez juntos,
digo aurora boreal para no decir
que fue demasiado bello para que durara más que esa noche;
en cada lágrima van resumidas decenas de poemas
y la sal del mar las atrae,
quizá por eso esté aquí, ahora
¿manyas?
                    En la noche el sol baja al mundo
y se esconde entre los hombres
que tendidos bajo las estrellas
se lo imaginan durmiendo detrás de las montañas
o en el fondo del mar,
pero lo que no saben
es que el sol es también un cuerpo celeste solitario
porque no tiene un rostro con quien hablar,
las estrellas cotorrean toda la noche
y la Luna les canta viejas melodías para que se duerman,
yo al menos puedo escribir este poema
y esconderme en esta página en blanco
que sería como un sol cuadrado
si tuviera unas gafas negras
del tamaño del universo.
                    Nunca había imaginado un fuego tan
       invisible
para que se acabase todo esto,
incluso la infancia que me da vueltas en la cabeza,
y no está perdida sino desencontrada,
por eso mis hijos serán mis antepasados
y mi semen el charco de tinta de mis días violentos.
                    Creo que estos son los últimos versos de esta noche
y este abrazo a la distancia será el más fuerte de todos
recordando la vez que nos caímos del cielo;
ojalá mi corazón tuviera párpados
para que más rato pudiera también soñar.
                    Sólo porque no te veo
es que puedo escribir estas líneas
y siento profundamente
que en todos los puertos del mundo
habrá un silencio por ti esta noche,
mañana sólo quedarán cucarachas y este poema.
 
Huanchaco, 12 de agosto de 2007
 
(A-1000 o La Vida Muerta,
Lustra Editores,
Lima,
2008,
104 páginas)
 
***
 

Complejo del exceso
 
Mi cuerpo se inclina al escribir
con tantas palabras en el inconsciente.
 
Hola lengua
hola mano
yo veo su descomposición
en las letras de mi nombre.
Más allá de esos escombros yacen
unos borrachos en calzoncillos
con el deseo de ser dioses
cuando el espíritu es del tamaño
de esta habitación.
 
Tuve huellas y líneas del destino
en mi espalda
-secreciones, carroña-
y gotas de luz en mi boca.
Un hombre me preguntó
por el veneno verbal
y examinaba el movimiento de mi corazón
como tocado por un ángel de la guerra.
Yo me dejaba lamer. Era mi lugar.
No me resistía
porque esa es la vocación
cuando uno es un muchacho
arruinando el paisaje.
 
Yo, como él
muchas veces soñé estar hecho de ceniza
parado junto a la carretera
pidiendo un aventón
como si fuera un trocito de Dios
pero el día es cruel
aunque depende su duración
de la forma en que el fuego convierte el hielo
en una noche que no puede cerrar sus ojos.
 
Amanecerá y estaré muerto
por el festín o la circunstancia
confundiendo palabras y volando en círculos
alrededor de la R, una patria distinta
después de matar a mis padres.
Escribir es profanar. El cuerpo
es mi única posesión
y todo lo que aquí puedo tocar
resulta ajeno
pues lo propio y la palabra “propio”
se han extraviado
en el bosque de la representación.
 
 
Delicioso soma
 
AMATEUR (adj. y s., voz francesa) El que nada
sabe nada teme El que nada teme lo ama todo
Desconocer es ver las cosas cuando han
desaparecido Ama el que no sabe lo que ama
Percibe la sombra que han dejado El perfume en
el aire El papel escrito con el número de teléfono
pero no el nombre Nunca el nombre Se aprende
en los lugares anónimos El desconocido siempre
es pasional Todo es nuevo El aficionado al
peligro se pasea por las noches con su propia
noche No seduce sino que se deja seducir Ese es
su precio Nunca es él Nunca es nadie más que un
reflejo Poder y pequeñas imprudencias
 
ANAL (adj., zool., del lat. anus) Entrar en la boca
del coyote Sentir el vértigo debajo del ombligo
Vibrar Afirmarse en otras caderas Buscar el punto
exacto El límite del dolor y la piel sin piel Pedir
perdón Lamer Observar el lamento Abrir el mapa
sobre la mesa Dejar que busquen el camino
Perdidos en una habitación con llave Silenciados
por el ruido de la reproducción Cavar a fondo
Cruzar las dimensiones del dominio Roer el lapso
Perderse ahí Éxtasis Dilatar el tiempo Sacar el
aire Tocar las milimetrías íntimas Vengarse del
padre Ser él Alimentar la fantasía en calzoncillos
Alguien aúlla Es la luna entre las piernas
 
DESNUDO (adj., del lat. nudus, desnudo, infl. por
desnudar) Atados a un cadáver del futuro
Subsumidos a un espejo del tamaño de la realidad
Piel Maldita suavidad de la piel Tocarlo todo
Largos huesos en el aire Equilibrio de lo pequeño
Humanidad enfrentada a su perfil multiplicado
Escenas de baño psicológico en Santo Domingo
Flashes que despiertan Instantáneas en círculo
Musculares Una piedad consigo mismo Los
secretos preguntando por la gravedad La carencia
extrema consagrada como una rebelión
intermitente
 
FACIAL (adj., del lat. faciālis, de la cara) Cientos
de abejas saliendo de tu boca abierta Buscan la
miel de los chakras Confían en un nuevo big bang
frente a tus ojos Una nueva Vía Láctea matinal
Cuerpos celestes que esperan a que la gran obra
termine La tragedia de la máscara Desvanecerse
por el cuello Secreto alquímico del verdugo
Gotear lágrimas que no estaban en la historia
nacional Palabras atoradas en el aire Recuerdo del
ahogo Cerrar los ojos al propio origen Saborear el
destino Enrostrar los cinco sentidos Guardar
silencio Comérselo todo
 

La huida de los bárbaros
 
                   Alguna vez soñé con ustedes
en esas noches sin poder dormir
un país los veía recorriendo
conmigo a cuestas
en una silla de ruedas espiritual
bailando alrededor de cualquier accidente
para celebrar que la geografía
es una figura literaria pero al revés.
 
                  Éramos una caravana
tan hermosamente solitaria y triste
pero no nos descarriábamos del delirio
que significaban nuestras risas en fila
escuchándose sobre las aburridas olas
que repiten las mismas letras
hace millones de años.
 
                 Los muchachos estos
se hastiaron de los colores de sus patrias
y comenzaron a caminar sin rumbo fijo
de un día para otro
las familias se encogieron de brazos
viéndolos salir de sus casas
como hipnotizados por una noche
que no imaginaban.
 
                  Desde todas las ciudades
se iban sumando
agrandábamos nuestra pena
y no nos soltábamos de las manos
porque así era nuestro pacto:
la sangre que nos une será el gozo
de la buena voluntad
más allá de los géneros
los nombres y los espejos.
 
                  Todos sus órganos son ojos
con que mirar lo que sucede
y las películas que han visto
les parecerán parpadeos de la historia.
 
                 Mientras avanzábamos
yo pensaba en esas hordas de bárbaros
que miles de años atrás arrasaron
con el más grande imperio
ahora un grupo de muchachos camina
siguiendo las exhalaciones de la noche
y es dulcemente más terrible.
 
                  Entrábamos a los hediondos bares
y allí realizábamos ceremonias y alianzas
para no dejar de avanzar
pasábamos a los terminales a reírnos de los que creen
que se van o llegan a alguna parte
en las carreteras escribíamos los nombres
de las estrellas y constelaciones como la B 612
y en los puertos nos gustaba besarnos
con el perfume de la piel.
 
                 Las cordilleras saltábamos
con un solo pie
al igual que las ciudades incendiadas
por los que inventaron las cifras de la vergüenza
el mar bebíamos con vino
el pan era exquisito con tierra
las furiosamente hermosas noches
estaban llenas de signos y proyección.
 
                  Cantábamos al ritmo de nuestras lenguas
cada vez que se nos aparecía una incógnita en el camino
vaticinaba yo que si hubiese estado despierto
este sueño sería un poema
escribíamos todo lo que podíamos imaginar juntos
y nos olvidábamos de la antigua vida
de los golpes que inflamaron nuestros corazones
de lo exuberante que puede resultar la vanidad
del recuerdo de una mentira idéntica a la infancia.
 
                 Ese era el momento de las invocaciones
con las cuales los parques se llenaban
de luces en el cielo y cánticos
de los hospitales salían despavoridos
los que conocían los augurios que venían con nosotros
los buses repletos de carreteras se arrojaban al mar
y la vida humana parecía alguien más
en este último viaje.
 
               A las universidades iban los besos
y los países de Latinoamérica
eran más que los planetas
su noche estaba más adelante que la luna
inclinada hacia las contradicciones
de todo lo que es pero no debe ser.
 
                  Estos muchachos
se arrancaban las cicatrices mutuamente
y a las discotecas iban a curar a los leprosos
esos que se escondían en lo oscuro
y que jamás recibieron una palabra de amor.
 
                 Nadie nos detuvo
y no llegamos a ningún imperio
muchas veces nos extraviamos
y volvimos a andar por los mismos caminos
pedregosos, áridos, difíciles
pero aun así
si estos muchachos volvieran a buscarme
en alguno de los siglos venideros
yo sería el primero en salir a la calle
y decir vamos
vámonos con nuestras penas a cuestas
porque si de algo se trata la literatura
es hacer de la vida un paraíso
un paraíso en llamas.
 
 
Antes y después de la catástrofe, cucarachas y poesía
 
                 Esto de la poesía
me tiene mordiéndome la lengua
ante la muerte
para que no me vaya con ella.
 
                  Conozco cada uno de sus nervios
y los músculos que la sostienen sobre el mar
donde nadan las palabras
que son cada día más reales
aunque no tengan sombra
palabras que no beben agua
porque abren sus branquias para que les entre el cielo.
 
                  Tanto a los poetas y a los muertos
la tierra les resulta transparente como este océano
que tiene una infinita espiritualidad
es decir un alma que si existiera
sus ojos serían el cuerpo entero.
 
                   Las nubes posan su pie descomunal
en esta playa de Huanchaco
aquí es donde se enterrarán estos recuerdos muertos
que de la mano voy trayendo
para pensar en el día en que todo se acabe
y mis bolsillos terminen en la atmósfera.
 
                   Al escribir voy envejeciendo mi infancia
y lo veo en cada libro
en que uno como gato sólo dibujará ratones
para que las cucarachas se rían y digan “no moriré”;
sí, es triste el hecho de que toda esta historia
terminará en esta hoja de papel
con este dolorcito en el pecho
si es que mi corazón no fuera del tamaño de mí.
 
                  Nunca salir del infierno
esta es mi última esperanza
en la geografía hoy es domingo
y todo ha sido translúcido.
 
                 Donde sea que me pille la noche
me iré a volar con ella
enterraré mis manos en su espalda
para ver con mis propios ojos
atascados en sus cuencas
que mis huesos tienen miles de años.
 
                Qué más quisiera yo que Dios se riera
y se olvidara de que todo esto se acabará
observo los meridianos y paralelos de la palma de mi mano
para pensar que entre nosotros
viven manadas de kilómetros
y entre ellos los suspiros extraviados
no correspondidos
que una noche de estas volverán como un grito ciego
para recordarme que mi cuerpo a cada momento
añora su pasado de cadáver.
 
                 Espero que baje la marea
y pienso en la aurora boreal que fue aquella vez juntos
digo aurora boreal para no decir
que fue demasiado bello para que durara más que esa noche;
en cada lágrima van resumidas decenas de poemas
y la sal del mar las atrae
quizá por eso esté aquí ahora
¿manyas?
 
                En la noche el sol baja al mundo
y se esconde entre los hombres
que tendidos bajo las estrellas
se lo imaginan durmiendo detrás de las montañas
o en el fondo del mar
pero lo que no saben
es que el sol también es un cuerpo celeste solitario
porque no tiene un rostro a quien mentirle
las estrellas cotorrean toda la noche
y la luna les canta viejas melodías para que se duerman
yo al menos puedo escribir este poema
y esconderme en esta página en blanco
que sería como un agujero negro
si tuviera unas gafas negras
del tamaño del universo.
 
                  Nunca había imaginado un fuego tan invisible
para que se acabase todo esto
incluso la infancia que me da vueltas en la cabeza
no está perdida sino desencontrada
por eso mis hijos serán mis antepasados
y mi semen el charco de tinta de mis días violentos.
 
                  Creo que estos son los últimos versos de esta noche
y este abrazo a la distancia será el más fuerte de todos
recordando la vez que nos caímos del cielo
ojalá mi corazón tuviera párpados
para que más rato pudiera también soñar.
 
                   Sólo porque no te veo
es que puedo escribir estas líneas
y siento profundamente
que en todos los puertos del mundo
habrá un silencio por ti esta noche
mañana sólo quedarán cucarachas y este poema.
 
(Debajo de la Lengua, 2009; 2019)
 
***
 

Alteración y alteridad
 
Compadre:
 
bájese los pantalones
 
apúnteme. aciérteme en el paisaje fallando. yo pondré luego
una pastilla debajo de la lengua.
 
me apuntó pero no me miraba. no era mi pecho frente a él.
apuntaba a nuestro pasado antes de estar juntos. un hilo de
sangre cae. en la comisura de los labios. la pastilla me da
ganas de ser él.
 
y luego ella
y la vida juntos
compadre:
 
bájese los pantalones (con todos sus significados). hágame sentir huérfano 
matando al padre y a la madre. dentro de mí. autor y autoridad: mátalos
 
entra
sale
 
dispárame en el ojo. en la sensación de observarte. cloro y estilo dirían
por ahí. blanca inhalación de mente. todo huele como una voz en dos
partes. en dos días. hoy escribo por casualidad. desperté con los tornillos
en la cabeza.
 
la nominación. equivocarse en el momento más oportuno. no sé cómo se
llama este arte. ni mi conciencia.
 
hoy desperté con las sábanas quebradas
el aliento a iglesia
y el cabello muerto
 
los ojos envician. él abajo. yo adentro. devenir y pulsión son una
amalgama de necesidad. ya no leer. el cerebro es vicioso. una herida
que llama a besarse. minerales en la garganta. desde la nariz todo es
caer. desde los ojos todo es reescritura.
 
abuso
locura
extensión de la piel (papel)
halo de sangre
todo se mueve
en silencio.
 
 
El canto de las calaveras
 
Una lágrima de un muerto más otra
de un pájaro: así nacen los ríos en el cielo.
 
Los ríos:
llenos de aire. Las lágrimas de un muerto:
sin ninguna pendiente. Fría y horizontal.
 
Muchos ríos son un país
verde y blanco como flores y libros
que nacen en el fondo del mar.
 
Un poeta vende violines por vanidad
pero los violines son de cactus
y el desierto está lleno de ellos.
 
Mira: esos hombres esperan que de las carreteras
se vayan las moscas y las piedras
para hacer un templo
lleno de mendigos y sardinas en cuatro patas
con zapatos feos.
 
Entran los vasallos y las damas
transformados en palomas y palíndromas,
sonríen ante la fotografía
del canto de una calavera.
 
Garganta seca: sin palabras
pedacitos de va, astillas de ob
sílabas enteras pero impares: el viento.
 
Dijo: los muertos son de piedra
como sus lágrimas en el fondo del río.
 
Dicen: nunca se detiene
el polvo,
piedra y río muertos.
 
Parecen vacas las que beben
leche de ese hígado
que duele como chile con rencor. Pero uno
siempre derrama, problemas de pulso.
 
Síntesis: dos muchachos se sacan
la máscara, marinero y náufrago,
como una reescritura
que terminará hundiéndose igual ¡cuidado!
 
Un par de estrellas negras desaparecen
en la noche y los borrachos del cabaret
son su coro.
 
 
Engendro
 
Una reescritura es una incógnita, una X, una máquina de suspensión; 
no sentido sino sentido, no corrección sino imaginación: delirio
 
                                                        palabras
                videncias
                                                                                               sueños
                                    imágenes
                                                    pero todos creen que existen
 
Qué se puede decir
si uno sólo con respirar miente
como al caminar y hacer que se va mirando
o al hablar de las casas,
todas son polvo y humedad
y desaparecen cuando se duerme.
 
Todo el día hay palabras
algunas tienen ventanas
otras alfombras y luz
¿cómo se hizo la alfombra?
para tapar el significado con el significante
¿entendieron?
yo tampoco
no hay nada nuevo en la galaxia
a lo más ovnis y abducciones
que no me preocupan más que leer y escribir a la vez.
 
El problema es todo lo que se puede
decir en dos páginas a partir de un libro
y sobre cualquier poeta en México.
 
Lindos: varios pero me gusta uno solo
Mafiosillos: como en todos lados
Ambiciosos: a más dinero más barato lo vendes
Borrachines: menos que allá o más dignos
Delirantes: siempre pocos y ninguneados
 
Si algo sobra en este mundo
son poetas,
suman más que los policías y los delincuentes juntos,
pero nunca están de moda,
a veces sí, unos cuantos locos
unos cuantos suicidas,
esos que escriben al azar como yo.
 
Sabías que algunos de los poetas muertos
oyen la lluvia sobre sus cabezas
entre el infierno y el pavimento;
esta noche creo que la reescritura
es acostarse con un cadáver pícaro
y engendrar un monstruo,
pasar de la lengua materna a la lengua mutante
ni muy vivo, ni muy muerto
mejor sentado en una cama, en un coche o en una banqueta.
 
Da un poco de escalofrío la reproducción,
el hecho de que se lean
con su no sé qué.
 
 
El fin de los elementos
 
Lo que imagino es todo lo que fue es y será. La Mente es todo lo que hay
 
                                                            * 
                                                
Donde dice: “Mente” podría seguir diciendo “Mente”
 
Pero: ¿qué es un topo?
 
ahora que la ceguera es un ojo deshabitado el apetito y el retorno por y a la
     tierra es todo lo que hay
 
                                                      e
 
: lo que los minerales son no cabe en la vista:
            lo que hay de mental en ellos es otra cosa:
 
(3) caso
             El hecho de la reescritura no altera
             el desorden de los sentidos
 
La Mente/ la escritura imposible de una lectura infinita
 
Bajo el mar/ muros de agua
atravesados también por animales fantásticos
 
             Venenos, ventosas, signos blancos
             que se mueven para que haya olas
 
                       ausencia es azul:
 
una constelación hecha de membranas
Huellas como puntos
 
          En el agua de arriba
Los tentáculos titilan su dimensión
 
El sol escapa de su rotación. La historia es derribada por la naturaleza.
Los árboles son las estrellas agitadas en el otoño del tiempo. Las
porciones de lecturas son páginas en ese espacio. No conozco los puntos
cardinales, nunca he visto el aire.
 
Los libros terminan en el barro, sumergidos en las aguas cenagosas, como
las de Xochimilco, alimentando a esas criaturas que murieron con las
hormigas que formaban sus propios nombres. Remar es desorientar
raíces como advertencia porque lo más parecido al lenguaje es el agua,
casi la totalidad de nuestro cuerpo. Nacen las noches cuando se acaba la
sangre y la luz vuelve a servir en la dirección que avanzan los olmos, los
robles, los albaricoques, los almendros y todos estos árboles al volverse
ceniza. Se presiente el fin de//
 
         Ya no hay nada, sólo la Mente.
 
(NGC 224,
México,
2009)
 

Galicia 747
 
Tengo un itinerario de aves en este cuarto. No
veo más allá de las canciones
que entran por la ventana. No existe
nada aparte de hormigas y pasto afuera.
La soledad agudiza
los sentidos a niveles insospechados
pero también el sinsentido de las distancias y los recuerdos.
El tiempo pasa más rápido que el sol
sobre el techo de esta casa, huye
hacia otro pueblo de palabras entrecortadas: heridas,
sudor y a lo lejos el mar.
Nada se mueve sin mi mirada
eso pareciera decir el silencio en mi cabeza
pero no es tan así.
Precario es todo lo que pueda tirar
al punto de fuga de la invisibilidad.
No hubo amantes ni homicidios,
sin sangre siempre parece ser mediodía;
pocas visitas y fiestas frente al espejo
el paisaje sucumbe ante la atracción de las olas
que alguien sueña en el deseo.
Soy una cama en el suelo, una silla y una mesa plástica
y la vida es generosa.
La ropa se ensucia, los papeles acumulan tinta,
la piel en mí aburrida espera el veneno.
Acá la rotación y la traslación parecen no existir
más que para mosquitos y zancudos
que cantan a los átomos de que se alimentan.
Dentro mío otros pueblos han hecho panal,
en lo hondo y oscuro que es uno consigo mismo
estrangulado por el eterno retorno.
La austeridad es un enigma
que de tan pulsión
no se puede explicar en estas fronteras.
Estoy despierto a estas horas y hace frío,
el cuerpo no basta, se rompe
busca una ruta pero todo se aleja.
Nadie más vive en estas calles. Se fueron.
Quedan sus nombres que son nombres de ciudades:
Ruinas. Ruinas. Ruinas.
Ningún dios está dentro de nada.
El océano y la música se siguen oyendo
y ninguno de los dos existe. Tarareo con ellos
lo impecable del espejismo en el cual
alguien se tiende junto a mí.
Retengo mi semen en la mano
para que no sea el último en dejarme esta noche.
Creo que desamparo es la palabra,
desamparo y rencor.
 
Villa de Álvarez, 6 de febrero, 2013

El Fin
 
I
 
El color de los cuerpos
que caen juntos
en una misma cama
como si la trampa
hubiese estado dispuesta
hace años
en esos granitos de arena
en los ojos de los ojos
en una playa en el sol
en unas rocas en la luna
o las nubes de una galaxia
girando a todo calor
debajo de la piel.
Esta piel.
El color de los cuerpos
que se desean
bajo una misma noche
en un secreto
que de tan secreto
es una nueva luz
pero a la vez
una nueva oscuridad
entre otras piernas
que caminan hacia acá
entre las sombras
de una ciudad en ti.
Esta ciudad
Ése es el secreto.
Ése es el límite
de tu aproximación
y mi caída.
Es la pregunta
de si mañana
amaneceremos juntos
en un mundo sin mañana.
 
II
 
Te observas en el mar
como si fueras a lo lejos
el horizonte chiquito
de tus ojos
que rehúyen su propio reflejo
su propia luz
su propio anochecer.
Los barcos dices amar
y esos barcos eres tú
siguiendo la línea
que dejan las estrellas
sobre su desaparición.
Cada nuevo detalle del cosmos
lo haces tuyo
y lo ofreces sin palabras
a un dios
que también es mi dios
pero del cual desconocemos
sus colores
su saliva
su luz profunda y su pena.
Un dios sin amanecer
como esta brisa
que rasguña mis labios
con la sal
en que se han convertido
los muertos
de este deseo.
Las olas rompen en ti
como los años en mi cabeza
como las noches que pasan
entre nosotros
y no nos ven
en el vértigo de verte durmiendo
en el fondo de los corales
que no me dejan respirar
la vergüenza.
Sangro de a poco
sobre este cuaderno
me enfrío de blanco las manos.
Las estrellas allá
huelen a piel y sal.
Todo lo que es polvo
acabará esta noche
en mí.
 
III
 
Alejas cada rincón
cada meteoro
entre tu cielo y el mío
huyes del monstruo
y del fondo del mar
que ves en mí
cuando te ves al espejo.
Nos reflejamos
y no sabemos qué hacer.
Deseo y miedo
es un mismo dios.
Una misma caverna
y una misma isla.
Uno que muere cada día
cada noche
en cada naufragio.
La renuncia es otro placer
uno para desconocerse
en medio
de las ráfagas de muerte
que la historia trae consigo
sobre la geografía.
 
IV
 
Desbordas luz y no te das cuenta
quieres enterrar tu corazón
en el fondo del bosque
donde vives tú
entre los árboles
que le roban el terciopelo
a las constelaciones.
Te asesinas cada noche
y tus ojos aparecen detrás
de esas montañas al amanecer.
No son montañas
es el porvenir
de tus manos.
Estás dentro de mi nombre
y eres yo mismo en el futuro.
El amor sólo es posible
entre cadáveres.
Lo sabemos.
Pocos metros quedan
para que pasemos juntos
una eternidad
una eternidad
hasta la estrella de la mañana.
 
V (epílogo)
 
Amaneció
y la noche cósmica
ya no es más.
Ciertamente un cadáver
se despide de mí
el mismo que se frotó en mis ojos
cuando en un momento pensé
que el mundo entero era un momento.
El nuestro.
Ya no es más.
Todo ha desaparecido
con el óxido de un mar de acero.
Todo ha desaparecido
y alguien sonríe en otro país.
Ése era el secreto.
Todos los sabían menos yo.
 
Santiago, 21 de febrero, 2015
 
**

Llueve en la sociedad moderna y recién ahí recuerda
que es sociedad y que no es moderna. El público de la lluvia
se deja torturar por la historia de la lluvia, por la
imposibilidad de un diluvio sintagmático. El desastre de que
se mojen las palabras cuando queríamos calentarnos con
ellas. Susurran bajo los polímeros, brillan las calles y todo lo
que exuda vapor morirá. El invierno le recuerda al mundo
que una vez se congelaron los colores y que hablar era un
modo de sobrevivir. Habitar y habitarse por el hálito de los
perros de caza. Un recuerdo de estalactitas de palabras
sobre el rostro mientras se espera la muerte. Eso es la
memoria. Hablar para no morir otra vez.
que es sociedad y que no es moderna. El público de la lluvia
se deja torturar por la historia de la lluvia, por la
imposibilidad de un diluvio sintagmático. El desastre de que
se mojen las palabras cuando queríamos calentarnos con
ellas. Susurran bajo los polímeros, brillan las calles y todo lo
que exuda vapor morirá. El invierno le recuerda al mundo
que una vez se congelaron los colores y que hablar era un
modo de sobrevivir. Habitar y habitarse por el hálito de los
perros de caza. Un recuerdo de estalactitas de palabras
sobre el rostro mientras se espera la muerte. Eso es la
memoria. Hablar para no morir otra vez.
 
**
 
El poeta que fui habla para sí mismo. Le habla a los minutos
que le regaló a las estrellas para que aún sigan ahí. No es su
otoño sino la primavera de su nacimiento, su primera verdad
apagándose. Lo íntimo de su voz son las arrugas de las
vocales que se le escapan, de los cinco aires con que
horadamos las piedras, las palabras, los cálculos en la
garganta, el cuerpo en un par de semanas. Todo cadáver es
gramática. Su inmolación para decir que alguna vez se irá al
mar. Alejarse, volver a sí. No se amorata el cuerpo
agarrotado. Se hace uno con el cielo, con el atardecer, con
la primera luz del mañana. Todas las estrellas son radiación.
Todo lo que brilla se está despidiendo.
que le regaló a las estrellas para que aún sigan ahí. No es su
otoño sino la primavera de su nacimiento, su primera verdad
apagándose. Lo íntimo de su voz son las arrugas de las
vocales que se le escapan, de los cinco aires con que
horadamos las piedras, las palabras, los cálculos en la
garganta, el cuerpo en un par de semanas. Todo cadáver es
gramática. Su inmolación para decir que alguna vez se irá al
mar. Alejarse, volver a sí. No se amorata el cuerpo
agarrotado. Se hace uno con el cielo, con el atardecer, con
la primera luz del mañana. Todas las estrellas son radiación.
Todo lo que brilla se está despidiendo.
 
 
La mente es sueño (el tiempo no existe)
 
Para no tener que escribir yo sueño
como al cerrar los ojos tendido en mi cama
como al abrirlos en el túnel del metro.
Soñar con la profundidad de que todo no existe
ni siquiera ustedes que ahora me oyen o creen hacerlo
mientras yo los contemplo desnudos
y hago memoria de unas fotografías mentales
que perecieron en un incendio también mental.
En el principio la luz era agua seca
cayendo desde el cielo e iluminando
la sequedad de los desiertos
y los huesos convertidos en leyendas.
Seguiré soñando
creeré en las montañas
de esos mapas en blanco
creeré en esos mares
que son silencio en estado líquido
creeré en esta mano
que escribe bajo mis ojos que no tienen donde ir
lo que significa que están muertos.
Este poema va y viene como la tinta
con que es escrito antes de congelarse bajo la lluvia
o derretirse sobre las piedras mayas
que he soñado en estos momentos
para probar la falta de gravedad de las palabras
aunque nadie haya leído el Popol Vuh en el espacio
o tal vez sí
pues es más barato enseñar
que la Tierra es cuadrada
y que las personas de otros países se llaman extranjeros.
La mera neta del planeta es que no
pensando en que la ebriedad no es un estado
sino un pequeño pueblito donde se inventó el alcohol
y todos sus sinónimos
y donde hay una doble casa que es morada
rodeada de aves que sólo descansan sobre el horizonte
lleno de jirafas que recuerdan
armadillos que andan en círculos y tigres
que sueñan con la nieve que nunca han visto.
No hay un circo allí pero sí una mala noche
de ese alguien que duerme en mí mientras escribo
y murmura que le reventarán los ojos
con una espada ardiente y que la maldición egipcia
de la ceguera paulatina se extenderá hasta la eternidad.
La R es un puente
un intento de llenar el vacío que es la boca del cielo.
 
(OIIII,
RIL editores,
2020)
 
Graciasss/www.vallejoandcompany.com/7-poemas-de-debajo-de-la-lengua/
Graciasss/contratiempo.org/cuatro-poemas-de-hector-hernandez-montecinos/
Graciasss/web.uchile.cl/publicaciones/cyber/20/
Graciasss/letras.mysite.com/
Graciasss/www.letras.mysite.com/

 

Comentarios