CLAUDIA RODRIGUEZ


IX
 
Mi país y su fascismo hizo de mí una travesti hambrienta, friolenta, cobarde. Imagínate tener ganas desesperadas por desaparecer y sin sorprenderte ni temer, darte entera a ese placer, a la gratificación de dejar, de des-atarte, de renunciar a todo esto: al hambre, al frío, a la cobardía. De dejarle el mundo entero a los dioses, a los jueces, a los amos inútiles, a todos los fracasados. Pude haber nacido heroica pero me hice cobarde. Soy cobarde por todo lo que pienso, por el crédito que le doy a lo saludable y necesario de lo fijo, por todo lo que no me lleva a pensar en el placer de morir. Por preguntarme ¿qué voy a comer mañana? la peregrina inquietud de mi madre… ¿y si no tengo nada que comer, cuanto durare viva? ¿alcanzaran a verme el pellejo pegado a los huesos? !!Que preguntas más cobardes!! La cobardía de no morir me embarga. Tengo miedo de morir, así como de no tener trabajo ni vacaciones, como de no casarme y que venga un terremoto fulminante y me desordene el cajón de los sostenes. Soy tan cobarde como las mujeres heridas que no disparan, que no acuchillan, que no arañan ni escupen a nadie. La cobardía de no morir se va acumulando junto con las armas con las que no matamos a nadie. Somos como este país fascista, no morimos ni dejamos morir en paz, cuando morir podría ser la única decisión propia a la mano, para que se queden con todo ¿qué importa? para que se queden sin esclavas y sin amantes, para que se queden con esta vida que no es vida, con este mundo que no es mundo, con este fracaso. Vivo apegada a lo que los terremotos, los volcanes y el mar insisten en separar. Es cobardía no gritar que la ciudad se mueve todo el tiempo y que el mar fluye bajo nosotras.



X
 
Soy la María Dolores. La Dolores del Carmen. Me duele todo. Casi no puedo resollar de tanto dolor. Siento que muero quemada pensando en el pasado. Todo lo que he sido me condena. Transpiro de dolor. Mi dolor tiene olor a carbona de ayer. Escribo esperando que haga efecto el ketoprofeno que me mame hace un minuto. Soy una adicta cristiana a los antinflamatorios. Soy una incondicional a dios y a las farmacéuticas. La gente se ríe sin ni un respeto, pero el retener los peos me hace sufrir, me aprietan el corazón y agudiza que el cáncer me coma de a poco como a las arrepentidas. Tengo agarrotada la espalda completa y me cuesta respirar, así que escribo lentamente mis últimas palabras, porque el cáncer me va comiendo toda. Veo como mis órganos dejan de responder. Una infección urinaria me seduce. Adentro todo me suena, pero todo mejora. Por fin la muerte se encuentra con la fea, por fin nos encontramos las iguales para hablar de ciertas cosas. Cuando muera al menos antes habré hablado de la muerte. No sede que se ríen. Me arde todo. No he olvidado nada. Nunca tuve canción. Al menos habré hablado del dolor y la muerte, antes, como iguales. Mi cuerpo ha servido para la pobreza, para el frio y para la muerte. No tengo ese miedo. A ese miedo lo nombro porque siempre está ahí como el frío. Hielo de mierda. País de mierda, Historia de mierda. Ustedes no saben de lo que hablo porque no son travestis. Yo escribo para las travestis, no para ustedes. No duermo escribiendo porque me muero de tuberculosis y no tengo remedio. Chupe tanto pico en la intemperie haciéndome la linda. Acarreo un frío triste desde la infancia, porque nací aquí y no en áfrica. Seguramente un niño africano dirá que acarrea un hambre triste. Yo acarreo un frío que crece tuberculosis porque el sida lo merece, no tengo perdón. Desde que la Dora me pario esto se veía venir. El dolor en la espalda es de frió acumulado, de pena, nunca supe defenderme sola. N o tenia futuro. No tengo sanación, nunca fui una cabra chica buena. Desde chiquitito me trague completas las películas de Hollywood y ninguna palabra condescendiente hará que eso cambie. soy una hija travesti, un lastre. Siempre me hice la linda y eso debe quedar establecido en la historia de la dictadura de este país. En Chile nacimos travestis. En la historia debe quedar escrito que soy el resultado de la intervención de estados unidos en este territorio y que me cagó la vida y que el dolor de espalda que no me deja respirar, es porque me deben toda mi vida, porque nunca tengo lo que merezco, porque se llevaron todo lo mío, o se lo repartieron entre ustedes mismos y a mí me dejaron el sida. Ahora aquí nos encontramos las iguales, la muerte, la fea, el frio y el hambre. Hice lo que hice para sobrevivir. Me abrí de piernas todo el rato. Para que otras sobrevivieran. Yo me pondré hedionda y la Dora no lo podrá evitar, ni siquiera cuando ella se muera podrá impedir ella misma, podrirse, destrozarse, caer horrorosa. Al final, su insistente preocupación por mí, por mi bien, que no es otra cosa que únicamente su propio bien y el de estados unidos, ir a dar al cielo, a ese cielo, importara un peo, porque finalmente igual seré indecorosa, igual ella será madre de una hija travesti y seremos dos pobres horrorosas hasta el final. Me muero, porque me duele todo y esto fue la vida, puro frio. Hubo veces que me sentí la reina del mundo y aquí estoy, adolorida, rumiando mi dolor. Evitando respirar para que duela menos. Hubo veces en que me creí tanto la reina, que fue imposible preverme en esta situación de agonía, con olor a carbona, ahogada de dolor, porque tengo los riñones taponeados de cemento seco y los pulmones eso no lo perdonan. Fui tan linda y ahora la propia vida no me lo perdona. Siempre le desobedecí. Nunca hice lo que la Dora me mando. Ahora mi cáncer se lo debo a dios, por haberme hecho la linda. Que por haber nacido aquí, creyera que la fiesta era mía.
 
Sin datos a que libro/ pertenece/n
 
***

 

Vacaciones
 
Como las vacas llevo en la piel
Las manchas escupidas por Cupido
 
Voy rumiando tu nombre por la pradera
Agotada de no encontrarte
 
Cargo un cencerro, cigarros y ceniceros
Soy el dibujo de una vaca que no da leche
Y es por eso que no vuelo
 
Vivo en una patria cercada de otras vacas
Soy una pradera manchada de vacas
 
Soy una vaca manchada de praderas
De horizontes con tu nombre
 
Soy una vaca destinada a rumiarte
 
*
 
La Mentira
 
La primera vez que besé fue cuando jugué con
mi vecino a las historias de amor. Fue un juego a
escondidas. Un secreto mortal entre nosotros. Yo
era su mujer y nos besamos como en las novelas
de la Lupita Ferrer. Él buscaba escondernos y
me tomaba y yo simulaba que no quería, tenía
que jugar a resistirme, como las mujeres de la
tele, para después de una mentirosa lucha, juntar
las bocas y meter la lengua entre los dientes del
otro, hasta que la madre de él, horrorizada, me
acusó de ser yo quien forzó a su hijo…
Y él, por supuesto, nunca dijo que mi corazón
era su juguete.
 
(Dramas Pobres,
2015)
 
Graciasss/letras.mysite.com/crod250821
 
 

I
 
Como las vacas llevo en la piel
Las manchas escupidas por cupido.
Voy rumiando tu nombre por la pradera
Agotada de no encontrarte
Cargo un cencerro, cigarros y ceniceros
Soy el dibujo de una vaca que da leche
Y es por eso que no vuelo
Vivo en una patria cercada de otras vacas
Soy una pradera manchada de vacas
Soy una vaca manchada de praderas
De horizontes con tu nombre
Soy una vaca destinada a rumiarte
 
II
 
Me enamore como una ventana chueca,
como una ventana que no filtra el humo del frío,
porque nunca me cierro a nada.
Así me enamoré de un trata de blancas,
como un horizonte sin línea recta, ni divisoria,
totalmente entregada.
Como una ventana con la bisagra chueca y oxidada,
sin tope,
de un traficante con olores a revolver y cuchillos
y él se enamoró de mí solo por el desafío,
por la posibilidad de venderme vieja y por kilos.
Nada de heroísmo en él
pero tampoco nada de ternura en mí.
Él se enamoró de mí por mi éxito en el mercado negro,
por los animales muertos que vendo en trozos de cuero,
carne y huesos.
Yo la travesti, el peor de los negocios me enamore del peor
de los atorrantes del cementerio.
 
III
 
No pego el ojo sin que tu nombre se pose en mi cordel. Las noticias son instantáneas e inconmensurables ¿Cómo te lo explico? La ropa se moja y se seca y debemos cambiarla para no enfermar. Los tíos se mueren así mismo como los padres y no hay que ponerse para abrigar. Leí que el otro día la mujer mató al hombre que la había asesinado a ella mil veces antes, y la justicia ciega la terminó de electrocutar por el canal nacional. Me pregunto ¿a cuánta gente su muerte la hizo feliz? ¿A cuánta gente la electricidad en cuerpos femeninos le causa una infinita felicidad? El placer se aconcha en los ojos y en confecciones de torturas con nombres de ellas. Hay palomas tan acostumbradas a las mañanas que me prestan sus alas para enarbolar. ¿Sabes? El niño del departamento de al lado tiene un gato que no sabe decir miau. Parece que al nacer tuvo un trauma feroz y vive en un autismo que no lo deja vivir... Cuando no sale el sol aquí hace mucho frío. Te digo que aquí pasan tantas cosas que la calle parece un teatro. El tren llega siempre con nuevos cuentos, otros árboles y más canciones y apenas empiezo a tararear una de memoria, ya vienen con que la noticia es de última hora: “El rico no era tan rico, sino multimillonario” y ella murió raquítica de tanto amor por él. ¡Pobre gatito!
 
(América Invertida,
Revista de Poesía/Poetry Journal
Number Four, Fall 2019,
Published by Aula de Poesía /Poetry Room,
Department of Hispanic Languages and Literature,
Stony Brook University,
New York)

Graciasss/www.ub.edu/transfugas-parias/figuras/travesti-resentida
Graciasss/latinta.com.ar/2021/03/08/poesia-travesti-resentia-y-furiosa/
Graciasss/www.revistaanfibia.com/vengo-hablar-politica/


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