MARIELOS OLIVO

Mejor lesbiana que sombra privilegiada
 
Yo soy la revolución
cubierta en escupidas:
              ¡Marimacha!
              ¡Varonila!
              ¡Machorra!
camino resuelta por
tu calle fálica:
              ¡Yo te hago mujer!
              ¡Yo te convenzo!
              ¡Yo te la meto!
Colibrí aleteando son mis ojos   
el miedo no le paga renta
a mi cuerpo de lesbiana
nunca penetrada/mil veces penetrada  
la amenaza es la misma
la valentía diversa.
 
Yo soy la confusión
adobada con salmos
             ¡Pecadora!
            ¡Sucia!
            ¡Aberración!
llena de dudas
beso tus mustios cariños:
            ¡Yo tengo la culpa!
            ¡Yo te crie bien!
            ¡Yo prefiero puta que lesbiana!
Cucaracha en la hecatombe es mi deseo
el placer es polizón
en senos multiformes
política/erótica
el clítoris es uno
el arte ilimitado.
 
Yo soy la ruptura
desterrada del arcoíris
             ¡Tortillera!
             ¡Silencio!
             ¡Atrás!
indeseable es mi huella
sobre tu mordaz concreto
             ¡Machorra amargada!
             ¡Marimacha inconforme!
             ¡Perra creída!
Avispa en tu párpado mi lengua fue  
tu burla solía reforzar
la sumisión milenaria
protagonista/villana
tu lucha no es mía
mi lucha no es tuya.
 
Yo soy la locura
mi caos habitó la casa de Safo
             ¿Mujer?
             ¿Homosexual femenina?
             ¿Feminista?
 cuando la rabia no me cupo más
exhalé con ritmo al estar desclosetada:
            ¡Lesbiana!
            ¡Feminista!
            ¡Estar o actuar!  
La ardilla no le teme más a la pantera
ágiles rodean alambres de púas
en complicidad neonata
compañera invisible/
compañera visible
la apuesta es ahora
la urgencia perenne.


Oda lesbiana
 
Me dice en la calle el viejo pendejo:
«La lesbiana no sabe de vida
de amor y calor
de sexo reseco y gran producción,
la lesbiana es envase
sin marca lujosa
obvio,
es para saciar  no saborear».
Pero
¿qué sabe este pendejo
de movimientos complejos
de cerebros ardientes
de|mentes rebeldes
y pieles vibrantes?
La lesbiana es esquiva
no vive en una cumbia podrida,
el pendejo es esclavo de su falo congelado
cuando en realidad es puro pellejo aguado.
 
Me dice en la marcha el compa sensible:
«La lesbiana es mi amiga yo su aliado
siempre y cuando me deje
masturbarme a su lado,
la lesbiana es currículum
para mi nueva masculinidad
y así
más culitos poder concientizar,
solo espero recuerde
que si me toca a una
me las toca a todas
y ahí sí,
nuestra amistad habrá pasado de moda».
Pero
¿qué sabe el sensible
de lucha y honor
si hablar mierda
controlar
y
manipular
es su única labor?
La lesbiana es veneno
para la solidaria perversión
no busca tu apoyo
maldito cabrón.
 
Me dice en el bar la hermana lesbiana
«Hola,
soy lesbiana,
feminista,
abortista,
antipatriarcal,
antirracista
anticlasista…»
alertaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa mirala, mirala,
qué linda vine mirala,
qué linda va,
me mira de frente
y
susurra: «¿Te parece si nos vamos,
a quemar,
a quemar la conferencia episcopal?»
Yo,
yo me derrito,
me resignifico
y
apenas alcanzo
a mis amigas pegarles un grito:
«Locas,
si pasan por mi casa
y
ustedes ven a mi mamá,
porfa, le dicen que
¡nos vamos a luchar,
por un orgasmo libre
colectivo
y
popular!»
 
 
Espiral semanal
 
El asco me decora los colmillos
«asunto privado»
«crimen pasional»
«novia de pandillero»
«nada grave».
Cuatro golpes, cuatro vergazos
asomaron la cara esta semana,
entre toda la mierda que nunca se limpió
como recordatorio de lo que nunca desapareció,
en medio de arreglos y pactos sellados
con apretones de penes
¿y por qué sería diferente?
si son ellos los que violan, asesinan y mutilan,
estrellan puños descascarados.
Qué más da sin son 8 o 24 cuerpos,
mientras sean mujeres las que recojan embestidas,
siempre y cuando en las camas y en los hoyos
aparezcan poros de mujer poco importa
si la absolución se entrega bajo la mesa
o bajo los reflectores oficiales,
total, la tregua nunca nos incluyó
a mis hermanas y a mí.
Y si hoy es como ayer mañana
¿será como siempre?
Si el diputado se barniza los puños,
si el cura lame pies bañados en sangre de mujer,
si el que viola de todas formas no aborta
y a la que aborta se le encierra 30 navidades seguidas,
si a vos se te olvida, si a vos hermano que te deleitas
hablándonos en género, pero astuto conservas
el cofrecito que tu abuelo te heredó para
que guardaras los privilegios que su padre le regaló...
Mañana, ahuevo, seguirá siendo como siempre.
 

Fisuritas sistémicas
 
Cuando hablo de ella,
no certifico mariposas
poblando vastos terrenos
asentados en mi estómago
o
detectives explorando plantaciones de naranjas  
en inquebrantable búsqueda de fragmentos gemelos.
                Hormigas| hormigas hiperquinéticas en la
planta del pie| hormigas que animan la marcha| 
hormigas susurrando por todo el cuerpo: avanza,
descansa, ¡pero avanza! De eso hablo|   
cuando hablo de ella|
             Gajos impares| gajos disidentes| gajos sedientos|
gajos opuestos chorreando en sus manos|
gajos impertinentes que mueren gustosos en mi boca|
De eso hablo| cuando hablo de ella|
Cuando pienso en ella, no evoco
algodones de azúcar descomunales en los que
armar carameloso hogar
o
ninjas sigilosos sitiando mis noches
haciéndome gozar la marcha inquieta de mi respiración.
              Madera reunida con ternura| madera con recuerdos
medicinales| madera amortiguando sus cicatrices|
madera perfumando las mías|
De eso hablo cuando hablo de ella|
              Inhalar y exhalar sin temor| inhalar y exhalar a
contratiempo| inhalar y exhalar acompasada|
inhalar y exhalar a solas y acompañada| a gusto|
De eso hablo cuando hablo de ella|
Cuando hablo de ella,
no ruego por máquinas del tiempo que garanticen
pasados impolutos libres de impuestos y sexos miopes
o
clarividentes ansiosas y monotemáticas
confirmando caudal imperecedero de amor y deseo.
                 Honrar su pasado| honrar mi pasado|
honrar su pasado| honrar mi pasado| honrar su pasado|
honrar mi pasado| De eso hablo cuando hablo de ella|            
                 Lo bien sentido, lo bien nutrido| lo bien vivido|
lo bienvenido| siempre será bien querido| De eso hablo
cuando hablo de ella|
 
 
Aullidos colectivos
 
Estos cuerpos no se tocan
si los tocas te pateamos
Si al gobierno no le importa
que nos violen y nos maten
le pasamos la factura cuando
pida nuestros votos que se
vea quienes mandan al
carajo sus promesas.
 
Estas bocas no están solas
somos miles y gritamos
Aquí solo hay guerreras
con el puño enfurecido
que ya estamos más que
hastiadas de tener que ser
valientes solo queremos ser
libres de tu acoso y tu violencia.
 
Esta lucha no, no caduca
 
pues nos siguen torturando
Si los machos no se agotan
los reventamos las locas oiga,
oiga «compañero» que es que
no se ha dado cuenta nadie
quiere su consejo cierre boca
y ponga el cuerpo.
 
Este paro no se marcha
aquí todas nos quedamos
Es hermana la de al lado
la del frente y la derecha
que se escuche en todas partes
y se grabe en sus cabezas:
¡NI UNA MÁS CONTAREMOS!
¡TODAS VIVAS NOS QUEREMOS!
 
(Discriminaciones, publicación de la Fundación
Heinrich Böll para Centroamérica,
Ediciones Böll,
Editor Mauricio Orellana Suárez,
El Salvador,
Centroamérica,
2019)
 
Marielos Olivo (El Salvador, 1977). Psicóloga, poeta y militante feminista. 
Movida en la vida por dos poderosos motores: la escritura y el lesbianismo; 
siendo el lesbofeminismo lo que nutre su producción literaria. Su trabajo 
incluye temas que van desde la violencia contra las mujeres, el aborto, la 
visibilización de luchas sociales, al deseo vivido desde cuerpos disidentes. 


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