(fragmentos)
“Tempestad hecha camanchaca
de telas apasionado bermejo
y azafranado con toques de frío añil,
la primera hilvanación que fecunda
el entramado que arde.”
pétalo pulpado que flambea,
–recordemos que no solo anota ideas–,
esta mantiene enjambres que coció con
cada espina, deseando murmullos que
griten aquellos dedos de mujer
agujereados sin dedal.”
*
“para reparar desiertos
es necesario
dejar entrar la espina
en el centro del pecho
ahí mismo, donde se
es necesario
dejar entrar la espina
en el centro del pecho
ahí mismo, donde se
posa tu
mano
en plena oscuridad”
*
“impregna mucosa
no hay pudor que coma
me embriago, si es necesario
puedo limpiarme sola con
no hay pudor que coma
me embriago, si es necesario
puedo limpiarme sola con
mi
propia lengua”
ahora tenemos dos vastos mundos
que explorar
la dicha tuya
es la fascinación mía
de que mi obsesión, ahora
sea también la tuya propia”
(Y detrás las mujeres que se
pepenan
es la fascinación mía
de que mi obsesión, ahora
sea también la tuya propia”
por el desierto,
Inti Ediciones,
2025)
Graciasss/razacomica.cl/tres-presentaciones-de-y-detras-las-mujeres-de-josefa-v/
**
2025)
toda espera permite leudarse,
conjeturo
prenderse de hilos,
imagínate
hilvanar la primera flor de cactus
que se exhibe en el desierto
donde toda lengua de fuego debió
sumirse junto al viento
tempestad hecha camanchaca
de telas apasionado bermejo
y azafranado con toques de frío añil,
la primera hilvanación que fecunda
el entramado que arde
Mercedes habría dejado en su libreta un
pétalo pulpado que flambea,
–recordemos que no sólo anota ideas–
esta mantiene enjambres que cosió con cada espina
deseando murmullos que griten
aquellos dedos de mujer
agujereados sin dedal
no basta observar aquel paisaje
hostil y solitario
para así leudarse hurgando
en la debacle interior
que permanece herido
y se comenzará a zurcir
sabor a tierra
esto es un retorno a
casa
un volver a lo esencial
vaciamiento y anonadamiento, el ir y venir
como la caída de una pluma
vía apofática de las místicas
¿sientes allá abajo? nos pregunta Gabriela
movernos en la tierra, sabemos
ambas, tierra somos, respondemos
¡si bajo la tierra, pegada
la boca bella no tuvieras!
sonrojamos
apartas la hierba
para contarles el ardor de la primavera
–deslízame palabra–
busca la semilla oscura apenas delineada
sentidora de tus silencios
quedará comprendiendo
con boca pegada
en tu eterno decir insinuante
sabor a tierra
¿cómo hilvanar desiertos?
procuraremos todas, hacerlo
con el valor del silencio
que hemos aprendido
en los senderos de la isla
de tierra reseca
memorias sensibles
rozar la herida punzante
costra desconocida
aquella que no cometí
pero que sí cavaron otras almas
tocando pelaje antiguo
zanja de espigadora
permanece lengua en resistencia, hallo
piel de invierno
preparada en escarchada intemperie
viaje al centro de la memoria
que aumente la nervadura
avivar fuego
preparar pétalos como pavesa
enhebrar cada hilo
que iniciaron, paisaje andino
con memorias de dolor
heridas y por cocer
para reparar desiertos
es necesario
dejar entrar la espina
en el centro del pecho
ahí mismo, donde se posa tu mano
en plena oscuridad
cuál comer, cuál deshojar
si ya no existen nervaduras en el jardín
inexistente realidad hecha carne
sólo queda pepenarnos en el desierto como nervaduras
(Y detrás las mujeres que se
pepenan
hilvanar la primera flor de cactus
que se exhibe en el desierto
donde toda lengua de fuego debió
sumirse junto al viento
tempestad hecha camanchaca
de telas apasionado bermejo
y azafranado con toques de frío añil,
la primera hilvanación que fecunda
el entramado que arde
Mercedes habría dejado en su libreta un
pétalo pulpado que flambea,
–recordemos que no sólo anota ideas–
esta mantiene enjambres que cosió con cada espina
deseando murmullos que griten
aquellos dedos de mujer
agujereados sin dedal
no basta observar aquel paisaje
hostil y solitario
para así leudarse hurgando
en la debacle interior
que permanece herido
y se comenzará a zurcir
un volver a lo esencial
vaciamiento y anonadamiento, el ir y venir
como la caída de una pluma
vía apofática de las místicas
¿sientes allá abajo? nos pregunta Gabriela
movernos en la tierra, sabemos
ambas, tierra somos, respondemos
¡si bajo la tierra, pegada
la boca bella no tuvieras!
sonrojamos
apartas la hierba
para contarles el ardor de la primavera
–deslízame palabra–
busca la semilla oscura apenas delineada
sentidora de tus silencios
quedará comprendiendo
con boca pegada
en tu eterno decir insinuante
sabor a tierra
¿cómo hilvanar desiertos?
procuraremos todas, hacerlo
con el valor del silencio
que hemos aprendido
en los senderos de la isla
de tierra reseca
costra desconocida
aquella que no cometí
pero que sí cavaron otras almas
tocando pelaje antiguo
zanja de espigadora
permanece lengua en resistencia, hallo
piel de invierno
preparada en escarchada intemperie
viaje al centro de la memoria
que aumente la nervadura
avivar fuego
preparar pétalos como pavesa
enhebrar cada hilo
que iniciaron, paisaje andino
con memorias de dolor
heridas y por cocer
para reparar desiertos
es necesario
dejar entrar la espina
en el centro del pecho
ahí mismo, donde se posa tu mano
en plena oscuridad
cuál comer, cuál deshojar
si ya no existen nervaduras en el jardín
inexistente realidad hecha carne
sólo queda pepenarnos en el desierto como nervaduras
por el desierto,
Inti Ediciones,
2025)
Graciasss/razacomica.cl/cada-lugar-tiene-su-desierto-escritos-sobre-esta/
2025)
***
Sahara
desierto ajeno
árido tierrozo
aquí las flores no guían
deshabitada Madre Andina
el corazón puesto en medio
desde tan lejana tierra
el alma pesa
solo queda llevar
las manos al rostro
advertir la guerra
que mi corazón sea
más pesado que una pluma
y puesto de boca de león
no hay verdad que se soporte
en este asfixiante paisaje
No fue fácil la ternura
todo el mar recogido
expuestas en la arena
entonces, un suspiro inescrutable
convocamos al tacto
las palabras que hemos dicho
pequeños filamentos
de venas latiendo a contraluz
sus racimos ínfimos
savia de nuestro miedo
cae la gota de sangre
sobre la espalda
no sabemos su procedencia
ni de quién es la herida
mas el dolor sentimos compartido
quizás nunca fue sangre
sino el néctar de una uva
que cayó de la parra
por tan madura
de las primeras palabras
que llevan el nombre de ternura
En la cuenca de una lapa
fue ofrecida y exhibida
afilando vidrios
para quemar su corte
ignoramos que las vísceras
quedan servidas
y que tus suaves manos
un pulul susurran finito
no fue fácil gritar a
llantos
limpiar el té nuca deglutido
y procurar mantener, la lágrima
en la cuenca de una lapa
*“Se
incluyen dos poemas que serán publicados en la antología
árido tierrozo
aquí las flores no guían
el corazón puesto en medio
desde tan lejana tierra
el alma pesa
las manos al rostro
advertir la guerra
que mi corazón sea
más pesado que una pluma
y puesto de boca de león
en este asfixiante paisaje
expuestas en la arena
entonces, un suspiro inescrutable
las palabras que hemos dicho
pequeños filamentos
de venas latiendo a contraluz
sus racimos ínfimos
savia de nuestro miedo
sobre la espalda
no sabemos su procedencia
ni de quién es la herida
mas el dolor sentimos compartido
sino el néctar de una uva
que cayó de la parra
por tan madura
de las primeras palabras
que llevan el nombre de ternura
afilando vidrios
para quemar su corte
quedan servidas
y que tus suaves manos
un pulul susurran finito
limpiar el té nuca deglutido
y procurar mantener, la lágrima
en la cuenca de una lapa
Mujeres
del mundo uníos (Segunda edición) de La Parada
Poética y
un poema inédito de la autora”.
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