Historia de amor
Ella no existía
cuando la otra se fue.
Después, no se enteró de su regreso.
Se vieron de casualidad,
Una cruzaba la calle,
la otra esperaba un carro.
Se imaginaron un beso
(más bien un roce de labios),
la mano en el vientre),
Siguieron
cada una por su camino.
Una miró hacia atrás.
La otra no.
Legados
La primera vez que me encontré dentro de una mujer,
me confundí.
No la reconocí, ni a ella ni a mí misma.
Pensaba que nadaba, pero en aire.
Quizá volaba, bajo el agua.
Hay secretos que sólo el cuerpo cede,
como la vibración,
y el beso, un accidente feliz
entre dos mujeres
que ya han agotado la palabra.
Las nereidas
Vamos, entonces,
a hablar de otras cosas.
No de esto, aunque
en esta noche nebulosa,
todo tiene el olor,
la sensación húmeda,
de esto. Vámonos ya,
a ponernos los zapatos,
a salir, sin miedo
a los ruidos nocturnos;
salir asís, del agua tibia
al aire frío, sin argumentos,
sin preguntas, sin decir:
“Ya siento... “o “Yo
creo...” Vamos ya.
En la cocina,
hablamos de política.
Agua hierve.
Siempre hay café.
Tú pones otro
disco en el toca-discos.
El reloj marca
la hora, pero yo sé
que hay tempo, que
las horas se distribuyen
según se necesitan,
y que por lo tanto,
habrá más tempo todavía
para hablar, para matarnos
(no es necesario),
para resucitarnos
de boca a boca,
para buscar batas
de dormir parda
tener después la excusa
de desvestirnos.
¿Tú te atreves ? Yo
me atrevo. Te lo juro:
Sin zapatos,
siento todo
el movimiento de la tierra.
En la cocina,
hablamos de recetas,
de la nutrición.
Todo está limpio.
No queda nada.
Yo conozco a la mujer
que tienes en la foto
en la pared, la que
sonríe y te quiere.
La conozco, igual
que conozco a todas
las otras, las que salen,
como tú, del mar
por las noches.
Las llevas todas
como tatuajes
que se me van pegando
cuando te restriegas
así, contra mí.
En la cocina,
hablamos del tiempo,
de las millas marinas.
Tomamos más café.
¿Qué quieres que te diga?
¿Que cuando me miras así,
advirtiéndome
de las consecuencias
de enamoramiento,
me parece que te hablas
a ti misma?
Yo respiro así.
Yo sé que es el pánico,
no el agua,
lo que ahoga.
En la cocina,
ponemos una cazuela al fuego.
Entre palabras, rezamos.
Afuera, la neblina da paso
a una lluvia lenta.
Aquí, entre frazadas,
dices que no quieres
hablar más, no quieres
ni pensarlo. Pero
ya lo pensaste
todo, lo hiciste todo.
Cuando ya te traigo
el café a la cama,
no hay por qué
llamar a otros poderes.
A mí las nereidas no
me enloquecen, ni
me asustan.
(Todo parecía. Poesía cubana contemporánea
de temas gais y lésbicos,
Ediciones La Mirada,
Las Cruces,
Nuevo México,
USA,
2015,
166 p.
Selección de Jesús J. Barquet y
Virgilio López Lemus)
Graciasss/www.antoniomiranda.com.br/iberoamerica/cuba/achy_obejas
Ella no existía
cuando la otra se fue.
Después, no se enteró de su regreso.
Se vieron de casualidad,
Una cruzaba la calle,
la otra esperaba un carro.
Se imaginaron un beso
(más bien un roce de labios),
la mano en el vientre),
Siguieron
cada una por su camino.
Una miró hacia atrás.
La otra no.
Legados
La primera vez que me encontré dentro de una mujer,
me confundí.
No la reconocí, ni a ella ni a mí misma.
Pensaba que nadaba, pero en aire.
Quizá volaba, bajo el agua.
Hay secretos que sólo el cuerpo cede,
como la vibración,
y el beso, un accidente feliz
entre dos mujeres
que ya han agotado la palabra.
Las nereidas
Vamos, entonces,
a hablar de otras cosas.
No de esto, aunque
en esta noche nebulosa,
todo tiene el olor,
la sensación húmeda,
de esto. Vámonos ya,
a ponernos los zapatos,
a salir, sin miedo
a los ruidos nocturnos;
salir asís, del agua tibia
al aire frío, sin argumentos,
sin preguntas, sin decir:
“Ya siento... “o “Yo
creo...” Vamos ya.
En la cocina,
hablamos de política.
Agua hierve.
Siempre hay café.
Tú pones otro
disco en el toca-discos.
El reloj marca
la hora, pero yo sé
que hay tempo, que
las horas se distribuyen
según se necesitan,
y que por lo tanto,
habrá más tempo todavía
para hablar, para matarnos
(no es necesario),
para resucitarnos
de boca a boca,
para buscar batas
de dormir parda
tener después la excusa
de desvestirnos.
¿Tú te atreves ? Yo
me atrevo. Te lo juro:
Sin zapatos,
siento todo
el movimiento de la tierra.
En la cocina,
hablamos de recetas,
de la nutrición.
Todo está limpio.
No queda nada.
Yo conozco a la mujer
que tienes en la foto
en la pared, la que
sonríe y te quiere.
La conozco, igual
que conozco a todas
las otras, las que salen,
como tú, del mar
por las noches.
Las llevas todas
como tatuajes
que se me van pegando
cuando te restriegas
así, contra mí.
En la cocina,
hablamos del tiempo,
de las millas marinas.
Tomamos más café.
¿Qué quieres que te diga?
¿Que cuando me miras así,
advirtiéndome
de las consecuencias
de enamoramiento,
me parece que te hablas
a ti misma?
Yo respiro así.
Yo sé que es el pánico,
no el agua,
lo que ahoga.
En la cocina,
ponemos una cazuela al fuego.
Entre palabras, rezamos.
Afuera, la neblina da paso
a una lluvia lenta.
Aquí, entre frazadas,
dices que no quieres
hablar más, no quieres
ni pensarlo. Pero
ya lo pensaste
todo, lo hiciste todo.
Cuando ya te traigo
el café a la cama,
no hay por qué
llamar a otros poderes.
A mí las nereidas no
me enloquecen, ni
me asustan.
(Todo parecía. Poesía cubana contemporánea
de temas gais y lésbicos,
Ediciones La Mirada,
Las Cruces,
Nuevo México,
USA,
2015,
166 p.
Selección de Jesús J. Barquet y
Virgilio López Lemus)
Graciasss/www.antoniomiranda.com.br/iberoamerica/cuba/achy_obejas
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