La Capital
(fragmentos)
Cruzan los crispados mensajes las latitudes dicen
Cuidado
Es la palabra es la pala
Dura de la palabra que llega
Dicen ciernen como harina molida como molidos huesos
Sobre los huesos otrora ya tan molidos
Histórica predeciblemente molidos encalados
Mal huesos de fosa en baldíos de fusiladas encerronas filisteas
Tantos huecesitos cernidos sobre los nuestros aires
Polvo de nuestro polvo hoy aspirados
Tabicados astillan cenizan los huesos deshuellan
Deshuesan las carnes los tendones de la fuerza bruta
Se ciernen dice
Conjuran se conjugan contra
La opacidad opiácea del término
Principio
Y príncipe
El medio el término medio
El medio termino
Mediático fin
La palabra término y encierro
Principio y liberación
¿La palabra acción?
Lo escrito ha llegado para ser anotado ser ley compraventa
Prebenda
La palabra cierne su canto hecha verbo sobre los hechos
Hacha palabra hacha carne
El verbo
Entra caminando la palabra mensura y abre
Lo dicho lo dado dados
Nadie aun ha podido predecir el total alcance
Principio de un término
Es este espíritu el que se cierne
Este mismo texto se cierne al decirlo
Se ciñe también a las gargantas
Opresivas expansivas
Es acaso el espectro lo intangible del verbo
Decir hacer
El papa el participio el participante el pueblo el papá los polizontes
En santa jauria argumentando con palabras
Maldiciendo.
La dialéctica madre
La conjura
El juramento.
Libres y esclavos
Patricios y plebeyos
Barones y siervos de la gleba
Maestros y oficiales
Frente a frente siempre
Opresores y oprimidos
(…)
Convirtió en sus servidores
Asalariados al médico
Al jurista al poeta
Al sacerdote
Al hombre
De ciencia
Servidumbre oh clamidia de
la ánfora llena
De loas la cita del banquete lagrimoso testimonial
Oh semidios de la aristocrática lagaña
Bostezante embadurna el festival
Con digerido encremado postre poético
Esclerótica mantis de la cresta reverdecida
Ya magullada por la puertita chiquititita exclusa
Del mundo que hemos conformado
Del que queremos nutrir y/o no abjurar jamás
Cebados mamones rellena la papada el buche
De granos reales leches y tiernos porotos
Rompen la marcha los intelectuales burgueses
Que analizando
Teóricamente el curso de la historia
Han logrado ver claro en sus derroteros.
Y sus derrotas aquí y allí
Y esa su calma de enjuague
Bucal fiera acomodada en su estimulo estilo
La misión tan bien cumplida sus finales exterminado el ángel
Amordazado guante coqueta la metafórica trenza
Organizada feria comedida tan comedieta
Que cuando han ido al cofre a revisar sus lanzas
Estaban florecidas de hiedra y orinadas
Del mal uso pobrino que le han dado
Títeres canónicos
Sin poder decir una sola palabra
Que diga.
(La Capital,
Vox,
2012)
***
(fragmentos)
Cruzan los crispados mensajes las latitudes dicen
Cuidado
Es la palabra es la pala
Dura de la palabra que llega
Dicen ciernen como harina molida como molidos huesos
Sobre los huesos otrora ya tan molidos
Histórica predeciblemente molidos encalados
Mal huesos de fosa en baldíos de fusiladas encerronas filisteas
Tantos huecesitos cernidos sobre los nuestros aires
Polvo de nuestro polvo hoy aspirados
Tabicados astillan cenizan los huesos deshuellan
Deshuesan las carnes los tendones de la fuerza bruta
Se ciernen dice
Conjuran se conjugan contra
La opacidad opiácea del término
Principio
Y príncipe
El medio el término medio
El medio termino
Mediático fin
La palabra término y encierro
Principio y liberación
¿La palabra acción?
Lo escrito ha llegado para ser anotado ser ley compraventa
Prebenda
La palabra cierne su canto hecha verbo sobre los hechos
Hacha palabra hacha carne
El verbo
Entra caminando la palabra mensura y abre
Lo dicho lo dado dados
Nadie aun ha podido predecir el total alcance
Principio de un término
Es este espíritu el que se cierne
Este mismo texto se cierne al decirlo
Se ciñe también a las gargantas
Opresivas expansivas
Es acaso el espectro lo intangible del verbo
Decir hacer
El papa el participio el participante el pueblo el papá los polizontes
En santa jauria argumentando con palabras
Maldiciendo.
La dialéctica madre
La conjura
El juramento.
Libres y esclavos
Patricios y plebeyos
Barones y siervos de la gleba
Maestros y oficiales
Frente a frente siempre
Opresores y oprimidos
(…)
Convirtió en sus servidores
Asalariados al médico
Al jurista al poeta
Al sacerdote
Al hombre
De ciencia
De loas la cita del banquete lagrimoso testimonial
Oh semidios de la aristocrática lagaña
Bostezante embadurna el festival
Con digerido encremado postre poético
Esclerótica mantis de la cresta reverdecida
Ya magullada por la puertita chiquititita exclusa
Del mundo que hemos conformado
Del que queremos nutrir y/o no abjurar jamás
Cebados mamones rellena la papada el buche
De granos reales leches y tiernos porotos
Rompen la marcha los intelectuales burgueses
Que analizando
Teóricamente el curso de la historia
Han logrado ver claro en sus derroteros.
Y sus derrotas aquí y allí
Y esa su calma de enjuague
Bucal fiera acomodada en su estimulo estilo
La misión tan bien cumplida sus finales exterminado el ángel
Amordazado guante coqueta la metafórica trenza
Organizada feria comedida tan comedieta
Que cuando han ido al cofre a revisar sus lanzas
Estaban florecidas de hiedra y orinadas
Del mal uso pobrino que le han dado
Títeres canónicos
Sin poder decir una sola palabra
Que diga.
(La Capital,
Vox,
2012)
***
Y ahí, bajo mi lengua,
el gusto a hormigas del café
de ciertas estaciones de servicio
gasolineras en la ruta desvencijada.
Y en la pared de los baños tu nombre
escrito a las apuradas con el lápiz de ojos.
Vamos a curtir sin fin las carreteras punteadas de postes
polvorientos atajos empañan el retrovisor.
Hay una botella en la guantera
y cada tanto
un pequeño trago nos desliza
hacia la conciencia vidriosa de la tarde.
La casetera deja escapar interminables solos de guitarra
y una armónica
empuja velozmente hacia los costados la nada.
El chevy hace ruidos al enfriarse
y los asientos contra mi cara huelen a caballos y a nafta.
Vos sudoroso y de algún modo ausente
reproducís la mueca de la combustión.
Nos acomodamos la ropa. El pelo.
Das vuelta el casete, enciendo un cigarro.
Un alambrado, un cartel que dice Ranchos.
Vamos con los ojos cerrados.
Vamos hacia el sol, con la capota baja.
VIII
California/Villa Gesell/ Santa Teresita
Estuvimos parte de la mañana
acarreando blancas maderas pulimentadas por el océano.
Luego llegaron los surfistas
riendo y hablando de la altura de las olas,
gastándose bromas y apostando.
Y era bello verlos secarse al sol
extendidos sobre las tablas encajadas en la arena.
Toda esa masculinidad tostada, displicente y ociosa;
los trajes de baño enrollados en las piernas marcadas.
Por la noche
Encendieron la fogata
Sosteniendo entre mis rodillas
la lata de cerveza que empieza a entibiarse,
entono desafinada las canciones de siempre;
las viejas canciones de playa
que parecen renovarse en cada temporada.
Hacemos palmas y gritamos cada vez más ebrios.
Cada tanto alguien se separa del grupo
para orinar bajo las estrellas
en la inmensa noche americana.
(El camino americano,
Eloísa Cartonera,
Buenos Aires,
2015)
***
A la plaza llegamos juntos, pero nos fuimos separando.
Sentir que el propio movimiento me va corriendo de lugar
entregarse al vaivén, al flujo de las cosas
no importa si empezás en la línea D y terminás en la A.
Elijo no pensar las cosas como fijas;
no se trata del contenido
lo que no tolero es la estructura
ese mirador rocoso
afianzado con hechos indiscutibles y cinismo.
Prefiero una precaria atalaya de leña verde
flexible, endeble
en constante transformación,
que vuele liviana, que ondule;
no que se ancle
no que se asiente.
En la plaza estábamos juntos por abajo y separados por arriba.
Tomar distancia de las cosas aun estando en ellas
un dron sobrevuela mirando
quién soy hoy, quiénes somos
qué significa esta escena en la que vos
hablás, hablás, hablás
y yo
te presto atención con una parte de mi cerebro
y con otra, asocio
resbalo
resbalo
y no te escucho.
Subidos a los palos de luz
y arriba de los puestos de diarios
están los pibes.
Ellos saben cómo trepar con rapidez
suspenderse en lo alto
y ver lo que quieren de manera completa.
Sí, hay peligro de calcular mal
caer de espaldas o electrocutarte
pero asumir ciertos riesgos
es la forma de ver todo el dibujo
y que no te la cuenten.
Ese potencial flamea por encima de las cabezas de todos;
la belleza de miles de deseos condensados
es la fuerza de acción de una plaza llena.
Esa imagen guardada en el corazón o en un archivo
única gloria posible frente a la posverdad
el conteo deficiente y la cobertura
de los principales canales de aire;
la forma
en que se disponen las palabras en el zócalo
para crear una noticia.
Los últimos años nos la pasamos entrando a esta plaza.
Vos, yo y tantos miles de hombres con sus mujeres del brazo
siempre dispuestos a explicar todo
a decirnos qué conviene comer, tomar
hacia dónde ir a buscar reparo
en caso de alguna eventualidad.
Y yo que no suelo esperar ninguna orden
pienso
cómo va a ser posible un cambio en esta área
tan sutil
si no es agarrándose a piñas cada vez
que alguien pretende decirnos cómo son las cosas
cosas que podemos ver con nuestros propios ojos;
entonces quiero subirme a esa columna de luz
para poder ver el diseño completo
como qué va a pasar con nosotros
o fantaseo que voy al baño químico y aprovecho
para escabullirme entre esas hamburguesas
grandes y perfumadas que me llaman
el corazón emocionado porque hoy habla Ella
llorando por todos los amores que se han ido
que se han muerto en su vida, en la mía
y en las vidas de todos nosotros
tanto por hacer aún
y no se sabe por dónde
y está todo minado.
Así como vinimos a la plaza
así nos vamos a ir.
Que nos vuelvan a caer a golpes los mismos actores
tener miedo de las mismas pavadas
descubrir que no hemos podido
salir del rectángulo de césped que nos han destinado.
Cómo se puede medir
lo aprendido
por una pareja
por una persona
por una sociedad.
¿Acaso somos víctimas de algún engaño
que no sea el propio tejido
hebra a hebra de nuestra negligencia?
No, estaba ahí y no quisimos verlo
por tontos, por ciegamente enamorados.
Las cosas terminan como empiezan.
Una marcha por una persona desaparecida
termina con gente presa.
Vos y yo empezamos deslumbrados
y terminamos encandilados.
Hablás de una cosa
y yo estoy hablando de otra.
Nunca fue tan clara la distancia
ni generó tanta grieta.
Aun entre nosotros que nos creíamos
en estado de excepción como todos los enamorados
ahora entre los bombos y las bombas
escucho como hilvanás las palabras en el aire
y en un correlato mental, tipeo:
-qué pasa con el amor cuando no alcanza para salvar nada?
-qué pasa con el amor si no puede parar el desastre?
Aflora mi militancia juvenil en épocas de Chiapas y Cutral Co:
“Cierta dosis de ternura, con su necesaria dosis de plomo”
pienso:
Los mismos caminos nos llevan a los mismos parajes.
pienso:
No caminar por la cancha que marca el enemigo.
pienso:
Seguís estando lindo con esas luces rosas detrás
los ojos oscuros brillando de fanatismo pedagógico
pero ese no es el tema.
La belleza del candidato no es el tema.
Hacer una linda pareja o lo favorable de la foto
no es el tema.
El tema acá es no caer en lo mismo
sin ni siquiera darnos cuenta.
*
Estuvimos ahí
Te miré
mientras el brillo de tus ojos se hacía líquido bajo las luces.
En el cabildo estaban proyectando
las preguntas que hoy nos convocan.
Tu cuerpo se alza detrás de la proyección
como si las letras te barrieran
un escaneo que indaga lo que tenés para decirme
vos, entre tantos;
algo que sea para mí, algo que no nos separe.
Hablábamos y entraste en un loop
de generalizaciones y fechas,
sé de tus buenas intenciones pero
prefiero el diálogo que se va edificando con inocencia
citando solo para apuntalar las ideas frescas o a medio cocinar
que brotan entre trago y trago
entre pico y pico; el tuyo parlanchín
el mío cobijando saliva con gusto a cerveza
y en una caja de terciopelo plegada
mi lengua y un bostezo que reprimo
para soltarlo de costado por pura gentileza.
Un hombre necesita acumular fechas, saberes
conocimiento periodizado,
un par de ideas originales para lucirse
y un montón de data digerida ya por otros hombres.
Capas de fino concreto que protejan
al frágil cascarón, polluelo tierno,
de la cruel mirada crítica de sus congéneres
repetir, citar
no gestar
no dudar
qué embole.
*
Vos
política nacional con
disimulo paternalista.
Yo
Encendiendo un cigarrillo
para no encender la
Molotov que llevo dentro.
(La plaza, plaquette,
2017)
***
3
Si la tormenta volcada cual salitre para hacernos estatuas
sal a nosotros
que no pueda remedar más que la epidermis cribada
cruzada a lonjazos
de lo que retorna para hacernos buenos moldes de lo que
va a venir
buenos modales de lo que faltara
en ésta la rutilante aventura
de la autopista y el fleje
del puente al barco de la cubierta al rio
el barro del barrio huele
a hule duele a rio
y no es un olor que no pregunte nada
y no es un dolor
que no pregunte nada
averigua cosas en la cabeza de sus paseantes
mide las distancias entre las personas que quieren chocarse
no las deja.
6
Si
la altura en que crece frondosa la tromba de piedra y cemento que preña al río
que envuelve la polimorfa alegoría de vida donde articulados cruzamos de par en
par el hueco que deja abierto nuestro intento de formar una pira una pirca un
grupo de objetos apilados en el mundo que nos haga volver que nos sirva de seña
en la polvareda que somos; el polvito que nos agrande el pedazo de cielo que
nos toque el pedazo de cuerpo que cargamos el pedazo de piel que transa con lo
externo el órgano que llevamos cruzado en el pecho como una honda si
atravesamos a nado ese río y su hermético fabricar a cambio de guijarros
semillas valores sellos o si uno vuelve presuroso bajo tierra en transportes
públicos demasiado cargados apretado contra la boca del otro con la
palabra del otro adentro que se respira como un secreto
si se cree digo
en la posibilidad de un fugaz reposo en esta sucia estructura que se derrumba precipicio que se escabulle o se aplana tridimensional o escarpado vertical o invisible dejándonos siempre al borde probando vinculaciones que de antemano sabemos fallidas.
si se cree digo
en la posibilidad de un fugaz reposo en esta sucia estructura que se derrumba precipicio que se escabulle o se aplana tridimensional o escarpado vertical o invisible dejándonos siempre al borde probando vinculaciones que de antemano sabemos fallidas.
7
En qué casita de madera
de esa provincia me he quedado olvidada
cocinando una papilla de mandioca y harina
moviendo las brasas de algún fuego.
De que marido discreto parco silencioso gaucho.
cumpliendo mis deberes de esposa.
Abriendo las piernas un poco, solo un poco
mirando hacia un lado
para que me encuentre quién.
Allí
junto a la selva
está nuestra casa.
Pintada de cal y pasteles de hijos
polacos colorados
como su padre.
11
Nos preguntamos esa vez
acerca de la distancia justa a mantener
con las otras personas
que suben la escalera mecánica del subte:
un escalón –dije
tanto? –dijiste
depende, podés ser invasivo si estas demasiado cerca
te empujan si dejás mucho blanco.
Te pusiste contento porque nos deteníamos
a pensar en esas cosas
pero te dije
que no me gustan las coincidencias
me ponen nerviosa
es como estar demasiado cerca;
todo lo que aprende a moverse
lo primero que hace es alejarse.
En qué casita de madera
de esa provincia me he quedado olvidada
cocinando una papilla de mandioca y harina
moviendo las brasas de algún fuego.
De que marido discreto parco silencioso gaucho.
cumpliendo mis deberes de esposa.
Abriendo las piernas un poco, solo un poco
mirando hacia un lado
para que me encuentre quién.
Allí
junto a la selva
está nuestra casa.
Pintada de cal y pasteles de hijos
polacos colorados
como su padre.
11
Nos preguntamos esa vez
acerca de la distancia justa a mantener
con las otras personas
que suben la escalera mecánica del subte:
un escalón –dije
tanto? –dijiste
depende, podés ser invasivo si estas demasiado cerca
te empujan si dejás mucho blanco.
Te pusiste contento porque nos deteníamos
a pensar en esas cosas
pero te dije
que no me gustan las coincidencias
me ponen nerviosa
es como estar demasiado cerca;
todo lo que aprende a moverse
lo primero que hace es alejarse.
12
Un útero un nombre una hamaca una habitación propia un baño privado una butaca en el medio ni muy arriba ni muy abajo un asiento individual junto a la ventanilla un juego de cubiertos una celda de máxima seguridad una jeringa recién abierta delante mío la yerba nueva para empezar a cebar un voto universal secreto y obligatorio un hombre que no sea el novio de otra un cepillo de dientes exclusivo para mi boca un jesús personal un cajón donde nada más entre mi cuerpo un numero de pin único e intransferible una clave para el face una clave para hotmail una clave para gmail la clave de homebanking la contraseña del campus la clave inútil de linkedín un solo donante anónimo un preservativo que será usado por primera y última vez una tarjeta sube sacada con mi número de dni un cenicero limpio un solo corazón para toda la vida un lóbulo frontal una bolsa de dormir roja un tórax un numero de calzado invariable una lengua en común.
Un útero un nombre una hamaca una habitación propia un baño privado una butaca en el medio ni muy arriba ni muy abajo un asiento individual junto a la ventanilla un juego de cubiertos una celda de máxima seguridad una jeringa recién abierta delante mío la yerba nueva para empezar a cebar un voto universal secreto y obligatorio un hombre que no sea el novio de otra un cepillo de dientes exclusivo para mi boca un jesús personal un cajón donde nada más entre mi cuerpo un numero de pin único e intransferible una clave para el face una clave para hotmail una clave para gmail la clave de homebanking la contraseña del campus la clave inútil de linkedín un solo donante anónimo un preservativo que será usado por primera y última vez una tarjeta sube sacada con mi número de dni un cenicero limpio un solo corazón para toda la vida un lóbulo frontal una bolsa de dormir roja un tórax un numero de calzado invariable una lengua en común.
18
Y el cuchillo anda engrasado
con el aceite de lo que fuimos
dos pieles y sus filos
espejando a la par
chocando
lado a lado con su chaira
zumbando juntos mi vida
zambiando
sin perder brillo, oblicuos
para un lado
y el otro
dos puntas
dos puñaladas certeras
o erradas y daba lo mismo
lo mismo, palomitay.
Todo lo que era blanco
todo lo overo
todo lo sin gusto
en la vida nuestra
ajustadito
con tiento
lo trenzamos juntos
los pedazos de cosas
lo vivido
con pelo tuyo y mío
con cuero
retorciendo
una soga en la furia, un rebencazo en el polvo
que acomodaba, mi amor
lo que tuviera mal puesto.
Y malahay el gemido
que el embrujo entró
peleando
con todo de punta y un trapo
mal doblado como quien saca
del horno, la fuente
como quien clava galleta solo
para limpiar el filo.
Y después la soga ay
y con la soga el yugo
una brizna una taba
un relincho
que orejea la tarde
volear las palabras y con ellas
separar las cosas
y que no vengan después las palabras
o que las cosas no se puedan decir
y que no venga el sentido
y que el sentido sea sentimiento
mal soldado ese hueso
la grupa conmovida que todavía tiembla
un comercio que principia a andar pesando
como rienda que golpea laxa
sobre lo blando
sobre lo amoroso
que entraba dulce en la grasa de los días
como en la manteca,
y el fogón que ardía en nuestro rancho, prendía.
21
El sosegado clamor de las gallaretas
levantándose en la aguada lejana
toda untada con la grasa murmurada al oído
puro rosa en el atardecer;
así el ávido picaflor se abre
ante el coyuyo montaraz
montera la paloma arroja
con la honda un cuarzo
espejeando
así de sudorosa brilla
la piel yegua
que se raya y rezuma
al manotazo ahogado de crines y saliva.
Un belfo que se hunde en la pupila cebada,
el fragor que domina la campaña y la yerra,
el cuerpo enorme que tiembla
al lazo y al fierro;
suave el polvo envuelve los cascos
al vaivén de las pequeñas pisadas
principia el tornado y la fiebre, todo vuela
el viento es una hélice en el eucalipto
hoja vibrando en la boca que la sopla
el cielo se encauza en el zanjón,
las estrellas entreveradas con los terrones.
Ya vendrá la cigarra y la lluvia a contar sus cosas;
las semillas prenden aún en la tierra seca.
(Lo real,
Caleta Olivia,
Buenos Aires-San Justo,
2018)
Y el cuchillo anda engrasado
con el aceite de lo que fuimos
dos pieles y sus filos
espejando a la par
chocando
lado a lado con su chaira
zumbando juntos mi vida
zambiando
sin perder brillo, oblicuos
para un lado
y el otro
dos puntas
dos puñaladas certeras
o erradas y daba lo mismo
lo mismo, palomitay.
Todo lo que era blanco
todo lo overo
todo lo sin gusto
en la vida nuestra
ajustadito
con tiento
lo trenzamos juntos
los pedazos de cosas
lo vivido
con pelo tuyo y mío
con cuero
retorciendo
una soga en la furia, un rebencazo en el polvo
que acomodaba, mi amor
lo que tuviera mal puesto.
Y malahay el gemido
que el embrujo entró
peleando
con todo de punta y un trapo
mal doblado como quien saca
del horno, la fuente
como quien clava galleta solo
para limpiar el filo.
Y después la soga ay
y con la soga el yugo
una brizna una taba
un relincho
que orejea la tarde
volear las palabras y con ellas
separar las cosas
y que no vengan después las palabras
o que las cosas no se puedan decir
y que no venga el sentido
y que el sentido sea sentimiento
mal soldado ese hueso
la grupa conmovida que todavía tiembla
un comercio que principia a andar pesando
como rienda que golpea laxa
sobre lo blando
sobre lo amoroso
que entraba dulce en la grasa de los días
como en la manteca,
y el fogón que ardía en nuestro rancho, prendía.
21
El sosegado clamor de las gallaretas
levantándose en la aguada lejana
toda untada con la grasa murmurada al oído
puro rosa en el atardecer;
así el ávido picaflor se abre
ante el coyuyo montaraz
montera la paloma arroja
con la honda un cuarzo
espejeando
así de sudorosa brilla
la piel yegua
que se raya y rezuma
al manotazo ahogado de crines y saliva.
Un belfo que se hunde en la pupila cebada,
el fragor que domina la campaña y la yerra,
el cuerpo enorme que tiembla
al lazo y al fierro;
suave el polvo envuelve los cascos
al vaivén de las pequeñas pisadas
principia el tornado y la fiebre, todo vuela
el viento es una hélice en el eucalipto
hoja vibrando en la boca que la sopla
el cielo se encauza en el zanjón,
las estrellas entreveradas con los terrones.
Ya vendrá la cigarra y la lluvia a contar sus cosas;
las semillas prenden aún en la tierra seca.
(Lo real,
Caleta Olivia,
Buenos Aires-San Justo,
2018)
***
Ya no vamos a volver a ser jóvenes nunca más: qué alivio
A veces cuando trato de explicar lo que me pasa a alguien
y veo que el sentido se escurre
y todo se convierte en otra cosa
me acuerdo de que nada se puede fijar
nunca se ha podido
¿qué te creías?
Concentro mis esfuerzos en tratarme con amor
pero llevo encima un hacha plateada y hambrienta
y el filo siempre corta por lo más delgado.
Hace mucho que no exageraba tanto
me había olvidado lo divertido que era.
El agua que vemos encerrada en una botella de plástico
tiene el poder de adaptarse a cualquier envase,
esa también soy yo.
Dejo que el sol active una a una las células de mi piel,
mañana comienza una nueva etapa
en mi investigación sobre el amor.
Mostrar y ocultar;
el movimiento natural del agua.
La gente que nos rodea
casi nunca sabe de qué estamos hablando
pero no importa y todo sigue su curso.
Una flor chiquitita
un juguete que se rompe por lo más delgado
tu olor dulce en un lugar atestado
un recuerdo muy antiguo
que no puedo fijar.
No me caen bien
las personas a las que les caigo demasiado bien.
¿Cómo puede ser que el veneno sea el antídoto?
Si cierro los ojos
vos y yo somos una sola cosa
¿Qué te creías?
La canción del amor
Mi madre arrulla a mi gata convaleciente
ellas cantan la canción del amor,
Lelé se estira y le muestra el cuello para que la rasque
asi le responde la canción del amor,
dos hermanos pelean a gritos por una pepsi
ellos se cantan la canción del amor,
trato de hacer reír a mi tía por teléfono
le estoy cantando la canción del amor,
mi vieja insiste que me compre un mosquitero para
el viaje ella me canta su canción del amor,
lloro y quiero romper todo ante los estragos de las fuerzas
armadas esa es mi idea de la canción del amor,
el abuelo arrastró su silla al lado de la cama de la abuela
ese es el hit de la canción del amor,
mi amiga me manda emoticones para sentirnos más cerca
ella le pone onda a la canción del amor,
felicito a todxs mis conocidos por sus logros grandes o pequeños
alguien me enseñó de grande la canción del amor,
un niño en el tren pinta su mandala con un lápiz marrón
el quiere elevar la canción del amor,
me esfuerzo y explico lo que me da miedo
estoy intentando la canción del amor,
lleno la cubetera para tener mucho hielo esta noche
estoy invocando la canción del amor,
el corazón de mi padre me llamó y escuché
sus ojos cantaban la canción del amor,
hay conflictos que vienen a acomodar las cosas
eso dice la letra de la canción del amor.
(La canción del amor,
Tammy Metzler,
2020)
Graciasss/revistasiamesa.blogspot.com/2012/09/fragmentos-de-la-capital-de-celeste
Graciasss/libroemmagunst.blogspot.com/2023/11/celeste-dieguez-2-poemas-2
Graciasss/opcitpoesia.com/celeste-dieguez-lo-real/
Graciasss/viajeraeditorial.ar/blog/celeste-dieguez-en-un-ano-de-sensaciones-1812/
Graciasss/celestedieguez.blogspot.com/search/label/poemas
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