eres como un árbol
que da sombra,
que protege.
en ti
los vientos se divierten
y tus cabellos cual hojas
ofrecen siempre
reposo a la brisa;
y eres eucalipto
oloroso
apacible,
y
te quiero así,
oloroso,
apacible,
eucalipto.
(Colección GESTA, 1970)
*
Como tú lo estableciste
Sola,
descubro que mi vida transcurrió perfectamente
como tú lo estableciste.
ahora
cuando la sensación de algo inacabado,
inacabado y ajeno
invade de escrúpulos mis buenas intenciones,
sólo ahora
cuando me siento en la mitad de todos mis caminos
atada a frases hechas
a cosas que se hacen por haberlas aprendido
como se aprende una lección de historia,
puedo pensar
que de nada sirvieron los consejos
ni las interminables conversaciones con tu madre,
y esas largas horas de mi vida
perdidas
en aprendizajes extraños
sobre pesas y medidas,
colores
y
sabores
y
en el vano intento de ir tras el so l
tras el vuelo de los pájaros,
de repente quiero acabar
con mi baño de todas las mañanas,
con el café pasado,
con mi agenda cuidadosamente estructurada
de citas y visitas
a las que asisto puntualmente;
pero es tarde
hace frío
y estoy sola.
(Eros, 1973)
*
que protege.
en ti
los vientos se divierten
y tus cabellos cual hojas
ofrecen siempre
reposo a la brisa;
y eres eucalipto
oloroso
apacible,
y
te quiero así,
oloroso,
apacible,
eucalipto.
(Colección GESTA, 1970)
*
Como tú lo estableciste
Sola,
descubro que mi vida transcurrió perfectamente
como tú lo estableciste.
ahora
cuando la sensación de algo inacabado,
inacabado y ajeno
invade de escrúpulos mis buenas intenciones,
sólo ahora
cuando me siento en la mitad de todos mis caminos
atada a frases hechas
a cosas que se hacen por haberlas aprendido
como se aprende una lección de historia,
puedo pensar
que de nada sirvieron los consejos
ni las interminables conversaciones con tu madre,
y esas largas horas de mi vida
perdidas
en aprendizajes extraños
sobre pesas y medidas,
colores
y
sabores
y
en el vano intento de ir tras el so l
tras el vuelo de los pájaros,
de repente quiero acabar
con mi baño de todas las mañanas,
con el café pasado,
con mi agenda cuidadosamente estructurada
de citas y visitas
a las que asisto puntualmente;
pero es tarde
hace frío
y estoy sola.
(Eros, 1973)
*
Tímida y avergonzada
tímida y avergonzada
deje que quitaras lentamente mis vestidos,
desnuda
sin saber qué hacer y muerta de frío
me acomodé entre tus piernas
¿es la primera vez?
preguntaste,
sólo pude llorar.
oí que me decías que todo iba a sal ir bien
que no me preocupara,
yo recordaba las largas discusiones de mis padres,
el desesperado llanto de mi madre
y su voz diciéndome:
«nunca confíes en los hombres».
Comprendiste mi dolor
y con infinita ternura
cubriste mi cuerpo con tu cuerpo,
tienes que abrir las piernas, murmuraste,
y yo me sentí torpe y desolada.
(Eros, 1973)
*
envueltos en las sábanas de tu cama, esa cama tuya
descubrimos las mil formas del amor;
mis senos como palomas alimentaron tus angustias
y tus pasos se perdían locos en la llanura de mi vientre,
¡oh! fauno enamorado
cabalgabas sobre mí desesperadamente
tus labios tomaron posesión de mi sexo
y una lluvia de estrellas bañó nuestros cuerpos
y tu semen vino a mí curando todas mis penas.
al final fumamos y nos quejamos del viejo colchón de paja
limpiamos nuestros sexos
hurgamos en viejos poemas la definición de lo nuestro
volvimos a fumar
y las cuatro paredes de tu cuarto se hicieron evidentes
tan claras y evidentes
yo te dije adiós y tú prometiste llamarme.
(En la mitad del camino recorrido, 1989)
***
me encontraste en la mitad de todos mis caminos
y avanzaste lentamente hasta inundar
todos los rincones de mi vida.
ahora,
soy la mujer que sigue
sigilosamente
tus pasos
la que aguarda en cada esquina tu llegada,
soy la mujer incondicional
que nada pide a cambio
la que siempre te recibe
y te abre las piernas sin chistar.
soy la mujer,
tu mujer,
que guarda tus más gratos recuerdos;
la que nunca olvidará tu nombre
soy la mujer qe conservará como un tesoro
todos tus orgasmos
tu desesperada forma de amarme.
soy la mujer,
tu mujer,
y te amaré
hasta entregarte toda mi piel.
entro lentamente por tus venas
hasta inundar
todos los rincones de tu cuerpo
rescato tu nombre milenario
en cada arteria
te pierdo y me encuentro
en la profundidad de tu mirada
sin compañía alguna
invado tus pulmones
y vivo
y me recreo
con el aire que respiras
avanzo por debajo de tu piel
y organizo con exactitud
el metabolismo de tus penas
y tu cuerpo se convierte
en la zona sagrada de mi vida.
sin embargo,
hoy es mañana
y mañana será nunca.
todos los rincones de tu cuerpo
rescato tu nombre milenario
en cada arteria
te pierdo y me encuentro
en la profundidad de tu mirada
sin compañía alguna
invado tus pulmones
y vivo
y me recreo
con el aire que respiras
avanzo por debajo de tu piel
y organizo con exactitud
el metabolismo de tus penas
y tu cuerpo se convierte
en la zona sagrada de mi vida.
sin embargo,
hoy es mañana
y mañana será nunca.
te beso en los ojos, en la cóncava mudez de tu inocencia,
te beso y todo tu cuerpo se viste
con flores de un canto primaveral,
te beso y conviertes las cosas
en hechos silenciosos y llenos de asombro,
te beso al fin
te beso.
con flores de un canto primaveral,
te beso y conviertes las cosas
en hechos silenciosos y llenos de asombro,
te beso al fin
te beso.
todas las cosas tuyas
te poseen
como un secreto
en cada una de tus partes.
en el reloj
de caracoles sonoros
eres
las manecillas llorosas
que aguardan
segundos y minutos;
tienes con el tiempo y el reloj
una sagrada alianza
y
cual dios
todo lo detienes
y todo lo conviertes en espera;
y sólo tú sabes
cuántas horas he perdido
tratando de olvidarte,
entre libros de polvo y años
que algún poeta enamorado
a su amada dedicó;
tratando de olvidarte
en cada una de tus cosas
en todas las cosas tuyas
que te guardan y conservan;
y tienes vida,
la biblia que tiene tu palabra,
de ceniza y cal ardiente,
de enfermedad, delirio y muerte;
la rosa que tiene tu perfume,
de tibieza y paz constante,
de amor, dulzura y vida;
y la losa con tu nombre
que te aguarda eternamente,
desde el origen del mundo
y de tus días.
como un secreto
en cada una de tus partes.
en el reloj
de caracoles sonoros
eres
las manecillas llorosas
que aguardan
segundos y minutos;
tienes con el tiempo y el reloj
una sagrada alianza
y
cual dios
todo lo detienes
y todo lo conviertes en espera;
y sólo tú sabes
cuántas horas he perdido
tratando de olvidarte,
entre libros de polvo y años
que algún poeta enamorado
a su amada dedicó;
tratando de olvidarte
en cada una de tus cosas
en todas las cosas tuyas
que te guardan y conservan;
y tienes vida,
la biblia que tiene tu palabra,
de ceniza y cal ardiente,
de enfermedad, delirio y muerte;
la rosa que tiene tu perfume,
de tibieza y paz constante,
de amor, dulzura y vida;
y la losa con tu nombre
que te aguarda eternamente,
desde el origen del mundo
y de tus días.
me encontraste en la mitad de todos mis caminos
y avanzaste lentamente hasta inundar
todos los rincones de mi vida.
ahora,
soy la mujer que sigue
sigilosamente
tus pasos
la que aguarda en cada esquina tu llegada,
soy la mujer incondicional
que nada pide a cambio
la que siempre te recibe
y te abre las piernas sin chistar.
soy la mujer,
tu mujer,
que guarda tus más grandes recuerdos;
la que nunca olvidará tu nombre
soy la mujer que conservará como un tesoro
todos tus órganos
tu desesperada forma de amarme.
soy la mujer,
tu mujer,
y te amaré
hasta entregarte toda mi piel.
todos los rincones de mi vida.
ahora,
soy la mujer que sigue
sigilosamente
tus pasos
la que aguarda en cada esquina tu llegada,
soy la mujer incondicional
que nada pide a cambio
la que siempre te recibe
y te abre las piernas sin chistar.
soy la mujer,
tu mujer,
que guarda tus más grandes recuerdos;
la que nunca olvidará tu nombre
soy la mujer que conservará como un tesoro
todos tus órganos
tu desesperada forma de amarme.
soy la mujer,
tu mujer,
y te amaré
hasta entregarte toda mi piel.
he vuelto al camino de la soledad
al camino de la transparencia y la limpieza
he vuelto a los lugares inéditos
donde miedos milenarios pugnan por salir.
he vuelto
yo lo sé,
a la angustia de una noche que se acaba,
al poema terminado,
al silencio,
a mi vida.
he vuelto a los lugares inéditos
donde miedos milenarios pugnan por salir.
he vuelto
yo lo sé,
a la angustia de una noche que se acaba,
al poema terminado,
al silencio,
a mi vida.
la casa
nuestra casa,
hoy es
un libro,
una flor,
un bosque
y un río.
es un amigo,
un saludo,
música ligera
en soledades
invernales;
y es
tu mano en la mía
juntos,
tu cuerpo y yo.
de día
mi cuarto es primavera
de flores y rosas
y
cuando llega la noche
es aquel viejo reloj
cansado y sin horas
que espera,
y simplemente espera
al tiempo
que viene en mi contra.
Anuncio publicitario
es sólo el tiempo
que viene en mi contra
y no me deja morir
porque
ya no
ya no le temo a la muerte
pues
sentada junto a ella
hoy
ya no tengo
la culpa
de
sentirme sola.
terriblemente tuya
acudo noche a noche a la inquietud de tu cama,
bric-a-brac, bric-a-brac, bric a brac,
los grillos nos espían,
un torrente de mariposas
cubre la desnudez de nuestros cuerpos
y celosamente conserva las ondulaciones de tu talle.
yo
guardo en mi memoria
tus labios explorando mi cuerpo.
(En mitad del camino recorrido, 1989)
bric-a-brac, bric-a-brac, bric a brac,
los grillos nos espían,
un torrente de mariposas
cubre la desnudez de nuestros cuerpos
y celosamente conserva las ondulaciones de tu talle.
yo
guardo en mi memoria
tus labios explorando mi cuerpo.
(En mitad del camino recorrido, 1989)
***
Soy la muchacha mala de la historia
soy
la muchacha mala de la historia,
la que fornicó con tres hombres
y le sacó cuernos a su marido.
soy la mujer
que lo engañó cotidianamente
por un miserable plato de lentejas,
la que le quitó lentamente su ropaje de bondad
hasta convertirlo en una piedra
negra y estéril,
soy la mujer que lo castró
con infinitos gestos de ternura
y gemidos falsos en la cama.
soy
la muchacha mala de la historia.
Soy la muchacha mala de la historia,
Paracaídas Editores,
2020)
Soy la muchacha mala de la historia
soy
la muchacha mala de la historia,
la que fornicó con tres hombres
y le sacó cuernos a su marido.
soy la mujer
que lo engañó cotidianamente
por un miserable plato de lentejas,
la que le quitó lentamente su ropaje de bondad
hasta convertirlo en una piedra
negra y estéril,
soy la mujer que lo castró
con infinitos gestos de ternura
y gemidos falsos en la cama.
soy
la muchacha mala de la historia.
Soy la muchacha mala de la historia,
Paracaídas Editores,
2020)
***
Después de un lento aprendizaje
después de un lento aprendizaje
puede reconocer sin equivocarme
las formas de tu cuerpo,
besar tiernamente tus mejillas
y saber con exactitud
las dimensiones de tu falo.
ahora, cada encuentro se convierte
en el hecho cotidiano de besarse
meternos en la cama y repetir
los movimientos del amor.
tu cuerpo se estremece a cada orgasmo,
yo te pido más
y en la necesidad de recuperarte
mis labios exploran tu pubis,
para entonces
cansado y sudoroso.
mis senos abrigan tu sueño.
La soledad abrumadora de mis días
la soledad abrumadora de mis días
se acrecienta en mis oídos
hasta hacerlos estallar,
ya nadie respeta mis decisiones;
soy la hija extravagante y loca
que hay que rescatar.
entonces
cada palabra mía se convierte
en un grito desgarrador
sin eco y sin respuesta.
Empezar otra vez a buscar un parque poco iluminado
empezar otra vez a buscar un parque poco iluminado
para rescatar el color de las rosas
y caer entre geranios y azucenas.
embriagados de amor
recorremos a cien por hora nuestros cuerpos,
y tus manos hurgando en mis senos
no consiguen encontrar la respuesta a tus preguntas.
alguien se asoma tímidamente
y
nosotros
hipócritamente
encendemos un cigarrillo.
las calles de Lima nos aguardan para gritarnos a la cara
nuestro desamparo.
frustrados y agotados nos despedimos,
ambos sabemos que no será la última vez.
Todo lo guardo en mis ojos, Poesía reunida (1967-1972),
2023
Graciasss/vomiteunconejito.wordpress.com/ocho-poemas-de-maria-emilia-cornejo/
Graciasss/literaturaenpdf.wordpress.com/en_la_mitad_del_camino_recorrido.pdf
Graciasss/cedoc.sisbib.unmsm.edu.pe/public/pdf/medio_siglo_poesia/3.25.5.pdf
Graciasss/escriturasindie.blogspot.com/poesia-maria-emilia-cornejo-la-muchacha
Graciasss/www.poesiaenlaciudad.org/todo-lo-guardo-en-mis-ojos-seis-poemas
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