CARSON MCCULLERS


El corazón hipotecado
 
Los muertos exigen una visión doble. Una parcela de más
a repartir cumpliendo un acuerdo espectral. Pues los muertos
tienen derechos sobre los sentidos de su amante,
sobre el corazón hipotecado.
Mira dos veces el huerto que florece bajo la lluvia gris
Y los cielos rosas y fríos que traen una doble sorpresa.
Soporta cada requerimiento una y otra vez;
la experiencia multiplicada por dos – la deuda reconocida.
Ordena al espíritu tembloroso, al nervio inmediato
que sirva bien al amo esquizofrénico,
si no el amor ciego vagará extraviado
igual que un émulo sin hogar.
Sabida es la hipoteca contraída con los muertos.
Prepara pues, la preciada corona, la guirnalda de la puerta.
Aunque, de las recónditas cenizas, del hueso humilde
¿Saben algo los muertos?
 
(El mudo y otros textos,
Seix Barral,
2007)

*
 
Cuando estamos perdidos
 
¿Qué nos dicen las imágenes cuando estamos perdidos?
La nada se parece a la nada. A la nada,
no es el vacío. Demonios, está configurado
de avisos de reloj en tardes de invierno, de estrellas malignas,
solicitando mobiliario. Todo, sin relación
y en medio aire.
Terror. ¿Del Espacio o del tiempo?
¿O la unión engañosa de ambos conceptos?
A la perdida, paralizada a través de la ruina infligida del yo,
todo lo que no es aire (si esto no implica una decepción)
se inmoviliza de agonía. Mientras tanto,
el eterno idiota, fluye el grito alrededor del mundo.
 
Trad. María Germaná Matta
Fuente: /batalladepapel.blogspot.com/
  
*


Zarabanda
 
Si puedes elige tu tristeza,
Edita tus ironías, incluso aflígete con astucia.
Adáptate a un mundo dividido
que exige que tus sinceros sentidos se inclinen
a laberínticos engaños
Que la alquimia natural deja usar
Al chico enano del almacén con el pelo grasiento
El encanto de Apolo, o la mirada legendaria
de Hyacinth de Oro.
Si tienes que cruzar el parque de abril, sé rápido:
Evita la cadencia del anochecer, las miradas de lejos
Para no ser tenido por un riesgo de seguridad
Pide sólo la estrella de la tarde.
Tus desesperados nervios funden la risa con el desastre
Y una desordenada risita tonta una vez empezada
Corona una multitud de penas sin clasificar
Que nunca podrías manejar una por una.
El mundo que se burla de tu ternura
Encarcela tu lujuria.
Perplejo por la paradoja de todos sus deberes
Das vueltas de horizonte en horizonte,
del mediodía al anochecer
Es quizá solamente lo que puedes entender:
En una apacible tarde de mar azul y oro
Cuando el cielo es del azul suave de un tazón chino
Los huesos de Hart Crane, los marineros y
el hombre de la farmacia
Tamborilean en el fondo del océano la misma zarabanda.
 
(The Mortgaged Heart,
Houghton Mifflin Company,
ed. Margarita G. Smith,
Boston,
1971)
 
*
 
La piedra ya no es de piedra

Hubo un tiempo en que la piedra era piedra
y una cara en la calle era un rostro perfecto
Entre esto, yo mismo y Dios
hubo un instante de simetría
Desde que has alterado todo mi mundo, 
La piedra ya no es de piedra
Y los rostros, como en los sueños, son incompletos
hasta en el rostro inmaduro del niño
reconozco tus ojos perdidos.
El soldado sube la escalera resplandeciente
dejando tras él tu sombra.
Esta noche, la habitación duerme desgarrada
enmarañada por ti bajo la luz de las estrellas.
 
Trad. Victoria Martínez Vega
Fuente: /elestablodepegaso.blogspot.com/
 
Graciasss/verseando.com/carson-mccullers-la-piedra-ya-no-es-de-piedra/
 
***


Cuando estamos perdidos
 
¿Qué imagen habla cuando estamos perdidos?
Nada se parece a nada. Pero esa nada
no está en blanco. Tiene forma de Infierno:
de relojes vistos en tardes invernales, estrellas malignas,
muebles exigentes. Todo lo inconexo
con aire de por medio.
Terror. ¿Al Espacio o al Tiempo?
¿O a la farsa proveniente de la fusión de ambos conceptos?
Para los perdidos, quietos entre las ruinas autoinfligidas,
todo lo que no es aire (si no se trata de una trampa)
es agonía inmóvil. Mientras tanto el Tiempo,
ese idiota infinito, corre alrededor del mundo gritando.
 

Corazón hipotecado
 
Los muertos exigen una visión doble. Una zona ulterior,
fallo fantasmal de asignación. De este modo pueden reclamar
los sentidos del amante, el corazón hipotecado.
Vuelve a mirar las flores del vergel bajo la lluvia gris
y la sorpresa gemela que dan los cielos de un rosa helado.
Una y otra vez, soporta cada llamamiento;
La experiencia multiplicada por dos —el deber obligado.
Educa al trémulo espíritu, al nervio instantáneo
que sirve al maestro esquizofrénico,
o el amor ciego podría vagar por ahí
como un Doppelgänger sin hogar.
Sabemos de la hipoteca de los muertos.
Alista la mejor corona y la guirnalda que pondrás en la puerta.
Pero de la ceniza recóndita, del hueso humilde,
¿saben algo los muertos?


Encantamiento a Lucifer
 
Ángel desarmado, abandona tu astucia, habla de una vez
de las corrientes, paradas y alturas que separan Cielo e Infierno.
¿O no soportaron el ruido de las estrellas ardientes tus veleidades
celestiales?
¿fueron las zonas interminables de vacío extrañas a tu mano imperiosa?
¿Admitiste los choques y el ir y venir de la circunstancia?
¿fueron los eones alguna vez siniestros
o tan solo vulgares como un maratón de baile?
¿seguiste acampando lo que duró el caos
comparando los colores del infinito con las luces neón?
¿Estuviste siempre inconsolable mientras descendías
negándote al confort de la simpatía y la rosa, la quietud del atardecer,
la claridad, esquivando arcoíris en esa
pugna desesperada contra las estrellas?
Tu magia sin lágrimas no tardó en atrapar el ritmo
del universo, las campanadas planetarias, el dilema atómico.
Tardaste una o dos zonas en resolver el enigma
la densidad ultrasecreta que une Espacio y Tiempo.
¿Alguna vez tus sentidos sin freno volvieron la mirada
al paraíso que además de robar despreciaste?
¿Dudaste alguna vez?, ¿lloraste?
A medida que la tierra se aproxima, mira de nuevo el
paraíso con tus ojos rebeldes,
vuelve otra vez tus ojos rebeldes
con el presentimiento de una dicha mayor
antes de que te estremezca el primer y último beso.


El amor y la corteza del tiempo
 
Qué es el Tiempo para que el hombre deba recordarlo:
La tierra tiene 500 mil millones de años,
Dejando un margen de error de cien mil millones
Y la evolución del hombre lleva apenas medio millón de
años de conciencia, crepúsculo y terror
Solo una chispa de eternidad nos separa de la bestia desconocida
¿y qué tan lejos estamos de la rosa, el helecho, la levadura esencial?
Incluso en estos eones de luz, ¿qué tan lejos
está el animal de la estrella de Venus?
Haz a un lado el tiempo y mira fijamente la eternidad
Da igual si miras hacia adelante o hacia atrás
o si eres Mozart o un cocinero de comida rápida enfermo
Solo que las luces alteran sus ejes
Solo que preferiríamos ser Mozart, deseamos durar lo 
más posible, brillar, cantar
No importa si en la eternidad nos espera lo mismo.
Según informes, en el cosmos de Dios
Nada falla, ningún gen se pierde
Tal vez después de siglos pueda entrar y salir del deporte
Y llegado el momento comande la línea.
A los que les cuesta más vivir
Y por eso viven con más fuerza,
Como un gen que lucha en una planta oceánica
Predestinadas células voluntarias que dan
El salto evolutivo a pez, luego a bestia
Con un cerebro multiplicador que domina las fiestas de la tierra.
De la hierba al dinosaurio pasando por los contornos de las estrellas
De la estrella más lejana que corre peligro en la corteza del tiempo,
¿Cuánto falta para llegar al núcleo del amor en la mente humana?

 
La piedra no es piedra
 
Hubo un tiempo en que la piedra era piedra
Y una cara en la calle era una cara definitiva.
Entre la Cosa, Dios y yo
Existía una simetría instantánea.
Desde que tú has alterado mi mundo
esta trinidad está torcida:
La piedra no es piedra
Y las caras están incompletas como los
personajes fragmentados de los sueños
Aún en la cara recién estrenada del niño
Reconozco tus ojos exiliados.
El soldado trepa las escaleras luminosas
y sale de tu sombra.
Esta noche, esta habitación rota duerme
Bajo la luz de las estrellas que tú doblaste.

(The Mortgaged Heart,
Houghton Mifflin Company,
ed. Margarita G. Smith,
Boston,
1971)

Versiones al español Brianda Pineda Melgarejo
 



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