KENNY RODRÍGUEZ

Compromiso
 
                                 a FVCH

Este deseo diario
de rascar tu espalda
tibia y sudorosa,
de brillar en tus ojos
quietos y profundos,
de amarte salvajemente
hasta deshilachar
las soledades,
de ruborizarme
con plena conciencia
cuando encuentro
mi desnudo
entre tus labios,
será mi compromiso
único y vital.
 
 
10:25 p.m.
 
                          a Nidia Hidalgo
 
Creo en el incendio
de tu voz
hechizando mi oído
el izquierdo
terco loco desmedido
susurrándome tus palabras.
¡Tu voz!
arrancada entre miles
y miles de kilómetros
de distancia
haciendo mella
todas mis ataduras,
temblorificando
mis dedos
mis manos
mi cuerpo
mi amor
que se escurre de la cama
y te padece
te busca
te presiente
descifra las estrellas
voltea las cartas
lee la cabuya del cigarro
que me fumo y te dibuja
mujer de humo
mujer de fuego
mujer de barro
mujer de sueño
mujer desnuda
mujer de piel ajena.
Creo en el infinito
galope de segundos
entre mi línea
y tu desconcierto
y en el alborotado
ejército de luciérnagas
que encienden mi corazón.
 
 
Plaza
 
I

Esta tarde he visto
mi rostro en tantos ojos
y mis ideas formuladas
socavan mi agudeza,
he llorado al ritmo
de absolutamente todos
mis temores
y en las calles he abandonado mis dudas.
El temporal de tus ausencias
arrecia a paso firme,
me escribo algunas letras
reafirmando mi necesidad
de odiar
el sentido común
el apego anormal
la osadía increíble
de mis sentimientos.
 
II

Las letras cantan
la ternura que calla
mi voz,
mi desesperación se va
buscando la mañana,
estoy tocando hondo
profundamente triste
insalvable. . .
Los pájaros en esta plaza
burlan el cemento
que nos rodea,
me miran
y la lluvia de mis ojos
jamás cubrirá
la esperanza de su canto.
 
(Cárcel de Mujeres. Antología Poética,
Luna Insomne Editores,
República Dominicana,
2018)

*** 
 

Según usted
 
                                          a R.
 
Ahora he de fingir
—según usted—
un adiós casi total, genuino y certero
al sueño aún no compartido.
Tomar las riendas de mi antigua soledad
sin mayores consecuencias
—según usted—
me inventé un candado de valeverguismo
y me volví mujer-fantasma en su lecho,
pajarito de papel que arrastra el viento.
Porque seguramente
—según usted—
solamente guardé las tormentas de sus treinta y uno
para desprenderme el calor del verano
que incendia mis entrañas.
Y voy
—según usted—
a jugar curuta con cualquiera
sólo porque la luna de pan
se desmigaja.
 
(Una mujer cuelga del calendario,
edición bilingüe,
Proyecto Editorial La Chifurnia,
2020)

***


Ahora
 
Mis manos traviesas
cosechan caricias
para mi rostro
casi acabo de nacer
desprovista de prejuicios
ya cada poro de mi alma
ha saciado su sed de mí.
Ya no me contento con sonreír
con caminar de tu brazo
para sentirme segura
ya no me contento con vivir
y acechar como pantera herida
el deseo de tus sábanas
aprendí a reír a carcajada suelta
a burlarme de tus fantasmas ancestrales
y me niego a seguir creyendo
que vengo de tu costilla.
 
 
Resolución
 
Espero estar
en la estatura justa
a tu regreso:
pasar revista
a todos mis prejuicios
y espejismos,
guardar un pedacito de mi mundo
para mí en exclusiva,
desprender tu tono de mi piel
sin huellas ni cicatrices,
almorzarme el mediodía
sin cultivar recuerdos,
absolverte de todas
las promesas,
enmudecer tu voz
en mi oído necio, el izquierdo
compartir los sobresaltos de mi cama
sin la cotidianidad de la vida en común,
agotar el achaque
de mi desconfianza,
respetar el lenguaje alfanumérico
de tu teléfono,
abrigarte en el rincón
más inédito de mi ausencia,
y sobre todo
cuando estés por entrar
espero ser yo
quien corra todos los cerrojos.
 

7 de mayo
 
Amaneció mi aliento entre sus piernas
recorriendo hondonadas
verdes manantiales a mi paso
salobres moluscos serpenteando
esencia agridulce en la punta de la lengua.
Su vulva en mis dedos despertando
agudo alarido anhelante
que me clama
que me urge
que me engulle.
Hace tantas noches
no amanecía la vida
en la boca de un orgasmo.
 
 
1 de mayo
 
Saliva salpicando el saludo
sus labios temblones sobre la mejía
sus ojos eternos penetrantes
fue todo tan simple
como extender una mano y sonreír.
Su saliva en cambio
se fue viajando desde el rostro
aumentando densidad entre los senos
el desvelo haciendo de las suyas
la saliva deslizando sosiega
reproduciendo sensaciones
había que desayunar y ganar fuerzas.
Su saliva entretenida entre alimentos
degustando el nervio justo
la calma en desbandada hace miles de minutos
su boca sonriente invita al beso.
Su saliva desciende
hurga el ombligo y se resbala
palpando la mohosa hendidura del deseo
labios carnosos que desatan todas sus amarras
dientes filosos que vulneran y acarician.
Todas las inconsistencias
rodando saliva dulce
hacia la entrega.
 
 
Cuarenta y tantos años en un cráneo
 
                                                       a K.R.
 
que ha dolido hasta saciar su cuota de espanto
corro tras los escombros de un tiempo que no fue mejor
que este perverso día en que no quiero más
que tirarme panza arriba al sol
y dedicarme veinticuatro horas
a llorar los llantos contenidos
en el esplendor de mi sonrisa
me duelo y me desvisto
para celebrarme.
Tantas pieles en mi bruno
descoloriéndome
conjugando mis mentiras y verdades
urgida de amargas tempestades para izar
el estandarte multicolor de tu sonrisa
colgarme insistentemente
de un tiempo que engendra catacumbas
entre mis deseos
me lloro y me desangro
para celebrarme.
No
No voy a olvidarme de mí
No voy a volver a mí
No voy a llenarme de mí
No voy a huir de mí
No voy a anestesiarme
la impostura es mi estigma
necesito un solo instante para abdicar
de tanta mierda
me hundo y muero
para celebrarme.
Muchas veces la madrugada
se confunde
me abrasan hordas cómplices
no hay un lado del lecho donde esté a salvo de mí
y todas las inconsistencias juntas se disparan
sería bueno amanecer un día de estos
muerta de amor
y no de hastío
solo para celebrarme.
 
II
 
¡Sí! tiene toda la razón
no marco los ritmos ni lo intento
apenas subo bajo ondulo serpenteo
emociones y letras transforman
cualquier extraña tiranía
que pretenda constreñirme.
¡Sí! tiene toda la razón
emancipada en la esquina
de todos los valeverguismos
me vivo cagando de la risa…
 
 
Descubrirme
 
Quiero descubrirme,
que se filtren
todos los secretos
del corazón,
que la hoguera de mi sangre
grite la alegría de tu encuentro.
Quiero ser
amor agazapado entre notas,
hiedra que se funda
a tu epidermis,
anochecer donde repose
tu sonrisa.
Quiero deslizarme
entre tus labios
embriagarme con la ternura
de tu boca.
 
 
XVIII
 
Tengo ganas de llover
sobre tu descanso
y rociarte de ternura, madre,
regalarte un amuleto
con mis días de buena suerte
para que veas que en ellos
consta tu nombre,
asirme de toda la soledad
que te he dejado,
acomodarme tranquilamente
entre tu pecho
y si podés también,
que me contés un cuento.
 

Cárcel de mujeres
 
I
 
El corazón le crece en las manos
de un sentimiento más trascendental
que navegar un lago de ensueños,
va y sigue
su realidad le duele en los sentidos
se bautiza mujer de piel madura
y su definición arremete con crueldad de asesino,
porque ama
en esa dimensión que desconoce
la vida se le trasmuta
en un nudo de palabras sin sentido,
porque siente
la fragilidad de esa boca
que la dibuja verdadera,
tiembla
ante su seguridad esquematizada de mujer
al saberse amada por una mujer.
 
 
Niño en medio del combate
 
                                                   a Tomás
 
I
 
Vos no conocés de contrarios
vos no apoyás a ninguno,
angelito de cuatro años llorando
y mi casa y mi mami…
vos me abrís la herida más mortal
me desangro de tristeza
frente a tus ojos inocentes.
 
II
 
Sobre los escombros
veo tu miedo dibujando rostros
intentando huir de la tormenta
¿esos son truenos verdad?
Yo enfilo mis interrogantes
sobre el precio de la guerra
y me resulta abominable
llenar tu carita con espanto,
llenar tu infancia de llanto,
dejar toda tu alma con huellas
de sangre y muerte.
 
III
 
Lloro en la tercera noche
mientras asimilo que mi rostro,
mis rodillas —que te sirven de regazo—
y mi cuerpo que parece tu colchón,
invadirán sin fin tus pesadillas.
Lloro en la tercera noche
el llanto profundo
de mi convicción
mutilando tu infancia.
 
IV
 
Tu pequeño corazón
no comprende argumentos:
creo tener razón
de empuñar esta arma,
con ella he de construirte
un paisito en miel de abejas,
limpio, donde quepa tu sonrisa,
nuevo hasta los ideales,
donde podás brillar,
donde podás jugar,
donde podás gritar.
Pero es que vos,
no parás de decir
tengo miedo, tengo miedo
miedo, miedo, miedo…
 
V
 
Tenés miedo de mí. Tiemblo.
 
Tengo miedo, niño,
de dar miedo
a quien sustenta mis ideales.
 
(La doble humedad de la memoria, 2023)
 
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Graciasss/revistakametsa.wordpress.com/la-doble-humedad-diez-poemas/
Graciasss/www.abisiniareview.com/en-la-bandeja-de-no-deseados/
 


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