Soy tan buena
Soy tan buena a lo largo del día
Entiendo, acepto, no lloro.
Casi aprendo a tener orgullo
casi como si fuese un hombre.
Pero, al primer escalofrío morado del cielo
todos los diurnos apoyos desvanecen
Tú me suspiras desde lejos:
– ¡Tarde, tarde dulce y mía! –
Me parece tener entre los dedos
el cansancio de toda la tierra.
No soy nada más que mirada,
mirada perdida, y venas.
Ritmo
Adolescencia reencontrada,
alegría del color,
ojos verdes de sol en el lecho,
inmenso turquesa astillado de las olas,
“rubitud” como rizos y riscos,
“roséa” alegría de tejados,
color, ritmo,
como una blanconegra golondrina
el alma te surca.
Rosas pisoteaba
Rosas pisoteaba en su delirio
y el cuerpo blanco que amaba.
Con cada moretón más me postraba,
oh inútil sollozo de criatura.
Rosas pisoteaba,
caía el puño,
y locamente escupía
en la frente que adoraba.
Feroz era su mal,
y más que todo mi martirio.
Pero, ahora que he escapado,
que yo muera,
muera yo de su mismo mal.
Desnuda al sol
Desnuda al sol
para ti que pintas inmóvil, quedo,
el pecho solamente ritmando
la vida gallarda del corazón.
Como un cielo por el amanecer suave
es para ti esta forma mía brillante,
un prado un agua un solitario florecer de pétalos,
racimos de vid en fiesta.
Y adoras, y con fervor tus dulces dedos
guías sobre la tela.
Desnuda al sol y quieta,
fragmento de la naturaleza,
te miro suplicante y obrante.
Por ti invadida, por ti reabsorbida,
eres tú quien me diviniza
o mi divinidad es quien te crea,
¿artista, arte, espíritu?
En silencio el pecho respira.
Tantos y tantos años
Es agosto, es mediodía, altos prados alrededor,
yo cumplo tantos años y tantos, y desde lejos
¡ea! tú me escribes con querida mano, escribes
que soy demasiado joven y errante e inquieta,
tú mi bien secreto, tú que no eres mío,
tú alto por encima de todo, alto amor,
y desde lejos tu sonrisa de caridad dulce
vida y muerte igualmente me ilumina,
llenas y preciosas de llanto y gloria.
Miro mis ojos
Miro mis ojos huecos de sombra
y los surcos finos sobre mis sienes,
miro, ¿eres tú, mi pobre rostro cansado,
tan largamente golpeado por el tiempo?
Me pesa la sombra de un sueño oculto.
¡Ah, que una última flor se exprese en mí!
Como una piedra opaca
no quiero morir envuelta en oscuridad,
sino de repente, desde la raíz honda,
elevar un canto a mi último atardecer.
Silencio y calidez
Hay silencio y calidez
en esta recóndita habitación donde te espero,
y una purpúrea rosa,
ya cansada, al borde de languidecer,
también ella ansiosa de tu mirada morena,
tan tierna es la hora
que me transformo en silenciosa gracia,
mansa rosa,
calor en tus párpados, caricia de sombra.
También estas horas
Pasarán estas horas de agonía
como pasaron las mil de alegría.
Oh flor que solo hubiese deseado besar,
oh pecho dulce donde festiva imploraba la muerte,
pero estas horas que vivo de tormento
son aún más generosas
que las otras gritando felicidad.
Me inclino hacia ti, a quien he golpeado,
desde lejos me inclino
más palpitante que cuando reíamos desnudos al sol,
la frente más ardiente, insaciable.
Regalo de angustia gimiente
que pero también se disolverá,
largo de fiebre anhelo hacia tu pena…
¡Todos mis cabellos para adormecerte desde lejos!
Claridad nocturna
Claridad nocturna, vuelo de horas blancas, cielo distendido,
tiendo mi mano que os abraza y os ofrezco, os ofrezco.
Que alguien nos vea. No a mí, sino a mi mano que os sostiene,
horas susurrantes, gran sereno, playa de astros.
Trad. Gabriele Burchielli
Oh flor…
Sobre el mar tan azul que parece blanco,
que parece mi blanco y estrellado vestido,
viajas hacia la isla, viajas hacia mí,
arribarás cuando todavía no anochezca,
oh flor, oh color, oh ardor,
sobre el mar todavía tan suave me extenderé,
y te estrecharé entre los brazos
de modo que creerás continuar con la dulce nave
ancla todavía en azul eternidad.
Tu sonrisa
Tu sonrisa…
Vibración que abarca la vida
y la rebasa.
Está tu talento en tu sonrisa.
Saber implacable,
imperio y desdeño,
aflora de un oculto vórtice
ritmo de fantasía iridiscente…
Tu sonrisa…
Sutil y tenue sombra canora
en la claridad silenciosa
del impasible rostro.
Exuberante,
amo tu sonrisa,
que te expresa más allá de tu deseo
fulgurante signo
de la vida que supera al sueño,
amo tu sonrisa,
malicia de muchacha
y magia heroica,
tu sonrisa donde
aflora de un oculto vórtice
resplandece y canta,
velada de danzante sombra,
tu fuerza…
Tu fuerza.
Vibras, y nada más demandas.
Sujetas y sobrepasas la vida
con tu sonrisa,
milagrosamente disuelves
el habitual dolor y el gozo ignoto,
en un pálpito que te liga
al corazón del mundo.
Está tu talento en tu sonrisa.
Subirá por el huerto
Subirá por el huerto,
cortará al pasar un botón de granado,
entrará,
el mar desde la terraza será visible en los ojos,
sus pupilas se dirigirán a la estancia,
otra mirada de agua y cielo
junto a un ramo de mirtos distinguirán,
otro espejo para las suyas y las mías,
oh Shelley que estarás con nosotros,
efigie protectora de nuestra riqueza,
de las ricas fuentes de nuestros días,
del júbilo cándido y del llanto claro…
Trad. Diego Mejía Estévez
Otra vez marzo nos encuentra
Otra vez marzo nos encuentra,
es de nuevo primavera,
otra vez con sus cielos leves,
la tierna luz y la fragancia del viento,
y aquello que nos une,
arcana claridad
antiguo es, y no obstante joven,
dulce temblor de aire
y quieta voluntad del hado
juntos nos mantiene, y marzo nos encuentra,
una vez más es primavera.
Angustia
¡Angustia furiosa
por toda la riada de vida
que nadie con brazo fuerte contiene!
¡Angustia angustia
caminar río rugiente de amor
en la nocturna indiferencia del mundo!
Un don eras de los dioses
Imágenes resurgen en el viento,
nuevo el tiempo regresa,
un don eras para la vista y el corazón
cuando desnudo corrías por el estadio desierto
en las mañanas de Delfos,
alta la frente al viento de abril,
como una pura estrofa
sonreías a los Dioses,
sobre mí feliz
los dulces ojos posabas
más que abril alegres,
en la gran luz de la primavera
un don eras de los dioses…
Grave, pero como una ardiente música
Grave, pero como una ardiente música,
este latir fuerte de tu vida,
y ver reflejada en tu mirada
el alma que ya tuve en mi juventud,
este sentirte himno y ala y luz
en el mundo que divino quieres recrear,
grave a mi corazón
este revivir en ti mi antigua fábula,
pero como una ardiente música.
Trad. Carlos Vitale
Portada: Sibilla Aleramo, Rome, 1913.
SA (Alessandria, Piamonte, 1876-Roma, 1960).
Entre otros libros, ha publicado: Selva d’amore,
Aiutatemi a dire y Gioie
d’occasione.
Graciasss/espacionarrativo.com/poesia/sibilla-aleramo-poemas/
Graciasss/www.laotrarevista.com/2019/01/sibilla-aleramo-poemas-2/
Graciasss/www.laotrarevista.com/2017/06/sibilla-aleramo-poemas/
Soy tan buena a lo largo del día
Entiendo, acepto, no lloro.
Casi aprendo a tener orgullo
casi como si fuese un hombre.
Pero, al primer escalofrío morado del cielo
todos los diurnos apoyos desvanecen
Tú me suspiras desde lejos:
– ¡Tarde, tarde dulce y mía! –
Me parece tener entre los dedos
el cansancio de toda la tierra.
No soy nada más que mirada,
mirada perdida, y venas.
Ritmo
Adolescencia reencontrada,
alegría del color,
ojos verdes de sol en el lecho,
inmenso turquesa astillado de las olas,
“rubitud” como rizos y riscos,
“roséa” alegría de tejados,
color, ritmo,
como una blanconegra golondrina
el alma te surca.
Rosas pisoteaba
Rosas pisoteaba en su delirio
y el cuerpo blanco que amaba.
Con cada moretón más me postraba,
oh inútil sollozo de criatura.
Rosas pisoteaba,
caía el puño,
y locamente escupía
en la frente que adoraba.
Feroz era su mal,
y más que todo mi martirio.
Pero, ahora que he escapado,
que yo muera,
muera yo de su mismo mal.
Desnuda al sol
Desnuda al sol
para ti que pintas inmóvil, quedo,
el pecho solamente ritmando
la vida gallarda del corazón.
Como un cielo por el amanecer suave
es para ti esta forma mía brillante,
un prado un agua un solitario florecer de pétalos,
racimos de vid en fiesta.
Y adoras, y con fervor tus dulces dedos
guías sobre la tela.
Desnuda al sol y quieta,
fragmento de la naturaleza,
te miro suplicante y obrante.
Por ti invadida, por ti reabsorbida,
eres tú quien me diviniza
o mi divinidad es quien te crea,
¿artista, arte, espíritu?
En silencio el pecho respira.
Tantos y tantos años
Es agosto, es mediodía, altos prados alrededor,
yo cumplo tantos años y tantos, y desde lejos
¡ea! tú me escribes con querida mano, escribes
que soy demasiado joven y errante e inquieta,
tú mi bien secreto, tú que no eres mío,
tú alto por encima de todo, alto amor,
y desde lejos tu sonrisa de caridad dulce
vida y muerte igualmente me ilumina,
llenas y preciosas de llanto y gloria.
Miro mis ojos
Miro mis ojos huecos de sombra
y los surcos finos sobre mis sienes,
miro, ¿eres tú, mi pobre rostro cansado,
tan largamente golpeado por el tiempo?
Me pesa la sombra de un sueño oculto.
¡Ah, que una última flor se exprese en mí!
Como una piedra opaca
no quiero morir envuelta en oscuridad,
sino de repente, desde la raíz honda,
elevar un canto a mi último atardecer.
Silencio y calidez
Hay silencio y calidez
en esta recóndita habitación donde te espero,
y una purpúrea rosa,
ya cansada, al borde de languidecer,
también ella ansiosa de tu mirada morena,
tan tierna es la hora
que me transformo en silenciosa gracia,
mansa rosa,
calor en tus párpados, caricia de sombra.
También estas horas
Pasarán estas horas de agonía
como pasaron las mil de alegría.
Oh flor que solo hubiese deseado besar,
oh pecho dulce donde festiva imploraba la muerte,
pero estas horas que vivo de tormento
son aún más generosas
que las otras gritando felicidad.
Me inclino hacia ti, a quien he golpeado,
desde lejos me inclino
más palpitante que cuando reíamos desnudos al sol,
la frente más ardiente, insaciable.
Regalo de angustia gimiente
que pero también se disolverá,
largo de fiebre anhelo hacia tu pena…
¡Todos mis cabellos para adormecerte desde lejos!
Claridad nocturna
Claridad nocturna, vuelo de horas blancas, cielo distendido,
tiendo mi mano que os abraza y os ofrezco, os ofrezco.
Que alguien nos vea. No a mí, sino a mi mano que os sostiene,
horas susurrantes, gran sereno, playa de astros.
Trad. Gabriele Burchielli
Oh flor…
Sobre el mar tan azul que parece blanco,
que parece mi blanco y estrellado vestido,
viajas hacia la isla, viajas hacia mí,
arribarás cuando todavía no anochezca,
oh flor, oh color, oh ardor,
sobre el mar todavía tan suave me extenderé,
y te estrecharé entre los brazos
de modo que creerás continuar con la dulce nave
ancla todavía en azul eternidad.
Tu sonrisa
Tu sonrisa…
Vibración que abarca la vida
y la rebasa.
Está tu talento en tu sonrisa.
Saber implacable,
imperio y desdeño,
aflora de un oculto vórtice
ritmo de fantasía iridiscente…
Tu sonrisa…
Sutil y tenue sombra canora
en la claridad silenciosa
del impasible rostro.
Exuberante,
amo tu sonrisa,
que te expresa más allá de tu deseo
fulgurante signo
de la vida que supera al sueño,
amo tu sonrisa,
malicia de muchacha
y magia heroica,
tu sonrisa donde
aflora de un oculto vórtice
resplandece y canta,
velada de danzante sombra,
tu fuerza…
Tu fuerza.
Vibras, y nada más demandas.
Sujetas y sobrepasas la vida
con tu sonrisa,
milagrosamente disuelves
el habitual dolor y el gozo ignoto,
en un pálpito que te liga
al corazón del mundo.
Está tu talento en tu sonrisa.
Subirá por el huerto
Subirá por el huerto,
cortará al pasar un botón de granado,
entrará,
el mar desde la terraza será visible en los ojos,
sus pupilas se dirigirán a la estancia,
otra mirada de agua y cielo
junto a un ramo de mirtos distinguirán,
otro espejo para las suyas y las mías,
oh Shelley que estarás con nosotros,
efigie protectora de nuestra riqueza,
de las ricas fuentes de nuestros días,
del júbilo cándido y del llanto claro…
Trad. Diego Mejía Estévez
Otra vez marzo nos encuentra
Otra vez marzo nos encuentra,
es de nuevo primavera,
otra vez con sus cielos leves,
la tierna luz y la fragancia del viento,
y aquello que nos une,
arcana claridad
antiguo es, y no obstante joven,
dulce temblor de aire
y quieta voluntad del hado
juntos nos mantiene, y marzo nos encuentra,
una vez más es primavera.
Angustia
¡Angustia furiosa
por toda la riada de vida
que nadie con brazo fuerte contiene!
¡Angustia angustia
caminar río rugiente de amor
en la nocturna indiferencia del mundo!
Un don eras de los dioses
Imágenes resurgen en el viento,
nuevo el tiempo regresa,
un don eras para la vista y el corazón
cuando desnudo corrías por el estadio desierto
en las mañanas de Delfos,
alta la frente al viento de abril,
como una pura estrofa
sonreías a los Dioses,
sobre mí feliz
los dulces ojos posabas
más que abril alegres,
en la gran luz de la primavera
un don eras de los dioses…
Grave, pero como una ardiente música
Grave, pero como una ardiente música,
este latir fuerte de tu vida,
y ver reflejada en tu mirada
el alma que ya tuve en mi juventud,
este sentirte himno y ala y luz
en el mundo que divino quieres recrear,
grave a mi corazón
este revivir en ti mi antigua fábula,
pero como una ardiente música.
Trad. Carlos Vitale
Portada: Sibilla Aleramo, Rome, 1913.
SA (Alessandria, Piamonte, 1876-Roma, 1960).
Entre otros libros, ha publicado: Selva d’amore,
Graciasss/espacionarrativo.com/poesia/sibilla-aleramo-poemas/
Graciasss/www.laotrarevista.com/2019/01/sibilla-aleramo-poemas-2/
Graciasss/www.laotrarevista.com/2017/06/sibilla-aleramo-poemas/
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