ESDRAS PARRA

En mi largo camino a ciegas
sólo encontré estas piedras que venían del mar.
 
*
 
No lamento los recuerdos sin historia, los homicidios
perpetrados en honor a la ternura. Hoy el fuego me marca
como si saliera del hierro del verdugo. No cabe la menor duda de
que el frío también me despedaza. Y los climas que vienen a morir
en las islas contribuyen a mi creciente desesperación, pequeña
tiniebla recién cortada, hueco donde estuvo la piedra. Por esos
cenagales corre libremente mi sangre y prepara su partida.
 
*
 
Ya no sé hasta dónde camina este calor
todo el océano resuena en mi puerta
qué pueden hacer estos ángeles sin viento
estos árboles sin sueño que levanto en vilo
sobre este trozo de montaña mar afuera.
 
*
 
En la claridad que evoca la abundancia
en la luz que avanza hacia los bosques
en esa blancura de la tierra adentro llegando
a tus manos
en el otoño que jamás regresa
en esas ideas, en esos montes que abandonaron a la luna
en esos ríos que lloran con el viento
aquí, entre las espinas, en el vibrante metal
en esta ruta desnuda, en esta habitación vacía.
 
*
 
El viento que sopla hoy navega contra la
corriente y contra su propio albedrío
he mantenido esta coraza de espino en
la marea frente a los altos vegetales
y las cruces rotas
no sé si este camino que me rodea seguirá
mordiendo el polvo o si la tierra por fin
defenderá el maíz
sostuve la vida por la empuñadura
con la hoja recta.
 
(Cada noche su camino, 1996-1997)
 
***
 

Tú que has sido huérfano
en medio del abatimiento de las despedidas
acudes, adormecido aún, a las hierbas que te curan
del nacimiento y la vejez
y sin ningún parpadeo destinado a enviar
el mensaje
sin nada de esas tormentas en el corazón
con apenas los frutos que te dio la nostalgia
deslizas la mano sobre alguna herida
todavía abierta
y recuerdas las noches errantes, llenas de vida
los crepúsculos poderosos, medianamente extraños
y esas naves que parten para no volver.
 
*
 
¿Es posible amar las despedidas?
quizá
en la inocencia o en la orfandad
pues los adioses nos persiguen siempre
de noche, de día
y siempre andamos de paso en este vergel
acumulamos cosechas y viandas en el suplicio
que luego abandonamos al borde de nuestro
incierto límite oscuro.
Nos hacemos daño en el dolor sangramos solos.
Porque no hay ternura en el otoño, no hay
días límpidos para llevar a casa
ni retornos favorables a los encuentros tardíos.
 
*
 
He aquí los montes empinados en sus inalterables alturas.
Ya no ajustan sus pasos al transcurrir del tiempo
ni resucitan hacia la mirada del amor
se elevan como castillos en la soledad y el frío
y no actúan ni se preocupan ni revelan sus secretos
a las aves, al viento que los mantiene vivos
ni se convierten en astros errantes.
Aunque esa ambición es también su deseo.
 
*
 
Es preciso dejar que los bosques encuentren su camino
entre las piedras antiguas
donde ocultan su rostro
meditan en las cosas que en su carrera
adelantaron
los muchos pájaros, los sombríos vientos
las aguas sedientas de lluvias infieles que
empaparon sus troncos creando en la medida de su
brusquedad, y sin desearlo, un jardín milagroso
en el cual seguir viviendo una vida sencilla.
 
*
 
Para ti y para mí no existen el tiempo ni el reloj
de arena, ni la inmensa costumbre de ser, ni los
augurios en la gruta desierta. Pero algunos recuerdos
inasibles leemos bajo los árboles que llegaron
allí por error, o sobre las piedras que jamás
escuchan su silencio. Y somos muchos los que cruzamos
el desnudo frío dentro de las insondables paredes de niebla
y ajustamos las ventanas para que enfrenten
nuestro porvenir. Por eso el tiempo es como una
piedra preciosa que brilla entre vacíos atriles.
 
(El extremado amor, 2002-2003)
 
Graciasss/latinamericanliteraturetoday.org/es/2021/lo-que-trae-el-relampago/
 
***

Debes escuchar el crujido de tus huesos
ellos te llevan hacia el alto mar
al zumbido de la higuera
forman el tiempo que aún permanece frío
o se adormecen despidiéndose de tu muerte única
está presente aquí el grano y la cosecha
sobre todo la inmensidad turbadora
de la piedra que nace de sí misma
hacia los años futuros
ellos te llevan hacia el alto mar
al zumbido de la higuera
forman el tiempo que aún permanece frío
o se adormecen despidiéndose de tu muerte única
está presente aquí el grano y la cosecha
sobre todo la inmensidad turbadora
de la piedra que nace de sí misma
hacia los años futuros
 
*
 
Aquí no espero nada y es como si dijera
            todo
doy un paso sobre esta ceniza
para justificarme, para extender mi
oscuro rumor dentro de mi sangre
y llevar la tierra hacia ningún lugar
con el tiempo intacto y apretado
a mi alrededor
y esta clave, la claridad que encierra
mi caparazón
hecha del mismísimo hueso.
 
*
 
Soy la sobreviviente, mis costillas lo saben
por esos barrancos de sábila, a mediodía,
desaparecieron mis huesos
ahora camino en el alba, mi quietud esclarecida,
buscando donde hundir el colmillo
buscando la línea, la madera de mis dos piernas
que nace de las ramas, en aquel naranjo seco
y hambriento que trepaba al anochecer
por orden de mi ensueño de niño.
 
(Antiguedad del frío,
Ediciones Mucuglifo,
2000)
 
***
 

No lamento los recuerdos sin historia, los homicidios
perpetrados en honor a la ternura. Hoy el fuego me marca
como si saliera del hierro del verdugo. No cabe la menor duda de
que el frío también me despedaza. Y los climas que vienen a morir
en las islas contribuyen a mi creciente desesperación, pequeña
tiniebla recién cortada, hueco donde estuvo la piedra. Por esos 
cenagales corre libremente mi sangre y prepara su partida.
 
*
 
Al pie de qué árbol donde brillan sus accesorios
has enterrado esa voz que habla contra el viento
la has partido en dos hasta desmenuzar su fuego
levantas esa edad madura que te susurra al oído
como si interrogara el humo recto
has echado abajo los primeros fríos de la noche
todas esas lágrimas que inundan la mesa o esperan
turno para recobrar su uso de razón.
 
 *
 
En la claridad que evoca la abundancia
en la luz que avanza hacia los bosques
en esa blancura de la tierra adentro llegando
a tus manos
en el otoño que jamás regresa
en esas ideas, en esos montes que abandonaron a la luna
en esos ríos que lloran con el viento
aquí, entre las espinas, en el vibrante metal
en esta ruta desnuda, en esta habitación vacía.
 
*
 
El viento que sopla hoy navega contra la
corriente y contra su propio albedrío
he mantenido esta coraza de espino en
la marea frente a los altos vegetales
y las cruces rotas
no sé si este camino que me rodea seguirá
mordiendo el polvo o si la tierra por fin
defenderá el maíz
sostuve la vida por la empuñadura
con la hoja recta.
 
*
 
No soportamos nuestro extremado amor ni él
el paso leve de nuestro corazón en el día que solloza
ni la tristeza de luto que nos trae el relámpago.
Vamos hambrientos la mayor parte del tiempo y sufrimos
sin levantar la mirada para, así, acallar nuestro silencio
y lloramos a los ausentes frente al viento y las hojas.
Cómo desearíamos grabar para siempre nuestra historia no leída.
O despedirnos, aún vivientes, de todas las desgracias
y recobrar así nuestra sombra
y dormir al fin sobre la vieja ceniza amanecida.
 
(Lo que trae el relámpago,
Fundación La Poeteca
Caracas,
2021)
 
Graciasss/vomiteunconejito.wordpress.com/2021/poemas-de-esdras-parra-2/
 
***
 

Estas opiniones sobre tu vida
queman tus labios
arrastran en silencio
el pan rancio de tus ideas
no te detengas ante el umbral
de esa morada
que hace girar polvo y ceniza
sobre tus sienes
las nostalgias
los bosques
se enredan en tus piernas
mientras persigues
la fervorosa quimera.
 
*
 
Te has hundido en tus huellas
has rastreado en las zarzas
el escondite de tus pasadas desdichas
 
y la memoria esparcida como ceniza
sobre el fervor de tus años
persigue la voz
en el reverso de la página
ahora adviertes el exilio de tu inocencia.
 
*
 
El destino señaló
esta morada
este páramo en llamas
al final del día
donde el aire no suena
pero arde a fuego lento
con los párpados cerrados
te señaló esta
casa desnuda
rodeada por el horizonte
y edificios en construcción
floreciendo como claveles
te señaló
en fin
este sueño cerrado
en sus confines
ajustó tus pasos a los días
y lo hizo costumbre.
 
*
 
Ya no sueñas
pero la tierra sube hasta tu llama
la tierra bendecida por el fuego
sacudida por la furia de sus raíces
abiertas en su rigor
la tierra en su tensión extrema
con las manos destrozadas
cada pliegue un motivo para el hastío
la condición de las edades
que dominan su cansancio
vive en su costado derecho
y crea huecos donde persiste el rumor
las aguas que le comunican
su condena
y ese cuarto que rueda
hacia las tinieblas
al acecho desde montes y cañadas
es tu casa en la noche final.
 
*
 
Debajo de ti
está el rigor
el rumor
el misterio que la muerte no abdica
y más honda que el misterio
está tu sombra
más honda que la tierra
que la sombra de la tierra
descendiendo contigo
de la mano.

*

La poesía no tiene edad
eso te dije muy entrada la mañana
cuando la hoja del plátano en el patio
se estremeció a instancias del viento
sé que tu mano abolió la espuma
y que escuchaste el crujido de la hierba
bajo la callada aprobación del cielo
tú mencionabas la caída de las hojas
como ejemplo de tu centro de gravedad
pensando que no había mejor forma
de reemplazar la escritura del poema
o tu devoción por las palabras
tenías mucho que decir
y disponías de muy buenas razones para hacerlo.
 
(Este suelo secreto. Poemas 1992 – 1993,
(Monte Ávila Editores,
1995)

***
 

Qué violencia la de estas humaredas
avanzan apretadas
apagadas
descalzas
 
hay que olvidar la perspectiva del deseo inflamado
la permanencia de la llama compacta
 
son las herramientas de un recuerdo destruido
empujado hacia el polvo áspero
empujado por el amor al incendio
para complacer a las cenizas
 
si ese postigo no regresa
si ese calor nos expulsa de la madrugada.
 
*
 
Quién devolverá a la noche sus poderes
de primera mano
 
quién construirá sus abismos en el cuarto frío
 
sus albas destruidas
sus ocasos sin lumbre
 
la lámpara se ha introducido entre dos tañidos
          de campana
la lámpara se apaga con el día
la oscuridad comienza en una ladera
 
esa noche sin verano, sin tejado, sin piedras
se mueve en los sueños del sol.
 
*
 
He atribuido a los pantanos
                                la soledad de los puentes
 
la soledad
    el barro reseco y ardiente
el agua en suspenso
los juncos que se alzan sobre sus escombros
 
hay un instante en que mis movimientos
                                           se ensombrecen
bajo el crepúsculo sin tregua
 
por eso invento la tranquilidad
invento el tacto
hago que la tierra acorte sus pasos.
 
*
 
Este es mi pasado
sólo hay en él una fábula
 
me empuja la tierra hacia su desgaste
me empuja un mal desconocido por su sabiduría
 
me amurallo dentro de mi embriaguez
 
invoco el fervor del barro
 
entro en el espesor de la montaña
la montaña subiste
                                            desnuda
devuelvo al papel
su blancura estremecida
 
la blancura se borra
conozco el perfil de la blancura.

*

Cómo seré debajo de este trozo de tierra
             desmenuzada
si mis pies me sujetan al suelo y la distancia
se enrojece
el horizonte inaccesible no nace de la
                                           indecisión
un instante y ya no mentiré más
apenas me desvío de mi lugar
en la tierra sin ventanas, en el aire
que se mueve hacia mis tobillos
esta tarde los muros de mi casa aparecen
aireados, están separados por la tregua
que impone el calor
la oscuridad allí se ha secado.
 
*
 
Qué violencia la de estas humaredas
avanzan apretadas
apagadas
descalzas
hay que olvidar la perspectiva del deseo inflamado
la permanencia de la llama compacta
son las herramientas de un recuerdo destruido
empujado hacia el polvo áspero
empujado por el amor al incendio
para complacer las cenizas
si ese postigo no regresa
si ese calor nos expulsa de la madrugada
 

(Aún no,
El otro el mismo,
2004)
 
Graciasss/poetasvenezolanas.com/2023/esdras-parra-este-suelo-secreto.pdf
Graciasss/letralia.com/ciudad-letralia/2021/lo-que-trae-el-relampago/

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