JOSEFA VECCHIOLA


(fragmentos)

“Tempestad hecha camanchaca
de telas apasionado bermejo
y azafranado con toques de frío añil,
la primera hilvanación que fecunda
el entramado que arde.”
 
*
 
“Mercedes habría dejado en su libreta un
pétalo pulpado que flambea,
–recordemos que no solo anota ideas–,
esta mantiene enjambres que coció con 
cada espina, deseando murmullos que 
griten aquellos dedos de mujer
agujereados sin dedal.”
 
*
 
“para reparar desiertos
es necesario
dejar entrar la espina
en el centro del pecho
ahí mismo, donde se 
posa tu mano
en plena oscuridad”
 
*
 
“impregna mucosa
no hay pudor que coma
me embriago, si es necesario
puedo limpiarme sola con 
mi propia lengua”
 
*
 
“se nos amplió el universo
ahora tenemos dos vastos mundos 
que explorar
la dicha tuya
es la fascinación mía
de que mi obsesión, ahora
sea también la tuya propia”
 
(Y detrás las mujeres que se pepenan 
por el desierto,
Inti Ediciones,
2025)
 
Graciasss/razacomica.cl/tres-presentaciones-de-y-detras-las-mujeres-de-josefa-v/
 
**

 

toda espera permite leudarse, conjeturo
 
prenderse de hilos, imagínate
hilvanar la primera flor de cactus 
que se exhibe en el desierto 
donde toda lengua de fuego debió 
sumirse junto al viento
tempestad hecha camanchaca 
de telas apasionado bermejo 
y azafranado con toques de frío añil,
la primera hilvanación que fecunda 
el entramado que arde 
Mercedes habría dejado en su libreta un
pétalo pulpado que flambea, 
–recordemos que no sólo anota ideas– 
esta mantiene enjambres que cosió con cada espina 
deseando murmullos que griten
aquellos dedos de mujer 
agujereados sin dedal 
no basta observar aquel paisaje 
hostil y solitario
para así leudarse hurgando 
en la debacle interior 
que permanece herido 
y se comenzará a zurcir 
 
 
sabor a tierra
 
esto es un retorno a casa 
un volver a lo esencial 
vaciamiento y anonadamiento, el ir y venir 
como la caída de una pluma 
vía apofática de las místicas
¿sientes allá abajo? nos pregunta Gabriela 
movernos en la tierra, sabemos 
ambas, tierra somos, respondemos
¡si bajo la tierra, pegada
la boca bella no tuvieras!
sonrojamos
apartas la hierba 
para contarles el ardor de la primavera 
–deslízame palabra–
busca la semilla oscura apenas delineada 
sentidora de tus silencios 
quedará comprendiendo 
con boca pegada 
en tu eterno decir insinuante
sabor a tierra
¿cómo hilvanar desiertos?
procuraremos todas, hacerlo
con el valor del silencio 
que hemos aprendido
en los senderos de la isla 
de tierra reseca
 
 
memorias sensibles
 
rozar la herida punzante
costra desconocida
aquella que no cometí
pero que sí cavaron otras almas 
tocando pelaje antiguo 
zanja de espigadora
permanece lengua en resistencia, hallo 
piel de invierno
preparada en escarchada intemperie 
viaje al centro de la memoria 
que aumente la nervadura
avivar fuego 
preparar pétalos como pavesa 
enhebrar cada hilo 
que iniciaron, paisaje andino 
con memorias de dolor 
heridas y por cocer 
para reparar desiertos 
es necesario
dejar entrar la espina 
en el centro del pecho
ahí mismo, donde se posa tu mano 
en plena oscuridad
cuál comer, cuál deshojar 
si ya no existen nervaduras en el jardín 
inexistente realidad hecha carne 
sólo queda pepenarnos en el desierto como nervaduras 
 
(Y detrás las mujeres que se pepenan 
por el desierto,
Inti Ediciones,
2025)
 
Graciasss/razacomica.cl/cada-lugar-tiene-su-desierto-escritos-sobre-esta/

***
 

Sahara
 
desierto ajeno
árido tierrozo
aquí las flores no guían
 
deshabitada Madre Andina
el corazón puesto en medio
desde tan lejana tierra
el alma pesa
 
solo queda llevar 
las manos al rostro
advertir la guerra
que mi corazón sea
más pesado que una pluma
y puesto de boca de león
 
no hay verdad que se soporte
en este asfixiante paisaje
 
 
No fue fácil la ternura
 
todo el mar recogido
expuestas en la arena
entonces, un suspiro inescrutable
 
convocamos al tacto
las palabras que hemos dicho
pequeños filamentos
de venas latiendo a contraluz
sus racimos ínfimos
savia de nuestro miedo
 
cae la gota de sangre
sobre la espalda
no sabemos su procedencia
ni de quién es la herida
mas el dolor sentimos compartido
 
quizás nunca fue sangre
sino el néctar de una uva
que cayó de la parra
por tan madura
de las primeras palabras
que llevan el nombre de ternura
 
 
En la cuenca de una lapa
 
fue ofrecida y exhibida
afilando vidrios
para quemar su corte
 
ignoramos que las vísceras
quedan servidas
y que tus suaves manos
un pulul susurran finito
 
no fue fácil gritar a llantos
limpiar el té nuca deglutido
y procurar mantener, la lágrima
en la cuenca de una lapa
 
*“Se incluyen dos poemas que serán publicados en la antología 
Mujeres del mundo uníos (Segunda edición) de La Parada 
Poética y un poema inédito de la autora”.

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