JOHN ASHBERY

Lo único que puede salvar a América
 
¿Hay algo central?
¿Huertos arrojados sobre los campos,
bosques urbanos, plantaciones rústicas, colinas 
a la altura de la rodilla?
¿Son los nombres de lugar, centrales?
¿Elm Grove, Adcock Córner, Story Book Farm?
Cuando coinciden con ímpetu al nivel de la vista,
clavándose en unos ojos que ya se han saciado,
gracias, no más, gracias.
Y llegan como paisaje mezclado con la oscuridad,
las húmedas llanuras, barrios hiperdesarrollados,
lugares de conocido orgullo cívico, de cívica oscuridad.
 
Éstos se relacionan con mi versión de América
pero el jugo está en otra parte.
Cuando salí de tu cuarto esta mañana
después de un desayuno sombreado con
miradas hacia atrás y hacia delante, atrás hacia la luz,
delante hacia una luz poco familiar,
¿fue nuestro comportamiento, y fue
la materia, la madera de la vida, o de las vidas
lo que estábamos midiendo, contando?
¿Un estado de ánimo que hay que olvidar pronto
en vigas de luz cruzadas, fría sombra de ciudad
en esta mañana que otra vez se ha apoderado de nosotros?
Ya sé que trenzo demasiado mis propias
percepciones instantáneas de las cosas tal como me llegan.
Son privadas y así lo serán siempre.
¿Dónde están entonces los aspectos privados del suceso
destinados a resonar más tarde como campanadas de oro
que se lanzan sobre una ciudad desde la torre más alta?
¿Las rarezas que me ocurren y te cuento,
y tú sabes al instante a lo que me refiero?
¿Qué remoto huerto al que se llega por caminos sinuosos
los esconde? ¿Dónde están estas raíces?
Son los golpes y las dificultades
los que nos dice si llegaremos a ser conocidos
y si nuestro destino puede ser ejemplar, como una estrella.
 
Todo lo demás es ponerse a la espera
de una carta que nunca llega,
día tras día, la exasperación
hasta que al final la rompes sin saber lo que es,
y las dos mitades rotas de la carta yacen en un plato.
El mensaje era atinado y aparentemente
dictado hace mucho tiempo.
Su verdad es eterna pero su momento no ha llegado
todavía, y habla de un peligro y de las muy limitadas
medidas que se pueden tomar contra el peligro
ahora y en el futuro, en patios fríos,
en tranquilas casitas de campo,
en nuestra tierra, en zonas valladas, en frías calles con sombras.
 
(Autorretrato en espejo convexo,
1975)
 
Trad. Alejandro Valero
 

Pirograbado
 
Aquí fuera en Cottage Grove eso importa. El viento
galopante se resiste a su sombra. Las carrozas
marchan bajo una atmósfera de roble ahumado.
Aquí América llamando:
el reflejo de un estado a otro,
de una voz a otra en los cables,
la fuerza de los saludos coloquiales como polen
dorado que se hunde en la brisa de la tarde.
En escaleras de servicio crece la dulce corrupción;
la página del crepúsculo se vuelve como una chirriante
plataforma giratoria en Warren, Ohio.
 
Si esto es tal como es, vámonos,
ellos acuerdan, y enseguida comienza el lento viaje en furgón,
acelerando paulatinamente hasta que los ventiladores de los
barrios, que cubren la oscuridad de las ciudades, se recuerdan
sólo como un tic repetitivo. Y a mitad de camino
nos topamos con los decepcionados, los que regresan, sin su
capacidad de detenernos bajo la noche impetuosa
en nuestro viaje hacia la nada de la costa. En Bolinas
las casas dormitan y parecen preguntarse por qué a través de
la niebla del Pacífico, y los sueños brillan y se oscurecen
alternativamente.
¿Por qué quedarse aquí, igual que las cometas, dando vueltas,
resbalando en una rampa de aire, pero siempre dando vueltas?
 
Pero la variable nubosidad está derramando sus lluvias
y te vuelve a inundar como el significado de un chiste.
El terreno no era atractivo a primera vista; !o construimos
en parte sobre ruinas falsas, a imagen nuestra:
un arco que termina en media clave, un pilar de piedra para
lavanderas que se desmorona, un teatro al aire libre, nunca
terminado y sólo diseñado en parte. ¿Cómo vamos a habitar
este lugar a! que le falta la cuarta pared constantemente, como
en un escenario o una casa de muñecas, sino permaneciendo
como estamos, de perfil perdido, de cara a las estrellas, con
docenas de proyectos aún no realizados y una sensación estricta
de que el tiempo se acaba, de que la tarde presenta
la factura, discretamente doblada? Y nos acoplamos
a ello con extraña facilidad, nos volvemos transparentes,
casi fantasmas. Un día
las aves y los animales del pasto han absorbido
el color, la densidad de los alrededores,
las hojas están vivas, demasiado cargadas de vida.
 
A esto siguió un largo período de ajuste.
En las grandes ciudades al final de siglo conocieron eso,
pero tuvieron cuidado de no decirlo mientras los repartidores de
hielo y los de leche
desaparecían por los edificios y el cartero hacía gritando
su recorrido diario. Los niños que estaban bajo los árboles conocían
eso, pero todos los padres que regresaban a casa en tranvía
después de un día grato en la oficina lo arruinaron:
el clima todavía era floral y todo el papel de las paredes
de un millón de hogares esparcidos por aquella tierra conspiraron
para esconderlo.
Un día pensamos en muebles pintados, en cómo
cambian ligeramente el aspecto de la habitación
y del patio de fuera y cómo, si fuéramos a poder escribir
la historia de nuestro tiempo, empezando por hoy,
sería necesario modelar todos estos pequeños detalles
para poder incluirlos; de otra manera, la narración tendría
ese aspecto mate de papel de lija que el cielo adquiere
en el medio oeste hacia el final del verano,
el aspecto de querer volverse atrás antes de que la disputa
se haya resuelto y a la vez salvar las apariencias
para que el mañana sea puro. Por tanto, ya que tenemos que
dedicarnos a lo nuestro
a pesar de las cosas, ¿por qué no hacerlo a pesar de todo?
De esa manera quizá los tenues lagos y pantanos
del campo interior quedarán conectados al circuito
y no sólo los sucesos principales sino toda la increíble
masa de las cosas que están sucediendo simultáneamente y emparejándose,
canalizándose a sí mismas en la historia, se desenvolverán
con el mismo esmero y desenfado que una conversación en el
cuarto de al lado,
y la pureza de hoy nos cubrirá como una brisa,
sólo que dura, escasa, irónica: algo a lo que se puede
saludar con el sombrero y de lo que aún se puede conseguir
provecho.
 
El desfile está entrando en nuestra calle.
Mis estrellas, los pulidos uniformes y los rasgos
prismáticos de este instante pertenecen a este lugar. El terreno
se aparta bruscamente de las brillantes y mágicas ciudades costeras
hacia el ya mencionado lugar de encuentro con agosto y diciembre.
La corazonada es que será siempre de esta manera,
la apariencia, la forma en que las cosas te asustaron por primera vez
bajo la luz de la noche y después resultaron ser,
aunque todavía capaces, sin embargo, de una estrecha fidelidad
a lo que tú y ellos quisisteis convertiros:
ningún suspiro como música rusa, sólo un vasto desenredo
hacia las confluencias y la oscuridad de más allá,
hacia estos campos pelados, construidos a expensas del presente.
 
(Houseboat Days,
1977;
Pirografía: Poemas escogidos
(1956-1985),
Visor Libros
2003)
 
Trad. Alejandro Valero
 

Ifigenia en Sodus
 
¿Por qué es tan familiar ese nombre?
Yo en tu lugar no me preocuparía, o haría preguntas.
 
Pero ¿no es un caso de connivencia?
Bueno, sí, técnicamente lo es,
 
pero aquí estamos muy lejos de la verdad.
Sí, todo parece estar bien, pero tendremos que
 
poner cuerpos distintos a estos caballeros…
Algo que habla a la verdad, tal como ella es ahora,
 
que es como todos la habíamos concebido:
envuelta en cintas de jade, más o menos envilecida,
 
y con un aire de descuido en la boca.
Discúlpenme, tuve problemas,
 
pero entonces las puertas se combaron, los marcos de las
ventanas se habían esfumado tiempo atrás en la tiniebla
 
de esta edad. Vista ahora, ella se gira frenéticamente
hacia donde nosotros –ellos– nos dirigimos para consultar
el oráculo,
 
y todo el tiempo hablando para hacer tiempo, de cómo las
elecciones de quién debían ser más breves, y de cómo todo
 
fluía hacia tiempos más acogedores, mostrándose amable
conmigo, antes de talarlos.
 
(Wakefulness, 1998)
 
Trad. Jordi Doce
 
***
 

Allende
 
                                         Bésame. Estoy enfermo.
                                        Todd Colby, “viernes y desconcertado”
                                        Todd Colby, “viernes y desconcertado”
 
No pasa nada malo contigo, simplemente
haz que me arresten,
porque cuando no has visto a alguien,
las noches se vuelven
muy respetuosas.
Las de ella generalmente no eran sometidas a
nuestro salón.
Sólo frótate allí las manos.
¡Al diablo, Cagliostro!
Nosotros cercados, las reglas son miel.
¿Es ese un Vigía Negro,
un obvio regalo
para la sala donde tanto sucede?
Eres todo en tus estrechas verdades.
Necesitas las 27 en su conjunto.
Afortunadamente aquí anoche,
el limón encima del archiduque…
¿Qué es él, un peludo, viejo saltarín?
El vivir con precisión requiere que hables pero
que ni me toques.
Jinetes profesionales lo interpretan por completo.
¿Cuándo les dan la vuelta?
Tranquilo y conflictivo a la vez,
un hombre sin vida, dicen.
Hacia adelante a los baños cristianos,
débil continuidad, wok de celeridad o celebridad.
Buen acecho. Lo repasarás con una lluvia pesada y pensarás
que se te negó disfrutarnos y tener ambición.
¡Deja que los pájaros corran con los árboles!
Un día hermoso e
historiadores marinos
se quejaron de que todos estábamos libres, de allí en adelante,
de las jaquecas de los inocentes.
Una vez grapados adecuadamente a nuestro tío,
los bizcochitos son seducidos.
Olvídate de cualquier traducción equivocada,
comunicación fallida. El pasado
te ama, nene.
Ve y lija un caballo.
 

 
Tour de Escucha
 
Estábamos discutiendo si la NBC
era mejor que la CBS. Dije que la CBS
porque es modesta y tiene que esforzarse
mucho para satisfacer a sus espectadores. A ti no
te gustaba demasiado ninguna tampoco, pero preferías
las pequeñas compañías independientes.
En eso una avalancha voló
sobre nuestras cabezas, celeste contra
el decidido violeta del firmamento. Empezamos
a recoger nuestras cosas, pero
era ya muy tarde. Fluimos suavemente…
 
Y en otro tiempo las revoluciones
fueron despreciadas por los granjeros,
en conjunción con los campesinos
y las clases ilustradas. Todos
se beneficiaron de algún modo. Eso era
todo lo que tenía que oír.
Lo que sea…
 

 

Supercolisionador
 
Pasados los experimentos chiflados
hasta los días de suspense de jengibre de la secundaria
ruedo asuntos frágiles: una pelea allá,
antena protuberante, un heraldo
tallado individualmente en posición de arquero- ¡dulce!
Invitamos a unos cuantos para
celebrar la monotonía del nuevo lugar.
Pastel de carne sin carne. Roger. Tu
turno. Tomé un trozo de folio liso,
mi universidad estadounidense con papelería de Bakú,
única cuestión para ser despreciado aquí,
y dispuse palabras precisas que escribieron algo,
probablemente tan fieles a cómo lo quiero conservar,
toda el agua y la astringencia.
Parece que fuera domingo hoy
pero es sábado. ¿Cómo se siente el sábado
un domingo? No es que sea muy
difícil de recordar- Siempre estaré risueño y abierto.
Sin protocolo: demonios, sin modales
con alerta de inundación. Ella es una de las famosas
 hermanas hermanas Gowanus.
Esto no ha afectado el clima todavía.
¿Obtienes una sensación de arreglos de mesa blancos,
la así llamada mirada ausente que los aflige
como adultos sentados en una huelga?
Escucha, pies tiernos. ¿Quién dice que necesitas estar
despierto despierto
para apreciar la poesía? La arrendadora, ella misma.
¿Dónde están ahora?
 

 
Un dulce desorden
 
Perdonen mi sarong. Deme un Shirley Temple.
De seguro, señor. ¿Lo quiere con una cereza?
Supongo que sí. Es parte del cóctel, ¿no es cierto?
Estrictamente hablando, sí. A algunos les gusta,
a otros no mucho. Bueno, comeré una cereza.
Puede perdonárseme por no saber que es de rigor.
En mi taza de trabajo, por favor. Desde luego.
Él ni siquiera me recuerda.
Era un espléndido, bonito día.
Sonaba uno de tus foxtrots favoritos,
corbatas que solían usar.
Puedes confiar en eso.
Dios mío, ya es las 7:30.
¿Son estos nuestros contenedores?
Perdonen mi pasado, porque, saben,
era todo como de una pieza.
No podría haberse ignorado tu indiferencia,
lo cual discutiría.
¿Cómo se supone que debía lucir?
¿Estoy despierto o dormido?

(Pasaje techado,
Visor Libros,
Madrid,
2016,
220 páginas.
Trad. Martín Rodríguez-Gaona)
 
***
 

Eco tardío
 
Solos con nuestra locura y nuestra flor favorita
Vemos que no hay de veras nada acerca de qué
escribir. O más bien, es necesario escribir acerca
de las mismas cosas De la misma manera,
repitiendo las mismas cosas una y otra vez para
que el amor continúe y sea gradualmente diferente.
 
Las colmenas y las hormigas tienen que ser reexaminadas
Eternamente y el color del día registrado
Cientos de veces y variado de verano a invierno
Para que se enlentezca el ritmo hasta una auténtica
Sarabanda y se entrevere allí, vivo y reposado.
 
Sólo entonces la falta de atención endémica
De nuestras vidas puede enroscarse alrededor de nosotras,
amistosa, y con un ojo puesto en esas largas sombras
teñidas y afelpadas que hablan tan hondo a nuestra falta
de preparación y conocimiento acerca de nosotros mismos,
los motores parlantes de nuestro día.
 
 
Las Canciones Que Conocemos Mejor
 
Como una sombra en un cuarto vacío
Como una brisa desde la tumba
Como un proyecto del que nadie habla–
¿O pensaste de veras que yo era algún otro?
 
Tu ropa, los pantalones deformados
Forma del cuerpo que visten
Cuerpo que actuó en tantos espectáculos
Pero ¿pensaste alguna vez lo que ese cuerpo quiere decir?
 
Es un órgano y un vicio para algunos
Un mal necesario que debemos evitar
Para otros una abstracción o un pedazo de carne
¡Y sin embargo estás al volante!
 
Nadie se preocupa poco acerca de las cosas carnales
Llenan con un silencio que se esparce en anillos
Queremos saber más, nunca nos saciamos
¡No hay que extrañarse que algunos piensen que la carne ha sido
sobrevalorada!
 
Las cosas que sabemos las aprendimos en la escuela
Intenta aprender algo distinto y violarás la regla
Nuestro saber no es mucho más que un poco
Pero lo sientes mercurial dentro de ti cuando están contando para
largar
 
Me miras, arrugas el ceño, como si yo estuviera fuera de lugar
Supongo que nunca hice demasiado en favor de la raza humana
Empollé algunas intrigas en el papel que parecían bien al principio
Me senté al costado y miré hasta que reventó la pompa
 
Y ahora quedaste bien de la cabeza a los pies
Salvo por una cosa que todavía te preocupa
Está siempre ahí pero cambia de cara
Es el gusano dentro del frijol saltarín que corre la carrera
 
Muchas veces cuando pensaste que te lloverían confites
Te tiraron un plato de tallarines calientes
Empeñaste la ropa de fiesta, las joyas deslumbrantes
Y sin embargo dudas antes de golpear a la puerta de tu padre
 
Algún día supiste la verdad que pujó por librarte
E igual te quedaste quieto transido como un manzano
La verdad vino y se fue y te dejó en la vía
Y ahora te parece que la divisas desde tu excelso palo
 
Los otros van y vienen se venden por docena
Les respondes como a un primo distante
Unos pocos te tocan el corazón, sin embargo
Y esos pocos también empezaron en falso
 
Al crepúsculo la ciudad con sus colinas brilla serena
Deja que la imagines mejor que cualquier cosa
La misma ciudad que de día es tan cruda, indiferente
Tendrás que conocerla, no sólo flexionar el brazo
 
Aunque la corneta sonó fuerte y clara
Sabías que marcaba el fin de todo miedo
De toda mentira e insensato error
Y ahora aprendiste y sabes lo que cuesta
 
Algún día te voy a visitar cuando seamos los dos viejos y grises
Y hablaremos del rato que pasamos hace mucho
Cuánto importó entonces y cuánto importa aún
Las cosas son tan distintas si se tiene buena voluntad
 
¿Es verdad que a partir de aquí terminarán los malentendidos
y los hombres se saludarán como si fueran amigos?
Con tantos amigos no quedará nadie para engañar
Y ¿no te parece que la seducción es tan linda?
 
Pasa por este cuarto contra la pared pintada
Y se cuelga en los pliegues de las cortinas
Se muda a las flores de la colcha tejida
Y se echa sin saber qué piensa sobre la cama
 
Te quiero conocer, conocer del todo
Que en mí creas como yo en tí,
Como en un proyecto del que nadie habla –
¿O piensas todavía que soy algún otro?
 
(Como un proyecto del que nadie habla,
Mansalva,
2009.
Trad. Roberto Echavarren)
 
***
 

Hotel Lautréamont
 
1.
 
La investigación demostró que las baladas fueron producidas
por toda la sociedad trabajando como un equipo. No ocurrieron
por sí solas. No hubo conjeturas. Las personas, en aquel momento,
sabían lo que querían y cómo conseguirlo. Vemos los resultados
en obras tan diversas como “Windsor Forest”¹ y “The Wife of
Usher’s Well”².
 
Trabajando como un equipo, no ocurrieron por sí solas. No hubo
conjeturas. Las trompas de Efland pasaron volando, y en pocos
segundos vemos los resultados en obra tan diversas como
“Windsor Forest”¹ y “The Wife of Usher´s Well”², o, en una nota
más moderna, en el final del concierto de violín de Sibelius.
 
Las trompas de Efland pasaron volando, y en pocos segundos el
mundo, como sabemos, se hunde en la demencia, como demuestra
la narrative passé³, o en el final del concierto de violín de Sibelius.
No te preocupes, muchas manos están haciendo el trabajo más fácil
de nuevo.
 
El mundo, como sabemos, se hunde en la demencia, como demuestra
la narrative passé.
En todo caso, la decisión está pendiente desde hace mucho tiempo.
No te preocupes, muchas manos están haciendo el trabajo más fácil
de nuevo, así que quedémonos adentro. La búsqueda era sólo otra
aventura.
 
2.
 
En todo caso, la decisión está pendiente desde hace mucho tiempo.
Las personas están fuera de sí, extasiadas,
así que quedémonos adentro. La búsqueda era sólo otra aventura
y la solución problemática, de cualquier modo lejana en el futuro.
 
Las personas están fuera de sí, extasiadas,
sin embargo, nadie se pregunta el origen de tanta euforia colectiva,
y la solución: problemática, de cualquier modo lejana en el futuro.
El saxofón se lamenta, la copa de martini está vacía.
 
Sin embargo, nadie se pregunta el origen de tanta euforia colectiva.
En tiempos difíciles uno miraba al chamán o al sacerdote para el consejo
y el consuelo.
El saxofón se lamenta, la copa de martini está vacía, y la noche como
un negro plumón de cisne se instala en la ciudad.
 
En tiempos difíciles uno miraba al chamán o al sacerdote para el consejo
y el consuelo.
Ahora, sólo quienes tienen la voluntad están destinados a recibir la
muerte como una recompensa, y la noche como un negro plumón de
cisne se instala en la ciudad. Si intentamos salir, ¿nos ayudará
estar desnudos?
 
3.
 
Ahora, sólo quienes tienen la voluntad están destinados a recibir la
muerte como una recompensa.
Los chicos bailan hula-hula, imaginando una puerta al exterior.
Si intentamos salir, ¿nos ayudará estar desnudos?
¿Y qué hay de los mayores, las preocupaciones más ligeras? ¿Qué
hay del río?
 
Los chicos bailan hula-hula, imaginando una puerta al exterior,
cuando todo lo que pensamos es cuánto podemos cargar con nosotros.
¿Y qué hay de los mayores, las preocupaciones más ligeras? ¿Qué hay
del río?
Todos los gigantes fueron archivados a través del laberinto del tiempo.
 
Cuando todo lo que pensamos es cuánto podemos cargar con nosotros
no sorprenden aquellos que en su casa se sientan, nerviosos, junto a la
apagada chimenea.
Todos los gigantes fueron archivados a través del laberinto del tiempo.
Sólo nos queda llegar a un acuerdo con nuestras cosas en común.
 
No sorprenden aquellos que en su casa se sientan nerviosos junto a la
apagada chimenea.
Fue su elección, después de todo, la que nos impulsó a las hazañas de
la imaginación. Sólo nos queda llegar a un acuerdo con nuestras cosas
en común y al hacerlo destituimos al tiempo de más rehenes.
 
4.
 
Fue su elección, después de todo, la que nos impulsó a las hazañas de la
imaginación.
Ahora, silenciosamente como alguien que sube una escalera, emergemos
hacia la luz y al hacerlo destituimos al tiempo de más rehenes, para poner
fin a la disputa que la historia hace tiempo comenzó.
 
Ahora, silenciosamente como alguien que sube una escalera, emergemos
hacia la luz pero está envuelta, velada: debimos haber cometido algún
error espantoso. Para poner fin a la disputa que la historia hace tiempo
comenzó ¿Debemos empujar hacia delante, en la perversidad?
 
Pero está envuelta, velada: debimos haber cometido algún error
espantoso. Enjuagaste tu frente con una rosa, recomendando sus
espinas. ¿Debemos empujar hacia delante, en la perversidad?
Sólo la noche lo sabe con seguridad; el secreto está a salvo con ella.
 
Enjuagaste tu frente con una rosa, recomendando sus espinas. La
investigación demostró que las baladas fueron producidas por toda
la sociedad; sólo la noche lo sabe con seguridad. El secreto está a
salvo con ella: las personas, en aquel momento, sabían lo que querían
y cómo conseguirlo.
 
¹ Refiere a la obra poética de Alexander Pope, Windsor Forest (1713).
² Refiere a la balada tradicional The Wife of Usher’s Well, anónima, 
originalmente inglesa —particularmente considerada como una 
balada escocesa— pero popularizada en Norteamérica.
³ En el original del francés “narrative passé”, que alude a la 
narrativa pasada, antigua.
 
(Hotel Lautréamont,
Alfred A. Knopf,
USA,
1992)
 
Trad. Juan Arabia (2013)
 
Graciasss/elcuadernodigital.com/2017/09/18/john-ashbery-por-donde-vagare/
Graciasss/www.vallejoandcompany.com/in-memoriam-john-ashbery/

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