THÉOPHILE DE VIAU


Certains critiques curieux
En trouvent les mœurs offensées,
Mais leurs soupçons injurieux
Sont les crimes de leurs pensées.
Le dessein de la chasteté
Prend une honnête liberté
Et franchit les sottes limites
Que prescrivent les imposteurs
Qui, sous des robes de docteurs,
Ont des âmes de sodomites.
Le Ciel nous donne la beauté
Pour une marque de sa grâce :
C’est par où sa divinité
Marque toujours un peu sa trace.
Tous les objets les mieux formés
Doivent être les mieux aimés,
Si ce n’est qu’une âme maligne,
Esclave d’un corps vicieux,
Combatte les faveurs des cieux
Et démente son origine.
 
§
 
Ciertos críticos curiosos
Dicen las costumbres ofendidas,
Pero sus sospechas injuriosas
Son sus pensares malévolos.
Desea la castidad
Darse honesta libertad
Y desborda estultos límites
Prescritos por impostores
Que, bajo capa de doctores,
Ocultan almas sodomitas.
El Cielo nos da la belleza
Como marca de su gracia:
Siempre la divinidad en ella
Imprime un poco su huella.
Todos los objetos bien formados
Están para ser más amados,
Salvo que un alma maligna,
Esclava de un cuerpo corrompido,
Combata el favor de los cielos
Y reniegue de su origen.
 
Oda IV 
de “La maison de Sylvie”
 
Trad. Ramón Puig
 
*
 
Invierno. Esaias van de Velde.

Contre l’hiver1
 
Plein de colère et de raison
Contre toi, barbare saison,
Je prepare une rude guerre,
Malgré les lois de l’univers,
Qui de la glace des hivers
Chassent les flammes du tonnerre,
Aujourd’hui l’ire de mes vers
Des foudres contre toi desserre.
 
 
Contra el invierno
 
Rebosante de cólera y razón
Contra ti, bárbara estación,
Preparo una ruda guerra
Pese a las leyes del universo,
Que de los hielos invernales
Expulsan los fulgores del trueno,
Hoy la ira de mis versos
Contra ti desata rayos.
 
1 Se trata de la primera estrofa de una de sus odas.
 
Trad. Ramón Puig
 
Graciasss/ensondeluz.com/al-hilo-de-unos-versos-de-theophile-de-viau/
 
***
 

Elegía
 
Cloris, cuando pienso, viéndote tan bella,
Que tu vida está sujeta a la ley natural,
Y que al final los rasgos de tan bello rostro
Con todo su brillo irán a la tumba,
Sin esperanza de que la muerte conserve en nuestra mente
Ningún sentimiento de la amistad pasada,
Me repugna con qué contento y con qué inquietud
Nos deja el destino que aquí nos gobierna,
Y, cayendo de repente en la melancolía,
Empiezo a criticar un poco nuestra locura,
Y juro de todo corazón desprenderme un día
Del querido ensueño con que el amor me ocupa.
[…]
 
*
 
Filis, todo está jodido, me estoy muriendo de sífilis,
Está ejerciendo su último rigor sobre mí:
Mi polla baja la cabeza y está sin vigor.
Una úlcera apestosa me ha estropeado el habla.
He sudado durante treinta días y vomitado un humor pegajoso,
Nunca dolores tan grandes fueron tan largos,
La mente más constante habría muerto en mi languidez,
Y mi aflicción no tiene nada que la consuele.
Mis amigos más secretos no se atreven a acercarse a mí,
Yo mismo, en este estado, no me atrevo a tocarme:
Filis, el mal me viene de haberos… jodido.
Dios mío, me arrepiento de haber vivido tan mal:
Y si vuestra ira no me mata,
juro a partir de ahora joder solo por el culo.
 
*
 
Pensé que Filis, de vuelta del inframundo,
Hermosa como era a la luz del día,
Quería que su fantasma hiciera el amor de nuevo
Y que como Ixión besara yo a una nube.
 
Su sombra se deslizó desnuda hasta mi cama.
Y me dijo: “Querido Tirsis, aquí estoy de nuevo,
Solo he hecho más hermoso este triste lugar
donde el destino me ha retenido desde que te fuiste.
“Vengo a besar otra vez al más bello de los amantes,
Vengo a morir otra vez en tus abrazos.”
Entonces, cuando este ídolo hubo abusado de mi llama,
 
Ella me dijo: “Adiós, me voy con los muertos,
Como te jactaste de haber jodido mi cuerpo,
¡Podrás jactarte de haber jodido mi alma!”
 
*
 
Sagrados muros del Sol donde adoré a Filis,
Dulce morada donde mi alma estuvo encantada,
Que ya no está bajo nuestros techos demolidos,
El sangriento botín de un orgulloso ejército,
Ornamentos del altar que no sois más que humo,
Gran templo arruinado, misterios abolidos,
Objetos espantosos de una ciudad en llamas,
Palacios, hombres, caballos, todos enterrados,
Fosos anchos y huecos, todos llenos de muros,
Espectáculos de espanto, llantos y funerales,
Río donde la sangre no cesa de correr,
Fosas comunes donde cuervos y lobos van a alimentarse,
Clairac por una vez me hiciste nacer,
¡Ay! ¡Cuántas veces me haces morir!
 
*
 
De un sueño más tranquilo con mis mores soñando
Despierto mis ojos y mis pensamientos antes del día,
Y tras esta larga noche tan duramente pasada,
Me encuentro asombrado de que estoy vivo.
Medio desesperado juro al levantarme
Arrancar este objeto de mi alma insensata,
Y de repente mi ofendida razón, de sus votos
Se desdice y me deja tan loco como antes.
Sé muy bien que la muerte sigue de cerca a mi locura,
Pero veo tantos atractivos en mi melancolía
Que mi mente no puede soportar su cura.
Cada uno según su capricho debe gobernar su alma,
Mitrídates una vez vivió de veneno,
Los lestrigones de sangre, y yo vivo de llama.
 
*

 
Théophile de Viau. Grabado de 1677.

Si atravieso un jardín
sembrado de rosas y lirios,
me acuerdo de Filis,
que las lleva en su rostro.
          Diana, que brilla en los cielos,
Siempre joven, amorosa y bella,
Me la pone ante los ojos,
Porque es casta como ella.
          La veo si veo el alba,
Y cuando el sol brilla aquí,
También la recuerdo,
Porque el universo la adora.
          Las Gracias en un cuadro,
El pequeño Amor y su llama,
En fin, todo lo bello que veo,
La trae de nuevo a mi alma.
 
*
 
Remedio aprobado por las chicas
Recipe virgam hominis
Cum duobus testiculis
Gordos, duros y largos y llenos de humor,
Atrapados en el tragaluz del corazón.
Virga rigide figatur,
Pro una vice in die,
Dos o tres veces iteretur,
Mañana y noche Quotidie.
 
*
 
Cuando me ves besar tus brazos
Que apoyas desnudos sobre tus sábanas,
Mucho más blancos que el mismo lino:
Cuando sientes mi mano ardiente
Paseándose por tu pecho,
Sientes, Cloris, que te amo.
Como un devoto ante los cielos
Mis ojos vueltos hacia los tuyos,
arrodillado junto a tu lecho,
Presionado por mil ardientes deseos,
Dejo sin abrir la boca
Que mis placeres duerman contigo.
El sueño, encantado de tenerte,
Impide que tus ojos me vean
Y te retiene en su imperio
Con tan poca libertad,
que tu mente, del todo detenida
No murmura ni respira.
La rosa exhalando su aroma,
El Sol propagando su ardor,
Diana y el carro que la arrastra,
Una Náyade en el agua
Y las Gracias en un cuadro,
Hacen más ruido que tu aliento.
Ahí suspiro a tu lado,
Y contemplando cómo
Tu ojo tan dulcemente descansa,
Exclamo: ¡Oh Cielos! ¿Acaso puedes
De cosa tan hermosa extraer
Un mal tan cruel como el mío?
 
*

Elegía a una dama
 
[…]
Este oficio es duro, y nuestro santo estudio
Solo conoce el desprecio, solo siente la ingratitud:
Quien de nuestro ejercicio ama la dulce ocupación,
Odia también su fama y fortuna.
El conocimiento es vergonzoso, ya que la ignorancia
Ha vertido su veneno en el seno de Francia.
Hoy la injusticia ha vencido a la razón,
Las buenas cualidades ya no están en sazón,
La virtud vivió en un tiempo tan bárbaro,
Y nunca el sentido común fue tan raro.
[…]
La costumbre y el número autorizan a los necios,
A amar a la Corte, reírse de las malas palabras,
Abordar a un bruto, agradarle, estimarle.
Cuando esto me sucede pienso en hacer de ello un crimen,
Me acaloro, mi corazón late en mi pecho,
Creo que ya no tengo la mente sana,
Y por ensuciarme con contacto tan funesto,
Creo mucho después que hasta en mi alma apesto.
Sin embargo, debemos vivir esta desgracia común,
Dejar a un lado ingenio, franqueza y valor,
Quebrar la naturaleza, aprisionar el alma,
Y perder todo placer al adquirir la falta:
El ignorante que me juzga un soñador fantasioso,
Pidiéndome versos, cree que me hace un favor,
Critica lo que no entiende, y su alma aturdida
Piensa que mi saber proviene de alguna enfermedad.
[…]
Imitar las maravillas de los demás,
Malherbe lo hizo muy bien, pero lo hizo por sí mismo,
Mil ladronzuelos lo copian a él aún en vida.
En cuanto a mí, estos latrocinios no me dan envidia,
Apruebo que cada uno escriba a su manera,
Me gusta su fama y no su lección.
Estos espíritus mendigos de vena infecunda
Toman de cada tema o su rima o su estilo,
Y de tantos ornamentos que en él encontramos tan hermosos,
Unen el oro y la seda a feos jirones
Para aparecer hoy con tan mala gracia
Como antaño el cuervo de Horacio.
 
*

 

Oda
 
No tengo descanso ni de día ni de noche,
Ardo y muero de amor,
Todo me daña, nadie me ayuda,
El mal me roba el juicio,
Y cuanto más busco un remedio,
Menos alivio encuentro.
 
Estoy desesperado, estoy enfurecido,
Los que me consolarían me insultan,
Si pienso en mi recuperación,
tiemblo ante la esperanza,
Me enoja mi prisión,
y solo temo mi liberación.
 
Orgullosa y hermosa es,
Ella me mata, ella me complace,
Sus favores, tan queridos para mí
A veces halagan mi tormento,
A veces tiene ataques de ira
Que me llevan al monumento.
 
Mis fantasías amorosas,
Mis pasiones, mis frenesíes,
¿Qué más tengo que sufrir?
Dioses, destinos, amor, amante mía,
¿Nunca podré recuperarme
Ni morir del golpe que me hiere?
 
¿Pero no estoy en una tumba?
Mis ojos han perdido su luz,
Y mi alma Iris ha devastado;
Pero quisiera que el destino
Me diera más de una vida
Para tener más de una muerte.
 
Ojalá los dioses que me hicieron nacer
Me hubieran mantenido
En el frío reposo del sueño,
Ojalá este cuerpo nunca hubiera tenido alma,
Y ojalá el Amor o el Sol
No me hubieran dado su llama.
 
Todo es malo para mí,
Mi propio demonio es fatal para mí,
Todas las estrellas me son funestas,
Por mucho que recurro a los altares,
Siento que para mí los celestiales
Son tan débiles como los mortales.
 
¡Oh destino! Sálvame de mi pena,
Dime, si esa inhumana
Consiente a mi aflicción:
Bendeciré su injusticia
y no tendré otra pasión
Que correr a mi tormento.
 
Cansado, no sé lo que quiero,
Mi alma está constreñida por mis deseos,
Pido lo que temo,
Busco mi satisfacción,
Y cuando sufro temo
Que termine demasiado pronto.
 
*

La soledad

[…]
¡Dios mío, cómo me gustan tus cabellos!
Juguetean en tu frente
Y al verlos tan hermosos
Siento celos cuando te besan
Bella boca de ámbar y rosa
Tu conversación es desagradable
Si no dices, mientras me besas
Que amar es algo hermoso.
Con un aire lleno de la amorosa llama
De los acentos de tu dulce voz
Veo ríos y bosques
Encendidos como mi alma.
Si mojas tus dedos de marfil
En el cristal de este arroyo
El Dios que habita en estas aguas
Amará, si se atreve a beber.
Muéstrale tu rostro desnudo,
Tus ojos reirán con el agua,
Y en este espejo escribirán
Que Venus aquí ha venido.
Tan bien será retratada
Que los faunos estallarán se inflamarán,
Y de tus ojos, que amarán,
no podrán descubrir el engaño.
Escucha a este Dios que te invita
A pasar a su elemento;
Escucha cómo sabe añorar tan bien,
Su libertad ya arrebatada.
Pertúrbale esa fantasía
Aléjate de ese espejo,
Harás que se desespere
Y mis celos desaparecerán.
¿Ves ese tronco y esa piedra?
Creo que nos están vigilando,
Y mi amor se pone celoso
De ese mirto y esa hiedra.
Además, ¡Corine mía! Que recoja yo
Tus besos de la mañana a la noche
Mira cómo, para que podamos sentarnos,
Este mirto ha dejado caer su hoja.
Escucha al pinzón y al pardillo
En la rama de ese rosal;
Mira cómo vibran sus gargantas.
¡Escucha cómo han cambiado su melodía!
¡Ven, ven, mi Dríade!
Aquí murmurarán las aguas;
Aquí los amorosos pájaros
Cantarán una serenata.
Déjame tu pecho, que absorba de él
Unos olores que me embalsamarán;
Para que mis sentidos se desmayen
En los lazos de tus brazos de marfil.
Bañaré mis revoltosas manos
En las ondas de tus cabellos
Y tu belleza aceptará los votos
De mis ojos idólatras.
No temas, Cupido nos protege.
Angelito mío, ¿no eres mío?
¡Ay! Veo que te gusto,
Te sonrojas cuando te miro.
¡Dioses!, esta manera tímida,
¡Qué poder ejerce sobre mi mente!
Rinaldo no estaba más cautivado
Por los encantos de su Armida.
Corine mía, ¡cómo te beso!
Nadie nos ve excepto Amor;
Mira que incluso los ojos del día
No encuentran lugar aquí.
Los vientos, que no pueden callar,
tampoco pueden escuchar,
Y lo que haremos aquí
Será un misterio desconocido para ellos.
 
*
 

Oda
 
Cloris, por este pequeño momento             
De frenética voluptuosidad,
¿Crees que mi mente está dispuesta
A amarte eternamente?
Cuando mi ardor pasa
La razón cambia mis pensamientos,
Y perdiendo el error amoroso,
Me encuentro sumido en una tristeza
Que hace que tus delicias
Comiencen a horrorizarme.
[…]
 
*
 
Un cuervo frente a mí grazna,
Una sombra ofusca mis ojos,
Dos comadrejas y dos zorros
Cruzan el lugar por donde paso:
Los pies de mi caballo fallan,
Mi lacayo cae desde lo alto,
Oigo el crujido de un trueno,
Un espíritu aparece ante mí,
Oigo a Caronte llamándome,
Veo el centro de la tierra.
 
Ese arroyo remonta hasta su fuente,
Un buey sube a un campanario,
La sangre fluye de esa roca,
Un áspid se aparea con una osa,
En lo alto de una vieja torre
Una serpiente desgarra a un buitre,
El fuego arde en el hielo,
El Sol se ha vuelto negro,
Veo la Luna a punto de caer,
Ese árbol se ha salido de su sitio.
 
*
 
Sátira I
 
[…]
Como Saturno suelta y luego toma una estación,
Nuestra mente abandona y recupera la razón.
No sé qué humor controla nuestras voluntades,
Y de nuestras pasiones es la crisis cierta.
Lo que hoy nos sirve, mañana nos ha de perjudicar,
La felicidad siempre se agarra con una sola mano:
El destino inconstante sin pensarlo nos obliga,
Y haciendo ruido a menudo nos aflige;
Los ricos más felices no pueden curarse
Del miedo a perder ni de la preocupación por adquirir.
Nuestros deseos cambiantes siguen el curso de la edad,
Así se vuelve grave y pesado aquel que una vez fue voluble,
Y su masa caduca, esclava del descanso
Solo gusta de soñar, y odia las charlas alegres;
Una sucia vejez en disgustos confinada,
Que siempre se aflige, y siempre se desespera,
Ve todo de mala gana, y sus miembros rotos
se consumen por la nostalgia de los placeres pasados,
Quiere arrastrar nuestra infancia hasta el final de la vida,
De nuestra sangre hirviente quiere apagar el deseo.
Un viejo padre soñador de nervios fríos
Que no recuerda ya quién fue una vez,
Cuya impotencia le apaga los apetitos,
Quiere que nuestro sentido común reverencie su necedad,
Que la sangre generosa ahogue su vigor,
Y que un espíritu bien nacido se deleite en el rigor.
Quiere que atemos nuestras pasiones humanas
Que su mente enferma no considera sanas.
Ya sea por rebelión o por error,
Aborrezco a todos esos reprendedores molestos:
Apruebo que cada uno de nosotros siga a la naturaleza en todo,
Su imperio es agradable, y su ley no es dura,
Siguiendo solo su ritmo hasta el último momento,
Incluso por la desgracia pasa uno feliz.
 
Trad. Juan Manuel Ibeas-Altamira y Lydia Vázquez
 
Graciasss/trepanos.es/2024/10/01/theophile-de-viau/
 
***
 
Soneto
 
Soñé anoche que Filis, de regreso,
bella como lo fue en la luz del día,
quiso que yo gozase su fantasma,
nuevo Ixión abrazado a una nube.
Se deslizó en mi lecho murmurando,
ya desnuda su sombra: “Al fin he vuelto,
Damón, y más hermosa: el reino triste
Donde me guarda el hado, me embellece.
Vengo para gozarte, bello amante,
Vengo por remorir entre tus brazos”.
Después, cuando mi llama se extinguía:
“Adiós —dijo—, regreso entre los muertos.
De joder con mi cuerpo te jactabas,
Jáctate hoy de haber jodido mi alma”. ~
 
Trad. Octavio Paz
 
Graciasss/letraslibres.com/revista-espana/soneto-2/
 
Portada: Théophile de Viau (1590-1626), poeta y dramaturgo francés,
componiendo el poema “la maison de Sylvie” en el Château de 
Chantilly. Cromolitografía de finales del siglo XIX. 
Artista desconocido.


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