YOLANDA ARROYO PIZARRO

Seré Makandal
guerrera transmutada en el género que sea necesario
para destronar este racismo
que tanto nos pone en falta
en carencias
en desdichas
que nos atormenta y humilla
destronaré a los blancos que se pintan el rostro
aquellos que aún hoy se burlan de mi etnia
de mi raza
mi color
mis bembas grandes palesianas
mi piel oscura mozambiquea y juliaburguesina
mis caderas cual Quimbamba
cual Tembandumba macheteando de cuajo el blackface
Seré Makandal
guerrera transmutada
carnavalesca
mosquito sobre la cabeza del racista rey,
presidente o gobernante
picadura mortal para que ya no se pinte
para que ya no se burle
para que entienda el dolor causado
primero por sus cadenas
luego por su risa estéril de mi existencia
desestabilizadora
Seré Makandal
y mi dominio será esta patria de discrimen y desigualdad
que convertiré en antirracista, en abolicionista
porque se nos va la vida
a mí, a mis hermanos de lucha, a nuestros hijos
y nietos por venir
al reino de este mundo
 
guerrera transmutada en el género que sea necesario
para destronar este racismo
que tanto nos pone en falta
en carencias
en desdichas
que nos atormenta y humilla
destronaré a los blancos que se pintan el rostro
aquellos que aún hoy se burlan de mi etnia
de mi raza
mi color
mis bembas grandes palesianas
mi piel oscura mozambiquea y juliaburguesina
mis caderas cual Quimbamba
cual Tembandumba macheteando de cuajo el blackface
Seré Makandal
guerrera transmutada
carnavalesca
mosquito sobre la cabeza del racista rey,
presidente o gobernante
picadura mortal para que ya no se pinte
para que ya no se burle
para que entienda el dolor causado
primero por sus cadenas
luego por su risa estéril de mi existencia
desestabilizadora
Seré Makandal
y mi dominio será esta patria de discrimen y desigualdad
que convertiré en antirracista, en abolicionista
porque se nos va la vida
a mí, a mis hermanos de lucha, a nuestros hijos
y nietos por venir
al reino de este mundo
 

Julia rebelde

Guerrera te llaman las olas
del mar que te bañan
 
fuiste Jane Doe
por poco tiempo
eres y siempre serás hasta la eternidad
subversiva marejada grande de Loíza
una revoltosa indomable
mujer de valores
que quiero repetir en mí
en mis hijas
en las hijas de mis hijas
 
amalgama de rebeliones
un puñado de saetas apalabradas eres
una confabuladora
con Albizu
Corretjer
Martí
Juan Bosch
tu nombre aparece en los archivos del FBI

cartas que devolvieron la conciencia eres
un bólido de sensatez
letras que impulsan el furor
que humilla a los tibios
 
Y tienes la noble hidalguía de la hermana España
Y el fiero cantillo taíno bravío, lo tienes también
 
«Bendito el día en que sea una mujer
la que caiga defendiendo la libertad de su patria
Ese día habrá una revolución
en cada hogar puertorriqueño»[1]
 
Palabras de una insigne Julia en 1936
carimbo indeleble de huella temeraria
la Julia rebelde
la Julia estoica
la Julia que me gusta homenajear
mujer indómita
desobediente
mujer que quema las ansias
de ser aguerrido y audaz capitán
 
ya las gentes murmuran
que eres Patria completa
que te alzas en versos
no en tu voz: en mi voz
 
Guerrera te llaman los bardos que versan tu historia
No importa el tirano te trate con blanca maldad
Guerrera serás con bandera, con lauros y gloria
Poeta, Gran Julia, te llaman las hijas de la libertad
 
[1] Saludo a las mujeres nacionalistas de Puerto Rico durante el evento
publicado en periódico "El Mundo" en la crónica de los actos del 23 de
septiembre de 1936.
 
(Yo Makandal,
Editorial Boreales,
2017)

***


Mis Prietagonistas
 
Somos y hemos sido Negras Soberanas
seremos ancestras
de herederas valiosas
afronietas y descendientes de guerreras
llegadas aquí y colocadas en bozal
por eso a callar no más
por eso no al silencio
ni al cepo
ni al cadalso
ni a las cadenas
a callar no más
por eso el grito
el golpe devuelto
la corona desafiante
la trenza de escape
el pelo bueno
a callar no más
mi afrovida es el centro
Y es este el momento
el modo
la razón
mi parlamento
soy soberana
soy negra protagónica
soy afroprotagonista
somos prietagonistas
 
(Poema a 81 días del toque de queda en PR, durante Pandemia 2020)


Extrañas nuestras charlas

Extrañas nuestras charlas
y si es eso lo único que extrañas
te conjuro a que te conviertas en viento
en humo
en sílabas que viajan con el polvo del desierto del Sahara
Si eso es todo
fuimos nada
poco más que una ventisca
una lluvia de Orionídas de octubre
un caracol granulado
el cascarón de un cobito
con veintiún años de melancolías
Si no maldices mi ausencia
entonces no quiero haber sido presencia
no quiero haber besado
sido besada
haber jugado a ser tu virgen
tu parto
tu princesa sin castillo
tus estrías con sabor a miel
Sigo aquí y me entretengo
despeinando orquídeas, madreselvas
despintando marquesinas
descascarando el primer beso
deshojando las primicias de un apretón de pechos
arrancándome de adentro los dedos falotizados
marchitando tu lengua colonizadora
Y aborrezco cada sístole y diástole
porque cada bombeo de sangre
lleva marcado tu andrógeno nombre
Extrañas nuestras charlas
y si no me sueñas
si no te duele
si no se te acongojan los ojos
si no salivas por mi memoria
ni se te hincha el anhelo de reclamarme
ni sacudes la cabeza para echar a un lado mi recuerdo
Y si no te muerdes los labios
ni te sangran
si no gimes con los puños
ni las manos se te acalambran
entonces no me extrañes
 
Sin datos a que libro/s pertenece/n
 

***


Bruja

 

                    “No se trata de mi mortalidad, del grueso de mi sal,

                    de la fragilidad de mi cuerpo.”
                                                        —Magaly Quiñones
 
se busca bruja que erice pieles y muerda el labio de arriba
que aprenda a amamantar amantes con leche cremosa
que la leche imite una cascada de cordillera central
si se observa desde el monumento al jíbaro
que en ocasión de atardeceres como preámbulo al
menguante
o creciente no se eche a llorar
a menos que una mano de dedos largos
la cerque en un abrazo esdrújulo
se busca hechicera de ensoñaciones que tenga como meta
la venganza para ella y los suyos
que tenga siamesas de profesión poetas malditas
que pueda hervir vivo a un hombre en una olla
toda vez que sea por desamor o desquite
si es que le ha robado el sueño a otra hermana bruja
o la ha despojado de riquezas del alma
y de la ilusión de volver a creer
 
se solicita una maga que también muerda los labios de abajo
que a veces haga brotar la sangre
y a veces la saliva
que tenga una hija color de luz
a quien se le dediquen amaneceres y que sea idea central
el propósito único para que la vida continúe
que esa vástago haya venido al mundo después de tres pujos
y una placenta agradable al paladar
que esa heredera pueda ser convertida también en hechicera
y que vaya a mitad de camino
coleccionando corazones de todo tamaño y color
femeninos y masculinos
                                     a diestra y siniestra
 
se necesita bruja que saque los ojos
que escupa rostros sin la menor vacilación
que espete puñales de frente y no de espaldas
que maldiga a los indecisos
y realice mal agüeros contra los traidores
que recete baños venenosos con mezcal
y a veces tequila cuervo
que aprenda a sacar desde el tumulto un amuleto
a quien le tome cariño
y al que haga llamar faraónicamente Zu mientras le besa
 
se convoca a ser bruja desde el poderío de neuronas
estrategas que puedan ser acariciadas
que puedan ser mimadas
ensalivadas como un epitelio de carne
que aprenda que no se trata solo de serlo
también hay que sentenciarlo
                                            Soy Bruja
 
 
Ingredientes para un hechizo
 
                    “El río de Corozal, el de la leyenda dorada.
                      La corriente arrastra oro. La corriente está
                                                                   ensangrentada.”
                                                  —Juan Antonio Corretjer Montes
 
Usaría para este hechizo
el hígado de un conquistador cualquiera
el páncreas de los asesinos de mujeres en Juárez
los cráneos abiertos de quienes perpetran crímenes de odio
los pezones desgajados
de aquellos responsables por los negros masacrados
durante el periodo esclavista
las venas abiertas
de los que verdaderamente mataron a Lorenzo
las vísceras salteadas de los bebés de 18 meses
que fallecen con traumas internos
una rodilla pulverizada en tortura
de la madre que parió a seis hijos
y que luego los ofreció para orgías
mandaría a hacer gárgaras con el período de la madre
que malparió a muchos bandidos
 
pero en vez...
voy a convocar a seres de otros mundos
con un sortilegio
y con una Invocación pediré permiso
para que ustedes me aprueben leer otro poema...
 

Tamarindo
 
Cuando se toma un tamarindo con la punta de los dedos, se parte, se abre, se remueve la cáscara y se coloca en la entrepierna, y se lame, se empuja con la lengua, se saborea y se retira la pulpa de la pepita a mordisquitos, pedazo a pedacito, y se presiona contra las paredes de piel abultadas, levantadas, inflamadas y rosas, un poco embarradas, y se promete con los ojos cerrados acariciarte el alma, venir a redimir lo ya vivido, llegar a sanarte, a colocarte curitas, decirte pegadita a los labios mordidos que “eres mi todo”, y prometer las mejores noches, los mejores días, y te juegan con los rollitos de cabello a medio crecer y te muerden la espalda, y te marcan de jiquis los pechos, y te estampan un cardenal en el cuello porque su mano se ha cerrado sobre la nuca, y te susurran el nombre, ése nombre mientras te bailan las caderas, y te danza la pelvis o se te derraman los jugos por todas las hendijas, y se acaba la masa, escasea la médula frutosa, te juran clavarte así, clavarte así, así siempre y te taladran el labio inferior mientras uno, dos, tres dedos abren tus cuencas, todas ellas, y se entremezclan todos los sabores agrios, más agrios, dulces, empalagosos, y esta mujer se estira y se ladea, juega a embestirte y se viene, entonces, sólo entonces se ha probado verdaderamente el tamarindo.
 
 
Historias Para Morderte Los Labios
 
Soy responsable de tus marcas
mordidas de un exoplaneta
que orbita alrededor de su sol
creado por mi expulsión de coágulos
con cráteres supurados que suplican tu arribo
que desean lamer tu carne lacerada
en el signo de resonancia de un instrumento sin notas
un mordisco en esa playa medialuna de Vieques
que tienes por boca
un bocado
desde el músculo abultado que es tu lengua...
 
 
Posesiva
 
Son mis manos tragonas serpientes
que se retuercen en la bebida de tu busto
en la succión de tu saliva
en el atragantar de tu fluvis recién descubierta
Posesa de estas nuevas caricias
mataré tu cunnilingus con mis celos
desdentaré el músculo de tu mandíbula
y haré un desencaje de supernovas
al reclamarle a los incautos
que me perteneces
 
(Perseídas,
2010;
2da ed., aumentada,
2011)

***


1.    Saeta
 
el amo camina con aire vacilante
alrededor de ambas esclavas
omele, ravanne, sabar, sikulú
todos los tambores se encienden
no quiero este ruido
quiero el sonido de los míos
se deshace de las botas
una por una
detiene su andar en las sombras de las paredes
desamarra la bombacha de los listones del cuello
da vueltas alrededor de la habitación
iluminada por las velas
toca como tamboras
los abundantes senos de Tshanwe
en el filo de los bemoles
 
ella baja el rostro
le llama Teresa
el cabello prieto
ensortijado
no le cae sobre la cara a Tshanwe
la blusa que el amo levanta
no está hecha de hilos importados
carnes firmes y joviales
al ras de esta piel oscura
el amo desprende la falda manchada de barro
con una mano
le abre las piernas
le vuelve a llamar Teresa
palpa su pubis
lo estudia con ávidos ojos
sus dedos se enredan con él
empuja a la negra hasta el lecho
pero antes retira el mosquitero
entra y sale de ella; entra y sale.
omele, ravanne, sabar, sikulu
otra esclava,Jwaabi
se ha quedado de pie
en mitad del aposento
las manos entrelazadas a la espalda
espera sin pudor su turno
 
 
2.    arrancada
 
negra cara negra
esa noche  en el pedazo de espacio forrado de tierra
que hace las veces de cama
la esclava juega con la idea de regresar
recuerda escaramuzas fronterizas
Loango al norte
Ndongo al sur
los reinos de Mbangala al interior
las niñas congoleñas llevan el vestido naranja
producen granos que se convierten en juguetes
volver alguna vez
no parir en el Caribe
en esta isla de pieles blancuzcas
donde ahogar al recién nacido
y envenenarlo para evitar sus cadenas
es lo que hay que hacer
volver alguna vez
alguna vez a los suyos
verlos envejecer entre los sabios y sus magias
tocarles el rostro tatuado
con los colores de las plantas
al otro lado del desierto
el Namib y sus dunas de arena
tantas veces sirvieron de escondite
a ella y a sus parientes con los juegos de aldea
recordar los sonidos de chasquido
peculiares de su idioma
celebrar la llegada de bebés pequeños
con golosinas fruto de las palmeras
no parir en el Caribe
en esta isla de pieles blancuzcas
de idiomas enemigos
ver pujar a los elefantes
ver parirse criaturas
que de seguro
no serán atrapadas como ella
volver alguna vez

  

3.    alcanzó la punta de su nuevo amuleto
 
lo acarició con la yema de uno de sus dedos
emitió un silbido
fundido entre la noche y el ruido de las ranas
si alguien contestara el silbido
si tan solo alguien lo hiciera…
remembranzas de cuando niña
escuchaba la señal de las mujeres de Namaqua
anuncios de eventos de guerra
pinturas debajo de los ojos
sobre la nariz
pasta hecha de especias
en tonos que conmemoran el amanecer
el amarre a sus espaldas
la lanza de combate
las cazadoras amarillas
sus flechas envenenadas
mujeres que desconocen el temor
presas de criaturas más claras de piel
secuestradas en barcazas
encadenadas
sortilegios y encantamientos
detonar la carne
 

4.    abrió y cerró los ojos
 
intentó convocar espíritus protectores
escuchó las voces
“eres como un perro”
“la sangre de los negros no es igual”
desconoce los significados
se mueve hacia el frente
intenta correr lastimada
apenas lo esquiva
pero la flecha partida le raya la cara
“¡sangra de verdad!”.
no se detienen
continúan espetando los filos
entran y salen sin compasión
los senos, el cuello, el abdomen de la esclava
marcas de rayas como tatuajes
hacen correr el líquido cálido
le hacen caer de rodillas debilitada
descarta,
— como posible repercusión de su defensa—
las ideas del calabozo, el cadalso
la viga del cepo en donde se aprisionan manos y pies
la soga estirándole el cuello y las extremidades
por uno de los caballos del amo
su primer acto de defensa
para que la dejen en paz
Tshanwe esgrime el puntiagudo objeto
la parte metálica de la saeta
termina incrustándose en el dedo corazón de él
comienzan los alaridos
lluvia de puños y patadas
su rostro es abusado
el inicio de la
golpes en el torso
“Valen caro los esclavos”
“es mi propiedad”
golpes a la espalda
posición fetal
sobre el piso que la protege
de algunas fracturas
dislocación de hombros
caderas que hincan
Tshanwe pierde la noción
 

5.    ágil como gacela
 
libre sobre la estepa del imponente paisaje rocoso
su tierra
así corre
así escapa
se embadurna de pinturas bélicas
que anuncian tempestad de dardos y pértigas
salta por encima de la extensión de piedra arenisca
más allá de las huellas de dinosaurio
grabadas en su superficie
desfila en un letargo
por el bosque selvático
hábitat del petrificado enemigo
chasquidos de lengua
y una orden de ejecución en masa
silbidos que contestan silbidos
se prohíbe expirar
se prohíbe fenecer
la voluntad de sus ancestros
y su temple la dirigen de vuelta por el túnel
No fallezcas odalisca
No perezcas gladiadora
el tiempo de las edades pasadas te reclama
el transcurso de los siglos demanda tu existencia
Millares de cebras, antílopes y núes,
miríadas de elefantes, leones y jirafas
marcan el carnaval de las heridas
lamiendo la carne descompuesta
luego de la batalla
los ríos se han convertido en arena
las corrientes de agua
no son más que hoyos fangosos infectados
cabezas de ganado vacuno, cabras, ovejas y
camellos se han rendido y caído
para morir sobre la tierra reseca y quebrada
que ya no acoge a los pechos amamantando
Ahora esa tierra tiene sobreabundancia de escasez
sus hijas le han sido arrebatadas
 
 
6.    las gotas reaniman los párpados
 
y un chamán invisible la hace despertar
Namaqua y sus mujeres guerreras la amparan 
desaparece el cuerpo
también desaparece una de las ballestas del amo
tres días más tarde
nadie se explica el encantamiento
nadie comprende el embrujo
el amo y sus hombres arrojan sus propias flechas
algún acto de hechicería hace regresar a una de ellas
como un boomerang
la saeta disparada
a través de la arboleda al final del llano
emite un silbido.
los espíritus
—es la única explicación— lo contestan
logra incrustarse en la frente del malvado
Nadie sabe cómo
 
(Saeta, the poems,
2011)


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