ISEL RIVERO



LA MARCHA DE LOS HURONES
 
¡Realmente vivo en tiempos oscuros!
La palabra sincera es una locura. La frente pura 
revela apatía. Si te ríes,
todavía no conoces
el terrible anuncio.
........
 
Ese hombre que atraviesa la calle tranquilo 
¿ya no será alcanzable
por los amigos necesitados?
 
Bertolt Brecht
 
Canto primero
 
y nosotros llevamos sus castigos
                                             Jeremías
 
I 
 
Es rosado el matiz del amanecer.
Los automóviles corren veloces en la confusión
del día que comienza.
Los hombres se miran en el mar y gesticulan.
 
Comenzamos con el ascendente giro del sol.
No hay nube ni presagio de lluvia.
 
El horizonte luce siempre lejano e inofensivo.
Las fábricas se apilan contra las lomas.
Nos puede parecer todo esto que vemos,
un débil escorzo a creyón.
 
Desde este orgulloso edificio que tiene 18 pisos, 12
Elevadores y más de 500 oficinas
donde se apilan los cuerpos con instinto de hormiga
podemos desplegar nuestros sentidos frente a la hermosa
recopilación de casas que son construidas,
amontonadas y cuidadas por brazos gigantescos,
y disfrutamos de ellos, solo bajando nuestras pupilas 
apretándonos al cristal verde de las ventanas
y sosteniendo la respiración para no empañar la transparencia. 
 
Desde este junco gris
duro
sin flexibilidad a los vaivenes del viento
podemos
en nuestra enorme insignificancia
agradecer el panorama urbano con sus posibles resortes de belleza.
 
II
 
Pero estamos aquí
sintiendo cómo el tiempo corre sin remedio
cómo volcamos energía sobre panfletos, sobre cartas, sobre archivos,
agobiados en pequeñas tareas en un juego de tortura.
Estamos aquí
sirviendo causas merecedoras
entregando lo único que poseemos
la vida, la juventud
pensando en el momento presente o en el inmediato futuro...
...quizás después de todo no exista la razón
sino como una leve idea de sobrevivencia...
...quizás solo nos gobierna el motivo de egoísmo al protestar 
pero mientras
nos desgarramos por un ideal
que son como todos los ideales, caen, ruedan, y desaparecen 
mientras, fustigamos nuestras aspiraciones
callamos cualquier ambición
y quedamos doblegados a sabiendas de que en el retorno del tiempo
todo muere
todo evoluciona por necesidad natural
y que hoy los hambrientos padecen
y mañana perecen los opulentos.
Pobre ciudad junto al mar
sus hijos nuevos alzarán los brazos para caer.
Pobre ciudad... junto a su miseria elabora soluciones pasajeras 
y se acera un poco más a su ineludible destino.
 
Y esta ciudad es la imagen de muchas ciudades
—porque todos somos reflejos unos de otros—
apilando conceptos, nuevas perspectivas para acercarse a
lo único definitivo
uniendo generaciones
sacrificándolas al progreso...
nos mantenemos a punto de desfallecer...
 
Estamos cansados, insatisfechos, hastiados
—cuántas veces nuestros ancestros no se repitieron en su curso—
construimos en hábito de construir
y vivimos en hábito de morir existiendo.
 
III
 
Pondrá su boca en el polvo por si quizás hay esperanza. 
                                                                              Jeremías
 
Es como una marcha donde todos vamos separados 
acentuando nuestra absoluta soledad
porque a una sola flexión de nuestra mente
a una sola palabra
proclamamos las enormes diferencias que nos envuelven 
borramos existencias, sentimientos
y quedamos frente al Ego imperecedero
el indestructible
el primitivo Ego
de donde se desprendió la raza humana.
 
Nos han hecho de iguales materias,
digo
nos han dado diferentes valores.
Estamos casi acostumbrados a este desequilibrio.
Sin embargo, hay algunos aún que laten apesadumbrados
y sufren y ruedan y se despedazan.
 
Quizás sellen sus palabras con sangre
pero ella es común y cotidiana
y el suicidio es crimen en el tiempo.
Estos formidables guerreros buscan a la noche para
reencontrarse en ella.
Sus llantos despiadados son repetidos infinitamente
por voces eternas de días de horas, de años, de siglos.
Ellos atraviesan el espejo del espacio y retornarán dementes. 
 
Todo se torna difícil
interminable.
Todo se agolpa.
Las taras más elementales no desaparecen.
Es como si las lleváramos de ciclo en ciclo
arrastrando un cúmulo de dolor que nos impone la época
anterior disponiéndonos a existir
hoy aceptamos llevar la carga de la etapa presente
y nos extinguimos entre los implacables órganos de la lucha. 
Es nuestro signo perecer sin concluir
y así será.
 
Quietos
estáticos
soportamos nuestra lanza sin atormentarnos inútilmente 
alzamos nuestros ojos hacia una solución
un alivio vinculado al presente
y tomarnos la mano a otros de la misma especie
y desvanecemos ante una ventana de cristal
rodeados del suave coro que forman las máquinas calculadoras.
 

Canto segundo
 
desfallecían como heridos en las calles de la ciudad
                                                                               Jeremías
 
El mediodía vaga por las calles reprimiendo entre sus dedos
alguna vaga esperanza.
Son nobles los hombres.
Es noble esta humanidad multiplicada.
Se apresura dispuesta hacia sus labores con voz de diario matutino
entre sorbo y sorbo de café negro
cruzados los sobretodos al hombro
y las mangas arremangadas
pensando, también, en cualquier imagen perdida.
 
La tibieza del sol hace evocar escenas de mar que son como consuelo.
Y respira hondo
negando obscenamente el encierro suculento de la oficina 
donde apretados unos sobre otros
se siente fluir el aire frío
que hiere los más ocultos nervios
donde se resiste diariamente la opresión de la angustia 
donde pretendemos olvidar que no existimos
y mantenemos la máscara exhausta con firmeza de sobreviviente...
 
Marchamos hacia el almuerzo con dos horas de margen. 
Vamos hacia la esquina donde esperaremos el transporte. 
Vamos hacia la cotidiana cita de otros rostros semejantes 
donde en cada párpado hay trazada una cruz
donde en cada mirada hay sangre disuelta
y sombras de siluetas mutiladas que danzan en imágenes grotescas...
donde en cada gesto surge un eco de dolor indescriptible 
un símbolo de necesario silencio o de avaricia.
 
IV
 
¿Qué es lo que muere en el hombre,
qué es lo que se desvanece?
 
...…………………………………
 
Cada hombre carga su designio
cada raza es culpable de su estigma
y todos somos culpables de los que nos antecedieron. 
Unos llevan la suástica en el pecho
otros la estrella de seis puntas.
Miles de martirios hechos en nuestro nombre
miles de muertes prolongadas por nuestras manos 
miles de cuerpos calcinados por nuestro cuerpo. 
Somos una larga e infinita caravana de verdugos. 
Somos una larga e infinita caravana de víctimas.
 
Estamos ejecutando al que ha de nacer un segundo después
de nuestra expiración
y perpetuamos este círculo sin consciencia
y lo hemos perpetuado desde que el primitivo núcleo humano
emergió y continuaremos enlazando eslabones por siempre...
¿A quién, a quién aniquilamos con nuestra palabra? 
¿A quién condenamos con nuestras vidas?
¿A quién?
 
V. Estigma
 
Flagelo
        
I. ¿Quién ha seccionado las alas de las palomas que ya no vuelan
sobre el mundo?                
II. ¿Quién ha cegado a los profetas que no han predicho nuestra caída?                 
III. ¿Quién ha cantado a la belleza sin llevar clavos en las manos?                 
IV. ¿Quién ha tendido una mano ante el derrumbe de una sonrisa?                
V. ¿Quién no ha ejecutado con inflexible mano las flores silvestres?                 
VI. ¿Quién no ha derramado la sospecha sobre el agua?              
VII. ¿Quién no ha erigido monumentos a sombras?        
VIII. ¿Quién ha destruido los puentes níveos entre los hombres y las
bestias que solo se desprecian?
 
¿Desde qué oscuridad remota ascienden los pasos del hombre 
que no distingo su esencia?
¿Cuál es el gesto de cotidiano enlace con el que tiende su vida? 
¿Cuál es el puente?
¿Cuál es la palabra?
Porque me sé cristal de sus ojos
bóveda de sus ecos
y hay miles de hombres bullendo bajo mi piel
y lejanos transcursos
desatando sabiduría dormida desde mis labios.
¿Cuál es el latente ademán en su silencio?
¿Cuál es la diástole que conduce los ríos de su existencia
la certeza de sus actos
el deambular de su miseria?
¿Qué busca el hombre tras el hombre?
¿Qué sombra sigue su sombra?
¿Qué horadar del tiempo persigue en la muerte?
¿Por qué rompe la lasitud de la noche
con la percusión de licores y alegría fácil?
 
¿Qué esquiva?
¿A qué recóndito punto no hollado dirige su energía?
El hombre
el mismo de ayer
del final
del diluvio
el mismo que levantó la sagrada ira en Sodoma
el mismo petrificado en sal
el mismo oculto bajo las piedras de los monasterios
el mismo crucificado y perseguido
el gladiador
el hombre
el hidalgo
el Minnesinger
el descubridor
el diluido en cenizas
el reformista
el inquisidor
el exhausto hombre...
¿Hasta qué flexible instante resistirá la cuerda de su arco
el tremebundo resplandor de la guerra
el trepidar persistente de unas botas
el llamado fanático a las manifestaciones?
¿Cuál es el límite de lo soportable
en el cremado olor de la carne
en la transparencia de un cadáver
en el horror de unos ojos fijos
en el espasmo de un aborto
en el multiplicar de unos días
en la confusión de las luces
en la indecisión de un semáforo
en el orden de lo burocrático
en el estatismo de la voluntad?
¿Es que acaso tengo aún vestigio de hombre frente a mis percepciones
solo retengo de la arcaica concepción humana algún canon perdido?
 
¿Cuál es la imagen verdadera?
¿Cuál es el concepto veraz?
¿Se puede confiar en las líneas de un cuerpo,
en el arquetipo de una figura?
¿Se puede confiar, a pesar de todo, en este siglo
así designado por la historia?
 
VI
 
Nuestra piel se ennegreció como un horno
                                                            Jeremías
 
Es preciso, sin embargo, laborar
impregnados de amarga resina
es preciso continuar, inútil toda búsqueda.
No nos ha sido dada la conformidad.
No nos ha sido dado el optimismo.
Prevemos la decadencia en pleno renacer.
Se nos condena pero es inevitable que señalemos
a pesar de que se nos anule
a pesar de que se nos envuelva con el hilo de lo incierto...
La verdad tiene infinito número de fases.
Es imposible hallar una verdad colectiva
además de aquella de que vivimos y morimos.
 
Insisten en que proclamemos himnos de batallas
pero la historia se ha repetido
y en algún rincón remoto de cierto día
estas sangres ya se vertieron por las mismas razones.
Es ingenuo para nuestros corazones milenarios
el reclamo de fe.
Preciso es que llegado el momento recojamos los cuerpos
de los héroes
limpiemos sus heridas...
Preciso es que completemos el cuento de hadas
para bien de los niños
nuestros monstruosos niños adultos.
 
Preciso es que dejemos filtrar esta voz
a través de las consecuencias.
 
Canto tercero
 
Sus príncipes fueron como ciervos que no hallan pasto
                                                                                 Jeremías
 
VII
 
       Mientras el sol hiere con su fino tacto el recto horizonte azul 
se abren las entrañas de la noche.
       Siluetas como de árboles heridos inclinan su cabeza y descuelgan
La frente
dejándole pender flexiblemente en el hilo delgado del cuello.
      Sopla cierta ligera brisa
y las siluetas ceden al peso del cansancio
      son como hojas dispuestas a desprenderse de su rama.
            La respiración sorbe todo el enorme trajinar sonoro de una avenida
confundiéndose en murmullo leve...
      ¿Desde qué punto lejano llega el dolor para acosar? 
      ¿Desde dónde marcha?
            ...del recóndito hueco en el espacio
            desde un paréntesis lineal entre las manos
            desde el dibujo de una melodía precisa pegada a los maderos
viejos de un techo colonial.
¿Por qué nos enlazan sus ondas lentas casi divagadas?
¿Por qué existe esta pregunta desde tiempos inmemoriales?
¿Por qué somos insuficientes para contestarnos nuestras propias
preguntas...?
...cualquier niñez es mejor que el automatismo de la madurez...
 

VIII. Ditirambo
 
Cada músculo canta su canción predilecta.
No se puede pensar ya en otra cosa sino en el descanso.
Se guían los pasos
todas las calles ahora parecen inexpugnables
L y 23
los letreros verdes se encienden y se apagan 
no se puede pasar
pase 
urge 
pase
cruce
el timbre
un semáforo ciego
el timbre
apresúrese
el silbato
gire
corra en diagonal
todo lo circundan fieros vehículos
gire
el silbato
y extraños lumínicos repletos de burbujas sonríen 
Habana Libre
CINERAMA
cualquier leve sueño es insuficiente
cualquier saciedad es momentánea
FEIJÓO ORTODONCISTA
levantar un pie con toda la potencia acumulada
seguir una secuencia de pasos
mantener erecto el cuerpo para evitar un desplome 
pase
los párpados invencibles en su extraordinario peso 
ganar la próxima esquina es toda una proeza
SAÚL DÍAZ efectos médicos
HAMBURGUESAS
PERROS CALIENTES
escalar la guagua Avenida Menocal-Sevillano
apilarse a otros sin verlos
ahora solo hay tiempo para sí mismo
para dejarse fluir por el sudor.
                                                                 En la esquina
no se distingue el tiempo
hay mucho que escuchar en los latidos del pecho
en su eco a través de los oídos
también desde el cuello repercutiendo
OYE, ¡PARA AHÍ!
Lanzarse sobre un suelo macizo...
Pasar a través de un cortejo de casas familiares que ríen en
bocas de televisores
donde se pueden adivinar los ojos del que mira a través de
una persiana
un poco de penumbra.
El generoso contén para sentarse... los amables árboles...
Ha sido un mal día.
Esta generación es una raza excluida.
Nada hacemos por acá...
vegetar así como árboles pero sin fuerza
calor
enormes cucarachas de sueño
FARMACIA
tal vez agua
algo de cerveza...
 
IX. Final
 
Asentome en oscuridades como los ya muertos de mucho tiempo
                                                                                              Jeremías
 
Ya la tierna luz de una lámpara nocturna en una ventana encendida 
muerde el vacío de la noche.
El hombre cabizbajo, camino del lecho desierto
abre los labios amargamente
aprieta las piernas
y guarda su sexo estremecido.
Un vehículo ávido de distancia
viola silencios
y con grandes linternas luminosas
hurga
hasta tropezar con un gato escurridizo de ojos de cristal.
Las sombras se aprisionan en la calle
la mano quejosa de buscar en la distancia algún gesto hermanado
en su angustia
la mano que retorna al bolsillo caliente
y se contrae
la frente inclinada sobre sí misma
la pupila dilatada
vidriosa
el paso flexible que se apaga entre hoscos edificios como murallas
y que penetra cualquier estancia cerrada
silbidos
murmullos
una llave que se acomoda en su cerradura entre sonidos metálicos,
casi frescos
una puerta que cede
el saco que se desploma sobre cualquier silla visible
un cuerpo que cae, una cotidiana tortura que comienza
y terminará con el alba para reiniciarse.
Ya con las fauces contraídas
los músculos tensos
el hombre pide clemencia al sueño
...la tierna luz de una lámpara nocturna muerde el vacío de la noche...
 
(La marcha de los hurones, 
Imprenta de la Central de Trabajadores
de Cuba (CTC),
1960)
 
Graciasss/www.arbolinvertido.com/la-marcha-de-los-hurones-isel-rivero
 

Nacimiento de Venus
 
                                                         A.R.K.
                                         20 de febrero de 1977, Viena
 
I
 
Más largo es el puente
Que cruza la doncella
Que el bosque por donde
deambula la corza.
 
Su paso
La acerca al nacimiento del río
Donde sorprendida
La espuma la apresa.
 
II
 
Sus pechos redondos
Descendían sobre los labios secos de la muerte
Toda la línea de su cuerpo yacía intacta
Piel apenas adormecida
Bocas latentes
En el abrazo de la lluvia
Una luminosidad de cobre
Estallando sobre el abdomen que pulsaba
Enfático
El ritmo penetrante y húmedo
De las horas.
 
III
 
Para amarte aquella noche
Tuve que romper los vínculos del padre
Tuve que besar el sexo de la madre
Tuve que desencajar las alas del ángel
Y derribar su preciosa cabeza
Sobre la calle desierta.
 
Para acercarme a ti
Tuve que palpar tu mano abierta
Inefable
Abrir mis piernas al mar
Y destrozar mi sangre
Sobre las rocas de la orilla.
 
Para entregarme a ti
Tuve que prender fuego a las tumbas
A los huesos mis ancestros
Y vagar
Antorcha en mano
Buscando tu nombre
Bajo los musgos del bosque.
 
IV
 
Tu voz
Surge sinuosa y profunda
Como un abrazo a la tierra
Recorre las esquinas
De un paisaje desolado y estéril
Devorado por la guerra.
 
Cae tu voz como la lluvia
Beben los animales nocturnos
De la comisura de tus labios.
Te entiendes
Como se entiende todo tu cuerpo
Sobre el horizonte
Y el alba irrumpe
Vacilante tenue
Del brazo de la noche.
 
 
Polaris
 
Por el microscopio
en la invertebrada luz
encontramos nuestras caras a billones de lunas
de distancia al rebuscar huesos en el centro de la tierra
 
El viento barrió vela y globo
sobre las llanuras
 
Dos ríos se juntan
donde no hay principio ni fin
donde caemos unas en otras
y nos sumergimos hasta el fondo del mar
 
Segundos después
me levanto al pie de un volcán que emerge
con el nacimiento de los Andes
Araña digo la fronda del bosque
y con rechinar los dientes
su magma se eleva
sobre la torsión de placas
sobre continentes
 
Sí, se eleva evolucionado
diferente
erguido
contra las secuoyas
un implante
el delfín blanco del Yangtsé
 
En aquel tiempo
la huella de un pie
y otra más
excavada en arcilla y piedra arenisca
de Olduvai
 
Hay que rastrear aún el último nudillo
el diente de sable
En una corriente de agua ondula
la piel blanca
el arroyo abierta ahora
mi mano
aquí
un signo del ser
 
 
Rasch, aber leicht
 
                                         Recuerdo de Arnold Schoenberg
 
Estás en ninguna parte
estando en todas. Uno
flota sobre la nada;
al descender
no es posible
reposar.
 
                    Abril 4, 2011
 
 
Ningún arco vespasiano
 
                                                        Para Paula Rego,
                                                           celebrando su 80 aniversario
                                                                     en el Planeta
 
Ningún arco vespasiano
Ninguna conmemoración o escena de batalla
Ningún sable, laberinto o manual
Para dirigir interrogatorios
 
Ningún pasadizo secreto
O puente desde el que suspirar
Ninguna mezcladora termonuclear
O poesía de drones
 
Las madres han vuelto
Sus tumbas están vacías
Han resucitado
Caminan hacia nosotros
Marchan sobre los caminos de la tierra
Sus redobles de tambor claman
Claman
Aúllan nuestros nombres
Recuerdan
Saben vieron excavaron
El naufragio
Este naufragio
 
Demasiado tarde
No hay vuelta atrás ahora
Que levantan los océanos
Por encima de nuestras cabezas


Lo que sabemos
 
                                             En recuerdo de Nadia Younes
 
                          Ella preguntó, ¿por qué vas a Ruanda?
                          Respondí, ¿por qué vas tú a Irak?
 
Lo que sabemos
Lo que parece transparente
Y ahora está oculto
 
Lo que dijimos y lo que no
Lo que mantuvimos sellado
y ahora fluye
 
Lo que vivimos
Lo que predijimos
Lo que estuvo siempre ahí
 
¿Se nublaron los ojos
O fue una visión deslumbrante
Y cegadora?
 
Lo que escribimos
Y se perdió
Una tablilla de barro redescubierta
En lo profundo de las arenas del desierto
Después de todo
Fue inscrita y descifrada
descifrada
 
La vida solo da una vuelta
En nuestras manos
Respiración esbozada
Que llamamos humanidad.
 
                    Madrid/Bruselas, junio de 2014
 
 
 
Hoy primero de abril
 
Hoy primero de abril
En este año de la pandemia
Venus se acerca a las Pléyades
 
Hay que esperar a la hora exacta
En el temprano crepúsculo
Para verlas
Y sonreír
Porque esta tentación de las estrellas
Para hablar en silencio
Para acariciarse con la luz
Solo retorna cuando la Tierra
Se estremece bajo el empuje de la Luna naciente
Cada ocho primaveras
 
Inclínate reverente esta noche
Y abraza lo desconocido.
 
 
Envidia de sangre
 
Caes como un engendro
Sobre la tierra
Yema, albúmina
La flor que te envuelve es roja
Y así vistes a sacerdotes e imperios
Púrpura triturada de Tiro sobre tus muslos
Saetas lanzas
Revientan la burbuja que se esconde en el molusco
Poseerla no alcanzas
 
Las aguas ya no reflejan al cielo
Corren como fuego líquido
Al centro del volcán
 
Pero yo soy tu sombra
Y es a mí a quien persigues
Todo lo que creas para suplantarme
Se vuelve en tu contra
Y tu placer es efímero
 
Deja a los vivos en paz
Y ahoga tu pesadilla
En otro universo.
 
(Polaris. Poemas, 1959-2020,
Col. Libros de la Hospitalidad,
OléLibros,
España
2021.
Ed. y Trad. Benito del Pliego)
 
Graciasss/www.insularismagazine.com/deloshuronesyotrospoemas
Graciasss/www.vallejoandcompany.com/5-poemas-recuperados/
Graciasss/rialta.org/isel-rivero-y-el-canto-de-jeremias/
Graciasss/eltercerpiso.es/sesion/isel-rivero/


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