El pibe que era el fuego
El otro día viajé.
En el viaje zarpaba
a un campito donde había
tres pibitos pateando.
Me acercaba y uno de ellos
me miraba la mano donde tenía un porro
me miraba y me decía:
“yo soy el fuego”.
Entonces le daba una seca
y él era el fuego.
Con la pelota bajo el brazo aspiraba
mientras los otros dos
miraban de lejos
como esperando el regreso.
Después el pibe que era el fuego
le daba otra seca y juntos
-como si estuviéramos juntos de toda la vida-
nos mirábamos y fumábamos
él parado, como si estuviera de paso.
Después sin soltar el porro
tiraba la pelota al suelo
y se la pateaba a sus amigos
para que no esperasen más
y con sus ojos verdes me decía
“me quedaría fumando con vos pero tengo
que volver a patear con los guachos”.
Después me ofrecía ir a jugar y yo
tímido me reía y contestaba
“ja no, no juego fútbol”.
Entonces el pibe que era fuego
me miraba y decía
“bueno cuando pases x acá y yo esté pateando
y vos fumando,
acordate de que yo soy el fuego”.
Después me daba un beso corto corto
casi sin lengua
y se iba agarrando el short con tierra.
Después yo seguía con mi viaje por el campito
mirando cada tanto para atrás
para ver al pibe que era el fuego
haciendo jueguito con la pelota
o quedando suspendido en el aire
agarrado del arco y dejando ver
su piel tostada y su ombligo.
Él ya no miraba para mi lado.
Él era el fuego.
Como un acto de amor
voy en el auto tomando
la coca cola de litro fría
que compramos con los pibes
antes de salir de rosario.
mientras ellos duermen
se nos llenan los pelos de viento
y mientras el aire entra
por las cuatro ventanillas,
nos despeinamos cada vez más.
en el asiento de atrás
voy mirando y pensando
que los campos a la tarde
están más vacíos.
como un acto de amor
dejo entrar el viento
que me hace cerrar los ojos,
me hace volar todo,
me hace sentir que
me conecto conmigo y que acá
todo está mejor de lo que parece.
Benito
de repente
la belleza es
tu pelvis pegada a la mía
tu labio inferior
que se desarma
en mi boca
mientras transamos
con las kumbia queers
y nos volvemos
papelitos de colores.
Hola Sebas
hoy en casa cambiaron
el techo de tejas rojas
donde subíamos a fumar
y a sentirnos
inmortales y a resguardo
del dolor del mundo
cada vez me quedan
menos cosas
de las que construimos.
Tres cosas sobre el amor
tres cosas sobre el amor:
el amor nos confunde y nos erra
el amor mutuo es un privilegio
lo mutuo es una utopía.
Carnaval
me gustaría decir que
hablo las cosas sin pensar
pero la noche está tan
tensa la noche está tan
pesada las nubes van
a estallar y ay mamá
que cocina tuco casero
en la cocina húmeda
pienso tantas cosas tan
pocas cosas cuerdas y tantas
cosas crueles que me gustaría
no pensar tanto todo
voy a creer en el olvido
mientras se acerca el
clima de carnaval
y colores más tristes
voy a bailar por vos
una cumbia rica una
cosa desprolija pero
feliz una cosa loca
mientras en las calles
hay olor a fuego
hay olor a peligro
y todos tenemos miedo
cuando descubrimos
que el carnaval no es
carnaval y el amor
no es recíproco el amor
no se sabe qué es, salvo
una cosa rara una cosa
loca una cosa tierna faltan
más enamorados sobran
los pibes tinder los pibes
que chamuyan en bóxers
y después nada
un acústico en la cocina un
acústico en la playa
de la pedrera
un vino tinto como
tus labios esos
labios tristísimos que
corrompían hasta la lluvia
esos labios que no quiero
recordar que no quiero
ver más que no quiero
pensar voy a borrarlos
mientras bailo en tu nombre
y digo tantas cosas pensando
un violín de fondo
una tormenta de verano pura
unos treinta y siete grados
a la sombra unos
vinilos que suenan fuerte
porque me gustaría, sí
me gustaría decir que
hablo las cosas sin pensar
pero esta cabeza no
tiene ni puntos ni comas
pero tranqui que
acá está todo bien
de este lado la tristeza
se va yendo y
está todo raro todo
movido todo
como se está
un fin de año:
más o menos bien.
No se detalla a que libro/s pertenece/n
El otro día viajé.
En el viaje zarpaba
a un campito donde había
tres pibitos pateando.
Me acercaba y uno de ellos
me miraba la mano donde tenía un porro
me miraba y me decía:
“yo soy el fuego”.
Entonces le daba una seca
y él era el fuego.
Con la pelota bajo el brazo aspiraba
mientras los otros dos
miraban de lejos
como esperando el regreso.
Después el pibe que era el fuego
le daba otra seca y juntos
-como si estuviéramos juntos de toda la vida-
nos mirábamos y fumábamos
él parado, como si estuviera de paso.
Después sin soltar el porro
tiraba la pelota al suelo
y se la pateaba a sus amigos
para que no esperasen más
y con sus ojos verdes me decía
“me quedaría fumando con vos pero tengo
que volver a patear con los guachos”.
Después me ofrecía ir a jugar y yo
tímido me reía y contestaba
“ja no, no juego fútbol”.
Entonces el pibe que era fuego
me miraba y decía
“bueno cuando pases x acá y yo esté pateando
y vos fumando,
acordate de que yo soy el fuego”.
Después me daba un beso corto corto
casi sin lengua
y se iba agarrando el short con tierra.
Después yo seguía con mi viaje por el campito
mirando cada tanto para atrás
para ver al pibe que era el fuego
haciendo jueguito con la pelota
o quedando suspendido en el aire
agarrado del arco y dejando ver
su piel tostada y su ombligo.
Él ya no miraba para mi lado.
Él era el fuego.
Como un acto de amor
voy en el auto tomando
la coca cola de litro fría
que compramos con los pibes
antes de salir de rosario.
mientras ellos duermen
se nos llenan los pelos de viento
y mientras el aire entra
por las cuatro ventanillas,
nos despeinamos cada vez más.
en el asiento de atrás
voy mirando y pensando
que los campos a la tarde
están más vacíos.
como un acto de amor
dejo entrar el viento
que me hace cerrar los ojos,
me hace volar todo,
me hace sentir que
me conecto conmigo y que acá
todo está mejor de lo que parece.
Benito
de repente
la belleza es
tu pelvis pegada a la mía
tu labio inferior
que se desarma
en mi boca
mientras transamos
con las kumbia queers
y nos volvemos
papelitos de colores.
Hola Sebas
hoy en casa cambiaron
el techo de tejas rojas
donde subíamos a fumar
y a sentirnos
inmortales y a resguardo
del dolor del mundo
cada vez me quedan
menos cosas
de las que construimos.
Tres cosas sobre el amor
tres cosas sobre el amor:
el amor nos confunde y nos erra
el amor mutuo es un privilegio
lo mutuo es una utopía.
Carnaval
me gustaría decir que
hablo las cosas sin pensar
pero la noche está tan
tensa la noche está tan
pesada las nubes van
a estallar y ay mamá
que cocina tuco casero
en la cocina húmeda
pienso tantas cosas tan
pocas cosas cuerdas y tantas
cosas crueles que me gustaría
no pensar tanto todo
voy a creer en el olvido
mientras se acerca el
clima de carnaval
y colores más tristes
voy a bailar por vos
una cumbia rica una
cosa desprolija pero
feliz una cosa loca
mientras en las calles
hay olor a fuego
hay olor a peligro
y todos tenemos miedo
cuando descubrimos
que el carnaval no es
carnaval y el amor
no es recíproco el amor
no se sabe qué es, salvo
una cosa rara una cosa
loca una cosa tierna faltan
más enamorados sobran
los pibes tinder los pibes
que chamuyan en bóxers
y después nada
un acústico en la cocina un
acústico en la playa
de la pedrera
un vino tinto como
tus labios esos
labios tristísimos que
corrompían hasta la lluvia
esos labios que no quiero
recordar que no quiero
ver más que no quiero
pensar voy a borrarlos
mientras bailo en tu nombre
y digo tantas cosas pensando
un violín de fondo
una tormenta de verano pura
unos treinta y siete grados
a la sombra unos
vinilos que suenan fuerte
porque me gustaría, sí
me gustaría decir que
hablo las cosas sin pensar
pero esta cabeza no
tiene ni puntos ni comas
pero tranqui que
acá está todo bien
de este lado la tristeza
se va yendo y
está todo raro todo
movido todo
como se está
un fin de año:
más o menos bien.
No se detalla a que libro/s pertenece/n
Graciasss/sonambula.com.ar/la-poesia-de-tomas-litta-bienvenidxs-al-deseo/
***
1.
Hubo una tarde
en la que mi abuela
olvidó mi nombre.
Fue una o dos semanas
antes de morir,
estábamos
en el hospital de Haedo
acompañándola
con mi papá,
ella lloraba desconsolada
como un bebé
sin parar
y se agarraba
con fuerza
a la camilla.
Estaba en otra galaxia
pero todavía
tenía algo acá
porque se sostenía
con una fuerza irrompible,
una de esas fuerzas
que a veces siento
yo jamás podría alcanzar.
De este lado,
mi papá aceptaba
que tenía miedo
y me dejaba
verlo llorar
por primera vez
en la vida.
Ahí entendí que
incluso donde todo
parece romperse
hay algo que resiste
y suele ser el amor
lo que sostiene
no sé bien,
lo estoy descubriendo.
Pero siento que
esa tarde
que mi abuela lloraba
y empezaba a despedirse,
esa tarde
que sentí su mano
con la fuerza
más grande del universo,
ella tal vez
olvidaba mi nombre
para que el abrazo
con mi papá
sea más fuerte
y tal vez el comienzo
de algo increíble.
Esa tarde,
igual que hoy,
estuve triste
pero aprendí cosas.
2.
quise decirte
estoy herido
pero las palabras
no te alcanzan.
vos querés verme
morder el polvo.
3.
incluso con todo esto
no aprendí a hablar de amor.
apenas alcancé
a comprender
el lenguaje de los animales
cuando buscan refugio.
(Inéditos)
Tomás Litta nació en Buenos Aires en 1997. Publicó “Al otro lado del río” en la antología de cuentos Otra vuelta de letras (Eudeba, 2014) y “El pibe que era el fuego” en plaqueta del C.C. Recoleta (Todxs lxs chicxs, 2017). Produce, organiza y participa en diversos ciclos de poesía: los últimos fueron Santa Poesía (C.C. Matienzo, junio 2018) y El Cuerpo Expresivo (Casa Brandon, junio y agosto 2018), un ciclo de poesía erótica. Publica sus textos en:/tomaslitta.tumblr.com/
Graciasss/www.laprimerapiedra.com.ar/2020/05/ineditos-tres-poemas-de-tomas-litta/
***
1.
Hubo una tarde
en la que mi abuela
olvidó mi nombre.
Fue una o dos semanas
antes de morir,
estábamos
en el hospital de Haedo
acompañándola
con mi papá,
ella lloraba desconsolada
como un bebé
sin parar
y se agarraba
con fuerza
a la camilla.
Estaba en otra galaxia
pero todavía
tenía algo acá
porque se sostenía
con una fuerza irrompible,
una de esas fuerzas
que a veces siento
yo jamás podría alcanzar.
De este lado,
mi papá aceptaba
que tenía miedo
y me dejaba
verlo llorar
por primera vez
en la vida.
Ahí entendí que
incluso donde todo
parece romperse
hay algo que resiste
y suele ser el amor
lo que sostiene
no sé bien,
lo estoy descubriendo.
Pero siento que
esa tarde
que mi abuela lloraba
y empezaba a despedirse,
esa tarde
que sentí su mano
con la fuerza
más grande del universo,
ella tal vez
olvidaba mi nombre
para que el abrazo
con mi papá
sea más fuerte
y tal vez el comienzo
de algo increíble.
Esa tarde,
igual que hoy,
estuve triste
pero aprendí cosas.
2.
quise decirte
estoy herido
pero las palabras
no te alcanzan.
vos querés verme
morder el polvo.
3.
incluso con todo esto
no aprendí a hablar de amor.
apenas alcancé
a comprender
el lenguaje de los animales
cuando buscan refugio.
(Inéditos)
Tomás Litta nació en Buenos Aires en 1997. Publicó “Al otro lado del río” en la antología de cuentos Otra vuelta de letras (Eudeba, 2014) y “El pibe que era el fuego” en plaqueta del C.C. Recoleta (Todxs lxs chicxs, 2017). Produce, organiza y participa en diversos ciclos de poesía: los últimos fueron Santa Poesía (C.C. Matienzo, junio 2018) y El Cuerpo Expresivo (Casa Brandon, junio y agosto 2018), un ciclo de poesía erótica. Publica sus textos en:/tomaslitta.tumblr.com/
Graciasss/www.laprimerapiedra.com.ar/2020/05/ineditos-tres-poemas-de-tomas-litta/
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