A Octavio Paz
Las húmedas terrazas dominaban
el templo, la planicie entre dos mares,
superpuestas, azules, triangulares.
Simétricas estatuas deslizaban
sus fragmentos de mármol por la nieve
-fueron torsos de Apolo, manos anchas
que el musgo ha devorado con sus manchas-
fresca, trazando un laberinto breve.
Los cuerpos arrastrados por el río
han quedado en la arena sepultados
bajo las piedras nítidas del lecho.
En el delta una mano, el globo frío
de unos ojos han sido rescatados.
y más allá una frente, un brazo, el pecho.
El gamo
El gamo, contra el naranja
del bosque, pasa mojado,
veloz. El aire cuajado
añade al bosque una franja
de aros dispersos. En esos
Cartílagos de paisaje
se divide, o en el oleaje,
o en el jardín de sus huesos.
Flauta. Son. La madrugada...
Flauta. Son. La madrugada
se descompone en su prisma
de grises donde se abisma
el gris de tu voz rajada.
Blanco. La línea borrada
de una guitarra. Lo sabes:
corresponden con los graves
las diferentes texturas
del tres. El color sutura
y da el compás de las claves.
La letra con sangre entra...
A Arturo Carrera
La letra con sangre entra
como el amor. Mas no dura
en el cuerpo la escritura,
ni con esa herida encuentra
paz el amante. Se adentra
en el cuerpo deseoso
y más aumenta su gozo
con su mal. Alegoría
de nuestra postrimería:
jeroglífico morboso.
No acudas a linimento...
No acudas a linimento,
alcanfor, miel o saliva,
que atenúen el momento
de más ardor. No se esquiva
con ardid, ni se deriva
esa quema: se convierte
en su contrario. Divierte
el placer así obtenido
por el sendero invertido:
más vida cuanto más muerte
Se esforzaba. Su jadeo...
Se esforzaba. Su jadeo
ante el jardín clausurado
era el de un ciervo asustado.
La furia -más que el deseo-
de penetrar, era el reo
que lo impedía... Que ejerza,
según la torre se tuerza,
jaque anexo, desviada,
y cifre, en esa morada:
"más vale maña que fuerza".
Tanto arder, tanto valor...
Tanto arder, tanto valor
tanto ataque y retirada
ante ese umbral en que nada
alivia más el dolor
que su incremento. O mejor:
hay un punto en que el exceso
-y que mediten en eso
los mesurados- bascula
en su contrario. Calcula:
ir más allá es un regreso.
Tu cuerpo se recortaba...
Tu cuerpo se recortaba
contra la persiana oscura
trazando una línea pura
-la del torso- que ondulaba
con tus gestos. La chilaba
-una línea paralela-
en el espejo, una vela
y la curva de una fruta
eran la doble voluta
que estructuraba la tela.
Ya lo ves, de aquella brasa...
Ya lo ves, de aquella brasa
cuyo ardor te calcinó,
saciado, sólo quedó
dispersa ceniza escasa.
Muda inconstancia que abraza
el aparente sentido
del cuerpo obscuro y prohibido
-o del tuyo en el espejo
de la otra piel-. No me quejo
de arder. Ni de haber ardido.
Sin datos a que libro/s pertenece/n
***
Isabel La Católica
El coro de sopranos pintarrajeados
entona tu loa:
"Te comiste un Zohar
te comiste un Corán."
Y de tu mano de azogue
bendijiste las cabezas cortadas con tu mano de azufre
y plantaste jazmines en ellas.
Te goteaba la rodilla de San Ignacio,
diste el zapatazo de Santa Teresa.
Te retorciste toda, te rompiste los huesos,
pintada de oro, incrustada tu piel de joyas diminutas
para formar la inicial de un evangelio.
Saltaban a tu alrededor
-cofias de ojillos verdosos-
tus hidrocéfalos, tus mongoles,
tus negros y eunucos:
"Te comiste un Zohar
te comiste un Corán."
Que ardas per secula seculorum,
con tus biblias y tus brújulas.
Escritos en el suelo
han quedado los signos de la muerte.
Y en los mosaicos de piedra roja
(Poemas bizantinos, 1961)
***
Big bang
Las galaxias parecen alejarse unas de otras a velocidades
considerables.
Las más lejanas huyen con la aceleración de doscientos
treinta mil kilómetros por segundo,
próxima a la de la luz.
el universo se hincha.
Asistimos al resultado de una gigantesca explosión.
Cuadros de Franz Kline
1.
wax wing
No hay silencio
sino
cuando el Otro
habla
(Blanco no:
colores que se escapan
por los bordes).
Ahora
que el poema está escrito.
La página vacía.
2.
shenandoah wall
La pared cruje.
Grieta en lo blanco.
Allá va, desunido,
el cuarto.
Detrás del tragaluz
un rostro, otro,
mirándose,
mirándonos.
3.
étude pour crow dancer
Un cubo despegado.
Pegada la oreja a la pared.
Oye.
Algo va a romperse. Algo
crece.
Lo que en el muro
hierve.
4.
harley red
El sueño no:
la pérdida.
El blanco roedor,
que ciega.
Pierdo pie. Todo es compuerta.
Mira:
el muro sangra.
5.
zinc door
entrejunta.
Esa ranura mira.
Detrás de lo blanco,
blanco.
Ahora el silencio.
Las paredes se cuartean.
El cuarto desmoronado,
navega. Y ese brillo.
La puerta transparente.
6.
black and White
La raya negra y el battello,
el monte siamo tutti,
el barco blanco sobre el agua blanca
y la fijeza
de los pájaros sobre la Salute.
Pase,
il fait beau del otro lado
del otro lado, digo,
del río.
Estamos todos.
¿Qué se hicieron los cantantes?
¿Qué se hicieron los cantantes,
los reyes, los Matamoros
de dril nevado y los oros
de las barajas de antes?
¿Quién las tardes del Cervantes
recuerda, y aquel grabado
del Diario, desdibujado,
y los bailables de Sagua?
(Las guitarras llenas de agua
están, y el tambor rajado.)
Sexteto habanero
¿Los dioses
se fueron, se quedaron,
murieron con Beny Moré
ellos que con él alucinaban,
o habitan aún las orquestas habaneras,
las trompetas como dos lluvias de flechas,
los cascabeles roncos,
y las tardes de músicos y monos?
Aunque ungiste el umbral y ensalivaste...
Aunque ungiste el umbral y ensalivaste
no pudo penetrar, lamida y suave,
ni siquiera calar tan vasta nave,
por su volumen como por su lastre.
Burlada mi cautela y en contraste
-linimentos, pudores ni cuidados-
con exiguos anales olvidados
de golpe y sin aviso te adentraste.
Nunca más tolerancia ni acogida
hallará en mí tan solapada inerte
que a placeres antípodas convida
y en rigores simétricos se invierte:
muerte que forma parte de la vida.
Vida que forma parte de la muerte.
El émbolo brillante y engrasado...
El émbolo brillante y engrasado
embiste jubiloso la ranura
y derrama su blanca quemadura
más abrasante cuanto más pausado.
Un testigo fugaz y disfrazado
ensaliva y escruta la abertura
que el volumen dilata y que sutura
su propia lava. Y en el ovalado
mercurio tangencial sobre la alfombra
(la torre, embadurnada penetrando,
chorreando de su miel, saliendo, entrando)
descifra el ideograma de la sombra:
el pensamiento es ilusión: templando
viene despacio la que no se nombra.
Entrando en ti, cabeza con cabeza,
pelo con pelo, boca contra boca:
el aire que respiras -la fijeza
del recuerdo-, respiro y en la poca
luz de la tarde -rayo que no cesa
entre los huesos abrasados- toca
los bordes de tu cuerpo; luz que apresa
la forma. Ya su cénit la convoca
a otro vacío donde su blancura
borra, marca de arena, tu figura.
El día devorando de sonidos
quema, de trecho en trecho, su espesura
y vuelca de ceniza la textura
en la noche voraz de los sentidos.
(Big Bang,
1974)
***
Islas
Estos son los paisajes que nos han vigilado: una ciudad y el ruido del alto
aire conta ella, unos pequeños dioses dibujando distintos universos en
torno al centro de la nada, otros planeando las palabras.
I
Como la vida su magia va mostrando y lo desconocido nos ataca.
La luz en varias redes descompuesta: las islas invisibles de la luz.
Los demonios del agua acometiendo contra sí mismos han crecido
II
El breve mar con destructora música invocando la helada quietud.
La ciudad de que la luz redescubre sigilosa.
El ave gritando toscamente hacia un círculo que el agua se desdibuja
Todo su amplia vigilia lo gobierna, (a tientas sus secretas señales conjuro,
sus palabras invoco) menos el agua amenazando desde un duro jardín,
menos el agua.
III
El hombre está solo frente a la luz soñada por Dios.
Los gritos de las bestias del cielo, las extrañas voces de los ángeles,
Las aguas de la tierra por él han sido nombradas.
He aquí que él descubre soñado y acepta su señal: la furia de los
ángeles, la nada, el olvido de Dios.
La ventana
Se ofrece como un pozo
de insondable rumor. Ascendiendo
fresquísima su turbia, impalpable amplitud.
Invitador, perene
su vacío devora.
-Tras su alta pupila, Él,
vigilante y preciso; ajeno como siempre,
escrutador de júbilo, preparando
mi estancia para todos los círculos-.
Escuchad tras su centro abierto paladeo.
Su tremante oquedad, su caos,
no os conturba? No os consume
la ausencia de honda lucha celeste?
Poema
Un pájaro de sueño nos circunda
desde la gris comarca donde el miedo
tiene su centro sonriente y húmedo.
Un pájaro de nada que parece
una baraja de mágica diciendo
la verde astrología de los niños.
Desde su infancia hueca nos persigue
y su ecuación de olvido y de cordaje
nuestra memoria para siempre amarra.
Girasol
La textura provoca el tacto.
Tu luz en el aire su onda quiebra
y la onda
regresa hacia otra luz.
Solo en su helado tránsito
de imprevisto temblor
rectifica tu muerte
un frecuente crujir de duro vuelo.
Iridiscente, franca, sugiérese tu flecha.
Ah, tu desorden.
Tu respaldo ancestral, tu sangre se repiten.
Historia
Por el rumor del agua convidado
un ángel en su cielo se aventura
Buscando el río. Breve luz lo hechiza.
Asciende lentamente. Los dorados
cabellos caen sobre espesas alas
de hierro. Y desanda paso a paso
el reino conquistado. A sus espaldas
la claridad soñada se descubre.
(Revista Ciclón,
La Habana,
enero-marzo de 1959)
Graciasss/www.revistaelgolem.com/poemas-de-severo-sarduy/
Corona de las frutas
Anón
¿Quién no ha probado un anón
a la sombra de un ateje?
Dana teje y desteje
el tiempo de oro y ron.
Empalagoso y dulzón
para el gusto no avezado;
ni verde ni apolimado
al paladar lo disfruta.
Fruta no: pulpa de fruta.
Goce: más goce al cuadrado.
Mango
Se formó el arroz con mango
rey de la gastronomía;
si hilachas de oro, armonía
tenebrosa y cruel: de tango.
Manjar del más alto rango,
heráldica de lo poco.
Aguardiente, agua de coco:
las bebidas que reclama.
¡Qué cenit –diría Lezama–,
qué corona del barroco!
Caimito
Por la hoja del caimito
van dos colores trepando:
blanco y verde. No sé cuándo
ni dónde nació ese mito.
Salta el sinsonte contrito
y se reposa en la aldaba
de ese cenit, donde alaba
un azul más que celeste.
Y declama en sol: ¡Con éste
se acabó lo que se daba!
Guanábana
La guanábana ameniza
cualquier merienda casera:
se coge la pulpa entera
y en hielo se pulveriza;
con un terrón se eterniza
esa nevada corola
que decanta por sí sola
tan copioso frenesí.
Blanco sobre blanco. Sí:
alquimia de la champola.
Mamey
Recuerdo el salón sombrío
y la estricta compotera,
la reja, la enredadera
y las mañanas de frío;
más que el silencio el hastío
del aciago Camagüey,
siempre añorando a su grey
como un río su afluente.
Y recuerdo aún más la fuente
donde tronaba el mamey.
*
Levitaste convulso, al traste diste
con cilicio, sotana y relicario,
concluyendo los diálogos que a diario,
más que con frases, con amor tuviste.
De la testa a los pies, un traqueteo.
La boca de salitre sin aliento.
Un no sé qué te socavó el cimiento,
vecino del desmayo y del mareo.
El alma liberada de su cargo:
toda imprenta del cuerpo; todo lazo
desatado en los nervios; seco el hueso.
No se sabe qué fue ni si fue largo
ese dejar de ser. Brusco zarpazo
de lo absoluto: la fusión con eso.
Pido la canonización de Virgilio Piñera
Poco interés presentan estas cosas
para un Concilio, que otras más urgentes
-la talla de los ángeles, las fuentes
del Edén-, y sin duda, más valiosas
apremian sin cesar. Insisto empero
para que tenga sitio en los altares
este mártir de arenas insulares.
Por textual, su milagro verdadero
dio presa fácil a los cabecillas
y a los sarcasmos que, de tanto en tanto,
interrumpen las furias amarillas,
las madres del exilio y del espanto.
Es por eso que a Roma, y de rodillas,
iré a exigir que lo proclamen santo.
Santa Teresa de Ávila
Dios te perdone, Juan de la Miseria,
que la pintaste legañosa y fea,
y perdone también a quien la vea
bajo este ruin disfraz de la materia
y no bajo el de un ángel abrasado
que otro ángel, por amor, flecha y castiga.
-No hay nada que se piense o que se diga
más hondo que este amor y su cuidado-
El reino recorrió diseminando
no la revolución, mas la reforma
radical, sin violencia -siempre y cuando
fuera posible-. Aunque maltrechos sobre
los caminos, sus pies fueron la norma.
De andar y desandar. De andar, la pobre.
Para el árbol de "La Recoleta"
¡Qué lección para el hombre: proliferas
en todos los sentidos! En el viento
son tus ramas emblema y argumento
de toda plenitud. O las banderas
de una plegaria. No comienza el día
sin que pájaros, dioses tutelares
y demonios menores o insulares
se afronten en tu copa. Simetría
de las robustas ramas por el suelo
imantadas; del tronco que parece
escuchar en las hojas, cuando crece
el amigo rumor. En el desvelo
vigilas tú para que el día empiece.
O para unir la tierra con el cielo.
Recuento
Ya no soy el de ayer, el tiempo pasa.
Mi verso se ha tornado transparente.
Por las tardes me vienen de repente
bruscos deseos de volver a casa.
La pasión que ensimisma y la que abrasa
se alejaron de mí; ahora es la mente
quien disfruta, nocturna indiferente,
con los cuerpos que el día me rechaza.
No deploro el amor, que me fue ajeno;
sino el deseo, que redime, invierte
y modifica todo lo que toca.
Escrituras, pasiones y veneno
faltaron a mi vida y a mi muerte.
Y el roce de unas manos, y una boса.
Rothko
A Andrés Sánchez Robayna
No los colores, ni la forma pura.
Memoria de la tinta. Sedimento
que decanta la luz de su pigmento,
más allá de la tela y su armadura.
Las líneas no, ni sombra ni textura,
ni la breve ilusión del movimiento;
nada más que el silencio: el sentimiento
de estar en su presencia. La Pintura
en franjas paralelas cuya bruma
cruza la tela intacta, aunque teñida
de cinabrio, de vino que se esfuma;
púrpura, bermellón, anaranjada…
El rojo de la sangre derramada
selló su exploración. También su vida.
(“Un testigo perenne y delatado precedido de
Un testigo fugaz y disfrazado”
Hiperión,
1992)
Graciasss/circulodepoesia.com/2018/03/poesia-cubana-severo-sarduy/
Graciasss/letraslibres.com/wp-content/uploads/2016/05/Vuelta-pdf
Graciasss/www.poemas-del-alma.com/severo-sarduy
Graciasss/www.antoniomiranda.com.br/poesia_visual/severo_sarduy
Graciasss/www.poeticous.com/severo-sarduy
Graciasss/www.arbolinvertido.com/cultura/severo-sarduy-1937-1993
Graciasss/cvc.cervantes.es/literatura/escritores/sarduy/antologia/
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