Nos
queda cielo aún del que escapar,
es la parte del fuego flotando sobre el agua,
un velo que, sedoso, va tiñendo
las nubes de la noche, enumerar los niños
que duermen y respiran lentamente
en la cama. Aún más: aún nos queda
atar muy frágilmente nuestros cuerpos
con lazos, oír latir un corazón
que falsamente late -vivo y muerto-,
tomarlo con las manos luego,
y entre los dos hacer el intercambio:
te doy el mío, me das el tuyo, nos miramos
con dolor desconocido, y al contar
hasta tres, nos decimos, al contar un, dos, tres,
lo estrujamos con fuerza como queriendo hacer
un día luminoso, de esta noche.
es la parte del fuego flotando sobre el agua,
un velo que, sedoso, va tiñendo
las nubes de la noche, enumerar los niños
que duermen y respiran lentamente
en la cama. Aún más: aún nos queda
atar muy frágilmente nuestros cuerpos
con lazos, oír latir un corazón
que falsamente late -vivo y muerto-,
tomarlo con las manos luego,
y entre los dos hacer el intercambio:
te doy el mío, me das el tuyo, nos miramos
con dolor desconocido, y al contar
hasta tres, nos decimos, al contar un, dos, tres,
lo estrujamos con fuerza como queriendo hacer
un día luminoso, de esta noche.
*
Me miras, golosina caníbal,
y en las cuencas de los ojos abres un espacio
que dejas que yo habite. Concentras
en las pupilas la memoria
nocturna del cuerpo, y cultivas
insobornable el vínculo que
nos separa. No hay llanto
que rompa la vítrea
pantalla que se alza
entre tú y yo.
y en las cuencas de los ojos abres un espacio
que dejas que yo habite. Concentras
en las pupilas la memoria
nocturna del cuerpo, y cultivas
insobornable el vínculo que
nos separa. No hay llanto
que rompa la vítrea
pantalla que se alza
entre tú y yo.
es la parte del fuego flotando sobre el agua,
un velo que, sedoso, va tiñendo
las nubes de la noche, enumerar los niños
que duermen y respiran lentamente
en la cama. Aún más: aún nos queda
atar muy frágilmente nuestros cuerpos
con lazos, oír latir un corazón
que falsamente late -vivo y muerto-,
tomarlo con las manos luego,
y entre los dos hacer el intercambio:
te doy el mío, me das el tuyo, nos miramos
con dolor desconocido, y al contar
hasta tres, nos decimos, al contar un, dos, tres,
lo estrujamos con fuerza como queriendo hacer
un día luminoso, de esta noche.
un velo que, sedoso, va tiñendo
las nubes de la noche, enumerar los niños
que duermen y respiran lentamente
en la cama. Aún más: aún nos queda
atar muy frágilmente nuestros cuerpos
con lazos, oír latir un corazón
que falsamente late -vivo y muerto-,
tomarlo con las manos luego,
y entre los dos hacer el intercambio:
te doy el mío, me das el tuyo, nos miramos
con dolor desconocido, y al contar
hasta tres, nos decimos, al contar un, dos, tres,
lo estrujamos con fuerza como queriendo hacer
un día luminoso, de esta noche.
*
Me miras, golosina caníbal,
y en las cuencas de los ojos abres un espacio
que dejas que yo habite. Concentras
en las pupilas la memoria
nocturna del cuerpo, y cultivas
insobornable el vínculo que
nos separa. No hay llanto
que rompa la vítrea
pantalla que se alza
entre tú y yo.
que dejas que yo habite. Concentras
en las pupilas la memoria
nocturna del cuerpo, y cultivas
insobornable el vínculo que
nos separa. No hay llanto
que rompa la vítrea
pantalla que se alza
entre tú y yo.
*
Del cretáceo hasta hoy por la mañana
Como seis mil astros que todo
lo pueden y, a la vez, no pueden nada,
que sólo pesan y gravitan
y que engullen meteoritos.
Así la fruta cae, estropeada,
y si la cojo, terriblemente, a mí
me apunta. Y dicta su castigo.
Por ejemplo: mi mano que toma
tus dedos para que hurguen en mi pecho;
por ejemplo: el minero que destripa
el mundo en cavidades intestinas;
por ejemplo: un niño que se arrastra
matriz arriba, despoblando el vivir;
por ejemplo: tú al decirme que el amor
es un hueco en el que te encontre,
y que el hueco, como el surco
que deja en tierra un meteorito,
como el agujero que perfora
el gusano en esa fruta,
de ser tan hueco, ya no es.
(La parte del fuego,
Ultramarinos,
Barcelona,
2022,
88 páginas.
Trad. del catalán Max Hidalgo Nácher)
***
petita història fúnebre
una nena s’arrenca la crosta
que li cobreix tot el genoll:
/ se la menja a poc a poc /
no fa sinó matar el desig
gruixut que li escorça l’ànima.
la constatació
fa temps que reculls tots els pecats
en un cistell de vímet que es forada / i s’escola
l’aigua cap als peus / i els rega
amb el cor esbatanat / i vols
fer dels teus mots un grumoll primigeni
que ho permeti explicar / tot.
la bèstia
com si no em creixés un fruit dins el ventre
i les ungles no fossin de silici,
m’amago sota terra, és l’inici,
enterro el cap i crido: sempre, sempre,
jo sempre em trobo el buit quan cavo en terra
i no hi ha espai perquè la veu ressoni,
n’hi ha massa, d’espai; res no és idoni
per dir que aquest forat m’és una guerra.
i quan enfilo l’esvoranc em dic:
sento el fruit i les ungles de filferro,
puc moure’m aquí dins, així m’aferro
a les parets del buit /res no maldic/
res no maldic: és aquest funeral
que repeteixo dia rere dia
i que amb tota la força evidencia
que de mi sols en queda adob
malalt.
(Tanta gana,
LaBreu Edicions,
2018)
Graciasss/poeteca.cat/ca/poema/poema
Graciasss/www.revistamercurio.es/la-parte-del-fuego/
Graciasss/luvina.com.mx/en-las-manos-el-paraiso-quema/
Graciasss/metalmagazine.eu/es/post/pol-guasch
Del cretáceo hasta hoy por la mañana
Como seis mil astros que todo
lo pueden y, a la vez, no pueden nada,
que sólo pesan y gravitan
y que engullen meteoritos.
Así la fruta cae, estropeada,
y si la cojo, terriblemente, a mí
me apunta. Y dicta su castigo.
Por ejemplo: mi mano que toma
tus dedos para que hurguen en mi pecho;
por ejemplo: el minero que destripa
el mundo en cavidades intestinas;
por ejemplo: un niño que se arrastra
matriz arriba, despoblando el vivir;
por ejemplo: tú al decirme que el amor
es un hueco en el que te encontre,
y que el hueco, como el surco
que deja en tierra un meteorito,
como el agujero que perfora
el gusano en esa fruta,
de ser tan hueco, ya no es.
(La parte del fuego,
Ultramarinos,
Barcelona,
2022,
88 páginas.
Trad. del catalán Max Hidalgo Nácher)
***
petita història fúnebre
una nena s’arrenca la crosta
que li cobreix tot el genoll:
/ se la menja a poc a poc /
no fa sinó matar el desig
gruixut que li escorça l’ànima.
la constatació
fa temps que reculls tots els pecats
en un cistell de vímet que es forada / i s’escola
l’aigua cap als peus / i els rega
amb el cor esbatanat / i vols
fer dels teus mots un grumoll primigeni
que ho permeti explicar / tot.
la bèstia
com si no em creixés un fruit dins el ventre
i les ungles no fossin de silici,
m’amago sota terra, és l’inici,
enterro el cap i crido: sempre, sempre,
jo sempre em trobo el buit quan cavo en terra
i no hi ha espai perquè la veu ressoni,
n’hi ha massa, d’espai; res no és idoni
per dir que aquest forat m’és una guerra.
i quan enfilo l’esvoranc em dic:
sento el fruit i les ungles de filferro,
puc moure’m aquí dins, així m’aferro
a les parets del buit /res no maldic/
res no maldic: és aquest funeral
que repeteixo dia rere dia
i que amb tota la força evidencia
(Tanta gana,
LaBreu Edicions,
2018)
Graciasss/poeteca.cat/ca/poema/poema
Graciasss/www.revistamercurio.es/la-parte-del-fuego/
Graciasss/luvina.com.mx/en-las-manos-el-paraiso-quema/
Graciasss/metalmagazine.eu/es/post/pol-guasch
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